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27 de Julio de 2017

Maestro, Enséñanos a orar

Por  Silvia Díaz

Nuestro artículo de hoy trata sobre” cómo debemos orar”; 

Debido a que muchas hermanas nos han pedido que escribamos sobre cómo orar, hemos decidido hablar de algunos puntos que servirán de pauta: 

  1. Al orar debemos tener en cuenta a Quién Le estamos hablando, y la manera en que lo estamos haciendo, debido a que nuestra actitud es esencial al momento de orar.
  2. Nuestros espíritus deben estar entregados a tener intimidad con Dios, dejando fuera todos los pensamientos que no vayan acorde a lo que estamos haciendo; 
  3. No debemos hacerlo de manera irreverente, con los labios pidiendo mientras nuestros pensamientos se distraen en preocupaciones o en planes para el día, porque oraciones así, Dios aunque escucha todo, no va a verlas con gracia y misericordia. 
  4. Debemos venir con humildad y desprendimiento; nuestros corazones deben estar llenos de fe, arrepentidos, humillados, derramados, entregados, sin egoísmo; reconociendo   nuestras limitaciones, necesidades, dependencia; al mismo tiempo que loamos Su nombre, santidad y soberanía.

Es importante saber que, si los discípulos de Jesús le pidieron que los enseñara a orar, era porque habían sentido la carencia de algo en sus propias oraciones.

Lucas 11:1 Aconteció que estaba Jesús orando en un lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus discípulos.

La Biblia está llena de oraciones detrás de las cuales estaban personas piadosas que le dedicaban tiempo; y ahí radica la clave de saber orar, en la continuidad de hacerlo, pues así como un cuerpo se moldea y fortalece haciendo ejercicios, así nuestras oraciones serán más conformadas  a la voluntad de Dios y por ende veremos más de éstas  contestadas.

Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.

“Una persona de oración no nace; se hace, orando de manera continua”. Colosenses 4:2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias

Algunos puntos para tener en cuenta: 

  1. Traer nuestras necesidades espirituales; pero también pedir por las iglesias y todo lo que encierra el crecimiento espiritual y físico de la misma. 
  2. Orar por los que no han escuchado el Evangelio para que a través de la prédica y el poder de Su Palabra puedan ser salvos; la familia, los enfermos, las naciones y sus gobernantes, por todas las situaciones que estén desarrollándose en las naciones, ya que toda autoridad es puesta por Dios (Romanos 13:1).

Como podemos ver estas peticiones son aquellas que Dios nos dejó por escrito, por lo cual son buenos argumentos para traerlos en oración ante Su presencia, pues es Su palabra comprometida como decía, Charles Spurgeon. La Biblia dice que ni una tilde ni una J de Su Palabra se perderá, hasta que pasen el cielo y la tierra lo hagan (Mateo 5:18).

Dejemos nuestras necesidades materiales en último plano, puesto que el mismo Jesús dijo en Mateo 6:33 buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Muchas veces empezamos orando por nuestros problemas inmediatos, y necesidades materiales; la Biblia nos enseña que aun en los momentos más difíciles, peligrosos, de asedio militar, de vida o muerte siempre lo primero que hicieron los discípulos fue alabar la gloria de Dios, para luego empezar a hablar del problema en sí; podemos ver que Dios siempre contestó ese tipo de oraciones.

Es nuestra oración, que nuestro Dios nos permita meditar en la manera en que tenemos intimidad con Él, y que Su Espíritu nos capacite a saber orar como conviene, que nos traiga a la memoria las cosas que Él desea escuchar, con humildad y reverencia para que este clamor suba como olor grato, conforme a Su voluntad, para que, a través de los méritos de Cristo, sea consumado Su propósito en gloria, amén.

Dios bendiga a Su pueblo, amén.

 

Silvia Díaz

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