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31 de Julio de 2017

La vida de oración de los niños

Por  Sandra Viau Majluta

“…la fe sincera que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida 

y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también” 2ª Ti. 1:5

Como mujeres cristianas, ya sea que tengamos hijos, sobrinos o nietos, necesitamos entender que una de nuestras principales responsabilidades con los niños es enseñarles a conocer a Dios. Para lograrlo debemos ser intencionales en sacar tiempo y espacio para aumentar paulatinamente dicho conocimiento, enseñándoles que El los creó y quiere tener una relación constante con ellos (Jeremías 1:5) a través de Jesús.

Es necesario que desde muy temprano en la vida, los niños puedan entender que Dios los ama con amor eterno, independientemente de su comportamiento, apariencia o logros.

Aunque algunos piensan que es obligación de la iglesia fomentar el crecimiento espiritual de los niños, lo cierto es que el hogar y la familia son los responsables primarios de enseñarles a leer la Biblia, tener tiempos de oración y aprender valores morales y espirituales, pues por más que la iglesia se esfuerce, un par de horas a la semana no alcanzan para nutrirlos y formarlos de manera satisfactoria.

Jesús amaba a los niños, y dejó claro que el tipo de fe que tienen y la forma como pueden confiar ciegamente, les permite apreciar y aprender con facilidad las enseñanzas del Reino.

Algunas sugerencias que podrían ser de ayuda para llevar a cabo esta preciosa labor: 

  1. Enseñar a los niños acerca de la oración debe basarse en ofrecerles una definición sencilla y fácil de entender, de acuerdo a su nivel de madurez, como por ejemplo: "Orar es usar nuestras propias palabras para hablar con Dios sobre cualquier tema, y escucharlo en cualquier momento y lugar."
  1. Los niños también deben comprender que es bueno expresarle todos sus sentimientos a Dios, seguros de que El los entiende.
  1. Permítale usar sus propias palabras, sin imponerles un estilo específico. La espontaneidad y sinceridad son indispensables para mantener una relación constante con un Dios de amor. 
  1. Nunca es demasiado temprano para comenzar esta práctica y es de gran ayuda establecer tiempos específicos para orar con ellos, como la hora de dormir, las comidas, etc. 
  1. Es recomendable tener algún libro devocional junto con una Biblia (acorde a su edad) lo cual permite que se integre la Palabra viva de Dios en sus oraciones presentando la persona de Jesús y que se puedan sacar aplicaciones prácticas para su vida diaria.

¡Hoy es un buen día para comenzar a orar con nuestros niños!

 

Sandra Viau Majluta

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