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13 de Septiembre de 2017

Honrando a mi cónyuge

Por  Inés de Jimenez

Romanos 12:10

Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal;

con honra, daos preferencia unos a otros.

 

Honrar: “Respetar a alguien”. Real Academia Española.

Todos hemos escuchado o asistido en algún momento cuando se está dando honra a alguien que por sus méritos destacados ha alcanzado tal reconocimiento. Este escrito pretende dejar un grano de arena en lo concerniente a la honra en el hogar, de manera más específica la honra que le doy a mi cónyuge.

Honrar a nuestros cónyuges es algo que creemos que hacemos y por tanto lo damos por sentado, pero muchas veces sin darnos cuenta nuestra conducta en ciertos asuntos pudieran estar deshonrándolo. Para ser más específica detallaré algunos comportamientos que echan por el suelo la honra del cónyuge:  

No respetar sus gustos:cuantas veces te has desesperado al ver a tú cónyuge pasarse tres horas sentado frente al televisor viendo un partido de futbol o béisbol y cuando termina no puedes disimular tu enojo, o no tolerar esa mascota que él cuida tanto.

No respetar a su familia:me refiero a sus padres, hermanos o algún tío. Tener una conducta poco amable o de resentimiento hacia ellos.

No cuidar su persona (física y espiritualmente): Estamos llamada a velar por el bienestar de nuestros semejantes, más aún de nuestros cónyuges, de manera sabia y en amor podemos ejercer este llamado, nunca con imposición y teniendo en cuenta que no somos la que cambiamos al otro, eso es obra sólo del Espíritu Santo. De nuestra parte queda el buen consejo, recordar lo que dice la Palabra de Dios y siempre la oración.

No escuchar sus consejos:es importante valorar la opinión que nuestros cónyuges nos dan o tienen sobre algo, no escuchar sus consejos puede traer discusiones futuras y promover un corazón rebelde en nosotras. Muchas veces nos creemos la “sabelotodo” o la más espiritual y subestimamos el punto de vista de nuestros esposos.

Hablar sus intimidades con otras personas:esto es un asunto muy serio y un mal que he visto a lo largo de los años, que sólo en consejería debe tratarse o con un profesional de la conducta si el caso lo amerita. Nuestros esposos merecen ser honrados ante nuestras amistades, y no ser discretas con ciertos asuntos es una forma de deshonrarlos.

Criticarlo constantemente: nuestra lengua debe ser domada, y cuando se trata de críticas más. La crítica es destructiva y peor aún es pecado. No amamos al prójimo como a nosotros mismos cuando criticamos, no tenemos misericordia y olvidamos que nosotros mismos no somos perfectos y cometemos muchos errores. Así que deberíamos dejar de estar lanzando piedras y buscar una comunicación efectiva con nuestra pareja. 

Tenerlo al menos:Si eres de las que piensas que tu esposo no está a tu altura, debes arrodillarte y pedirle perdón a Dios. Debes honrar a tu cónyuge a pesar de sus defectos, discapacidades o de sus acciones. Recuerda que Dios entregó a Su Hijo por él. La Palabra de Dios nos manda a no considerarnos superiores a los otros. Filipenses 2:3 No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.

Podrían citarse muchas acciones más que deshonran a nuestros cónyuges. Ahora sería bueno que examinemos nuestro interior y traigamos delante del Señor esa aptitud de deshonra. Oremos para que podamos rendir esa conducta a los pies del Maestro y comenzar a ver el valor de nuestro esposo.  

Es necesario decir que honrar a nuestros cónyuges se hará mucho más difícil sino honramos a Dios. Honrar a nuestro Señor de manera no sólo externa, sino interna, de pensamiento y rendición a Él es el camino de honrar también a nuestros cónyuges.

 

Filipenses 4:8

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad.

Inés de Jiménez.

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