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10 de Octubre de 2017

Una mente enfocada en Su Palabras

Por  Alis Grullón

"Escogí el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mi." - Salmo 119:30

 

El diccionario de la Lengua Española define la palabra camino como la dirección que ha de seguirse para llegar a algún lugar. Me gusta esta definición porque muestra que el propósito de todo camino es llevarnos al lugar de destino. La Palabra de Dios habla de varios caminos:

 

Camino de muerte

 

Camino de verdad y vida

 

La Palabra de Dios es la verdad y nos conduce por el camino de verdad cuyo final es la vida eterna con Dios. El mundo ofrece otros caminos pero están basados en mentiras y engaños; lamentablemente nos llevan a la perdición.

 

La Palabra nos da dirección y propósito. Pero es nuestra elección seguirla o no. Tenemos Su promesa de que si seguimos este camino, no saldremos decepcionados. Nos ahorraremos mucho dolor y decepciones porque andaremos en la verdad. Es fácil desviarnos y engañarnos a nosotras mismas. Hay muchas mentiras que nos dice el mundo o que nos decimos nosotras mismas; pero diariamente tenemos que combatirlas con la Palabra de Dios.

 

Debemos creer la verdad y vivir en la verdad. Más aún, pensarla y sentirla. Hay un versículo en Filipenses que me ministra y confronta constantemente:

 

“Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable; si hay virtud alguna o algo que merece elogio, en esto meditad”. - Flp. 4:8.

 

Dios nos manda a pensar la verdad, la verdad acerca de Él, de nosotras mismas, de los demás y de las circunstancias de la vida; ya sean las pasadas, presentes o futuras. Todo comienza en nuestra mente. Ahí es donde se pelean la mayoría de las batallas espirituales, ahí es donde se forman fortalezas. Si meditamos la Palabra y nos proponemos pensar sólo lo verdadero, desechando hacer conjeturas, deducciones o afirmaciones muy a priori andaremos en el camino de la verdad. Muchos pecados se derivan de pensar y creer mentiras. No podemos vivir en santidad con una mente deshonesta o deductiva. Y ¿cómo logramos vivir Filipenses 4:8? Pues “trayendo todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo”. ~2ª Corintios 10:5

 

Cada vez que nos llegue un pensamiento o meditemos en alguna situación que nos envuelve o en alguna relación con otra persona debemos examinar ese pensamiento a la luz de la Palabra y descubriremos que: La Palabra es la verdad no mis sentimientos ni mis pensamientos. Entonces ahí mismo debo decidir pensar y creer lo que dice la Palabra.

 

1) Debemos confiar en Dios como Él se revela en Su Palabra.

Debemos creer que Él es bueno y sabio, aunque no entendamos lo que esté sucediendo en algún momento dado. Confiar en Su soberanía y en que tiene un plan bueno para nosotras.

 

2) Debemos vernos como Dios no ve.

No evaluarnos con los estándares del mundo ni con las opiniones de los demás sino con la de Dios.

 

3) Nuestras relaciones con los demás deben ser guiadas por Su verdad.

No debemos jugar juegos psicológicos con las personas ni criticar sus motivaciones. Eso no corresponde a lo verdadero. No saquemos conclusiones con relación al por qué las personas hacen lo que hacen. Debemos someternos a los limites que Dios nos da para nuestro pensamiento, si no estamos seguras de algo, mejor no pensamos en eso o preguntamos directamente al otro antes de hacer conjeturas.

 

4) Debemos ver nuestras circunstancias a la luz de la Palabra con una perspectiva eterna.

La Biblia nos enseña que todo se trata de Él y nuestras vidas tienen el propósito de glorificarlo a Él. La próxima vez que te encuentres en una situación dolorosa o confusa pídele a Dios que te dé una perspectiva eterna, que te muestre cómo puedes glorificarlo en esa situación y cómo la misma puede ser de bendición para ti o para otros.

 

El salmista decía “he puesto tus juicios delante de mi” eso trata de enfoque. El se enfocaba en la Palabra de Dios constantemente. Iba a ella en cada decisión a tomar, en cada pensamiento a evaluar y por lo tanto se mantenía en el camino de la verdad. Puedes hacer lo mismo si escoges enfocarte en El y pensar lo verdadero conforme a Su Palabra. ¡Ánimo! Cuentas con Su ayuda.

 

 

Alis Grullón

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