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09 de Noviembre de 2017

¡Gracias por Tu misericordia cada día!

Por  Inés de Jiménez

Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. Lamentaciones 3:22-23

 

Muchas veces se nos hace difícil pronunciar palabras de agradecimiento, nuestros pensamientos agobiados nos llevan a enfocarnos en las aflicciones de la vida,  es interesante ver en el libro de Lamentaciones cómo el profeta Jeremías, llora la destrucción de Jerusalén a pesar de haberla profetizado por 40 años, expresa su dolor de manera desgarradora, derrama su alma en dolor, más es interesante ver como en los versículos 3:22-23 expresa: Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

No importa nuestra aflicción si ella lleva el discernimiento de que Dios sigue siendo un Dios de misericordia y consuelo. Un Dios que salva y que nos extiende Su gracia cuando humillamos nuestros corazones ante Él para recibir Su amor y perdón. Comprender que la mayor gracia y bendición la hemos recibido porque Él nos ha otorgado la salvación. Por eso nuestros corazones deben siempre rebosar de gratitud, sin importar lo que se nos haya quitado o lo que no se nos haya dado. La mayor bendición es entender que somos hijas amadas habiendo recibido una herencia eterna que sobrepasa todo entendimiento humano y que se nos han prometido incontables promesas, algunas para ser cumplidas aquí y otras para manifestarse en gloria.

Por Su misericordia estamos de pie, podemos levantarnos cada día y asumir el rol que nos ha tocado, por esa misericordia tenemos buen juicio; paz y esperanza; dones y talentos; amor para extender a otros; y, fuerzas para permanecer alistadas en medio de cada batalla. Por Su misericordia no hemos sido consumidas, la amargura no nos ha tragado, la desilusión no nos arropa, no estamos aplastadas en desamor y abrumadas en desesperanzas. ¡Su misericordia no ha cesado! Siempre ha estado y siempre estará, nuevas son cada mañana y qué gozo es saber cuán grande, muy grande es Su fidelidad, una fidelidad que no merecemos pero que recibimos diariamente, eso es motivo para dar gracias cada día de nuestras vidas; Su fidelidad inmerecida, a pesar de fallarle tanto, Él sigue siendo fiel. ¡Cuán grande es nuestro Dios, qué maravilloso es Él! Demos gracias, con alegría, con gozo, pues Él ha sido bueno y con amor eterno nos ha amado.

 

Gracias Amado mío

porque más dulce que todo lo dulce

es Tu presencia en mi vida.

Gracias Majestad Divina

sólo en Ti encuentro alegría

mi amor eterno que me has salvado

y de castigo me has librado.

Gracias Señor Jesús por

salvarme en la cruz

y cada día extender

Tu inagotable amor a un ser

que no merece Tu perdón.

Gracias por Tu misericordia

Gracias por la vida

Gracias porque al darte gracias

Mi ser canta y se regocija.

 

 

Inés de Jiménez

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