IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

10 de Noviembre de 2017

Cuando no te sientes hermosa

Por  Carolyn Mahaney

Cuando alguna amiga lucha con su apariencia, podría ser que muchas de nosotras pensemos decirle: “Eres hermosa justo como estás. Dios te hizo así y Él piensa que eres hermosa. Yo también. Solo tienes que creer que esa es la verdad”.

Es cierto que hay verdades importantes incrustadas en este consejo. La dignidad de cada ser humano hecho a la imagen de Dios significa que todos tenemos una belleza inherente. Pero esa gloriosa verdad no siempre nos ayuda cuando nos sentimos poco atractivas o ansiosas respecto a nuestra apariencia.

En mi caso, puedo convencerme a mí misma de que soy hermosa, solo por un breve tiempo. Bastará con que la balanza registre que he aumentado algunas libras o que camine cerca de una mujer más joven y hermosa que yo, y esa burbuja explotará rápidamente.

¿Por qué no es duradera esa verdad? ¿Por qué ese conocimiento maravilloso – de que somos hermosas porque somos hechas a la imagen de Dios no elimina de una vez por todas, el sentirnos inadecuadas y nuestras dudas con respecto a nosotras mismas?

Una de las razones es que a menudo erróneamente convertimos esta verdad acerca de Dios, en clichés sobre nosotras mismas. Cuando quitamos el foco de Dios y lo ponemos en nosotras, distorsionamos la verdad.

Entonces la verdad de que “Dios es hermoso y nos hizo a Su imagen” se convierte en “Eres hermosa porque Dios te creó a Su imagen.” Ésa es la debilidad de nuestro bien intencionado consejo: empieza y termina con nosotras.

Enfocarnos en nosotras mismas, solo agrava el problema. Esto ocurre porque el enfoque egoísta es nuestro problema. Esa débil autoconfianza se origina a menudo en la preocupación con el yo; en las luchas con la comparación, en sentir que no damos la talla, y en el deseo de encajar; todas revelan cómo el yo nos absorbe.

Ed Welch explica que “una baja autoestima es a menudo producto de que pienso demasiado alto de mí misma”. “Estoy demasiado enfocada en mí misma, siento que merezco más de lo que pienso. La razón por la que me siento mal conmigo misma es que aspiro a algo más. Solo quiero algunos minutos de grandeza.”

El sentirnos inadecuadas con nuestra apariencia a menudo surge porque creemos que nos merecemos más de lo que tenemos. Aspiramos a “algo más”.

Podríamos sentir que no estamos logrando la grandeza -queremos encajar con las otras madres o las chicas populares en la escuela—pero de nuevo, parecería que nunca logramos ser aceptadas o incluidas lo suficiente como para sentirnos felices. Nunca conseguimos “lo que merecemos”.

Por eso nuestras luchas con la belleza parecen repetirse constantemente: el yo nunca se satisface.

Pero hay esperanza para ti y para mí. Cuando nuestras luchas con la belleza son diagnosticadas correctamente podemos romper este ciclo destructivo, y encontrar la verdad liberadora del Evangelio de Cristo.

~Adaptado del libro “Verdadera belleza”

 

 

Carolyn Mahaney

Visto 29 veces