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30 de Noviembre de 2017

Montaña Rusa de las emociones

Por  Ezer

 

(Notas charlas de verano)

Serie: EbenEzer ¡Hasta aquí nos ha ayudado Dios!

Porque tú formaste mis entrañas; me hiciste en el seno de mi madre.

Te alabaré, porque asombrosa y maravillosamente he sido hecho;

maravillosas son tus obras, y mi alma lo sabe muy bien.

Salmo 139:13-14

El hombre y la mujer fueron hechos a la imagen de Dios. Pero existen diferencias genéticas entre ellos, conforme al diseño de Dios para cada uno. Entre ellas:

  • Funciones de los circuitos cerebrales son parecidos, pero se usan diferentes.
  • El hombre es mejor en tareas estáticas que las mujeres.
  • Las mujeres se enamoran de lo que escuchan y los hombres de lo que ven, por eso las mujeres se maquillan y los hombres mienten.
  • La competencia es parte del diseño de los varones.
  • Hasta la manera de descansar es diferente entre las mujeres y los hombres. Los hombres descansan viendo televisión, leen el periódico o realizando alguna actividad física.

La amígdala en el cerebro es la responsable de las señales verbales, de la ira, el miedo, para decidir defenderse o huir.

Aunque los cambios en las emociones son normales en las mujeres, esto no justifica el mal comportamiento.

La mujer es descrita en la Biblia como columna esculpida para adornar un palacio. Salmos 144:12b.  Además, el apóstol Pablo nos advierte: "Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; sólo que no uséis la libertad como pretexto para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros." (Gálatas 5:13).

Creer que no puedo controlar mis emociones es conformarme a los patrones del mundo. Pero, ¿qué nos dice la Biblia al respecto?

  • "Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto."(Romanos 12:2).

No debemos pensar como el mundo piensa. Pero, además, el dominio propio es parte del fruto del Espíritu (Gálatas 5:23) ¿Dios nos exigiría algo que nos resulte imposible?

  • "Y que el mismo Dios de paz os santifique por completo; y que todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que os llama, el cual también lo hará." (1 Tesalonicenses 5:23-24).

Dios está cambiándonos. La única forma de evidenciarlo es mediante nuestra obediencia. Si tienes que tomarlas decisiones más cruciales no debemos hacerlo en momentos en que las emociones nos están dominando.

Cuando entendemos lo que está pasando en nosotras, podemos aprender a manejarlo mejor, y hasta podríamos buscar una forma cómo usarlo para nuestro beneficio. Cada nueva experiencia desarrolla nuevos circuitos cerebrales en nosotras y por eso recordamos las cosas que han pasado.

Siempre, en todo momento, a través de cada circunstancia, Él nos está formando a Su imagen:

  • "Amados, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que habremos de ser. Pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él porque le veremos como El es." (1 Juan 3:2).

¿Qué hacer? La fórmula bíblica para controlar nuestras emociones:

  • "Porque en virtud de la gracia que me ha sido dada, digo a cada uno de vosotros que no piense más alto de sí que lo que debe pensar, sino que piense con buen juicio, según la medida de fe que Dios ha distribuido a cada uno." (Romanos 12:3)
  • "…destruyendo especulaciones y todo razonamiento altivo que se levanta contra el conocimiento de Dios, y poniendo todo pensamiento en cautiverio a la obediencia de Cristo" (2 Corintios 10:5).

Reemplaza los pensamientos controlados por las emociones con aquello que a Él le agrada: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad” (Filipenses 4:8).

Dios está trabajando en nosotras y no va a dejarnos hasta terminar Su obra:

  • Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que El sea el primogénito entre muchos hermanos” (Romanos 8:29).
  • …estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús.” (Filipenses 1:6). 

Durante el embarazo las áreas que crecen en el cerebro de la madre son aquellas que las motivan a cuidar su hijo, entre éstas:

Emociones positivas por la interacción con su niño. Las ayuda a anticipar y llenar las necesidades del niño, produciendo un amor incondicional. Es el llamado instinto maternal, pero al final es Dios quien hace esa obra.

Algunas hormonas suben cuando el feto se mueve en el vientre, aunque la madre no se dé cuenta.

Justo antes del nacimiento disminuye abruptamente la progesterona, pero sube la oxitocina. de ahí, la conexión porque produce activación de nuevos receptores en el cerebro y miles de conexiones nuevas que ella va a necesitar para cuidar el bebé.

Hay un incremento en la oxitocina que provoca un aumento del deseo de acariciar, nutrir y más placer en ayudar a servir a otros, aumentando la intimidad y confianza. Justo en esa etapa Dios nos capacita para tener amor incondicional.

La lactancia materna hace que aumenten la oxitocina, dopamina y prolactina produciendo en la madre un estado de paz, relajación, sentirse amada, satisfacción física y emocional. Produce además un lazo fuerte entre la madre y su hijo, parecido al que genera el acto sexual.   Todos esos cambios aseguran un espíritu sereno y apacible necesario para que no nos molesten tanto las travesuras de los niños. La Palabra nos habla de esa condición interior:

"…sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios." (1ª Pedro 3:4).

  • Y así mismo nos capacita para vivir este mandato:
  • "…En conclusión, sed todos de un mismo sentir, compasivos, fraternales, misericordiosos y de espíritu humilde; no devolviendo mal por mal, o insulto por insulto, sino más bien bendiciendo, porque fuisteis llamados con el propósito de heredar bendición." (1ª Pedro 3:8-9).

Dios sabe que las madres después del parto y en los primeros meses de nacidos sus hijos necesitan esa actitud interna para tener amor incondicional por sus hijos. En esa etapa, estos cambios hormonales nos ayudan a mantenernos conectadas a las emociones de otros (ayuda idónea).

Cuando comiences a hablar con tu esposo sobre un problema, y él empiece a darte soluciones, recuerda que ¡resolver los problemas es la forma como el hombre demuestra su interés y amor!

No mires la cara del hombre, sino observa cómo actúa; pues de manera inconsciente entrenan los músculos de la cara para no demostrar miedo = ley de la masculinidad.

Las mujeres son más emocionales cuando recuerdan eventos del pasado porque las emociones activan la amígdala más fácilmente, mientras que en el hombre solo es activada por enojo y amenaza…

El cerebro tiene dos sistemas de memoria: a) de objetos o eventos; y b) mezclado con las emociones.

Ambos recuerdan datos, pero las mujeres, además, recuerdan cada detalle de las emociones que sintieron en ese momento, es decir, reviven las emociones...

Tenemos que aprender “que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos” (Colosenses 3:15).

Debemos recordar que las hormonas en los hombres estimulan y aumentan la respuesta a la ira Eso no significa que no seamos agresivas, sino que lo canalizamos a través de crear lazos en la comunidad tratando de estar en el centro.

Somos su ayuda idónea, donde ellos son fuertes nosotras somos débiles y donde ellos son débiles, nosotras, fuertes:

  • El hombre airado suscita rencillas, y el hombre violento abunda en transgresiones” (Proverbios 29:22).
  • Esto sabéis, mis amados hermanos. Pero que cada uno sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para la ira” (Santiago 1:19).

65% de los divorcios después de la edad de 50 años son iniciados por las mujeres. Por eso es necesario que Dios cambie nuestra mente para hacer lo que a Él le agrade.

Luego de haber analizado todo lo que en realidad somos, recordamos las verdades que plasman estos versículos:

  • Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas” (Isaías 64:6).
  • ...porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito” (Filipenses 2:13).

Recuerda:

  • Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (Filipenses 2:3)

Cuando tus hijos ya sean adultos y hayan dejado la casa, ya tu cuerpo no tendrá la misma producción de oxitocina, haciendo que disminuya tu disposición a servir, a conectarte, podrías ser tentada a creer que ya cumpliste tu cuota y mereces descansar, debes recordar lo que leemos en Proverbios 31:27: “Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad”.

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