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07 de Diciembre de 2017

¿Puede Dios salvar a mi esposo de la Inmoralidad Sexual?

Solo Dios puede hacerlo

Existe una falsa premisa entre los cristianos solteros acerca de la batalla por la pureza sexual, ellos creen que al encontrar a esa persona que los atrae físicamente, sus deseos sexuales serán orientados únicamente a desear a su conyugue cuando se casen. Lamentablemente eso no es cierto, todos deseamos que eso ocurra, pero no pasa por causa de la realidad del pecado en cada uno de nosotros y por causa del mundo caído en donde vivimos. Cuando yo me casé con René, ambos estábamos muy enamorados (y aun lo estamos), yo sabía que mis ojos eran solo para él y sus ojos eran solo para mí, pero ambos ignorábamos que el pecado que mora en nuestros corazones nos puede llevar tan lejos de Dios así como el uno del otro. Recuerdo haber pensado en buenas estrategias para mantener a mi esposo a salvo de las artimañas de “la mujer extraña” que habla Proverbios 6, no porque mi esposo me hubiera dado razones para hacerlo, sino por causa de mi inseguridad y por mi falta de fe en el Señor. Decidí luchar en mis propias fuerzas para salvar a mi esposo de la impureza sexual, pero me di cuenta que mis esfuerzos no es donde mi confianza debe de estar, mi confianza debe estar en el Señor.

Tengo la convicción de que Dios quiere usar a cada esposa como una verdadera ayuda idónea en esta área, y quiero recomendarte 3 cosas que Dios puede utilizar para guardar a tu esposo de la inmoralidad sexual, y que pueden rescatarte a ti, como su esposa, de vivir en temor y desconfianza, y hacerte libre mientras rindes la pureza de tu esposo a Dios.

Busca primero la belleza interna y luego la externa: Ámalo.

Las mujeres podemos ser engañadas al creer que el aspecto físico es la solución para cautivar a tu  esposo. La apariencia física tiene un lugar importante en la relación de pareja pero no es el más importante.

El pastor John Piper escribe en uno de sus artículos: “Sin embargo, si es verdad que ser físicamente atractivo el uno para el otro es parte de lo que hace que las relaciones sexuales sean satisfactorias, entonces creo que este texto implica que los esposos y las esposas tienen el deber espiritual de trata de ser atractivo el uno para el otro. Ninguno de nosotros puede competir con los símbolos sexuales de nuestros días. Y no deberíamos intentarlo. De hecho, algunos de nosotros ponemos demasiado énfasis en la apariencia exterior. Pero la forma bíblica segura es: tener un equilibrio entre, una autoconciencia nerviosa sobre cada arruga, cada libra extra y cada cana, y por otro lado una negligencia irreflexiva que no presta atención a la forma en que a nuestra pareja le gustaría que nos vistamos o comiéramos o que nos bañáramos o actuáramos en público. La exhortación de esta Escritura es que debemos ser sexualmente satisfactorios para nuestros cónyuges, a fin de evitar la tentación de buscar la satisfacción en otra parte”. (Satanás usa los deseos sexuales. www.desiringgod.org).

Él nos ha dado virtudes y defectos con lo cual deberíamos glorificarle. La motivación para ser atractiva a mi conyugue debe de brotar de un deseo puro en el corazón para darle un bien a mi pareja, no para atraer a otros. Estamos mostrando amor hacia él cuando cuidamos equilibradamente nuestra apariencia física.

El apóstol Pablo escribió acerca del atractivo de una mujer: Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. (1P 3:3-4 LBLA), prepararnos físicamente parece ser más fácil y agradable que enfocarnos en el ornato interno. Ningún hombre se sentirá realmente valorado, respetado y amado a la par de una mujer bonita y atractiva, pero que en su espíritu es amarga, inconforme, rencillosa y desagradecida. No descuides tu apariencia física, pero antes de maquillarte o teñir tu cabello o calcular tu peso diario, mira en tu corazón ¿cómo estas dejando que Dios adorne tu vida interna con un espíritu sereno para con tu esposo?, ¿son tus palabras cálidas y amables?, ¿lo elogias en público y en privado? Cuando hacemos esto, mostramos el respeto que ellos se merecen, si mi esposo no se siente respetado, es probable que la oportunidad para acercarse y expresar amor sea inhibida por causa del desánimo al saber que no está siendo admirado y respetado por la persona más importante en su vida, su esposa.

Entrégate sin reservas. Respétalo.

El apóstol Pablo escribió en la primera carta a los Corintios: No obstante, por razones de inmoralidad, que cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido. Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido. La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y así mismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer. No os privéis el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicaros a la oración; volved después a juntaros a fin de que Satanás no os tiente por causa de vuestra falta de dominio propio. (1 Co7:2-5 LBLA).

Como mujeres cristianas debemos entender que Dios ha diseñado nuestro cuerpo para deleitarnos junto con nuestro conyugue durante la intimidad sexual. El apóstol Pablo nos exhorta, que a menos que hayan razones justificables relacionadas a un mutuo consentimiento para dedicarse a la oración, los conyugues no deberían de abstenerse de la intimidad sexual. El apóstol  aclara que deben de juntarse después, por causa de Satanás, quien usa sus estrategias sutiles y nuestra falta de dominio propio, para tentarnos a caer en cualquier tipo de pecado sexual como: pornografía, infidelidad emocional y adulterio. En el libro AMOR Y RESPETO, en el capítulo 20 “Relación: valore su deseo de amistad hombro a hombro”,  el Dr. Emerson Eggerichs escribe lo siguiente: Es usual que cuando un hombre se extravía sea culpado totalmente por su aventura amorosa, pero en muchos casos él es la victima de la tentación que su esposa ayudó a provocar. Un esposo que había sido privado de atención sexual, finalmente se extravió y escribió para contar lo siguiente: - No la culpo por mi inmoralidad, pero ella no admite nada. No la estoy culpando pero no es inocente. Nunca dijo que contribuyó al problema. Quiero olvidarlo, pero ella no me lo permitirá. Hice mal, pero no fue simplemente que un día decidiera irme con otra mujer. Si hubiera sentido que me respetaba, quizás  no habría hecho esto. A veces sentía que ella creía que yo era un fracaso. Entonces cuando alguien dijo: “tú eres lo mejor que hay”, lo intenté. Ella dice que corrí hacia una rubia bonita y tonta. Pero, (la otra mujer) ella me hace sentir realmente bien. No tenía nada que ver con el sexo. Pero alguien pensó que yo estaba bien. Cuanto más me decía que yo era un buen hombre, más atraído me sentía hacia ella.

¿No es esta una historia trágica? Amigas, todas nosotras podríamos estar ahora mismo preparando el terreno para darle la bienvenida a la inmoralidad sexual, con nuestra actitud de menosprecio e irrespeto hacia nuestro esposo. Dios  diseñó al hombre con la necesidad de ser respetado, así que cuando una esposa se entrega físicamente sin reservas y en pureza a su marido, ella lo está respetando. También el Dr. Emerson Eggerichs dice en su libro: Durante la consejería una esposa me dijo que ella pensaba que el sexo era la necesidad número uno del hombre. Le respondí que el sexo simboliza su necesidad más profunda: Respeto. Este no es un principio que los hombres adoptaron  a través de los siglos para evitar ser gobernados por las mujeres, ¡NO! Es un principio bíblico y si las Escrituras nos encomiendan ponerlo en práctica deberíamos arrepentirnos si no lo estamos haciendo. Debemos entender que la primera persona ofendida cuando irrespetamos a nuestro marido es Dios mismo, el Dios que es tres veces Santo y que aborrece el pecado. En segundo lugar ofendemos la dignidad que Dios le ha dado a nuestro esposo, Dios no solo ha depositado Su imagen en él pero lo ha puesto por cabeza de tu hogar. Querida lectora, no dejes pasar más tiempo si Dios hoy te está mostrando que estás pecando al privar a tu esposo de intimidad sexual y respeto. Tu esposo te necesita como amiga, necesita tu compañía (más que el sexo), Dios quiere usar tu vida para proteger a tu esposo, no dejes que busque respeto fuera de ti, comienza hoy, pide a Dios de su gracia para poder honrar a ese hombre que Él te ha dado y glorifica a Dios mientras te entregas sin reservas a tu marido, honrando y respetándolo como el mejor hombre para ti.

Confía en Dios. Ora por él.

Ningún ser humano puede escapar de la influencia sexual que nuestra sociedad promueve, ofreciéndonos placer sexual en cualquier forma. Anuncios promocionales, cine y televisión, revistas y periódicos, deportes y actividades relacionadas, etc. La lista es interminable y tristemente no hay forma de detenerlo. De modo que ninguna esposa debe ignorar que su conyugue está siendo tentado, principalmente de forma visual, día a día en el medio que le rodea. Aunque ella debería procurar darle el bien todos los días a su marido, amándolo y respetándolo, solo Dios puede salvarnos del pecado. Cualquier esfuerzo humano es en vano sin la gracia de Dios. Nosotras no podremos evitar que ellos sean tentados.  En una ocasión una de mis mentoras, mientras me aconsejaba, me dijo una verdad que nunca voy a olvidar: - “Tu esposo va sentirse atraído por otras mujeres, esta es una realidad, porque él es un ser humano con deseos sexuales” – A este punto yo no podía creer lo que esta mujer me estaba diciendo  pero, ella me ayudó a entender por las Escrituras que Dios podía usar mi vida y mi cuerpo para proteger a mi esposo, pero solo Dios podía salvarlo de la inmoralidad sexual y es aquí donde nuevamente Dios quiere usarnos mientras intercedemos por ellos. El Dr. Emerson Eggrichs dice en su libro, aconsejando a una mujer: Si él me ama – ¿Cómo puede ser tentado por otras mujeres? – el Dr. Eggrichs responde: Mt.5:28 “cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”.

– Jesús conoce la naturaleza humana de cada hombre, El comprende que son estimulados visualmente. El hombre es sensible por lo que ve y necesita la comprensión de su esposa en sus luchas. Un hombre se siente respetado cuando su esposa le permite reconocer sus tentaciones sexuales sin temor a ser avergonzado o difamado –

Dios no nos da el poder para controlar la pureza sexual en nuestro conyugue, pero Él nos puede llenar de gracia cada día, para orar y confiarle a Él la sexualidad de nuestro conyugue. Una esposa puede ser vulnerable a la inseguridad y desconfianza en su marido si ella le da lugar a pensamientos irreales sobre su conyugue. Ella puede vivir ansiosa cuando su marido no está cerca siendo incapaz de observar su comportamiento con otras mujeres, o cuando su esposo pasa horas trabajando frente a su computadora. Es posible que en ocasiones la conducta de tu esposo hacia  otra mujer o algún habito especifico te incomode, y esto despierte cierta desconfianza en ti, en esto momentos es importante no pasar por alto esta inquietud, debes expresarlo con verdadera preocupación a tu marido o preguntar a una mujer madura en la Palabra para que te ayude a discernir tu preocupación.  El apóstol Pablo nos exhorta a pensar en lo que es correcto: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. (Fil 4:8 LBLA). Este versículo ha sido clave en mi vida respecto a los pensamientos incorrectos que vienen a querer habitar en mi mente y gobernar mis acciones hacia mi esposo e incluso con todos aquellos que me rodean. Si estamos pensando demasiado en algo y esto nos quita la paz y nos causa inseguridad, ve y revisa este versículo y pregúntate: ¿esto es verdad, o son ideas mías?, ¿estoy  honrando a mi esposo con este pensamiento, estoy honrando a Dios?, ¿este pensamiento me edifica, me anima a hacer lo bueno, estoy glorificando a Dios?

Querida amiga, deja que Dios salve a tu esposo, confía en El y pon tu vida al servicio de Dios para ser un instrumento en Sus manos para bendición de tu conyugue. Entrega tu temor a Dios y descansa en Su poder que es suficiente para traer paz a tu corazón y para guardar en pureza a tu esposo. Reconoce tu necesidad y ven en humildad a Él reconociendo tu incapacidad, estoy segura que El escuchará tu oración sincera. El apóstol Pedro escribió: “Humillaos pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que Él os exalte a su debido tiempo, echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque Él tiene cuidado de vosotros”. 1P 5:6-7

Dio se encarga de usar nuestros temores para rescatarnos y vivir en libertad para El, para Sus propósitos. Mi esposo ha sido guardado, por la gracia de Dios, de sus propios pecados y tentaciones y de las artimañas de Satanás. Dios nos ha permitido disfrutarnos mutuamente como verdaderos amantes, estamos enamorados, pero no ignoramos que el pecado que habita en nosotros  puede engañarnos si  toleramos o le permitimos que guíe o defina nuestros sentimientos. Jesús es el Salvador de mi esposo, no yo, es Su gracia la que nos rescata para vencer el pecado. Deja que el Autor de esta maravillosa idea del matrimonio, opere de principio a fin en tu vida y en la vida de tu conyugue, permite que Dios trabaje en ustedes a través de Su gracia y que el Nombre de Dios sea glorificado delante de todos aquellos que te rodean. Finalmente confía que Dios usará tu atractivo físico (que Él te dio) y tu disposición voluntaria para entregar tu cuerpo sin reservas hacia tu conyugue preservando la pureza sexual en tu matrimonio.

 

 

Magali de González

 

Doctora en Medicina y ama de casa. Su país de Origen es El Salvador.  Actualmente vive en la ciudad de Minneapolis, Minnesota, con sus hijos René (10), Alicia (8) y su esposo René González quien está cursando sus estudios de Maestría en Divinidad en el Bethlehem College  and Seminary.          

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