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09 de Enero de 2018

Las puertas del Hades no prevalecerán contra ella

Por  Cathy Scheraldi de Núñez

Serie: Cavilaciones sobre Israel

Mateo 16:13-18

Muchas cosas me impactaron en el último viaje a Israel; sin embargo, una de las áreas que más se destaca en mi mente es Banias en Cesarea de Filipo.  En la cuesta suroeste del Monte Hermón, hay una cueva de caliza en la base del precipicio cuya apertura mide 15 metros de altura y 20 de anchura; y en el tiempo de Jesús brotaba agua siendo una fuente del río Jordán; la cueva es tan profunda que la gente de esa época pensaba que no tenía fondo.  Era un área de los gentiles, llena de altares paganos. En el periodo helenístico era el área donde se celebraban los cultos a los dioses Baal-Gad, el dios de la fortuna (Josué 11:17) y al dios Baal-Hermon, el dios de la destrucción (Jueces 3:3). Durante la época de Alejandro Magno, se dedicó el área al dios Pan, considerado como mitad hombre y mitad chivo, quien ellos creían era el dios de la naturaleza y la denominaron la “cueva santa”, “Paneion” o Panías (cambiado a Banías porque no existe sonido de la letra P en árabe) que significa el santuario de Pan donde los paganos traían ofrendas y participaban en cultos a los dioses.  Había varios templos en el área y uno en honor a Agosto estaba situado frente a la cueva y se encontraba abierto por detrás convirtiendo así la cueva en su santuario interno; a la derecha había otro templo dedicado al dios Pan y a la ninfa, y servía como una corte; también estaba abierto por detrás con una cueva pequeña excavada con 5 altares alrededor del cual se situaban las estatuas de Pan.

A la derecha de este templo había otro edificio más primitivo donde los arqueólogos encontraron nichos llenos de huesos de chivos y ovejas que habían sido sacrificados. La cueva era tan impresionante que la consideraban la entrada al infierno y por eso la llamaban la puerta al Hades.  Esta región era considerada por los judíos, como el área más pecaminosa porque era el centro de sacrificios no solamente de animales sino también de humanos. Como el dios de Pan era conocido por su apetito sexual y el dios de Baal - quien también era adorado allá- era el dios de la fertilidad, podemos imaginar la cantidad y profundidad de los pecados sexuales que ocurrían allí. El área se encuentra en el norte de Israel cerca de las colinas de Golán, no estaba cerca de Galilea, que fue el centro del ministerio de Jesús. La distancia desde el mar de Galilea y Banías es de 25 millas y caminando tomaría aproximadamente 8 horas para llegar.  

Según Mateo 16:13 ésta es la región donde Jesús llevó a Sus discípulos cuando le preguntó a Pedro quién decía la gente que era Él y luego, quién Pedro pensaba que era Él. Leemos en los versículos 16-17 “Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Y Jesús, respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Podríamos preguntarnos ¿por qué Jesús caminó tantas horas, para escoger ese sitio para hacer esta pregunta? ¡Sería el último sitio donde iría un rabí; y mucho menos alguien del calibre de Jesús! Como Dios tiene un propósito en todo lo que hace, nos constriñe a indagar más en el asunto.

El versículo 18 nos da una pista no solamente de lo que Jesús estaba enseñando sino también ilustrando a Sus discípulos. Versículo 18, “Yo también te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” 

Ahora quiero que volvamos a leer Mateo 16:13-18 y que examines las fotos del área que aparecen en algunas páginas de internet, incluyendo la cueva y un cuadro que representa cómo lucia el área en el tiempo de Jesús; luego, imagínate que estás mirando a Jesús enseñando a Sus discípulos en el área que representaba el colmo de la iniquidad; que simbolizaba todos los valores del mundo que son opuestos a lo que Él encarnaba. Esta región era lo peor de lo peor y mientras ellos miraban esta colina de roca con la apertura de la cueva que para ellos era la entrada al infierno, oían a Cristo decir “sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.

Ir a este lugar no fue casualidad, sino que Él tenía un propósito eterno. Los discípulos estaban mirando la cueva con esa “boca” impresionante, al mismo tiempo que Cristo se declaraba a Sí mismo como La Roca, la Única Roca que tendría el poder de dominar todo este pecado cumpliendo lo que Isaías 28:16 profetizó “He aquí, pongo por fundamento en Sion una piedra, una piedra probada, angular, preciosa, fundamental, bien colocada. El que crea en ella no será perturbado.” Y quienes creyeran en la Roca: Jesucristo, no solamente serían salvos, sino, además, convertidos en obreros del Reino para contrarrestar lo que estaban viendo.

Estos serían los hombres que Él enviaría al mundo después de Su partida. Estos son los hombres que enfrentarían todo ese pecado con Sus enseñanzas. Él estaba enseñándoles que Su poder como la Roca, sería suficiente tal como nos dice Mateo 21:44 “Y el que caiga sobre esta piedra será hecho pedazos; pero sobre quien ella caiga, lo esparcirá como polvo.

Él los preparaba para que entendieran que Su iglesia no solamente prevalecería, sino que también dominaría al pecado y ¡ganará la batalla contra Satanás! Ésta es una sabiduría desmesurada; una forma pintoresca para ilustrar lo que Dios dijo al rey Josafat en 2ª Crónicas 20:15 “No temáis, ni os acobardéis delante de esta gran multitud, porque la batalla no es vuestra, sino de Dios.”

¿Y para nosotras? ¿Han cambiado las cosas? Y aun más importante ¿Dios ha cambiado? ¡Claro que no! “Jesucristo es el mismo ayer y hoy y por los siglos” (Hebreos 13:8). Lo que El hizo en el pasado, lo sigue haciendo hoy. 

Y ¿qué podemos aprender de esta lección? Cuando estés abrumada por la maldad, o sientas que no puedes seguir un paso más, recuerda que los planes del Señor nadie puede estorbar (Job 42:2) y todas Sus promesas son ¡sí y amén en Cristo! (2ª Corintios 1:20).

La realidad es que Salmo 118:22 se ha hecho una realidad “La piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra principal del ángulo.

Bendiciones,

Cathy Scheraldi Núñez

 

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