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12 de Enero de 2018

Sobreabundó Tu gracia

Por  Alba Minaya

"Con mi voz clamé al Señor, y El me respondió desde su santo monte." (Sal. 3:4)

Una necesaria reflexión al iniciar un nuevo año.

En nuestra naturaleza pecadora tenemos a dar todo por sentado para nuestra vida. Entendemos que estamos aquí"para ser felices", que toda circunstancia negativa o difícil le puede acontecer a cualquiera menos a nosotras. De esto hablo con propiedad por mi propia experiencia.

Un bello día 15 de diciembre del año 2014, en el almuerzo de celebración navideña en la empresa donde laboraba, se me pidió orar antes de cenar, y concluí mi oración dando gracias al Señor porque nos había librado de accidentes laborales qué lamentar en la empresa.

Y paradójicamente el siguiente día 16 aproximadamente a la misma hora que hice la oración, yo protagonizaba un accidente laboral en el cual no perdí la vida ni tuve consecuencias mayores porque sobreabundó Su gracia.

Tuve una lección a nivel del cuellode mucha importancia. Cuando recobré el conocimiento con una terrible sensación de que había “perdido mi cuerpo” sentí un ¡terrible miedo! Pero les confieso que, en medio de lo trágico, la presencia de Dios se manifestó con una hermosura extraordinaria, tan difícil de explicar, fue algo divino.

Y en medio del temor de mi carne, sobreabundó Su gracia y a través de Su Espíritu Santo, me recordó Su fidelidad y Sus promesas de que "nunca me dejaría ni me desampararía" (He. 13:5), "que estaría conmigo en el valle de sombra de muerte" (Sal. 23:4). Entonces, sobreabundó Su gracia y la paz que sobrepasa todo entendimiento estuvo en mi (Flp. 4:7). Aún tengo momentos difíciles, pero Él permanece en mí y me sostiene pues es mi Padre quien me bendijo con bendición santa en los lugares celestiales desde antes de la fundación del mundo en Cristo Jesús (Efesios 1:4) y mi confianza está en Él, mi Roca de refugio, un Dios difícil de describir en nuestra capacidad finita por Su grandeza infinita.

Nada depende de nosotras; estamos bajo el control soberano de Dios.

Pero hubo una caída aún peor donde también sobreabundó Su gracia.

La caída de Adán y Eva dejó incapacitada espiritualmente a toda la humanidad, y porque sobreabundó Su gracia nos rescató de la oscuridad del pecado. A través de la persona de Cristo Jesús, nos llevó de las tinieblas a la luz (Hch. 26:18). Nos dio la gracia de la salvación.

Gracias Señor porque he podido ver algunos de Tus propósitos haciéndome entender por qué lo permitiste, aunque no te lo había preguntado.

Y sobre todo,

¡Señor gracias por mi salvación espiritual que es eterna!

Gracias por la nueva vida que me regalaste en Cristo.

Gracias por mi crecimiento espiritual y por la pasión que cada día haces que aumente en mí por conocerte más y vivir una vida de obediencia que te honre y de gloria a Tu Nombre.

"Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. (Hebreos 4:16)

 

 

Alba Minaya

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