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07 de Febrero de 2018

¿Sumisión o complemento?

Por  Ana Leyla Leonor de Almonte

La sumisión no significa esclavitud.  ¿Cuál es el papel bíblico de la esposa?

En Efesios 5:22-24 se nos da la más clara definición bíblica de los roles en el matrimonio. En estos versículos Dios por medio del apóstol Pablo habla particularmente a la mujer acerca de sus responsabilidades con respecto a su marido: como al Señor - “Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.”- Efesios 5:23-24 (LBLA).

En Génesis 2:18-20, Dios por medio de Su siervo Moisés enseña que la mujer fue creada para ser la ayuda idónea, para complementar al hombre y colaborar con él. En un sentido real, la esposa es una realización de la vida del marido.

En la cita del libro de Efesios, se nos enseña que la mujer tiene que estar sujeta o sumisa a su esposo. ¿cómo podemos enlazar estos dos conceptos?, ¿cómo puede la mujer ser un complemento de su marido y estar sometida al mismo tiempo? ¿qué significa esto en sentido práctico?

Primero, la sumisión de la esposa al marido es por amor, no por obligación ni temor. La iglesia se somete al Señorío de Cristo de manera voluntaria, en respuesta a Su amor. La motivación de la mujer al someterse a su marido debe ser la misma.

Sumisión no es servidumbre, ni convertirse en un peón en manos de su marido.

Ella conserva su idiosincrasia como persona, con derecho a sus propias ideas y sentimientos. No es una criada. Continúa siendo un ser humano con una personalidad y unas necesidades definidas. Ella necesita aceptar responsabilidades y adoptar decisiones en la misma medida que su marido.

Dios nos dejó un manual, la Biblia, que, siguiendo sus instrucciones, el matrimonio va a reflejar como fruto de esta sumisión, la gloria de Dios en Cristo por medio de esta relación.

Cuando la mujer opta por no ser sumisa, es una falta de ella hacia su esposo, es un problema tanto espiritual como marital. De ser así, la esposa estaría es una franca desobediencia hacia Dios y a su esposo, pues Él lo ha ordenado.

La mujer debe animar y fortalecer al esposo en su papel masculino de jefe y nunca intentar destruirlo, usurparlo, debilitarlo o eliminarlo. Una mujer de Dios tiene que respetar a su marido y afirmarle su mandato.

Dios ha establecido al hombre como responsable ante EL y este es Su plan en el matrimonio y lo que debemos hacer es respetarlo cumpliendo con todo lo que Él nos dice a nosotras como esposas. No le hagamos la vida más difícil a nuestros maridos, pues ya con sus roles y responsabilidades tienen más que suficiente.

Debemos ayudarles no compitiendo con ellos, sino más bien sosteniéndoles en oración. No tenemos que demostrar nuestro valor pretendiendo usurpar el papel de nuestros esposos, pues Dios en Su infinita sabiduría nos lo ha otorgado al crearnos a Su imagen, pero sobre todo a través de la redención en Cristo.

 

 

Ana Leyla Leonor de Almonte

Bibliografía:

Comunicación – Clave de la Felicidad Conyugal

Autor: H. Norman Wright

Editorial CLIE

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