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14 de Febrero de 2018

El ingrediente esencial para un matrimonio feliz

Por  Carolyn Mahaney

Recientemente mientras miraba un programa sobre galletas donde una chef famosa y su esposo celebraban un aniversario trascendental, la chef compartió su “receta” (¡ja!) para un matrimonio feliz y duradero: “Trato de hacerlo feliz y él trata de hacerme feliz, ¡y eso funciona!”

Hasta donde conozco, esa mujer no es cristiana pero su consejo refleja un principio bíblico para el matrimonio: los esposos deben amarse el uno al otro. Deben poner los intereses del otro cónyuge por encima de los propios (Filipenses 2:4). El esposo debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25). La esposa debe amar a su esposo con un amor tierno y afectuoso (Tito 2:4).

En las palabras de esta chef, debo tratar de hacerlo feliz.

Con frecuencia en el matrimonio, lo entendemos de la manera incorrecta ¿no es así? Pensamos más en todas las maneras en que nuestros esposos pueden hacernos felices, o vivimos pensando en cuán infelices somos con nuestros esposos.

“Si tan solo él fuera más como ______________ yo sería feliz.”

“Si tan solo él dejara de ______________ yo sería feliz”

“Si tan solo él se diera cuenta de ______________ yo sería feliz”

“Si tan solo él me preguntara ______________ yo sería feliz”

“Si tan solo él hiciera ______________ yo sería feliz”

Nuestra cultura que enarbola la igualdad de roles de la mujer y el hombre nos da una palmadita en la espalda. Después de todo, la receta moderna para el matrimonio feliz solo busca el interés propio como el ingrediente principal. Pero ésa no es la manera bíblica. Ni tampoco tiene buenas consecuencias. Mientras más tratamos de poner nuestra propia felicidad como la prioridad de nuestro matrimonio, más infelices nos volvemos.

O, para decirlo de otra manera: si realmente quiero mi propia felicidad, y si en realidad quiero un matrimonio feliz, pondremos la felicidad de nuestro esposo en primer lugar. John Piper dice:

“Esposos y esposas reconozcan que en el matrimonio ustedes se han convertido en una sola carne. Si vives para tu placer individual a expensas de tu cónyuge, estás viviendo contra ti misma y destruyendo tu gozo.  Pero si te dedicas con todo tu corazón al gozo santo de tu cónyuge, estarás viviendo para tu propio gozo y construyendo un matrimonio a la imagen de la relación de Cristo y Su iglesia”.

Mi esposo es un ejemplo maravilloso de poner mi felicidad en mi primer lugar. Él lo llama “estudiando a su esposa” y ha dedicado todo nuestro matrimonio buscando descubrir lo que me hace feliz. Con frecuencia anima a los esposos a no asumir que a sus esposas les gustará lo que pueda ser agradable para la esposa de otro y que en su lugar se dediquen a estudiar a sus propias esposas y aprender lo que las hace felices.

No tengo que pensar mucho al buscar en mis recuerdos un ejemplo de cómo mi esposo ha tratado de hacerme feliz. Mientras estábamos en un fin de semana solos fuera de la casa, mi esposo notó un letrero para una tarde de té. Déjame decirte que ni siquiera estoy segura de que CJ alguna vez haya tomado una taza de té en su vida, mucho menos haber ido a una tarde de té. Pero él sabe que ésa es una de mis cosas favoritas, una tradición de muchos años de mis hijas y ahora de mis nietas.

Y así, como él quiere que yo esté feliz, hizo una reservación. Me gustaría que pudieran ver a mi esposo en un salón lleno de mujeres, tratando de seleccionar un té y de usar una taza de té. Terminamos riéndonos toda la tarde. Pero él estaba feliz porque yo también lo estaba.

¿Te sientes infeliz en tu matrimonio? ¿No estás satisfecha o te sientes decepcionada con tu esposo? En lugar de enfocarte en tu propia infelicidad o de buscar tu felicidad en primer lugar, trata de hacer a tu esposo feliz. Un esposo feliz procura que su esposa esté feliz y un matrimonio feliz trae gloria a Dios. La chef, pero sobre todo, la Palabra de Dios está en lo cierto: esta receta funciona para tener un matrimonio feliz.

Carolyn Mahaney

(Traducido con permiso de GirlTalkHome.com) 

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