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05 de Marzo de 2018

No Pequeñas Mujeres

Resena del Libro de Amy Byrd

Hace muchos años, yo era parte de una iglesia que desarrolló un ministerio particularmente preocupante para las mujeres. Había sido fundado con nobles intenciones y estaba destinado a abordar las preocupaciones únicas de las mujeres. En poco tiempo, sin embargo, los líderes se enamoraron de un autor problemático, y su teología comenzó a divergir de la de los pastores. Pronto estaban funcionando casi como una iglesia dentro de una iglesia, incluso, ocasionalmente sosteniendo sus propios servicios de adoración y realizando sus propios bautismos. El ministerio se convirtió en una fuerza para la destrucción y, eventualmente, se separó por completo de la iglesia, llevándose consigo un buen número de mujeres. Este fue, en su momento, el peor ministerio para mujeres.

Me encontré pensando en esta triste situación mientras leía No Pequeñas Mujeres de Aimee Byrd: “Equipando a todas las mujeres en la familia de Dios”. Para ser justos, su libro no trata sobre el ministerio de mujeres tanto como trata, más ampliamente, el tema de equipar a las mujeres dentro de la iglesia. Sin embargo, ella también ha sido testigo de ministerios inútiles, no bíblicos y francamente destructivos por y para mujeres. "Los ministerios de las mujeres se han convertido en una especie de entidad separada en la iglesia, y este es uno de nuestros mayores problemas". Por lo tanto, "Este es un libro que apunta a ayudar a toda la iglesia, examinando las iniciativas de la iglesia para un grupo que compone más de la mitad de nuestras congregaciones – las  mujeres”.

Es importante notar que el libro está escrito para ayudar a toda la iglesia. Byrd, escribe igualmente para hombres y para mujeres, igual para pastores y laicos. Su libro es para mujeres que persiguen una comprensión más profunda de los asuntos relacionados al ministerio de mujeres, pero además "para pastores y ancianos que deseen que cada miembro de su iglesia esté bien equipado en la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios”. "Pastores", dice ella, "necesitas escuchar lo que estoy diciendo a las mujeres, y mujeres necesitan escuchar lo que estoy diciendo a los pastores. Todo el libro está destinado para ser leído tanto por hombres y mujeres, como laicos y oficiales de la iglesia".

Ella comienza resaltando un peligro en los ministerios de mujeres, basándose en 2 Timoteo 3:6-7 y la advertencia de Pablo acerca de los falsos maestros que se meten en las congregaciones para "captar mujeres [literalmente "pequeñas"] débiles”. Si los falsos maestros particularmente apuntan a mujeres, tiene sentido, entonces, equiparlas especialmente a ellas, ¿verdad?. Sin embargo, "en muchos casos, el ministerio de mujeres se convierte en una puerta trasera para que la mala doctrina penetre en la iglesia". La solución simplemente alimenta el problema. Sin embargo, Byrd no llama a las iglesias a que abandonen por completo el ministerio de mujeres. Más bien, ella hace un llamado "tanto a los oficiales como a las mujeres de la iglesia a que evalúen los ministerios de sus mujeres de acuerdo a las Escrituras y también estimulen las iniciativas bíblicas de las mujeres en la iglesia". Es la falta de discernimiento, no el ministerio de mujeres en sí mismo, la principal fuente de los problemas.

Esto requiere que las mujeres y sus pastores presten atención a la teología a la que sus mujeres están siendo enseñadas, incluso (o especialmente!) dentro de un contexto cristiano. De lo contrario, los libros defectuosos, con sus ideas defectuosas, a menudo trabajan su entrada a la iglesia a través de la puerta del ministerio de mujeres. Esto es especialmente cierto en el momento en que las mujeres son conocidas por ser grandes compradoras de libros y cuando miles de títulos con portadas bonitas, pero fea doctrina se les venden a ellas cada año.

En varios capítulos, Byrd examina nuestro contexto e introduce conceptos claves: El papel de la mujer como "ayuda" (el cual ella define como "aliada necesaria") y el tema "hogar" que es la clave para comprender el funcionamiento de la iglesia. Dentro de la casa de Dios, los hombres calificados son para liderar, pero las mujeres son para servir como aliadas necesarias. Con su sabiduría, piedad y habilidades, ellas son la clave de su funcionamiento saludable. Incluso, ella enseña que quizás la palabra "ministerio" confunde el asunto, por lo que puede ser mejor hablar de "iniciativas de las mujeres" (o "iniciativas de los hombres", para eso) para poder distinguir mejor entre el ministerio central de la iglesia de la Palabra de Dios y los Sacramentos, y todas las otras formas de servicio o aprendizaje que fluyen de ella.

En los últimos cinco capítulos ella comienza a trabajar hacia una solución. Ella interactúa con libros cristianos populares, mostrando algunas de sus prominentes (pero a menudo pasadas por alto) debilidades. Ella nos ayuda a desarrollar habilidades para ejercitar el discernimiento y el leer bien. Ella siempre habla tanto a mujeres como a hombres, tanto a laicos como a pastores.

No Little Women me estiró de maneras muy útiles. Me encontré a mi misma de acuerdo con la evaluación de Byrd del problema y, en general, con sus conclusiones y soluciones. Ella ha escrito un libro tremendamente desafiante y útil. Sin embargo, algunas veces me gustaría verla proponer una solución más sustancial a las preocupaciones que ella identifica. Hay ocasiones en que sus críticas pueden haberse centrado en una o dos palabras preocupantes, pero sin dar el debido crédito a una persona o movimiento completo.

La esperanza de Byrd es que No Little Women "ayudará tanto a pastores y ancianos a pastorear a las mujeres en sus congregaciones, y a estimular a las mujeres a prosperar bajo el ministerio de la Palabra de Dios y los sagrados sacramentos, de modo que fluya a toda la iglesia, en sus hogares y en sus comunidades”. Estoy confiado de que ayudará en ambas formas, y me alegra recomendarlo. Hombres, mujeres, pastores y laicos se beneficiarán al leerlo y considerarlo.

*Tomado de una publicación hecha por Tim Challies y traducido por Ivette Mateo

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