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08 de Marzo de 2018

Una respuesta al Día Internacional de la Mujer

Por  Catherine Scheraldi de Núñez

En vista de que el mundo está celebrando el Día Internacional de la Mujer, pensé escribir sobre la imagen de la mujer bíblica y no la imagen que ellos celebran que no es más que una distorsión de lo que Dios creó, el feminismo.  Dios creó al hombre y la mujer a Su imagen (Génesis 1:27); ambos tienen la misma dignidad (Gálatas 3:28); sin embargo, cada uno fue creado y equipado para desempeñar roles distintos. Los hombres para liderar (Efesios 5:23) y las mujeres para ser ayuda idónea (Génesis 2:18). 

Como cristianas es importante que entendamos la definición bíblica de ayuda idónea por que la definición mundana es distinta a la nuestra. Dios creó al hombre primero y luego dijo “no es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). 

Esto no fue un cambio en el plan original como si Él hubiera cometido un error, sino que estaba orquestando el orden del equipo. A ambos, Él ordenó “ejerza dominio sobre toda la tierra” (Génesis 1:26) y para que un equipo funcione en una forma bien ordenada, cada uno debe ejercer diferentes roles.

El liderazgo fue dado al hombre con la advertencia de ser un líder siervo, un líder amoroso y quien pastorea a su equipo. La mujer debe ser sumisa a su esposo ayudándolo completar la tarea que el Señor le asignó.  El mundo rechaza este rol porque su definición de ayuda y/o sumisión denota una posición inferior.  Y eso combinado con el hecho de que el pecado ha producido una distorsión en la forma de liderar de los hombres, quienes, por ende, lo hacen con arrogancia, muchos son mandones y hasta agresivos; y, por otro lado, la distorsión en las mujeres por un deseo de dominar y controlar su ambiente.  

Con la conversión, el Señor nos regenera y el Espíritu Santo viene a morar en nosotras (1ª Corintios 3:16) guiándonos (Juan 16:13) y dándonos el poder de caminar en Sus estatutos (Ezequiel 36:27). 

Debido a que nuestros corazones son engañosos (Jeremías 17:9) y nuestra mente fue entenebrecida por todo el tiempo que caminamos en el mundo (Efesios 4:18), nosotras necesitamos ser intencionales en reemplazar esas mentiras que creíamos, con la verdad de Cristo (Gálatas 5:17) y aceptar que la Palabra es la verdad (Juan 17:17).  Para hacerlo, lo primero que debemos hacer es orar.  Sin la ayuda de Dios y la iluminación del Espíritu Santo no podamos hacer nada (Juan 15:5). Luego debemos escudriñar las Escrituras para aprender lo que realmente es la verdad. Debido a que las creencias mundanas siempre son contrarias a Dios (1ª Juan 2:16) debemos identificar las mentiras y luego reemplazarlas con la verdad que hemos aprendido de la Palabra (Romanos 12:2).

En este proceso comienza una lucha (Gálatas 5:17) y empezamos a adoptar el rol bíblico, en un principio más por obligación. Nos resignamos a obedecer porque queremos agradar al Señor; sin embargo, las mentiras del mundo todavía persisten en nuestra mente y siguen haciendo trampas en nuestro corazón. Es imperativo destruir cualquier razonamiento que sea contrario a la verdad y mantenerlo cautivo para seguir en la obediencia (2ª Corintios 10:5).

Hasta que no lleguemos a amar la voluntad de Dios y a reconocer que el rol bíblico realmente es lo mejor, la lucha persistirá.  Cuando llegamos a amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma, con toda nuestra fuerza y con toda nuestra mente (Lucas 10:27) aceptaremos Su verdad sin luchar y obedecer será más un gozo en lugar de una batalla.

Como la batalla Le pertenece al Señor (1ª Samuel 17:47) cuando peleamos con Sus armas y no con las del mundo (2ª Corintios 10:4) nuestra victoria estará garantizada (1ª Juan 5:4).

   

Mujeres…manos a la obra…

Bendiciones,

Catherine Scheraldi de Núñez

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