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12 de Junio de 2018

La mujer en el noviazgo

Por  Charbela Elhage de Salcedo

El noviazgo es una etapa de la vida que deben de cruzar aquellos que buscan casarse y como cristiana, mi anhelo debe ser glorificar a Dios en ella. Aunque la Biblia no da instrucciones específicas para una relación de noviazgo, sí da lineamientos morales y arroja sabiduría divina para manejarnos en esta etapa y aunque no hay relatos de relaciones de noviazgo como la vemos hoy en día, sí se nos describen relatos de personas comprometidas para matrimonio.

En ese sentido, me llama mucho la atención el versículo de Apocalipsis 19:7 en donde se nos habla de una “novia” que se convertirá en “esposa”.  El versículo dice: “Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.” Sabemos que la interpretación principal que debemos darle a este versículo debe ser dentro de su contexto y claramente el libro de Apocalipsis es un libro profético por lo que este versículo está hablando de la futura boda de Cristo y la iglesia, pero aun así creo que este versículo me enseña algo de cómo Dios ve la relación del novio y la novia y me permite aplicarlo a una relación de noviazgo como la de hoy en día. La frase que llama mi atención es la que dice “y su esposa se ha preparado.”

Partiendo de esta frase me atrevo a sacar una definición simple de lo que es el noviazgo. El noviazgo es un tiempo de preparación que precede a la boda. De ahí, entonces, podríamos preguntarnos ¿cómo es que los novios y en este caso particular, la novia, deben prepararse? Personalmente, pienso que la preparación implica además de otras cosas, observación. La novia observa al novio y la novia se observa a sí misma y viceversa. Pero en este caso particular me concentraré en la novia.

La novia observa al novio

Observa al novio, porque antes de dar ese paso definitivo que la llevaría a unir su vida con esta persona hasta que la muerte los separe, ella debe de haber observado si su novio cuenta con las características imprescindibles (no todas las características que ella quisiera que él tuviera, sino las imprescindible) que lo ayuden a él a ejercer su rol de cabeza del hogar. Si no sabes cuáles características deberían estar en la lista, aquí van algunas:

• Un hombre con una relación personal con Dios.

• Un hombre que me empuja y motiva a crecer espiritualmente

• Un hombre que maneja bien su tiempo y sus finanzas

• Un hombre que tiene los límites relacionales claros con los demás (familia, amigos y sexo opuesto)

Esas solo son algunas de las características que un hombre piadoso debería tener y en cada una de ellas pudiéramos detenernos y abundar, pero quisiera extenderme en el siguiente punto.

La novia se observa a ella

La novia es como un regalo que se entrega al novio el día de la boda. Ese regalo debe traer al agasajado felicidad y complacencia, por lo que cuando damos un regalo nos tomamos el tiempo para buscarlo y prepararlo. La Palabra de Dios les recuerda a las mujeres que su adorno debe ser “el yo interno”, es decir, belleza interior y el obtenerla requiere esfuerzo y dedicación. Por eso en este tiempo de preparación que es el noviazgo, la novia debe observarse a sí misma y pedir como pedía el salmista “Escudríñame, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis inquietudes. Y ve si hay en mí camino malo, y guíame en el camino eterno.” (Sal 139:23-24), escudriñar su corazón, identificar las áreas a trabajar de su carácter cristiano y embarcarse en la búsqueda de la santificación para así llegar al matrimonio “preparada”.

A continuación, alguna de las cosas que la novia debe observar:

Su devoción a Dios:

Es tan fácil poner al novio en el trono y quitar a Dios. Esto pasa cuando pierdo el foco y como decía un autor, comienzo a adorar más a la criatura que al Creador. ¿Quién está en el trono, tu novio o Dios? Una pregunta de diagnóstico para saber la respuesta a esta pregunta es ¿a quién estás buscado agradar más, a tu novio o a Dios?, ¿qué opinión te importa más la de tu novio o la de Dios? Cuando Dios se convierta en el centro de tu vida y busques agradarlo a Él más que a cualquier otro, entonces podrás decir que Dios es Quien ocupa el trono.

Qué tan maduro es tu carácter:

Ciertamente no somos perfectos y en esta tierra no alcanzaremos la santificación total. Pero el cristiano está en un proceso de santificación que no debe de parar y está en constante trabajo de perfeccionar las debilidades del carácter que afloran en nuestro caminar. El cristiano va de “gloria en gloria” y no hay duda de que, la relación de noviazgo traerá a flote algunas debilidades en tu carácter, por eso debes preguntarte, lo siguiente:

¿Cómo está mi dominio propio? Una de las áreas que es más probada en el noviazgo es el dominio propio con relación a la integridad sexual.  El noviazgo es una etapa en donde la intimidad física se hace más cercana, ya que ese hombre que era mi amigo ahora es mi novio y se entiende que hay expresiones físicas que son ahora permitidas. Una mujer que ejercita su dominio propio optará por agradar a Dios en vez de complacer sus impulsos pecaminosos y tendrá paciencia en esperar el momento del matrimonio para disfrutar el regalo de la sexualidad.

¿Qué tan egoísta soy? En esta etapa previa al matrimonio te toca compartir tu tiempo con otra persona. Toda buena relación interpersonal consiste no solo en recibir sino también dar y en este caso lo que damos es nuestro tiempo, y muchas veces damos al también ceder en algunos anhelos. Pregúntate, ¿me estoy yendo a algún extremo?, es decir, ¿quiero todo el tiempo de mi novio para mí? o ¿no quiero dar de mi tiempo para él?  ¿Qué tan tolerante soy a las diferencias en gustos y preferencias?

Qué tanto has asimilado tu rol bíblico como mujer:

El noviazgo me expone a la relación de pareja en donde vamos practicando la relación del hombre como cabeza y la mujer como ayuda idónea y en lo práctico esto se traduce en que el hombre es quien lidera y la mujer se somete a ese liderazgo y busca ayudarlo. Aunque no le debas total sumisión a tu novio en esta etapa, el noviazgo te ayuda a practicar sumisión y te revela qué tan fácil o difícil va a ser para ti el rendirte en total sumisión a tu futuro esposo.  

Señales de peligro:

Lo mismo que describí de la novia, lo debe hacer el novio. El noviazgo es un periodo de preparación que conlleva observación, pero muchas veces el amor y los deseos de no estar sola, nos nublan el entendimiento y no me hacen ver las áreas de peligro que pueden estar presentándose en la relación. Es por eso que me gustaría enumerar algunas de las áreas de peligro que una pareja de novio pudiera enfrentar:

  • No hay crecimiento espiritual ni emocional: Es importante observar que mi proceso de santificación al entrar al noviazgo no debe detenerse ni mucho menos decrecer, sino todo lo contrario. Esta nueva etapa que estoy cursando debe de hacerme crecer como cristiana y como mujer. ¿Pudieras tú, decir que eres una mejor cristiana gracias a tu novio?
  • Crecimiento en el conocimiento de los sentimientos y la forma de pensar de uno y del otro: ¿De qué hablamos? ¿Son nuestras conversaciones triviales? o ¿son de cosas importantes? ¿Hablamos de nosotros, de cómo nos sentimos, de nuestra relación con Dios o gastamos el tiempo que compartimos juntos en hablar de películas, música u otras trivialidades del día a día? ¿Pudieras decir que cada día conoces más la personalidad, los sentimientos y la forma de pensar de tu novio y él te conoce más a ti?
  • Entendimiento del compromiso: La relación de noviazgo es un reflejo del compromiso que esa persona está adquiriendo con la otra. Aunque no se está oficialmente casado, hay un acuerdo de fidelidad y de “exclusividad” que debe de haber en ambas partes. ¿Ves muestra de compromiso y fidelidad entre ustedes? ¿Crees que ambos en un futuro pudieran manejar sabiamente las distancias y los límites emocionales y físicos con los demás?

Pudiéramos enumerar muchas más, pero la síntesis en este punto es observar qué tan preparada estoy o qué tanto tengo que madurar. Si eres novia, es porque te has embarcado en la búsqueda de confirmar que esa persona tiene las cualidades imprescindibles para casarte con él, porque de lo contrario estarías invirtiendo mal tu tiempo. Ahora bien, ¿tienes tú las cualidades necesarias? Las virtudes de una esposa no vienen como por arte de magia el día de la boda. No es un paquete que te entregan y te lo pones y ahora tienes cualidades de una esposa piadosa. No, esas cualidades deben de ser cultivadas previas al matrimonio y aplicadas en el matrimonio. Pídele a Dios sabiduría y recuerda, que Él todo lo hace hermoso en su tiempo (Ec. 3:11).

 

 

Charbela ElHage de Salcedo

(Publicado originalmente en Coalición por el Evangelio)

 

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