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13 de Junio de 2018

El altanero versus el humilde

Mujer Para la Gloria de Dios

9/6/2018

El altanero versus el humilde

¿Estamos reflejando la santidad de Dios ante un mundo corrompido?

 

“Humillaos en la presencia del Señor y Él os exaltará.” Santiago 4:10

Aileen: Nueva vez, sean bienvenidas a este su programa MPGD, desde Radio Eternidad en su dial de 990 AM o por las redes en http://radioeternidad.com.

Como saben esta es una producción del Ministerio de mujeres Ezer, de la IBI bajo la sombrilla del Ministerio de Integridad & Sabiduría.

Apreciamos su sintonía y damos muchas gracias a Dios por Uds. 

Hoy en cabina con ustedes estamos Aileen Pagan de Salcedo, quien les habla, y Cathy Scheraldi de Núñez, continuando con la serie sobre Las Parábolas. Hoy estudiaremos la parábola que trata sobre un fariseo y un publicano.

Cathy: Nuevamente, estamos en "Facebook live", "YouTube live" y "Twitter live" durante la grabación del programa radial, los lunes a las 9:00 hora de Santo Domingo. La intención es que siempre que la tecnología y los medios lo permitan, la grabación del programa radial pueda ser transmitida en vivo para que nos acompañen y así puedan conectar nuestra voz con nuestra cara, e incluso puedan interactuar con nosotras a través del Facebook de radioeternidad.  

Aileen: Recuerden que nuestro deseo es servirles en lo que podamos, y si tienen preguntas sobre los temas que estamos tratando, peticiones de oración o una consulta puntual pueden enviarlas a nuestra página, o  a nuestra dirección de Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.. ¡Nuestra motivación y deseo es compartir con otras hermanas en la fe lo que por gracia Dios nos ha ido revelando!

Cathy: Y ya estamos a ley de una semana para la conferencia de TGC para mujeres en Indianápolis. Si alguna de nuestras oyentes tienes planes de asistir, recuerden contactarnos para conocerles y hasta grabar sus testimonios. Pueden contactarnos a través de la página para hacer los arreglos de lugar.

Aileen:Y ya para comenzar a hablar sobre la parábola sobre el fariseo y el publicano primero  queremos presentarnos a nuestro Señor, oremos.

Cathy: La semana pasada hablamos sobre la higuera estéril y como El Señor a través de esta, dio al pueblo judío y a los líderes una oportunidad más para arrepentirse.  Y esta vez haciéndoles una fuerte advertencia sobre las severas consecuencias que les sobrevendrían en caso de ignorar Su llamado.

Vimos también, la paciencia que en todo tiempo evidencio el Señor, quien aun sabiendo que estos no iban a arrepentirse, les dio otra oportunidad.

¿Y por qué es esto tan importante? El hombre fue creado a la imagen de Dios y por tanto su función más importante es honrarle ante el mundo y ante Su pueblo, aún más. Sabemos por la historia, que los judíos no honraron a Dios y en consecuencia en el año 70, Jerusalén fue totalmente destruido, cumpliendo la profecía hecho en esta parábola de la higuera estéril.

Hoy queremos estudiar la parábola del fariseo y el publicano. Superficialmente esta parábola pareciera estar hablando sobre la forma correcta e incorrecta de orar, y aunque esta es una de las enseñanzas de esta parábola, la mayor enseñanza es realmente sobre la salvación!

Aileen: Antes de estudiar  esta parábola, quiero que recordemos que, en la Biblia, la parábola justo antes de esta, era sobre la viuda persistente y el juez injusto, y recordemos que Jesús comienza esta parábola en Lucas 18:1 diciendo “Y les refería Jesús una parábola para enseñarles que ellos debían orar en todo tiempo, y no desfallecer”. Obviamente Dios está interesado en que le busquemos en oración, sin embargo, Santiago 5:16 nos enseña “La oración eficaz del justo puede lograr mucho.” Uno pudiera preguntarse entonces, si la oración del justo es eficaz entonces ¿la oración del no justo no es eficaz?

Cathy: Excelente pregunta Aileen y creo que la respuesta es sí, las oraciones del injusto no son eficaces. El versículo que creo que puede apoyar esta idea es Salmo 66:18 “Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.” Sabemos que Dios es omnipresente y omnisciente y entonces El oye todas las oraciones, y sabemos que La contesta las oraciones de Su pueblo. Sin embargo Su respuesta a nuestras peticiones depende en parte a la obediencia del caminar de quien le ora.

Aileen: Claro, e Isaías 59:2-3 es bien claro “Pero vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos. Porque vuestras manos están manchadas de sangre, y vuestros dedos de iniquidad; vuestros labios hablan mentira, vuestra lengua murmura maldad.”  Cathy quiero leer la primera porción del versículo 16 de Santiago porque nos dé una pista de quienes son los justos, leamos “confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados.” Y luego termina con lo que ya había leído: “La oración eficaz del justo puede lograr mucho.”

Dios quiere que seamos persistente en nuestra oración, y sobre todo que estas oraciones sean eficaces. Y para tener oraciones eficaces necesitamos reconocer que somos pecadores y que necesitamos arrepentirnos de nuestros pecados. Ambos pasos son necesarios. Y muchas veces reconocemos nuestros pecados, ¡sin embargo los justificamos y esto es una abominación ante los ojos del Señor!   

Entonces, para evitar confusión, la parábola que sigue, sobre la viuda, es sobre 2 tipos diferentes de oración, y así no pequemos aun en medio de la misma oración. ¿No te asombra la sabiduría de Jesús? 

Cathy: ¡Claro! El Señor es todo sabiduría y también Santo, Santo, Santo y no podemos tomar esta santidad a la ligera. Escuchemos lo que Dios dijo a los líderes religiosos en Malaquías 1:10 “¡Oh, si hubiera entre vosotros quien cerrara las puertas para que no encendierais mi altar en vano! No me complazco en vosotros--dice el SEÑOR de los ejércitos--ni de vuestra mano aceptaré ofrenda.” Nosotras necesitamos tomar muy en serio Su santidad, y procurar reflejar a este Dios 3 veces santo, a un mundo que vive en tinieblas.

La parábola del fariseo y del publicano comienza en Lucas 18:9 “Refirió también esta parábola a unos que confiaban en sí mismos como justos, y despreciaban a los demás:” Es bien fácil identificar el propósito de la enseñanza cuando El Señor nos dice en principio.   Y esto tenemos que tomarlo en cuenta cuando evaluamos y estudiamos el resto de la parábola.

Aileen: Escuchemos la seriedad que Dios da a que juzguemos a otros.  Leamos lo que Él dijo a través de Pablo en Romanos 2:1-3 “Por lo cual no tienes excusa, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas, pues al juzgar a otro, a ti mismo te condenas, porque tú que juzgas practicas las mismas cosas. Y sabemos que el juicio de Dios justamente cae sobre los que practican tales cosas. ¿Y piensas esto, oh hombre, tú que condenas a los que practican tales cosas y haces lo mismo, que escaparás al juicio de Dios?” 

Cathy: Por esto Jesús dijo en Lucas 6:42 “¿O cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, déjame sacarte la mota que está en tu ojo", cuando tú mismo no ves la viga que está en tu ojo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu ojo y entonces verás con claridad para sacar la mota que está en el ojo de tu hermano.” Ahora quiero clarificar algo aquí. Dios no está diciendo que no debemos discernir entre lo que está mal y lo que está bien, según el estándar que El mismo nos enseña en la Biblia, porque Jesús nos dijo también en Mateo 18:15 “Y si tu hermano peca, ve y repréndelo a solas; si te escucha, has ganado a tu hermano.”

Ahora bien, discernir y juzgar son 2 cosas diferentes. Discernir es reconocer lo que está pasando sin emitir juicio sobre la persona. Mientras que juzgar es asumir las motivaciones detrás de las acciones y pensar que uno es mejor que esta otra persona en cuestión, en cuanto a su discernimiento.

Aileen: Gracias por la clarificación Cathy. En esta parábola es evidente que el fariseo confiaba en sí mismo y despreciaba al otro.

Y hay otro punto que creo que debemos clarificar aquí, porque lo veo mucho en consejería, y se da cuando alguien es confrontado por su pecado, y su respuesta ante la confrontación es que “no le juzguen.” Esto no es más que orgullo, y es lo mismo que hizo el fariseo en esta parábola. Aun si la persona está equivocada en su apreciación de lo que está ocurriendo, nuestra respuesta debe ser receptiva y con actitud humilde, dando gracias por la señalización.  Luego debemos ir donde El Señor en oración para evaluar si la persona tiene razón o no. Y se puede dar el caso en que el señalamiento que se nos ha hecho no sea del todo valido, sino que sea parcialmente verdad en lo que dice.  Lo que procede entonces es pedir perdón y dar gracias al Señor, primeramente, y luego a la persona por hacernos este señalamiento que  nos ayuda a crecer en nuestra santidad.

Cathy: Jesús continúa diciendo en 18:10 “Dos hombres subieron al templo a orar; uno era fariseo y el otro recaudador de impuestos.”  Antes de seguir con la parábola, de nuevo quiero que nos adentremos en la cultura. Como algo muy propio del Señor Jesús, este utiliza dos opuestos para mostrar una verdad, y las conclusiones siempre son opuestas a las expectativas de las personas. En aquella época, los fariseos eran las personas más respetadas dentro la religión judía, mientras que los recaudadores de impuestos eran los más depreciados.  Los recaudadores  eran judíos que trabajaban para los romanos. Y si este hubiese sido un trabajo honesto, no hubieran tenido ningún problema.  Pero estos abusaban de sus propios compatriotas judíos, ya que el gobierno romano les permitía  recolectar todo el dinero que quisieran, para que así estos  pudieran quedarse con todo el dinero sobrante. Es entendible entonces por qué desde la perspectiva del judío, los recolectores de impuestos trabajaban para el enemigo, ¡y peor aun robándole a su propia gente! 

Aileen: El odio hacia estos era tal que si uno de ellos iba caminando por la calle, los demás judíos preferían cruzar la calle para no acercárseles. Estos eran tratados igual que las personas inmundas, como si tuvieran lepra. El versículo 11-12 nos dice como el fariseo comenzó a orar “El fariseo puesto en pie, oraba para sí de esta manera: "Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros; ni aun como este recaudador de impuestos. "Yo ayuno dos veces por semana; doy el diezmo de todo lo que gano."  ¿Notaron que lo primero que este hizo fue pararse?

Cathy: ¡Si!

Aileen: ¿Y porque tú crees que esto es mencionado aquí?

Cathy: Recordemos que este era un estudioso de la ley, una autoridad. Los fariseos eran los profesores, lo que sería el equivalente hoy en día a los profesores de los seminarios, o los pastores. Entonces cuando estos hablaban, se paraban para que las personas pudieran oírles. Y escuchemos lo que dice, te doy gracias que no soy… y luego dice lo que hace. Nota lo que no dice “Señor gracias porque por Tu gracia yo no soy…” o “gracias Señor porque en Tu misericordia me has provisto para que puedo diezmar” o “porque me has dado la salud para que pueda ayunar” ¿No crees que este le está robando la gloria del Señor?

Aileen: Claro que sí. Toda gira en torno a Él, Él es el centro de su universo! No vemos que haga confesión de pecado, o que le ofrezca una alabanza al Señor.  Mostraba cierta gratitud, sin embargo, realmente no porque El Señor le estaba ayudando, sino por todas las cosas buenas que el entendía estaba haciendo. ¡Era una falsa gratitud!  Y especulo que este hizo esta oración no para Dios, sino para que aquellas personas a su alrededor pudieran escuchar todo lo que él hacía. Y noten su insensibilidad con el recaudador de impuestos que estaban presente oyendo la oración y este dice: “Dios, te doy gracias porque no soy como…este recaudador de impuestos.” Y esto me trae a la mente lo que Jesús dijo a los líderes en Mateo 23:23 “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque pagáis el diezmo de la menta, del eneldo y del comino, y habéis descuidado los preceptos de más peso de la ley: la justicia, la misericordia y la fidelidad; y éstas son las cosas que debíais haber hecho, sin descuidar aquéllas.”

Cathy: La religión judía era totalmente basada en la conducta externa, y obviamente Jesús no estaba contento con esto. Ahora escuchemos la oración del recaudador en el versículo 13 “Pero el recaudador de impuestos, de pie y a cierta distancia, no quería ni siquiera alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: "Dios, ten piedad de mí, pecador."” ¿Notan de nuevo el contraste? Una persona considerada como un noble, orando con tal autoridad para que todo el mundo pudiera escucharlo, versus un ladrón que permanece distante porque ni siquiera se atreve a alzar sus ojos al cielo.

Aileen: Imaginémonos las personas ante esta escena. ¡Muchas veces leemos la Biblia como si fuera una historia y olvidamos que esto ocurrió realmente!

Todas las personas alrededor del fariseo escuchándole orar con tal autoridad, probablemente están hasta impresionadas y anhelando ser como este, cuando Jesús dice en el versículo 14 “Os digo que éste descendió a su casa justificado, pero aquél no; porque todo el que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado.” ¡Woah! ¿Cómo es? ¿Puedes imaginar lo que ellos estaban pensando? La persona a la que ellos admiraban, a la que ellos estaban tratando de emular es la persona que iría al inferno? Mientras que su enemigo, al que todos tenían como inferior a ellos, era entonces la persona que llegaría al cielo? ¿En serio? Yo me imagino la confusión que se dio en este lugar y en este momento!!

Cathy: Este me acuerda de algo que leí esta semana, una declaración por Trevin Wax, un pastor en Tennessee que resume lo que esta parábola está enseñándonos “El infierno está lleno de personas que creen que merecen el cielo. Y el cielo está lleno de personas que saben que merecen el infierno.”  La realidad es que no importa cuántas obras buenas hagamos, nunca mereceremos el cielo. “Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de inmundicia todas nuestras obras justas;” como Isaías 64:6 nos recuerda. Y aún más como Romanos 3:10 nos dice “No hay justo ni aun uno.” El corazón de la parábola es que el recaudador fue a su casa “justificado.”

Aileen: Entonces recapitulando, lo que estás diciendo es que cada una de nosotras debemos arrepentirnos y pedir perdón a nuestro Dios Santo, aceptando la obra que Jesús hizo en la cruz por nosotras. Él no tenía pecado, y por tanto no tenía la necesidad de morir por sí mismo, sino que lo hizo por nosotras. Quienes nunca hubiéramos podido entrar ante Su presencia a menos de que alguien santo pagara nuestra deuda.  Nuestra entrada al cielo no está basada en lo que nosotros hacemos, sino en aceptar en humildad nuestra maldad, y que el obrar de Jesucristo fue a nuestro favor. Y esto es totalmente opuesto a la forma en que el mundo funciona. La cosmovisión mundana se basa en la  autosuficiencia que da al ser humano el conocimiento y habilidades propias, combinado con la experiencia misma de la  vida. Subiendo la escalera hacia éxito, mientras el “éxito” con Dios es bajar la escalera y depender totalmente en El. 

Cathy: Aileen, uno de los problemas que tenemos como seres humanos es que no entendemos lo que implica la santidad, y mucho menos lo que es un ser totalmente santo como Dios. El otro problema es que no entendemos tampoco nuestra pecaminosidad. Somos tan pecaminosas, a la vez de que vivimos en un mundo totalmente corrupto, que tenemos que aprender realmente que es santidad. Dios ha velado Su apariencia de santidad porque el verlo como Él es, nos destruiría. Hay ejemplos de esto en la Biblia. Por ejemplo, leamos del profeta mesiánico Isaías, en su libro 6:1-4 “En el año de la muerte del rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y la orla de su manto llenaba el templo. Por encima de Él había serafines; cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, Santo, Santo, es el SEÑOR de los ejércitos, llena está toda la tierra de su gloria. Y se estremecieron los cimientos de los umbrales a la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo.” Y leamos su respuesta en el versículo 5 “¡Ay de mí! Porque perdido estoy, pues soy hombre de labios inmundos y en medio de un pueblo de labios inmundos habito, porque han visto mis ojos al Rey, el SEÑOR de los ejércitos.”

Aileen: Esta santidad es tan brillante que nos desintegraría al brillar sobre nosotras. ¿Y saben porque? Porque cuando vemos la luz de la santidad entendemos nuestra pecaminosidad. Nosotras vivimos en una mentira. Nos creemos que estamos más o menos bien porque cuando nos auto-evaluamos, nos comparamos con otra persona con menos habilidad en el área en que nos estamos evaluando. Por ejemplo, si siempre he sido fiel a mi esposo, me comparo con una persona infiel a su esposo y entonces lucimos bien. El problema es que la persona infiel no es el estándar, sino que el estándar es Dios.  Lo que tenemos que hacer es comparamos con Dios, pero como nos justificamos diciendo que no comprendemos a Dios o que Su estándar está muy alto, entonces nuestra  única forma de ver nuestra pecaminosidad y la santidad de Dios es cuando El Espíritu Santo, morando en nosotras nos ilumina.   

Cathy: Muchas veces hacemos justamente lo que Pablo nos advirtió a no hacer en 1 Tesalonicenses 5:19 “No apaguéis el Espíritu;” Caminar en el Espíritu es una aventura sin embargo muchas de nosotras nunca lo experimentamos porque nos rehusamos ver nuestros pecados y entonces no podemos arrepentirnos.

Aileen, hay otro acontecimiento, tal vez no tan impresionante como vimos en Isaías, sin embargo, nos demuestra el mismo principio. Este fue con Jesús.

Como no podemos ver a Dios y vivir (Éxodo 33:20), Dios se hizo carne y vino a la tierra para que pudiéramos verlo. El veló su deidad en carne humana y caminó con nosotros. Ahora bien, imagino que Uds. recordaran la historia en Lucas 5 cuando los discípulos estaban pescando toda la noche y no consiguieron ni un pescado. Jesús estaba enseñando y les ordeno echar la red del barco y cuando lo hicieron, sacaron una gran cantidad de peces. Ahora escuchemos la respuesta de Pedro en el versículo 8 “Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús, diciendo: ¡Apártate de mí, Señor, pues soy hombre pecador!”  

Aileen: Y no fue solamente Pedro quien al ver esto se perturbo, sino que todos se asombraron, como leemos en los versículos 9-10 “Porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros, por la redada de peces que habían hecho; y lo mismo les sucedió también a Jacobo y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón.”

Es imposible  ver la santidad de Dios y permanecer igual! Pedro solamente explicó la razón de su inquietud.

La realidad es que Dios nos ama y ha hecho todo para que podamos pasar la eternidad junto a Él. Él nos ha llamado hijos y amigos, sin embargo, Él no es como nosotros, y esto es algo que debemos recordar siempre.

Cathy: La única respuesta apropiada ante tal muestra de Dios es arrepentirnos de nuestros pecados y diariamente buscar Su rostro, despojándonos del viejo hombre y renovando el espíritu de nuestra mente (Efesios 5:22-23), para que podamos reflejar Su santidad al mundo.

Y una vez más terminamos con mucho material sobre el cual pensar esta semana. ¿Estamos reflejando la santidad de Dios a un mundo corrupto? Nuestro propósito de vida debe ser glorificarle a Él en todo lo que hacemos.

Aileen: No dejen de sintonizarnos en nuestro próximo programa, en donde seguimos nuestra serie estudiando una parábola sobre los talentos.¡No se lo pierdan!

Cathy:  Queridas hermanas, recuerden que necesitamos de sus oraciones para seguir llevando el mensaje del evangelio para edificación de Su pueblo, oremos por el programa Mujer Para la Gloria de Dios, y toda la programación de Radio Eternidad. ¡Necesitamos la protección de nuestro Señor! Ya saben que pueden seguirnos en twitter e Instagram escribiendo a @MPLGDD y en Facebook Mujer para la gloria de Dios.

Les esperamos en nuestro próximo encuentro, Dios delante, aquí en Radio Eternidad, impactando el presente con un mensaje eterno.

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