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06 de Julio de 2018

Permaneciendo en Cristo en medio del sufrimiento y las pérdidas

Por  Sharon Pyle

Estuve felizmente casada durante casi treinta y dos años hasta que mi esposo falleció debido a un tumor cerebral canceroso. Teníamos cinco hijos y doce nietos, con el número trece que estaba en camino, y debía nacer en el mes de junio de ese año.

Para seguir adelante sin mi esposo, día tras día, yo necesitaba permanecer en Cristo. No estaba sobreviviendo ni existiendo simplemente, sino permaneciendo, aguardando, descansando en los brazos de mi Señor Jesucristo, anticipando los planes que Él tenía para mí por el resto de mi vida. Debía recordar que Dios estaba a cargo de mi futuro, un futuro que no lucía para nada como yo lo había imaginado, pero podía estar segura de que mi Soberano Señor lo tenía bajo Su control.

Como viuda, tengo la oportunidad perfecta para mostrarle al mundo que mi Dios es fiel, amoroso y misericordioso; Él camina a mi lado; me dirige y me sostiene; y Él provee para cada una de mis necesidades. A través de mí, porque soy viuda, Dios puede glorificarse. He sido llamada a ser viuda ahora, tal como fui llamada en su momento, a estar casada durante casi 32 años. Estaba cien por ciento segura que ninguna de ustedes quisiera unirse a este club al cual pertenezco llamado viudez. Pero también estoy cien por ciento segura que sin importar a qué te llame el Señor, Él estará contigo para guiarte y dirigirte mientras tú permaneces en Él, tal como lo ha hecho conmigo.

No quiero decir que abrazar la viudez fue igual a abrazar mi llamado de esposa. De hecho, oré y rogué por no convertirme en viuda, y el Señor respondió mi oración de petición de sanidad por mi esposo, dándome un ‘no’ por respuesta. Él dijo ‘no’. Y eso no significa que a Él no le haya importado el dolor y el sufrimiento que he tenido que atravesar. Su consuelo y cuidado han sido constantes. Él ha recogido todas mis lágrimas en Su redoma, una grande, podría añadir. Pero lo que sí significa es que tengo el privilegio de glorificarlo mientras Lo busco en mi dolor, mientras me mantengo en gozo aún en mi aflicción, y descanso en Él y Su amor por mí.

Creo que ahora entiendo mejor que la mayoría de las personas que la vida es corta, no tan corta para mí como lo fue para mi esposo, pero, de todas formas, corta. Hace más de 11 años que mi esposo partió y todavía hay momentos cuando no creo que no esté conmigo para compartir mi vida. Sabemos cuán difícil es perder a alguien a quien amas. Pero la verdad es, que la dificultad real se encuentra en perder a alguien que nos ha amado. Podemos canalizar nuestro amor a cualquier otro lugar que elijamos, pero perder a alguien que realmente eligió amarnos es devastadoramente doloroso. Mi esposo eligió amarme y he perdido ese amor. Pero hay Uno que siempre me amará, mi Señor y Salvador Jesucristo. Cuán indigna soy de ese amor, y cuán agradecida estoy por el mismo. ¿Cómo no amarlo, confiar en Él y buscarlo con todo mi corazón?

Cuando me convertí en viuda tenía pocas elecciones. Podía hundirme en autocompasión y engañarme a mí misma creyendo que luchaba contra eso. O, podía correr al Señor. Podía aferrarme a mis temores -o luchar contra ellos- o podía aferrarme a mi Señor. Estoy feliz de poder decirte que por Su gracia, elegí permanecer y descansar en Él. Me acerqué a Él, cansada, adolorida y cargada, incapaz de continuar mi vida en mis propias fuerzas. Y Él me envolvió con Su amor, misericordia, consuelo y fuerzas para hacer cosas que nunca me imaginé que sería capaz de hacer: apoyar a mis hijos durante sus años de escuela básica, secundaria, sentarme frente a jóvenes que pidieron la mano de mis hijas. Pero mientras lo hacía, sabía que separada de Cristo, no habría sido capaz de enfrentarlo. Sí, he experimentado desánimo. Pero no tuve que depender de mis fuerzas para perseguir y conocer a Jesús. Él me proveyó toda la fuerza y toda la gracia que necesité. Por Su gracia, he podido permanecer en Él.

Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes.” Salmo 27:13

 

 

Sharon Pyle

(Publicado y traducido con permiso de GirlTalkHome.com) 

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