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07 de Agosto de 2018

Viviendo la Palabra con gozo y esperanza en un mundo de dolor e incertidumbre

Por  Dania Bautista

Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea perfecto”. Juan 15:11

En el versículo 11 del capítulo 15 del evangelio de Juan, el Señor dice “Estas cosas os he hablado”.  Necesitamos saber cuáles fueron esas cosas a las que se refería el Señor Jesús que les había hablado, para que Su gozo estuviera en ellos (Sus discípulos) ¡un gozo perfecto! Nosotras estamos en esa posición ahora como redimidas, hijas de Dios, aprendiendo cuáles cosas nos habla Jesús para que Su gozo esté en nosotras y nuestro gozo sea perfecto o completo. 

Leamos Juan 15: 8 y 10: “En esto es glorificado mi Padre, en que deis mucho fruto, y así probéis que sois mis discípulos.  Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Dios nos hizo nacer de nuevo y vivir para Su gloria en medio de este mundo caído por el pecado, un mundo de injusticia, dolor e incertidumbre, al cual ya no pertenecemos, pero que, muchas veces nos hace caer en desaliento, en incredulidad.   Aunque vivimos en él, pertenecemos al Reino de Dios, por eso Él mismo nos ha equipado y nos ha llamado a vivir con gozo y con esperanza conforme a Su Palabra.

En el versículo 8, Jesús dice que el Padre es glorificado en que demos mucho fruto, no solo que demos fruto, sino que especifica mucho fruto. A veces el Señor usa el sufrimiento para podarnos y que demos más fruto. ¡Sí! aún nuestra situación actual, Él puede usarla para podarnos y que crezcamos en esas áreas donde todavía somos débiles, áreas donde no damos frutos. ¡Mucho fruto! me da a entender que cada área de mi vida debe ser conforme a como Él dice, un estilo de vida en obediencia ¿dónde mostraremos esto? ¡Aquí en este mundo! así entonces el Padre es glorificado y no solo eso, sino que, al hacerlo así, también damos muestra de que somos Sus discípulas, pues entonces estamos pareciéndonos más a nuestro Maestro y Señor.

Cuántas veces somos engañadas en nuestro propio corazón pensamos que el hecho de aceptar las enseñanzas de las Escrituras equivale a obedecer, y sentimos paz en asentir con la Palabra de Dios; pero olvidamos que realmente mostramos estar de acuerdo y en sintonía con Dios cuando obedecemos, cuando hacemos lo que Él dice, cuando con una mente renovada aplicamos Su Palabra poniéndola en práctica en nuestro día a día.  Vivir la Palabra es dar mucho fruto, es guardar Sus mandamientos, es permanecer en Su amor, en Jesús. 

Algo que caracteriza a nuestro Señor, es que Él nos da ejemplo, Él lo hace primero, por eso Él dice, “así como yo” he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en Su amor.  Cumplir la voluntad del Padre trajo gozo a Jesús y éstas son las cosas que Él nos habla para que Su gozo esté en nosotras, y no solo que esté, sino que sea perfecto, que sea completo, sin importar las circunstancias en que nos encontremos porque permanecemos en ese amor, ¡todo fue consumado! Nuestro gozo está en el cumplimiento de Jesús y en todo lo que trae la redención. La obediencia trae gozo.

Podemos tener ideas erradas y conformadas al mundo sobre qué es el gozo. Gozo es algo más profundo que una mera alegría. El gozo cristiano es diferente a la alegría del mundo la cual es producto de las circunstancias, de relaciones, de placeres y muchas veces placeres pecaminosos.  

En Hebreos 12:2 se usa la palabra gozo bajo la misma sombra de la cruz.   El gozo es un profundo sentido de seguridad que es impartida por una apropiada relación con Dios. Se expresa mostrando absoluta y decidida confianza en Dios a pesar de las circunstancias más adversas.   En ocasiones se manifiesta celebrándolo públicamente.

En la Palabra de Dios, el gozo cristiano se presenta como algo inseparable del Espíritu Santo:

Romanos 14:17 “Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo”.  

1ª Tesalonicenses 1:6 “Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra en medio de mucha tribulación, con gozo del Espíritu Santo”.   

El gozo es fruto del Espíritu Santo. Es una manifestación de que estamos controladas por el Espíritu Santo de Dios, que estamos llenas de Su Espíritu y esto requiere de una relación cercana con Dios, en comunión con Él, requiere fe y que rindamos nuestra voluntad.

El gozo está íntimamente ligado a nuestra relación con el Señor Jesucristo y vimos la cita en Juan 15:11 “Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros y vuestro gozo sea cumplido” Nuestro gozo como cristianas, es el gozo del Señor Jesucristo, un gozo garantizado.  Si estamos buscando ese gozo fuera de Jesucristo no lo hallaremos, en Él tenemos el gozo que nuestra alma necesita, un gozo completo.   Fuera del Hijo de Dios solo hay confusión, tropiezos, quejas, justificaciones y muchas cosas más que engañan y desalientan.

En la Palabra de Dios, el gozo está en imperativo ¿Qué significa eso? Está en modo verbal que expresa orden, ruego o mandato. Cuando el Señor nos ordena o manda, es porque Él ha provisto para que ejecutemos, porque separadas de Él nada podemos hacer.  Entonces, tener gozo es un mandato, si no lo tenemos debemos ir al Señor con corazón sincero, confesarle que no tenemos gozo, pedirle que Su Santo Espíritu escudriñe nuestro corazón y revele la condición en que nos encontramos.  Él mostrará si hay amargura en nosotras, si hay resentimiento, falta de perdón o resistencia a obedecer algo en particular.  O quizás llevas una carga, quizás falta de fe, quizás un pecado no confesado, quizás no aceptar la voluntad de Dios en algún área de tu vida.  El Espíritu que mora en nosotras nos guiará.   También podemos acudir a una hermana madura en la fe que nos ayude, nos lleve a Dios y a Su Palabra.

Solo los redimidos pueden experimentar el verdadero gozo. En Juan 16:22 Jesús dice “Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción, pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo”.   Su gozo nadie nos lo puede quitar. Hermana mía, si hoy no hay gozo en ti, si hoy no hay gozo en mí, no lo atribuyamos a alguien o a algo, porque ni el mundo ni nadie lo puede quitar.  Entonces, ¿por qué no tienes gozo?  ¿Cómo sarmiento que eres, estás pegada a la Vid que es Jesucristo? ¿He estado en obediencia?   Acerquémonos mas y deseemos más a Cristo. 

En 2ª Corintios 6:10 nos dice “Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo”. Ahora podemos entender mejor cuando el Señor nos habla por medio de Santiago en 1:2 “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas”.  

Así nos manda el Señor a vivir la Palabra en medio de un mundo separado de Dios y en muchas aflicciones personales.

Frente a la tristeza, a la vergüenza, al duelo, el lamento y el temor recuerda que el Señor nos da Su gozo en medio de cada una de estas situaciones, y aun si estás en medio de algo que no mencioné, también el gozo del Señor Jesucristo puede estar en ti y oponerse a eso que estás viviendo. 

La próxima semana hablaremos de cómo vivir la Palabra con esperanza en un mundo de incertidumbre y dolor.

 

 

Dania Bautista

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