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23 de Noviembre de 2018

Más de una manera de dar gracias a Dios (Reflexiones extraídas del libro “Sea agradecido” de Nancy DeMoss Wolgemuth)

Por  Katerine Genao

A veces nos preguntamos cómo dar gracias a Dios por las cosas que nos suceden en la vida -sean éstas, buenas o malas- ya que Su Palabra nos manda a tener corazones con una actitud de gratitud constante.

La gratitud no se trata de cumplir tareas en una lista de pendientes. En la Biblia leemos que a Dios no le agradan los intentos técnicos y limitados en lo que respecta a la obediencia por un sentido de obligación.  Dios no desea que solo expresemos agradecimiento, sino que éste sea el fruto de un corazón verdaderamente agradecido. En su libro “Sea Agradecido”, la autora Nancy DeMoss Wolgemuth nos invita a reflexionar en las siguientes preguntas:

a) Estás cansada de quejarte?

b) Estás dispuesta a alabar?

c) Estás convencida de que la ingratitud no solo es un mal hábito, sino un pecado grave contra Dios por la ausencia de meditación en Su gracia y Su Evangelio?

d) ¿Estás dispuesta a convertirte en la clase de persona que renueva su hogar, su iglesia o su lugar de trabajo con un aire fresco de gratitud? 

La actitud de nuestro corazón no puede ser la misma luego de reconocer la importancia de ser agradecidas. Hagamos un alto para que evaluemos nuestras vidas y le pidamos a Dios de todo corazón que nos ayude a ser, andar y pensar diferente. A continuación, algunos consejos de la autora del libro citado, sobre cómo podemos cultivar la gratitud de una manera práctica:

1. La expresión:

En el libro que mencioné, la autora nos hace reflexionar en que las oportunidades para ser agradecidas están por doquier y que cuando las tratamos de identificar nuestra reacción es creer que el pensamiento que nos llega a la mente puede ser suficiente gratitud. Pero la Biblia dice “Por tanto, ofrezcamos continuamente mediante Él, sacrificio de alabanza a Dios, es decir, el fruto de labios que confiesan su nombre.” (Hebreos 13:15)

No es un juego de ver quien aguanta más tiempo callado. Debe expresarse tanto a Dios como a los demás. Gladys Berthe Stern dijo una vez: “La gratitud que se calla no le sirve a nadie.”

Por lo tanto, si la persona que ayuda en tu casa hizo una comida exquisita, sé agradecida y exprésale lo bien que lo hizo; si recibes buenas atenciones en un restaurante o en una tienda, no lo pases por alto y extérnalo. 

La autora nos advierte que, si nuestro agradecimiento nunca llega a ser más que cumplir con una obligación mínima, si nunca vamos más allá de la rutina de llenar los espacios en blanco de las tarjetas de agradecimiento, entonces nunca podremos experimentar la gracia de un estilo de vida lleno de un genuino y sincero agradecimiento.  

2. El canto:

Esta expresión la podemos ver muy a menudo en las Escrituras a través de la música: “El Señor es mi fuerza y mi escudo; en El confía mi corazón, y soy socorrido; por tanto, mi corazón se regocija, y le daré gracias con mi cántico.” (Salmo 28:7)

La gratitud es una hermosa melodía con la que se puede danzar. La música y la acción de gracias van de la mano en las Escrituras. Quizás digas: “Es que no soy buena cantando” o “Es que eso es solo para los integrantes del grupo de adoración de la iglesia”. No amada, como miembro que soy del grupo de adoración de nuestra iglesia, no te imaginas el gozo, el inmenso regocijo que trae a mi corazón y al de cada uno del ministerio escuchar a la iglesia al unísono adorando a nuestro gran Dios, es algo que no se puede describir, Dios no ve si estás entonando una nota más baja o si estás desafinada. Él ve la actitud de tu corazón; es la única ocasión en la que nuestras cabezas se levantan y miran al cielo deleitándose en el Amado, nuestro Señor.

Toda oportunidad es buena para elevar a Dios un cántico de gratitud, nuestros corazones se renuevan simplemente con adorarle a Él.  Por lo tanto, si sientes que estás perdiendo poco a poco tu agradecimiento a Dios por Su gran bondad, entonces trata de expresarlo a través del canto. 

3. La postración:

Hace un tiempo recibí una noticia un poco triste, después de tener un tiempo orando por una joven de la iglesia a la que asiste mi madre, hija de hermanos conocidos en la fe; llegó la noticia que no queríamos escuchar. Esta joven hoy se encuentra en la presencia del Señor después de un tiempo batallando con una enfermedad desconocida para los médicos, una situación que humanamente no entendemos.

Esta noticia me impactó mucho porque me hizo pensar en lo joven que era esta chica con sólo 16 años, tenía la vida por delante, metas, sueños por cumplir. Llegaron muchos pensamientos a mi mente y no entendía por qué Dios se la había llevado tan joven, pero Él tiene las razones exactas y sé que fueron las mejores. No hay nada de malo en ser totalmente sinceros con Dios, en acudir en oración a Él para implorarle que sane nuestras heridas y alivie nuestro dolor o a nuestras familias. Pero tenemos que estar completamente claras en que orar es más que pedir. La oración es un instrumento de alabanza y gratitud. Recuerda que en 1ª Timoteo 2:1 dice: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.”

¿Están mis oraciones plagadas de quejas por mi condición actual? O ¿En medio de mi necesidad desesperada de la intervención de Dios y Su obrar, mis oraciones incluyen expresiones de gratitud?

4. En privado y en público:

Nuestra gratitud debe expresarse en todo lugar y en toda oportunidad, ya sea en privado ante Dios o en público ante los demás. En las Escrituras vemos el vivo ejemplo de Daniel cuya gratitud abarcaba todos los ámbitos de su vida: privada y pública.

¿Cuán agradecidas estamos cuando nadie nos mira? No es solamente en la iglesia o en un grupo de estudio bíblico para que observen que hacemos oraciones hermosas de agradecimiento, sino allí en nuestro momento de intimidad con Dios cuando de verdad nuestros corazones se desbordarán en amargura o en agradecimiento ante Él, en medio de nuestra situación.

Solemos ser rápidas al contar a los demás lo que nos preocupa, y por el contrario, demasiado reservadas para manifestar expresiones de gratitud.  Vemos un ejemplo muy palpable de dar gracias en público en David:

“Te alabaré entre los pueblos, oh Señor; cantare de ti ente las naciones.” (Salmos 57:9)

“En la gran congregación te daré gracias; entre mucha gente te alabare.” (Salmos 35:18)

5. Cuándo y dónde:

Hay momentos y ocasiones especiales en nuestras vidas para expresar gratitud. Puede ser una reunión para celebrar un cumpleaños, una cena con unos amigos, la víspera de año nuevo, el día de las madres o también el día del padre. Hay innumerables ocasiones. Pero no debería hacer falta una ocasión especial para que surja la gratitud en nuestro corazón. No se requiere el mejor escenario para elevar acciones de gracias a Dios. Las Escrituras nos llaman a expresar una gratitud diaria y continua:

a) Por la mañana y por la tarde: Cuando David instruyó a los levitas “Y han de estar presentes cada mañana para dar gracias y para alabar al Señor, y asimismo por la noche.” (1ª Crónicas 23:30)

b) Tres veces al día: Como lo hizo Daniel “Cuando Daniel supo que había sido firmado el documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su Dios.” (Daniel 6:10)

c) A media noche: “A medianoche me levantaré para darte graciaspor tus justas ordenanzas.” (Salmo 119:62)

d) En todo tiempo: “Bendeciré al Señor en todo tiempo;continuamente estará su alabanza en mi boca.” (Salmo 34:1)

Nancy concluye recordándonos que la gratitud debería ser un acto constante de cada hora, de cada día, de toda la vida. ¿Nos quedaremos alguna vez sin cosas por las cuales ser agradecidos?  ¡Imposible!

 

 

Katerine Genao

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