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29 de Enero de 2019

Receta para un matrimonio feliz

Por  Carolyn Mahaney

Recientemente vi un espectáculo de cocina donde una chef famosa y su esposo estaban celebrando su aniversario de una manera memorable. La chef compartió su "receta" para un matrimonio estable, y fue la siguiente: "Trato de hacerlo feliz y él trata de hacerme feliz y ¡funciona!"

Hasta donde sé, esta mujer no es cristiana, pero sin quererlo compartió una sabiduría conyugal que encontramos en las Escrituras. Proverbios 31:12 describe a la esposa piadosa: "Ella le hace bien, y no mal, todos los días de su vida." O sea, que debemos hacer bien a nuestros esposos (tratar de hacerlos felices) todos los días de nuestras vidas.

Si hacemos esto cada día veremos qué sencilla se hace llevar nuestra vida de pareja, pues no necesitaríamos pasarnos todo el día con nuestra mente pendientes de una larga lista que pudiéramos titular “Verificando mi Matrimonio”, chequeando si hemos marcado todas las casillas y sintiéndonos culpables y desalentadas cuando fallamos o lo arruinamos. En cambio, podemos despertarnos cada mañana y preguntarnos: ¿Cómo puedo hacer feliz a mi esposo hoy? ¿Cómo puedo hacerle bien? Y entonces hacerlo.

Aunque parece sencillo, hacer el bien a nuestros esposos requiere un esfuerzo deliberado e intencional. Se necesita pensar y planificar. Requiere perseverancia de parte nuestra para que hacerle bien a nuestros esposos no quede enterrado bajo otras responsabilidades. Hacer felices a nuestros esposos no va a suceder de manera fortuita o sobre la marcha; pero si somos intencionales, y hacemos el esfuerzo, vamos a obtener resultados felices.

Incluso si tu esposo no está tratando de hacerte feliz, la gracia de Dios sigue trabajando en tu matrimonio si eres fiel obedeciendo cada día Su Palabra. Como dice en 1 Pedro 3:1-2: “…si algunos de ellos (los esposos) son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna, por la conducta de sus mujeres, al observar vuestra conducta casta y respetuosa". El bien que hagas a tu esposo puede ser utilizado por Dios para su eterna felicidad.

Y este bien que debemos hacerle a nuestros esposos, no es una larga lista de obras benevolentes; más bien, debemos hacer las cosas buenas y específicas que traigan bendición a sus vidas. Pregúntate a ti misma: ¿Qué es el “bien" para mi esposo? ¿Qué lo hace a él feliz? Ése es el bien que tienes que hacerle. Lo que bendice a mi esposo puede que no sea lo que bendice a tu esposo. Si personalizas el versículo de Proverbios 31:12 poniendo el nombre de tu esposo en él, tendrá más sentido para ti.

Una esposa debe hacerle bien a su marido "no en los inicios únicamente, o de vez en cuando, o cuando está de buen humor, sino perpetuamente." ¿Recuerdas cómo era todo al principio del matrimonio? Nada nos hacía más felices que hacer felices a nuestros esposos. Luego vienen los niños y las cuentas y la vida se complica y se vuelve abrumadora, y nuestro deseo de hacerle bien toma el asiento trasero.

Todavía queremos hacerle bien, pero ya no es tan importante como solía ser. Pero, aunque "bien" pudiera parecer diferente dependiendo de la etapa en que estén viviendo, debemos “todo el tiempo” buscar hacer felices a nuestros esposos. ¿Cuándo fue la última vez que pensaste, ¿Cómo puedo hacerle bien a mi esposo hoy? Hagamos de este nuestro simple objetivo diario.

Al día de hoy, he estado casada por 15,627 días. Estoy dolorosamente consciente de que no le he traído felicidad a mi marido todos esos días sino que le hecho mal. Algunos días he sido egoísta o impaciente, otros he sido irrespetuosa o ingrata, y otros hasta he tenido la intención de sacar la mota de su ojo, mientras cargo una viga en el mío.

Afortunadamente, y para mi sorpresa, mi esposo no parece recordar esos días. Pero aún más asombroso, Dios no recuerda esos días. "Este es el gran misterio del Evangelio en la sangre de Cristo", escribió John Owen, "que aquellos que pecan cada día deben tener paz con Dios todos sus días". La única manera en que podemos hacerle bien a nuestros esposos todos los días de nuestras vidas es porque Dios nos hace bien. "Ciertamente, la bondad y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida" (Salmo 23:6).

Cada día que le haces bien a tu esposo es como verter azúcar en una masa de pastel - hace que tu matrimonio sea más dulce. Algunos días serán más difíciles que otros, pero si perseveras en este simple objetivo de hacer feliz a tu esposo recibirás mucha felicidad a cambio.

  

Carolyn Mahaney

Traducido con permiso de girltalk.org

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