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11 de Febrero de 2019

¿Qué tan conscientes estamos de que necesitamos estudiar Su palabra para conocer más de Él?

“Este libro de la ley no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito;” (Josué 1:8).

En el programa radial “Mujer para la Gloria de Dios” estuvimos escuchando la importancia de estudiar la Palabra de Dios, para luego aplicarla en nuestra vida diaria. El Espíritu Santo es el maestro que tenemos para ver la Palabra con los ojos del corazón y aplicarla a nuestras vidas, por lo tanto, de Él es quien debemos depender para escuchar la voz de Dios mientras leemos las Escrituras. Antes de recurrir a un comentario, debemos orarle al Señor y pedirle que nos enseñe qué quiere que aprendamos de lo que estamos leyendo en ese momento.

Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, Él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que os he dicho. (Juan 14:26)

Para hacer esto necesitamos la sabiduría de Dios, para que nos ayude a aplicar su palabra y que nuestro conocimiento de ella se vea reflejado en acciones. Santiago nos anima a hacer esto:

“Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

Debemos ser mujeres con mentes renovadas por la palabra:

“y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, y os vistáis del nuevo hombre, el cual, en la semejanza de Dios, ha sido creado en la justicia y santidad de la verdad” (Efesios 4:23-24).

“Y no os adaptéis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquen cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, aceptable y perfecto” (Romanos 12:2).

Estudiar la palabra nos permitirá ser mujeres con una mente renovada, que se reflejará en vidas transformadas y haciendo la voluntad de Dios.

Dwilght Moody en su libro “Cómo Estudiar la Biblia” ofrece preguntas que te puedes hacer al leer la palabra:

1. ¿De quiénes he leído y qué he aprendido de ellos?

2. ¿De qué lugares he leído? ¿Qué he aprendido de ellos? Si el lugar es mencionado, ¿puedo saber dónde se encuentra? ¿Conozco su ubicación en un mapa?

3. ¿Este pasaje se refiere a un tiempo particular en la historia de los hijos de Israel, o a algún personaje en particular?

4. ¿Puedo decir de memoria lo que he estado leyendo?

5. ¿Hay textos paralelos que traigan luz a este pasaje?

6. ¿He leído acerca de Dios Padre, o acerca de Jesucristo o acerca del Espíritu Santo?

7. ¿He leído acerca de mí, acerca de mi naturaleza pecaminosa, o acerca de alguna nueva naturaleza espiritual?

8. ¿Hay alguna obligación para mí que deba de tomar en cuenta? ¿Algún ejemplo a seguir? ¿Alguna exhortación? ¿Alguna oración que deba orar?

9. ¿Cómo es este pasaje útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia?

10. ¿Este pasaje de las Escrituras contiene el evangelio?

11. ¿Hay algún versículo central en el capítulo o en el pasaje? ¿Puedo repetirlo de memoria?

Al estudiar la biblia puedes asistirte de algunas de estas preguntas para que puedas tener un mejor tiempo con Dios, ya que de esta manera podrás comprender mejor su carácter, lo que le agrada, y Su voluntad para cada momento de tu vida.

 

¡Bendiciones!

Vanessa Peña

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