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09 de Abril de 2019

Confía en el Dios que hace todo cuanto quiere

"Nuestro Dios está en los cielos; Él hace lo que le place" (Salmo 115:3)

 

Independientes y autosuficientes, son los valores por los que el mundo aboga, exigiéndonos tomar el control de nuestras vidas y rebelarnos contra cualquier intento de dominio. Nos promete que, si invertimos más tiempo, si planificamos mejor y si creemos en nosotras mismas podremos alcanzarlo todo, en especial la felicidad. En contraste, Dios nos dice en su Palabra que Él es el único que tiene control y gobierno, sobre todo, y que en Él está nuestra paz y verdadera felicidad.

Como creyentes, alabamos a Dios por su soberanía mientras meditamos en su elección inmerecida. Su perdón, su cuidado, su salvación, sus múltiples bendiciones siempre nos mueven al agradecimiento, y es fácil reconocer su bondad en buenos tiempos. Sin embargo, ¿tenemos la misma rapidez para reconocer su autoridad y alabarle aún cuando nuestras continuas planificaciones no producen el resultado esperado, o cuando las decepciones llegan de la mano de personas cercanas y amadas; cuando la vida duele y todo parece ser un caos? Su soberanía es tan real y absoluta que reta nuestra fe cuestionando nuestro corazón.

1. ¿A QUIÉN REALMENTE ADORAS?

Las Escrituras nos advierten que nuestros inseguros corazones buscarán seguridad en el aquí y el ahora. Somos prontos para confiar en lo que podemos ver y sentir. Mas si has sido interceptada por el glorioso Evangelio de Jesucristo, quien vino a vivir la vida perfecta que nunca podríamos vivir para imputarnos su santidad, y quien murió en la cruz para pagar el precio de nuestro perdón, eres libre para adorar al Dios verdadero. ¡Gloria a Dios por su Salvación!


Los ídolos de ellos son plata y oro, obra de manos de hombre

Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven; 

tienen oídos, y no oyen; tienen nariz, y no huelen; 

tienen manos, y no palpan; tienen pies, y no caminan;

no emiten sonido alguno con su garganta

(Salmo 115:4-7 LBLA)
_______


Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombre.

Tienen boca, y no hablan; tienen ojos, y no ven;

tienen oídos, y no oyen; tampoco hay aliento en su boca.

Los que los hacen serán semejantes a ellos,

sí, todos los que en ellos confían.

(Salmo 135:15-18 LBLA)

_______

 

¡Qué necios son los que fabrican ídolos!

Esos objetos tan apreciados, en realidad no valen nada.

Los que adoran ídolos no saben esto,

así que todos terminan avergonzados.

¿Quién, sino un tonto, se haría su propio dios,

un ídolo que no puede ayudarlo en nada?

¡Cuánta estupidez y cuánta ignorancia!

Tienen los ojos cerrados y no pueden ver;

tienen la mente cerrada y no pueden pensar.

La persona que hizo el ídolo nunca se detiene a reflexionar:

«¡Vaya, es solo un pedazo de madera!

Quemé la mitad para tener calor

y la usé para cocer el pan y asar la carne.

¿Cómo es posible que lo que queda sea un dios?

¿Acaso debo inclinarme a rendir culto a un pedazo de madera?».

El pobre iluso se alimenta de cenizas;

confía en algo que no puede ayudarlo en absoluto.

Sin embargo, no es capaz de preguntarse:

«Este ídolo que tengo en la mano, ¿no será una mentira?».

(Isaías 44:9-10,18-20 NTV)

 

A pesar de que hemos sido hechas libres para adorar al único Dios verdadero, somos constantemente tentadas a poner nuestra confianza en otros dioses. Puede que, al leer los pasajes anteriores, en especial el de Isaías 44, no te consideras tan insensata como las personas allí descritas ¿cierto?… ¡yo tampoco!
Pero ¿en quién estamos confiando cuando creemos que nuestros esfuerzos garantizan una posición más alta? ¿o en quién confiamos cuando trabajamos arduamente para “asegurar el futuro de nuestros hijos”?… y … ¿qué crees que refleja la ansiedad que nos agolpa cuando olvidamos nuestros dispositivos móviles o éstos nos dejan incomunicadas? Nuestros ídolos son más sutiles y sofisticados hoy día, pero están allí.

Cuando nuestros deseos no son satisfechos, o cuando en medio de dificultades probamos todo y aún el plan de contingencia no funciona, descubrimos nuestras limitaciones y somos golpeados como olas contra las rocas. Dios expone nuestros corazones y muestra que nuestros ídolos (persona o cosa en la cual invertimos pensamientos, emociones, energías y esperanzas) no pueden cumplir aquello que sólo un Dios soberano, bueno y omnipotente como Él es capaz de producir. Dios, en su fidelidad, nos enseña cuán frágil es nuestra fe y cuán necesitadas estamos de Su obra en nuestros corazones.

 

2. ¿CONFIAS QUE ÉL ES MÁS REAL DE LO QUE PUEDES VER o SENTIR?

Dios es creador de todo cuanto existe (Juan 1:3), Él es más real que su creación, las cuales también dan testimonio de su existencia (Romanos 1). Pero Él sabe que necesitamos fortaleza (Salmos 103:4, 14; 28:8; 31:2-3; 138:3). Él sabe que el mundo nos preguntará como a Israel: “¿Dónde está ahora su Dios?”, y Él nos ha dejado en Su palabra múltiples pasajes que hablan de su omnipotencia, de su bondad, de su gobierno justo, y a través de ellos nos capacita para responder con fe “Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que le place.”

Dios es amor. Dios es misericordioso, Dios es bondadoso. Dios es una unidad. Él es todos sus atributos y ninguno supera a otro. Por lo tanto, su soberanía es siempre amorosa, santa, justa, bondadosa y misericordiosa. Si estudiamos pasajes con declaraciones absolutas sobre el gobierno de Dios, como el versículo con el que iniciamos, notaremos que las declaraciones sobre la soberanía de Dios están rodeadas de obras de misericordia realizadas a favor de su pueblo.

Te invito a que leas los capítulos completos de los siguientes pasajes, para comprobarlo por ti misma.


Acordaos de esto, y estad confiados;

ponedlo en vuestro corazón, transgresores.

Acordaos de las cosas anteriores ya pasadas,

porque yo soy Dios, y no hay otro;

yo soy Dios, y no hay ninguno como yo,

que declaro el fin desde el principio

y desde la antigüedad lo que no ha sido hecho.

Yo digo: “Mi propósito será establecido,

y todo lo que quiero realizaré.”

(Isaías 46:8-10 LBLA)

_______

 

“Porque yo sé que el Señor es grande,

y que nuestro Señor está sobre todos los dioses.

Todo cuanto el Señor quiere, lo hace,

en los cielos y en la tierra, en los mares y en todos los abismos.”

(Salmo 135:5-6 LBLA)

_______

 

Porque grande es el Señor, y muy digno de ser alabado;

temible es El también sobre todos los dioses.

Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos,

mas el Señor hizo los cielos.

(1 Crónicas 16:25-26 LBLA)


Si esto no te convence de que su Soberanía es siempre buena y llena de misericordia, piensa en la cruz. Una herramienta de maldición convertida en bendición. Orquestada de principio a fin para que pudiéramos conocer al Dios invisible en la faz de Dios encarnado: Jesucristo, y por medio de ÉL tuviéramos acceso directo al Dios SANTO, SANTO, SANTO.


3. ¿CÓMO RESPONDE TU CORAZÓN?

El salmo 115, en el cual hemos estado meditando, pertenece a un grupo de salmos (113-118) denominado el HAL-LEL (“Alabanza” en hebreo). Este salmo era cantado en el templo mientras se sacrificaban los corderos de la Pascua, y en privado durante la celebración de la Pascua. Era una canción para ser cantada alternativamente por dos partes del coro. Una parte por el pueblo y la otra por los sacerdotes. Resulta curioso que luego de los versículos donde describen los ídolos de las naciones, los sacerdotes exhortan al pueblo diciendo:


Oh Israel, confía en el Señor;

Él es tu ayuda y tu escudo.

Oh casa de Aarón, confiad en el Señor;

El es vuestra ayuda y vuestro escudo.

Los que teméis al Señor, confiad en el Señor;

Él es vuestra ayuda y vuestro escudo.

(Salmo 115:9-11 LBLA)

 

Es como si Dios nos advirtiera amorosamente a no poner nuestra confianza en ídolos, ni dejar que nuestros corazones se desvíen, mientras que al mismo tiempo nos invitara de forma personal a confiar en Él en todo tiempo. Dios revela su soberanía no solo para que nos sometamos sin cuestionamiento, sino para que podamos alcanzar un conocimiento más profundo de todo su ser y Él pueda producir en nosotras frutos prácticos de un corazón esperanzado y confiado.

 

Alégrense los cielos y regocíjese la tierra;

y digan entre las naciones: El Señor reina.

(1 Crónicas 16:31 LBLA)

 

Que Dios reine es motivo de gran gozo. Solo Él es omnipotente, omnisciente, omnipresente, eterno, fiel, bueno, justo y santo. SIN DUDAS, ÉL ES UN DIOS CONFIABLE, y si ese Dios confiable reina, podemos estar seguras. Aún la realidad de un mundo caído donde abunda la maldad es incapaz de opacar lo radiante y veraz de la soberanía de Dios. Él cuida su creación, permite lo que no quiere para lograr su Voluntad; controla y orquesta cada circunstancia, y está dispuesto a estar CON nosotras en medio de ellas. Él puede socorrernos, protegernos, fortalecernos, y Su compañía hace la diferencia.

Puede que en el presente no te sea fácil ver que Dios está en control de lo que está sucediendo y te veas cuestionando su eficacia y bondad, pero quisiera animarte a tener la esperanza de que, al mirar hacia atrás, en el futuro, entenderás que EL EJERCICIO DE SU SOBERANÍA ES PERPETUO Y BONDADOSO. (Romanos 8:28). Así que, la próxima vez que algo no salga como esperabas o que alguien peque contra ti; o que estés pasando por un momento de dolor o pérdida; o inclusive, que estés enojada por el mal servicio en un establecimiento comercial; o simplemente la próxima vez que pienses que las circunstancias debieron desarrollarse de otra manera, recuerda: Tu mejor alabanza será la confianza serena y absoluta de que Dios es Dios.

Haz hoy una pausa, y en oración, examina dónde ha estado tu corazón poniendo su confianza; identifica tus ídolos y arrepiéntete con sinceridad delante del Señor.


¡Confía en que Su Palabra es verdad y eterna, y Alábale!

 

 

Karenny Gùílamo

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