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12 de Abril de 2019

La sabiduría de Dios en medio de mi insensatez

Por  Noelia de Leites

¡Suena la alarma del reloj! ¡Hora de despertarse! El día inicia y con él los retos y oportunidades que Dios orquesta de acuerdo a Sus propósitos en nuestras vidas. Muchas de nosotras hacemos uso de excelentes recursos para hacer de un día, una semana o bien un periodo de tiempo: eficiente, exitoso y productivo.

Si eres como yo, tendrás seguro un plan A y un plan B para cada reto o tarea propuesta, porque debes asegurar que todo salga de acuerdo a lo planeado y con un mínimo de error, es más, ¡NO queremos errores! Por eso, nos aseguramos de prepararnos: “físicamente, emocionalmente, espiritualmente, intelectualmente y económicamente”, pues de esta manera, tendremos garantía de vivir una vida plena y segura. Al menos, así es como luce manejarse con sabiduría estos días, ¿cierto?

El Pastor Miguel Núñez en su libro Vivir con Integridad y Sabiduría, señala lo siguiente:

“La sabiduría no es conocimiento, aunque incluye el conocimiento. La sabiduría es más bien, conocimiento aplicado o conocimiento usado para interpretar y reaccionar ante la vida. Es una combinación de la habilidad de discernir, de ser discreto, de ser prudente y de obrar de manera correcta. El conocimiento se enfoca en el entendimiento del mundo y de uno mismo, en los datos, los hechos. La sabiduría está relacionada con la habilidad de aplicar ese conocimiento en la vida diaria, de tal forma que Dios sea complacido.”

Amada hermana, debo confesar que por mucho tiempo, aun siendo creyente, mis habilidades no estaban complaciendo a Dios. Mi autosuficiencia envaneció mi corazón y construí un estilo de vida alrededor de mí que reflejaba a una mujer activa y capaz, llena de compromisos laborales, presta para servir en las actividades del ministerio de mi iglesia local, presente y lista para llenar los asientos en cursos, charlas, conciertos, sermones y por supuesto activa en eventos sociales, actividades del colegio de mis hijos, esposo y familia extendida. Y como si todo esto fuera poco, dedicaba una parte importante de mis horas al gasto, atendiendo a las ofertas y exigencias de la cultura aun por encima de mis posibilidades. En fin, ¡me autoproclamaba como una mujer todo terreno!

“…pues como piensa dentro de sí, así es.” Prov. 23:7

Poco a poco y de manera sutil, el mundo y sus presiones fueron moldeando mi vida, alejándome de Cristo, comprometiendo mis convicciones y valores para convertirme en la mujer maravilla (en el exterior) pero vacía, turbada, ocupada, carente de límites y de sabiduría bíblica. Una sonrisa ficticia que escondía una triste, insatisfecha y quejumbrosa mujer.

Quisiera aclarar algunas cosas antes de continuar. No estoy insinuando, que llevar una agenda eficiente sea algo negativo, o que aumentar el conocimiento sobre ciertos temas, a través de estudios o experiencias sea dañino; y de ninguna manera estoy afirmando que participar en buenas obras (espirituales, sociales o de recreación) sea un acto pecaminoso o de poca sabiduría.

“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.” Efesios 2:10

“Porque a la persona que le agrada, Él le ha dado sabiduría, conocimiento y gozo.” Eclesiastés 2:26

El problema ocurre cuando todo ese conocimiento, destrezas y preparación son manejados de la manera incorrecta, dando lugar al orgullo, a una vida vana y poco provechosa.

El rey Salomón declara en Eclesiastés 2:11:

“Consideré luego todas las obras que mis manos habían hecho y el trabajo en que me había empeñado, y he aquí, todo era vanidad y correr tras el viento, y sin provecho bajo el sol.”

Y luego Pablo escribe a la iglesia de Efeso:

“Por tanto, tened cuidado como andáis, no como insensatos, sino como SABIOS, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.” Efesios 5: 15-16

Pablo hace el llamado en un momento en donde la iglesia, se había llenado de orgullo y superioridad espiritual. El periodo de arduo trabajo, de amor filial, entrega a Dios y deseo de conocer la Palabra de Dios, se ve interrumpido por herejías y malas interpretaciones de la Biblia. Llevaban años viviendo en error, legalismo y conformismo. La iglesia había perdido su primer amor y por ende era una iglesia carente de convicciones firmes.

Cuando se pierde el temor al Señor, se pierde la sabiduría y nos convertimos en mujeres insensatas. Por tanto el llamado es que nos limpiemos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios. (2 Corintios 7:1)

Aquella mujer planificadora, servidora incansable en el ministerio y llena de conocimiento había fallado en su llamado, había fallado en su rol. Esta mujer se fue adaptando y conformando al mundo y sus glorias temporales.

“No se gloríe el sabio de su sabiduría, ni se gloríe el poderoso de su poder, ni el rico se gloríe de su riqueza; mas el que se gloríe, gloríese de esto: de que me entiende y me conoce.” Jeremías 9:23-24

¿Puedes notar el contraste de esta declaración de Jeremías? Es como decir que la sabiduría que celebra el mundo está basada en la inteligencia, el poder y la riqueza. Glorias temporales que suelen seducirnos y llevarnos por un camino peligroso lleno de orgullo y frivolidad.

Por otro lado, vemos las glorias eternas que hacen a una mujer verdaderamente sabia: ¡Conocer y entender al Señor! ¡Esta es nuestra garantía de verdadera sabiduría! Meditar en Su Palabra, escudriñarla, atesorarla y practicarla.

“La ley del Señor es perfecta, que restaura el alma; el testimonio del Señor es seguro, que hace sabio al sencillo.” Salmos 19:7

¡Puedo afirmar que Su Palabra me venció! Mi autosuficiencia, mis formas, mis maneras y mi orgullo quedaron expuestos delante de Dios. Recuerdo que después de concluir un estudio bíblico en casa de una hermana de la iglesia, Dios trajo a mi mente y corazón toda la necedad e insensatez que estaba moldeando mi vida llena de apariencias, confusión, malas decisiones y frustración. Por el poder de Su espíritu, recibí una fuerte convicción de mi pecado (Juan 16:8), a través del versículo de Proverbios 14:1 “La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba.”

No solo que había descuidado mi matrimonio y a mis hijos, sino que pude reconocer como mi hogar se desmoronaba por la insensatez con la que manejaba mis días, viviendo un cristianismo débil con los ojos puestos en el lugar incorrecto. Con lágrimas en mis ojos, reconocí mi necesidad de recurrir a la verdadera fuente de sabiduría para ser transformada en una mujer que reflejara a Cristo. Necesitaba regresar al primer amor y sumergirme en Su Palabra.

¡Cuán glorioso es nuestro Dios! En Él hay esperanza y podemos descansar en la promesa de que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

Ahora bien, no debemos ignorar que de este lado de la gloria nos enfrentamos a un enemigo poderoso, él es el príncipe de este mundo en Juan 12:31, que persigue distorsionar la verdad que hemos creído con mentiras y engaños. Lo hizo en el jardín y aún continúa haciéndolo.

Esto no quiere decir que él gobierna el mundo completamente; ¡Dios es soberano! Pero sí, significa que Dios, en su infinita sabiduría, ha permitido que Satanás opere en este mundo dentro de los límites que Dios ha puesto para él. El método engañoso de Satanás incluye promover filosofías falsas en el mundo - filosofías que ciegan a muchas mujeres a la verdad del Evangelio y las hace presas.

Partiendo de que la “La sabiduría de este mundo es necedad ante Dios.” (1 Corintios 3:19) y si de alguna manera te has identificado con el testimonio antes expuesto, es mi oración que tengas una visión correcta de Dios como el único dador de la sabiduría (Prov. 2:6) y fuente a recurrir para obtenerla (Job 12:13).

Una mujer que abraza la sabiduría divina, no solo conoce a Dios, sino que tiene una estrecha relación con Él y Su Palabra. Medita en ella y la pone en práctica. Esta mujer tiene una visión del mundo y de la vida a la manera de Dios.

“El principio de la sabiduría es el temor del Señor; buen entendimiento tienen todos los que practican sus mandamientos; su alabanza permanece para siempre.” Salmos 111:10

Si tienes dudas o necesitas claridad y dirección para hacer la voluntad de Dios, ¡ora! Humíllate ante el trono de la gracia y búscalo a Él en primer lugar.

“Pero si alguno de vosotros se ve falto de sabiduría, que la pida a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.” Santiago 1:5

Finalmente quisiera animarte a que te dirijas a una mujer madura en la fe y de buen testimonio, que te acompañe en este caminar o te unas a algún grupo pequeño de tu iglesia local, que son recursos de gracia dados por Dios para el crecimiento y fortalecimiento de Su Pueblo.

 

 

Noelia de Leites

Salva desde hace 20 años por la Gracia de Dios. Esposa de un hombre maravilloso desde hace 17 años. Madre de tres hermosos hijos: Isabella, Abelardo Samuel y Andrea. Licenciada en  Administración de Empresas y especialidad en Cooperación Internacional. Colaboradora en el Ministerio de Mujeres EZER de la Iglesia Bautista Internacional. 

 

 

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