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03 de Mayo de 2019

Las mujeres sabias saben cómo pensar, sentir y querer

Por  Lydia Brownback

Hay tres cosas sobre nosotras que dan forma significativa al curso de nuestras vidas: lo que pensamos, lo que sentimos y lo que queremos. La forma en que manejamos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos y nuestros deseos determinan no sólo nuestro sendero, sino si ese sendero será gozoso, satisfactorio o de insatisfacción.

Nuestros sentimientos son vitales, pero deben estar subordinados a nuestros pensamientos.

Dios nos creó como criaturas que pensamos y sentimos, y por lo tanto ambas son parte de ser hechas a su imagen. Es por eso por lo que tanto los pensamientos como los sentimientos son componentes vitales de la verdadera fe. Un entendimiento de Dios y del evangelio que sea únicamente intelectual está desprovisto de las alegrías relacionales que Dios desea que tengamos con Él. Por otro lado, si nuestra fe está basada principalmente en quién sentimos es Dios más que por el estudio cuidadoso de las Escrituras, tendremos una imagen inexacta de su carácter. Dicho esto, de las Escrituras se desprende claramente que los sentimientos están destinados a estar sometidos a los pensamientos y no lo inverso.

... De las Escrituras se desprende claramente que los sentimientos están destinados a estar subordinados a los pensamientos y no lo inverso.

Pensando

  • Proverbios hace una conexión entre la vida recta y el pensamiento cuidadoso: “El hombre impío muestra audacia en su rostro, pero el recto asegura su camino” Proverbios 21:29
  • También queda claro que la ingenuidad dañina es superada por el uso de nuestras mentes: “El simple todo lo cree, pero el prudente mira bien sus pasos” Proverbios 14:15
  • Sin embargo, más adelante en el libro hay otro proverbio concerniente a nuestra vida de pensamiento que parece contradecir todo lo que acabamos de ver: “El que confía en su propio corazón es un necio, pero el que anda con sabiduría será librado” Proverbios 28:26

Pensar es sabio, y reflexionar cuidadosamente sobre nuestros caminos es piadoso, pero depender de nuestros pensamientos como la autoridad es insensato. En otras palabras, si bien debemos usar nuestras mentes en todo lo que hacemos y planeamos, debemos someter todos esos pensamientos, acciones y planes al señorío de Cristo, que es el camino para "andar en sabiduría” Sin embargo, hacerlo es a menudo una lucha, porque incluso como creyentes somos tan propensos a la autosuficiencia. Todos naturalmente queremos estar a cargo de nuestras propias vidas, y porque ese es el caso, pasamos por alto, el contraste que Salomón hace aquí. O podemos confiar en nuestra propia mente o podemos caminar en sabiduría. Esas dos opciones son mutuamente excluyentes.

Una mujer sabia persigue ser de una mentalidad única, lo que significa que ella busca hacer que su principal objetivo en la vida sea la gloria y el gozo de Dios. Una mujer necia, por otro lado, es de doble mentalidad y está satisfecha de permanecer de esa manera.

Es posible que las mujeres sabias aún no hayan llegado a una mentalidad única, pero la desean, y van tras ella, y siguen las instrucciones de Santiago (Santiago 4:8) de corazón buscando activamente limpiar sus manos (lo que hacen) y purificar sus corazones (lo que piensan, sienten y quieren). Hay cosas en cada una de nosotras que diluyen nuestra pureza del corazón. ¿Cuáles son para ti? Bueno, una manera de saber es considerar lo que gobierna tus pensamientos cuando estas en tu cama despierta en medio de la noche, o hacia dónde vas con tu mente cuando anhelas un escape mental rápido de estrés, o lo que tiende a obsesionarte.

Pensamos en una obsesión como una fijación sobre un resultado deseable o un objeto, pero hay algo espiritualmente oscuro en la obsesión. Puede ser un punto de apoyo para el diablo. Los pensamientos obsesivos son los que nos enganchan; podemos ser atrapados en ellos y nos encontramos incapaces de dejar ir, incluso cuando queremos. Aunque a menudo no podemos reconocer la raíz del problema, podemos estar seguros de que el pensamiento obsesivo subyacente es un deseo fuera de control de dominar algo o a alguien, que surge de las dudas sobre el dominio de Dios de la situación o incluso las dudas acerca de Dios mismo.

Las mujeres sabias guardan sus mentes de pensamientos obsesivos confiando en Dios y su control soberano en todo momento en todas las circunstancias.

Las bendiciones de pensar bíblicamente

Hay bendiciones particulares que disfrutan las mujeres que practican pensar sabiamente. A la mujer que pone su mente en Dios recibe la paz imperturbable: "Guardarás en perfecta paz, porque en ti ha confiado" (Isa 26:3). Sumado a la paz está la promesa de vivir de verdad: "Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz" (Rom 8:6).

También existe la promesa de que, al presentar nuestras mentes delante de la Palabra de Dios para transformación, descubriremos que los caminos de Dios con nosotros son maravillosos: "... Ser transformados mediante la renovación de vuestra mente, para que verifiquéis cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, aceptable y perfecto" (Rom 12:2).

 

 

Lydia Brownback

*Traducido con autorización de crossway.org

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