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14 de Mayo de 2019

Protegiendo a nuestros hijos

Por  Elaine Tineo de Dorrejo

Creo que el primer pensamiento que viene a nuestras mentes cuando hablamos de proteger a nuestros hijos, sería el de protegerlos o guardarlos de accidentes, daños físicos o emocionales graves. Pero cuando lo volvemos a pensar de seguro como madres nos llega a la mente el cuidar o proteger su corazón, su vida espiritual y su carácter.

Hoy quisiera compartir un versículo que ya había leído en muchas ocasiones realmente, pero esta vez ministró mi corazón de una manera distinta. Cómo con nuestro pecado podemos dañar o no hacer bien a otros; en este caso, a nuestros hijos. Se trata de Proverbios 31:27 (LBLA)

“Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad”.

Este es solo un pequeño versículo del intimidante Proverbios 31, que les confieso no me gustaba ni siquiera leerlo mucho porque lo veía como la mujer inalcanzable de la Biblia. Como habla de esta mujer que sabía hacer y hacía tantas cosas, que solo de leerlo ya me creaba ansiedad. Esta mujer, tejía, bordaba, era madre, esposa, sabía trabajar la tierra, cocinaba, tremenda negociante y además era alabada por todo esto. Pero realmente ya he logrado entender que esta mujer no era perfecta, y que Dios no nos pide a nosotras que seamos perfectas tampoco, esta mujer simplemente estaba atenta y vigilante de su hogar. Ella tenía una disposición de corazón correcta al servir a los suyos. Esta mujer no era perezosa.

Cuando se habla de que ella “vigila la marcha de su casa”, se refiere a que como esposas y madres debemos buscar con diligencia anteponernos a las necesidades de nuestra casa y los que viven en ella. Observando, velando, atendiendo, examinando, respondiendo, resguardando con el fin de bendecir nuestro hogar. Como dice en la Palabra en Efesios 5:15-16 (LBLA) “Por tanto, tened cuidado como andáis; no como insensatos, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.”

¿Entonces de qué debo proteger a mis hijos?

Habría tantas cosas de que protegerlos, pero en este caso, sería de que por mi falta de diligencia (pereza) no sean suplidas todas sus necesidades emocionales y espirituales de manera oportuna, a tiempo, en cada etapa de sus vidas. Sus necesidades en cada etapa irán cambiando, pero también debemos esforzarnos para que, viendo mi vida, ellos no imiten un estilo de vida ocioso o centrado solo en la autocomplacencia y comodidad.

En Proverbios 31:27 este mismo versículo en la Nueva Traducción Viviente (NTV) dice: “Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar, y no sufre las consecuencias de la pereza”. Así es, siendo vigilantes y diligentes a nuestro hogar protegemos a nuestros hijos de sufrir las consecuencias de este pecado LA PEREZA.

“Ve, mira la hormiga, perezoso, observa sus caminos, y sé sabio.” Proverbios 6:6 (LBLA)

Dios nos ha dejado a la hormiga como un ejemplo de trabajo y laboriosidad. Debemos con nuestro ejemplo modelarles a nuestros hijos que el esfuerzo enfocado en agradar a Dios en todo lo que hacemos tiene sus frutos. Que con su carácter puedan reflejar a Cristo.

La Palabra nos habla de que hay consecuencias que podrían sufrir nuestros hijos; algunas son:

  • Vivir un futuro incierto - “El alma del perezoso desea, pero nada consigue, mas el alma de los diligentes queda satisfecha.” Proverbios 13:4 (LBLA).
  • Creerse sabios en su propia prudencia - “El perezoso es más sabio ante sus propios ojos que siete que den una respuesta discreta”. Proverbios 26:16 (LBLA).
  • Que otros sufran por su pecado - “La pereza hace caer en profundo sueño, y el alma ociosa sufrirá hambre”. Proverbios 19:15 (LBLA).
  • Que su alma no sea prosperada - “Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para alcanzar la plena seguridad de la esperanza, a fin de que no seáis perezosos, sino imitadores de los que mediante la fe y la paciencia heredan las promesas”. Hebreos 6:11-12 (LBLA).

Sé que ninguna de nosotras, por no ser diligentes hoy, quisiéramos estas consecuencias para nuestros hijos. Pero es tan fácil caer en esta tentación de la ociosidad, al estar cómodas y no esforzarnos, rendirnos ante el cansancio, a ser fácilmente entretenidas con las cosas banales, es una tentación diaria con la que luchamos. Y mientras escribo, me hablo a mí misma. Por eso diariamente debemos buscar de Cristo, para que nos llene de Su fortaleza, ponga en nosotras el querer como el hacer, nos de Su sabiduría y discernimiento en guiar a nuestros hijos.

Dios nos llama a ser sabias en aprovechar el tiempo que nos ha dado. Y la Biblia está llena de versículos que nos estimulan y nos mandan a ser diligentes, a amar el trabajo y servir a otros. Pero también nos deja ver que ser diligentes y sabias no es llenar nuestras agendas de tal forma que no podamos tener quietud para meditar en la Palabra y tener tiempo a solas con Dios, tiempo para el descanso de nuestro cuerpo, o que estemos siempre tan cansadas que no podamos darle a nuestros hijos y esposos un tiempo de calidad sin excusas.

Que Dios nos de sabiduría y nos ayude a ser diligentes con TODO lo que Él nos ha dado, por amor y exaltación a Su nombre y bendición de los nuestros.

Elaine Tineo de Dorrejo

Una mujer amada por un Dios muy grande y fiel. Publicista de profesión con especialidad en Mercadeo. Actualmente gerente general y encargada de operaciones de mi hogar. Miembro de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) desde el año 2008. Esposa de Frederick hace 10 años y madre de dos hermosos regalos Emily y Diego.

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