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02 de Julio de 2019

Limites bíblicos en el matrimonio

Por  Vilma Mata de Méndez

En el libro de los Hechos se nos cuenta que Safira acompañó a su esposo Ananías a perpetrar un terrible crimen contra Dios. Era un pecado que los llevaría a la ruina. La historia nos dice que ellos se pusieron de acuerdo, que juntos coordinaron o tramaron mentir al Espíritu Santo, diciendo que habían vendido una propiedad por un precio que no era el real. El juicio de Dios hacia ellos comprueba de que ambos eran igualmente culpables. Lo que Ananías le había propuesto a su esposa, ella asintió y también pagó por ello (Hechos 5:1:2). ¿Pero que hizo mal Safira? ¿Acaso como esposa y una sola carne con Ananías, no debía someterse y cumplir con lo que su esposo le había propuesto? Al parecer a Safira le faltaron limites en su matrimonio.

¿Como pudiéramos definir un límite matrimonial? Pudiéramos decir que es una división, sea física, emocional, espiritual o simbólica, que marca una separación entre dos cónyuges.

Si echamos un vistazo al consejo secular, pudiéramos encontrar que muchos están orientados a estimular a la pareja a buscar su independencia, conservar su autoestima, su dignidad, y la no anulación de su libertad. Otros expertos dicen que los límites son criterios propios que son inviolables o innegociables.  

¿Pero qué voz escucha el cristiano? Para nosotros es La Palabra de Dios es quien nos dicta los criterios, porque el nuestro esta corrompido por el pecado. Nuestros criterios individuales son cambiantes, son subjetivos, son relativos. La Biblia nos habla de que nuestra identidad, y dignidad que es dada por Dios y nadie nos la puede quitar. Es ella la que promueve la humildad, el dar la milla extra, el sufrir por nuestros enemigos y por qué no sufrir por nuestro cónyuge que es una carne conmigo (1 Corintios 11:3).

Es en la misma Biblia donde vemos a Dios poniendo limites; Dios puso límites físicos en naciones, pueblos, propiedades, al mar, etc. y también puso limites en su trato con sus criaturas, muestra de ello los diez mandamientos. De esa misma forma, nosotras en nuestro matrimonio, producto de la caída y nuestra naturaleza pecadora, nos vemos muchas veces forzadas a poner límites saludables para hacer que nuestra relación glorifique al Señor.

ALGUNOS LÍMITES BIBLICOS EN EL MATRIMONIO:

Hay límites que la misma Palabra de Dios me permite poner por el bien de la relación matrimonial y el ben de mi relación con Dios.

1. Cuando lo que mi esposo me está pidiendo es pecaminoso.

Hay límites en el matrimonio dictados por mandamientos expresos en la Palabra de Dios. Colosenses 3:18 nos dice a las casadas “Mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor”, es decir, mujeres sométanse a sus esposos siempre y cuando lo que ellos le pidan no vaya en contradicción con la Palabra de Dios.

“Ninguna sumisión de una esposa hacia su esposo es absoluta. El esposo no reemplaza a Cristo como la suprema autoridad de la mujer. Ella nunca debe seguir el liderazgo de su esposo a pecar. Ella no robara con él, no se emborrachará con él, ni participara de pornografía con él”. (Recobrando la feminidad bíblica - John Piper).

2. Cuando el agradar a mi esposo implique desagradar a Dios.

Hechos 5:29 y e “Mas respondiendo Pedro y los apóstoles, dijeron: Debemos obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Cuidemos de no idolatrar a nuestro matrimonio ni a nuestro cónyuge. La idolatría es contemplar a su cónyuge como una necesidad vital, como el alimento o el descanso, y por lo tanto el desapego se hace imposible. El miedo a perder a su «ser amado» es más importante que el deseo de ayudarlo, amarlo y no aguantar comportamientos como el pecado de la mentira, el maltrato por miedo al cónyuge, o a su represalia. Cuando el Señor nos respalda en ayudarles, estando bajo autoridades eclesiásticas, pastores y líderes, líderes de grupo pequeño, consejeros. Si amas y quieres ayudar a tu esposo, debes buscar supervisión, ayuda sin temor, para que tengas protección y a la vez, estos pastores y líderes, puedan ir a razonar con tu esposo persuadirlo, vuelva en sí y pueda recibir la ayuda que tanto necesita.

3. Cuando mi esposo me pide que vista de forma inmodesta.

Debemos poner un límite, no es buena la excusa de lo hago porque mi esposo le gusta. Proverbios 5:15-17 dice “Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo. ¿Se derramarán por fuera tus manantiales, tus arroyos de aguas por las calles? Sean para ti solo, y no para los extraños contigo. Como dice el proverbio, mi cuerpo es solo para deleite de mi esposo, en lo privado, no en lo público.

4. Cuando mi esposo no quiere que me congregue los domingos.

No debemos consentir. Hebreos 10:25 está en imperativo: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros.” El asistir al servicio de adoración los domingos e s un mandato de Dios

5. Cuando estoy siendo abusada, física y verbalmente.

Nadie tiene permiso para dañar la imagen de Dios que esta impresa en cada ser humano. Si sufres de abuso físico, Dios que es nuestro protector, defensor, ha puesto a la iglesia local, tu comunidad, tu grupo pequeño, donde te congregas, para ayudarte a manejar este problema. Nos ha dado a nuestros pastores y líderes como nuestra autoridad y están sobre nosotros para ayudarnos y protegernos. No estás sola, si necesitas familia, hermanos para hablar con tu esposo.

Algunas veces el proceso de restauración implicará el uso de la disciplina eclesiástica y quizás la recomendación de nuestros líderes a tiempos de límite físico, para ordenar la unión. Mira lo que dice 1 Corintios 7:3-7 “Que el marido cumpla su deber para con su mujer, e igualmente la mujer lo cumpla con el marido.La mujer no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino el marido. Y asimismo el marido no tiene autoridad sobre su propio cuerpo, sino la mujer.No os privéis el uno del otro, excepto de común acuerdo y por cierto tiempo, para dedicaros a la oración; volved después a juntaros a fin de que Satanás no os tiente por causa de vuestra falta de dominio propio. “

Cosas que hacer para proteger mi matrimonio:

1. Dile no a la privacidad de los aparatos electrónicos:

La pareja de bebe tener acceso a las claves de todo ya sea celulares, computadoras y cualquier otra cosa que este bloqueado por privacidad. El libre acceso sirve de protección, de rendición de cuentas y de cuido de nuestras almas. Hay secretos que nos pueden hundir y llevarnos a la ruina espiritual. Confesaos vuestros pecados los unos a los otros para que seáis sanados.

2. No se guarden secretos:

A Excepción de empleos confidenciales, la falta de sinceridad y las mentiras hieren y destruyen la confianza, en cuanto a las finanzas, deudas, compras, a los gastos, los amigos, etc.

3. Mantengan el buen habito de conversar:

Debemos conversar como matrimonio, comunicarnos, sobre nuestros gustos, nuestras personalidades, nuestras fortalezas, y dones dados por Dios. Debemos ser sinceros sobre qué cosas son bíblicas y buenas, y cuáles no, y cuales son áreas grises, buscar un tercero con quien conversarlas y evaluarlas, a quien vamos a preguntar, donde vamos a buscar ayuda, y llegar a un acuerdo.

Recuerda, no es lo mismo decir: cuales son los límites en nuestra relación matrimonial, que decir cuáles son los límites que pone Dios. Los límites en la Palabra no son: me voy a dormir en habitaciones separadas; no voy a hablarle, hasta que me pida perdón, Etc. Los límites bíblicos no son por egoísmo propio, porque me ofende a mí, porque me controla a mí, pues Cristo diría el amor no paga mal por mal, no hace nada indebido, no busca su revancha propia o venganza, no busca castigar al otro (1 Corintios 13). El límite no es porque me hiere a mí, ni porque no me deja expresar mis gustos, ni porque no me deja ser yo misma, o no me deja ir o salir, sino porque todo pecado es primero contra Dios.

 

 

Vilma Mata de Méndez

Es consejera entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Biblicos. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba arquitectura. Está casada hace 30 años con el pastor Luis Méndez y tiene tres hijos. Actualmente, junto a su esposo, entrenan consejeros bíblicos en la Iglesia Bautista Internacional (IBI).

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