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12 de Julio de 2019

La sumisión gozosa

Por  Noelia de Leites

¡Temblor, negación, rechazo, rabia! Esto era lo que experimentaba al escuchar la palabra Sumisión.

Sostenía desde muy joven e incluso después de casarme y ser creyente, que someterme no era una opción. Jamás estaría por debajo de nadie, ni seria dependiente de nadie ni mucho menos sería inferior a nadie.

¿Has pensado igual alguna vez? ¿Has pensado que la sumisión terminaría anulándote como mujer?

La verdad es que hoy día, la palabra sumisión tiene muy mala fama, no solo en nuestra sociedad sino incluso dentro de las iglesias. Es posible que el entendimiento de la esposa acerca de la sumisión bíblica se haya distorsionado en gran manera. Esto se debe a que ha sido definida erróneamente y al mismo tiempo se ha aplicado incorrectamente.

Quizás te estés preguntando, pero ¿Para que necesitamos el principio de la sumisión?

La sumisión en nuestras relaciones terrenales nos provee una hermosa imagen de la relación dentro de la Trinidad y el Plan redentor de nuestro Dios. Sin este orden divino, la comunicación de unos con otros colapsaría.

Desafortunadamente, existen muchos creyentes que no entienden esto, y sus relaciones están llenas de hostilidad, desconfianza y caos.

Ya sean casados o solteros, hombres o mujeres, estamos llamados a someternos a Dios (Santiago 4:7), al liderazgo espiritual de la iglesia (Heb.13:17), a los empleadores (1 Pedro 2:18) y al gobierno (1 Pedro 2:13-14).

Así es como Dios lo ha ordenado, para que las personas puedan vivir en armonía y estar protegidas y debo añadir que la práctica de la sumisión en la soltería afectará directamente el éxito de la sumisión en la vida matrimonial.

Dentro de la familia, Dios ha dado al esposo la ¿autoridad sobre su esposa (Efesios 5:28-29) y este es el propósito de Dios para la esposa cristiana. Pero en el matrimonio la esposa no es la única que está llamada a someterse. El esposo debe rendirse a Diosamando a su esposa como Cristo amó a la iglesia (Efesios 5:25).

¿Y cómo luce esto en un mundo caído?

Sin duda alguna cuando el pecado entró al mundo, el efecto sobre nuestras relaciones como hombre y mujer fue devastador.

Desde que Satanás se deslizó en el jardín y convenció a Eva para que intentara el camino de la independencia y el individualismo, las mujeres han estado en busca de su propia felicidad.

¡Pero en Cristo hay esperanza! “En El tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia.” Efesios 1:7

Es debido a nuestra redención que podemos vivir nuestro diseño. Es nuestra redención la que rompe el reino del pecado en nuestras vidas y nos capacita para cumplir nuestro llamado. Y es nuestro conocimiento del amor de nuestro redentor por nosotras, lo que nos obliga a hacerlo.

• Una mujer redimida entiende que, si bien la sumisión no es algo natural en nosotras, es un principio poderoso porque opera bajo la fe y sin fe es imposible agradar a Dios. (Hebreos 11:6)

• Una mujer redimida que ha entendido su hermoso diseño como ayuda idónea (Génesis 2:18), se concentra en su responsabilidad ante su esposo de amarlo, respetarlo y someterse a él, independientemente del desempeño de su conyugue.

Estoy segura de que muchos de los esposos, por no decir la mayoría, necesitan hacer cambios en sus vidas. Necesitan el poder transformador del evangelio, pero la Biblia no dice que la obediencia de la esposa depende de la conducta de sus esposos. Así como tampoco estamos afirmando que una esposa debe ser sumisa cuando su conyugue le pida pecar. Ella debe obedecer a Dios antes que los hombres. (Hechos 5:29)

Su correcto entendimiento la llevara a aprender a cómo responder al pecado de su conyugue de una manera bíblica y apropiada.

• Una mujer redimida valora las diferencias en roles del hombre y la mujer porque sabe que este es el diseño y orden de Dios. No se siente amenazada por el liderazgo del hombre. Ella sabe que la sumisión no tiene que ver con estatus. Este es el modo en que Dios ha ordenado la vida en el Reino y eso es bueno porque Él es bueno.

• Una mujer redimida sabe que la sumisión no es una lista legalista de conductas y comportamientos pasivos sin sentido. Ella entiende que no se trata de lógica, se trata de amor. La misma lógica es desafiada cuando vemos a Cristo despojarse de todas las glorias del cielo para que nosotras pudiéramos recibirlas.

“Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

¡Tanto nos amó Jesús que se entregó de manera voluntaria sometiéndose a la muerte y muerte de cruz!

La sumisión y el gozo de la esposa es un regalo que ella entrega voluntariamente al hombre que ha pactado amar, en obediencia al Salvador que ama.

• Una mujer redimida sabe que la sumisión no la restringe, por el contrario, la libera para poder cumplir con su llamado de ayuda idónea. Ella es columna, soporte y estabilidad para su marido y los de su casa. (Salmos 144:12)

¿Puedes ver lo distinto que luce la sumisión para una mujer que ha abrazado su diseño con gozo y esperanza en el Dios de su salvación?

Durante un ciclo de estudio, en nuestra iglesia local, a través de nuestro grupo de parejas, estuvimos estudiando cuatro principios de la sumisión y el gozo de la esposa, extraídos del libro La esposa excelente, de la autora Martha Peace:

1. El gozo resulta de confiar y obedecer la Palabra de Dios. (Salmos 119:111)

2. El gozo resulta de saber que Dios está obrando para cumplir su propósito aun cuando hay circunstancias difíciles. (Santiago 1:2)

3. El gozo resulta de seguir el ejemplo del señor Jesucristo en tiempos difíciles. (Hebreos 12:2)

4. El gozo resulta de una vida llena del Espíritu Santo. (Efesios 5:18)

Recuerda que siempre habrá gozo y deleite en glorificar al Señor aun cuando la sumisión no parezca atractiva en muchas ocasiones. Te animo a hacer un compromiso de aprender sobre este principio, sin miedo, sin temor, más con un espíritu humilde y agradecido. ¡Este es el propósito que Dios diseño para ti!

 

 

Noelia de Leites

Salva desde hace 20 años por la Gracia de Dios. Esposa de un hombre maravilloso desde hace 17 años. Madre de tres hermosos hijos: Isabella, Abelardo Samuel y Andrea. Licenciada en  Administración de Empresas y especialidad en Cooperación Internacional. Colaboradora en el Ministerio de Mujeres EZER de la Iglesia Bautista Internacional.

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