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12 de Agosto de 2019

¡Sus atributos me llenan de gratitud!

 “Entrad por sus puertas con acción de gracias, y a sus atrios con alabanza. Dadle gracias, bendecid su nombre. Porque el SEÑOR es bueno; para siempre es su misericordia,”

(Salmos 100:4-5a)

Dad gracias al SEÑOR, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia”; esta es una frase que el salmista repite una y otra vez en múltiples salmos. Recordemos que los salmos son una recopilación de los cánticos de adoración que usaba el pueblo para ser animado en adoración a Dios. El principal propósito del libro de los salmos, libro enfocado y centrado en Dios, es dirigir los corazones de los oyentes hacia Él, no importando las circunstancias de la vida en la que se encuentre.

Por ejemplo, el salmista en el Salmos 106:1, dice: Dad gracias al SEÑOR, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia”. Cuando leemos los versos que siguen en este salmo, en especial los del 6 al 46, vemos al salmista enlistando todos los pecados del pueblo, y cómo el propósito de este cantico es dirigir nuestros corazones a Dios. El director de alabanza llama al pueblo a dar gracias por la bondad y la misericordia de Dios, recordándole todo lo que Dios les había perdonado.

Otra vez, en el Salmos 107:1, vemos al adorador usar esta frase: Dad gracias al SEÑOR, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia.”, y en esta ocasión se refería al regalo de la liberación de la esclavitud física que el pueblo había experimentado, de cómo Dios en su bondad y misericordia lo había traído del exilio y lo había reunido en su tierra. Esa misma exhortación, como un imperativo recordatorio, se escucha una vez más en el Salmos 118:1 y en el Salmos 136:1:Dad gracias al Señor, porque El es bueno; porque para siempre es su misericordia.”

Esos mismos salmos hablan a nuestra vida hoy, y nos llevan a dirigir nuestros corazones a Dios, no importando las circunstancias de la vida en la que estemos, y es por eso por lo que es bueno entender a qué se refería el salmista cuando habla de que Dios es bondadoso y misericordioso. Si tú eres como yo, tu corazón anhela fijar tus ojos en Dios, pero no hay duda de que es una tarea difícil, y mucho más, cuando hemos pasado por momentos de dificultad, o vemos a otros nadando en un mar de pruebas, y nuestra naturaleza caída y finita lucha con el pensamiento dudoso: “¿Es Dios verdaderamente bueno y misericordioso?” Es en ese momento de duda cuando yo someto mis pensamientos a la autoridad de la Palabra y decido que es ella y no mis circunstancias las que van a decir quién es realmente Dios.

Entonces, estos salmos me llaman a tener la misma actitud que el pueblo de Israel tuvo hacia nuestro buen Dios. Una actitud de gratitud por dos de los muchos atributos morales que Dios posee: Su bondad y su misericordia.

Su bondad: El Dr. Wayne Grudem define la bondad de Dios de la siguiente forma: La bondad de Dios quiere decir que Dios es la norma suprema del bien, y que todo lo que Dios es y hace es digno de aprobación.1

Recientemente escuché la historia de una madre que había perdido a su hijo en un accidente automovilístico. Creo que el perder un hijo es el dolor más grande que alguien pueda experimentar. ¿Cómo puedo yo decir que Dios es bueno ante tal tragedia? ¿No es esa prueba suficiente para dudar de su bondad? Quizás este solo concepto sea material suficiente para uno o varios artículos, pero ahora solo quiero que lo resumamos trayendo verdad a nuestra alma a través de lo que la Biblia dice. Ella nos habla de un hombre que se llamó Job, que perdió no uno, sino diez hijos. Además de esa irreparable perdida, Job perdió sus posesiones y su salud. ¿Tenía derecho Job de cuestionar a Dios y de pensar que Él no era bueno? Humanamente sí. Pero, aunque pasó por momentos de crisis, vemos a un hombre con un corazón centrado en Dios, que lo que atinó a decir fue: “El Señor dio y el Señor quito, bendito el nombre del Señor” (Job 1:21). Sí, Job cuestionó a Dios, se entristeció, pero al final de este relato vemos a un humano pronunciar una frase maravillosa: “He sabido de ti sólo de oídas, pero ahora mis ojos te ven” (Job 42:5). A través de estas pruebas, Dios había formado un nuevo hombre, con un mejor entendimiento de quién era su Dios, y, por ende, Dios había sido glorificado. A pesar de la gran prueba, Job pudo ver un destello de la bondad de Dios al poderlo conocer más. A pesar de las pruebas, cualquier persona puede experimentar consuelo en Dios, aunque no entienda en su totalidad los propósitos de Dios en dichas pruebas. Pero de algo si podemos estar seguras: La voluntad de Dios es buena (Romanos 12:2b), y el tiene propósitos en las pruebas (Santiago 1:2-3) y como decía el autor, todo lo que él hace, aunque lo vea o no, es digno de aprobación.

“Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)

Su misericordia: La misericordia según Grudem puede verse como un aspecto especifico de la bondad de Dios que muchas veces se ve acompañado de la gracia y la paciencia. El autor define la misericordia de Dios como “la bondad de Dios hacia los que están afligidos y angustiados”. El autor enfatiza que “la característica de la misericordia a menudo se recalca en donde las personas están afligidas y sufriendo”1.

¿Cuándo puedo saborear mejor su misericordia? Cuando se me ha otorgado en momento de necesidad.

Cuando pienso en los momentos que he tenido misericordia con alguien, específicamente recuerdo esta acción hacia mis hijos; pienso en un acto que haré como una concesión especial. Cuando comparo mi misericordia a la misericordia de Dios, no estoy segura de que lo que yo otorgo pueda llamarse misericordia. Mi acto de bondad y paciencia hacia mi prójimo está muy condicionado y limitado, mientras que el de Dios es inmenso. El salmista nos recuerda que debemos dar gracias a Dios, porque Él es bueno; porque “para siempre”, es su misericordia. Para siempre, inagotable, eterna, constante, incansable, muy diferente a la mía.

Habiendo entendido mejor la bondad y la misericordia de Dios, me uno a cualquier coro que cante alabanzas a Dios por su bondad y misericordia. El es el merecedor de toda alabanza, de toda mi gratitud (Salmos 33:1-4).

1 Tesalonicenses 5:18 nos dice: “dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús”. Y Efesios 5:20: “dando siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a Dios, el Padre”

Amada hermana, deja que La Palabra de Dios sea la que te anime y te dirija a dar gracias a Dios a pesar de las circunstancias en las que estés viviendo, ¡Él es bueno y misericordioso, demos siempre gracias! Que puedas decir como el salmista:

“Con todo mi corazón te daré gracias; en presencia de los dioses te cantaré alabanzas. Me postraré hacia tu santo templo, y daré gracias a tu nombre por tu misericordia y tu fidelidad; porque has engrandecido tu Palabra conforme a todo tu nombre. En el día que invoqué, me respondiste; me hiciste valiente con fortaleza en mi alma.” (Salmos 138:1-3).

Charbela Elhage de Salcedo

1Grudem, Wayne. Teología Sistemática: Una introducción a la doctrina bíblica. Miami, FL: Editorial Vida, 2007. Print.

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