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14 de Agosto de 2019

Todo bajo control

Por  Mayra Beltrán de Ortiz

“Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito de Dios prevalecerá”

Proverbios 19:21

 

 

Somos todas pecadoras en necesidad de un Salvador. Aunque estemos perfectamente saludables o no podamos levantarnos de la cama, necesitamos a Cristo todos los días por igual. El sigue en control de todas las cosas que nos ocurren en esta vida y aun se lleva toda la gloria al final de cada día.

Si luchas o has luchado con la falta de sumisión, de rendición, como yo, todo esto es un tema de que quieres mantener el control en todas o en algunas áreas de tu vida por lo tanto luchas con el pecado de control.

Nosotras las mujeres somos muy peculiares. Detestamos ser controladas y no nos gustan las personas que tratan de controlarnos,pero todas las mujeres definitivamente lidiamos con temas de control nos guste o no nos guste Así es que aprendemos aún en la adultez lo que podemos controlar y lo que no. Queremos controlar nuestras finanzas, nuestro futuro, nuestras familias, nuestros hijos, nuestros trabajos, nuestros itinerarios… en resumen todo.

El control es definido en las Escrituras como un llamado incontrolado - es quitar a Dios del trono de nuestras vidas y colocarnos nosotras en ese lugar. Pienso que esto es lo que el autor de Proverbios estaba diciendo cuando escribió:

“Confía en el Señor con todo tu corazón; no dependas de tu propio entendimiento. Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar”

(Proverbios 3:5-6 NTV)

Cuántas veces hemos leído o escuchado este versículo. Ciento de veces.   Lo hemos escuchado. Lo sabemos. Pero, honestamente, es una de las cosas más difíciles de vivir en este mundo. Esto es así, porque para vivirlo, tenemos que rendir nuestra voluntad a Dios, y para las controladoras, la idea de rendirse resulta muy pero muy pesada.

¿Cómo podemos aprender a confiar que Dios está en control?

Para poder aprender a confiar que Dios está en control de toda nuestra vida, hagamos el ejercicio de responder estas cuatro preguntas:

1. ¿Está Dios realmente en control de todas las cosas?

El concepto del control de Dios sobre todas las cosas se llama la SOBERANÍA de Dios. Nada nos da a nosotros la fortaleza y la confianza como comprender la soberanía de Dios en nuestras vidas. La soberanía de Dios es definida como Su completo, independiente y total control sobre toda criatura, evento y circunstancia en todo momento en la historia.

“Ha jurado el Señor de los ejércitos, diciendo: Ciertamente, tal como lo había pensado, así ha sucedido; tal como lo había planeado, así se cumplirá”

(Isaías 14:24)

Nada es al azar y nadie se interpone en su camino.

2. ¿Pero exactamente cuánto control tiene Él?

Dios no está buscando qué pasará mientras los eventos se van desarrollando. Él está continuamente activo gestionando TODAS las cosas – aquí y allá. Pero pensar que Él necesita

nuestra cooperación, nuestra ayuda, o el ejercicio de nuestro libre albedrío para hacer que Sus planes se cumplan nos pone en control sobre Él, lo cual nos hace Dios. Nuestras voluntades son

únicamente libres en la medida que Dios nos permita esa libertad y no más allá de ahí.

“Y todos los habitantes de la tierra son considerados como nada, más Él actúa conforme a Su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: ¿Qué has hecho?"

(Daniel 4:35)

3. Si Él no está en completo control, entonces ¿quién/que lo está?

Algunas personas encuentran atractivo pensar que Satanás tiene control sobre cierta parte de nuestras vidas, que Dios está constantemente revisando Sus planes para acomodarse a las triquiñuelas de Satanás. El libro de Job es una clara ilustración de exactamente quién tiene el poder soberano y quién no. Satanás vino a Dios, y en efecto, dijo, “Job solo te sirve porque tú lo proteges” Así que Dios le dio permiso a Satanás para hacer ciertas cosas a Job, pero únicamente esas. (Job 1:6-22). ¿Podía Satanás hacer más que eso? NO. Dios está en control sobre Satanás y sus demonios quien trata de impedir los planes de Dios en cada paso. Como dice (Romanos 8:28) “Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito”.

4. ¿Cómo podemos aprender a confiar que Él está en control y descansar en eso?

La única manera de confiar en el control soberano y descansar en él es conociendo a Dios. Conocerlo íntimamente. Conocer Sus atributos, saber lo que Él ha hecho en el pasado, esto construye confianza en Él. Daniel 11:32b dice “El pueblo que conoce a su Dios se mostrará fuerte y actuará”. Pero no podemos confiar en alguien que no conocemos, y hay una sola manera de conocer a Dios – a través de Su Palabra. No hay una fórmula mágica para hacernos gigantes espirituales de la noche a la mañana, y hacernos torres de fortaleza y confianza. Solamente está la Biblia, la fuente única de poder que cambiará nuestras vidas de adentro hacia fuera.

Veamos algunas de las características de una mujer controladora. De acuerdo con nuestras hermanas Chárbela Salcedo y Patricia Namnum narradas en un episodio de uno de sus podcasts de Coalición por el Evangelio:

• No saben delegar lo que hace que les resulta muy difícil trabajar en equipo.

• Perfeccionista – todo debe quedar como ella quiere y lo ha concebido.

• Se enoja con mucha facilidad ya que tienen un standard en todo y cuando ese estándar no se cumple se enojan.

• Vive llena de ansiedad ya que no tenemos el control de nada y habrá muchas cosas que se nos irán de la mano.  Ellas ponen el ejemplo de tratar de agarrar un pedazo de gelatina con las manos, como verás se sale de entre los dedos, así mismo es cuando creemos que podemos controlarlo todo en nuestras vidas.

Estas son algunas de las características, pero hay muchas otras más todas relacionadas con la alta necesidad de tener el control absoluto de todo y de todos a su alrededor.

RENDICIÓN es lo que pasa cuando Dios te da un papel en blanco con un espacio para que tu firmes tu nombre al final de este y se lo devuelves para que el llene el resto como a Él le plazca.

Le pedimos a Dios un mapa para lidiar con todo esto, y sin embargo Jesús nos da una brújula y nos dice “SÍGUEME”.

Un ejemplo en el Antiguo Testamento es Abraham y Sara. Todas hemos escuchado hablar de ellos antes y sabemos la historia. Ambos tenías un tema de control.

Algo importante a señalar es que rendición no es sinónimo de irresponsabilidad. Hay algunas cosas de las cuales somos responsables y debemos ocuparnos de ellas.

Habrá asuntos que son únicos para Dios. Necesitamos dejar aquellas cosas que no podemos controlar a Dios. Podemos llevarnos del consejo del Apóstol Pablo en Filipenses 4:6-7

“No se preocupen por nada, en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho. Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús.”

No todo el control es dañino. No podemos llegar a esa conclusión. El peligro viene cuando nos encontramos resbalando de un control sano o saludable a un control dañino o no saludable, de libre a exhausta.

Vamos a ver un ejemplo para demostrar la diferencia entre las dos:

PESO

El control saludable es: seguir las instrucciones de tu doctor o nutricionista para administrar tu peso.

El control no saludable es: Contar en exceso las calorías y seguir de manera estricta reglas auto impuestas con resultados perjudiciales tales como desórdenes de alimentación.

¿Quiénes somos?

Veamos 1 Juan 3:1 y vamos a grabarnos quien Dios dice que verdaderamente somos:

”Mirad cuán gran amor nos ha otorgado el Padre, para que seamos llamadas hijas de Dios; y eso somos. Por esto el mundo no os conoce, porque no le conoció a Él”.

Nadie nos pidió ser Dios. Sino que la verdad es que pertenecemos a Cristo. Somos hijas. Y porque pertenecemos a Él, Él nos llamará a ser socias con Él en muchas cosas increíbles. Él nos va a llamar a hacer grandes cosas con la cantidad correcta de control saludable. Hay un camino para cortar toda esa emoción y temor y llegar a un lugar de discernimiento.

Está basada en nutrir la única relación más importante de nuestras vidas: nuestra relación con el Señor. Esta relación es la única que puede cortar muestras emociones complicadas, para que podamos:

• Saber cuándo debemos agarrar y cuando soltar

• Hacer de confiar en Dios un hábito

• Llegar a decisiones basada en verdad en vez de las emociones.

Es importante que fortalezcamos nuestra relación con Dios y así poder confiar en Él ya que ahí está la clave para poder dejar las cosas que nunca fueron destinadas para ser controladas por nosotras.

Hemos hablado de la importancia de confiar en Dios para poder abandonar nuestra necesidad de controlar. No solamente confiar en Dios aliviará esta carga, sino que obedecer a Jesús producirá un fruto en nosotros sorprendente. Esto requerirá asumir riesgos.

La obediencia va a requerir que rindamos más allá de nuestros planes. Vamos a tener que rendir nuestro grado de aprobación, nuestras reputaciones, y nuestras visiones idealistas.

La confianza va de la mano con la obediencia. Cuando damos el paso en obediencia confiada a Dios, soltamos el control. Esto es un lugar hermosamente atemorizante en donde funcionar como humano. Aquí no tienes control de los resultados – aunque nunca lo tuviste.

Dice Tim Keller que “La vida humana es fatalmente frágil y sujeta a fuerzas más allá de nuestro poder para manejarlas” La vida es trágica” escribe Keller. Cuando el dolor y el sufrimiento llegan – y vendrán – aprenderemos lo que habíamos sospechados a lo largo del camino, él dice: “Finalmente vemos no solamente que no estamos en control de nuestras vidas, sino que nunca lo tuvimos.”

Nuestra garantía es una promesa del mismo Dios. La garantía es que nunca caminaremos a través de esta vida solas – no importa que las cosas se pongan fuera de nuestro control, aún nos encontremos en la oscuridad.

“Aunque pase por el valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo”

(Salmo 23:4)

La garantía nunca ha sido que evitaremos el valle. La garantía es que nunca caminaremos a través de él solas.

Tomemos un momento para ponderar la obra extraordinaria de Jesús. Tomemos las últimas palabras que habló sobre nosotras desde la cruz “Consumado es” (Juan 19:30) ¡Qué promesa!

“CONSUMADO ES” te invita a terminar con toda la lucha

Vamos a abrazar la cruz, vamos a verla como lo que es: un pago completo por una deuda que teníamos que sencillamente no podíamos pagar.

Dios nos ha dicho a través de todo lo que hemos escuchado en esta noche que “Todo está bajo control” Hagamos nuestras vidas completamente todo acerca de ÉL.

 

 

Mayra Beltrán de Ortiz

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