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20 de Agosto de 2019

¿Qué carrera elegir?

Por  Sandra Viau

“La mente del hombre planea su camino, pero el Señor dirige sus pasos.”

Proverbios 16:9

 

Una de las 3 decisiones más importantes que toda joven necesita hacer es la selección de la profesión o carrera a la cual se dedicará a lo largo de su vida adulta. Pues esta decisión, junto a la elección de la fe que profesará (creencias y principios espirituales y morales que le guiarán) y la elección de pareja, serán las tres columnas sobre las cuales sostendrá su vida

La realidad es que no siempre es fácil decidir cuál carrera estudiar y posiblemente para una joven cristiana sea una decisión aún más compleja, pues quiere discernir lo que Dios ha dispuesto para ella y teme equivocarse.

Lo cierto es que hay quienes se llenan de angustia cuando se ven ante la realidad de tener que hacer esta elección, pues tienen tantos intereses y habilidades que les resulta complicado decidirse por un área en particular. Otras se encuentran confundidas, pues no tienen ni idea de lo que pudieran llegar a hacer. Pero otras se sienten preocupadas pues han escuchado que como mujeres su rol es el de esposa y madre, y han llegado a creer que hacer algo diferente podría estar completamente opuestas a la voluntad de Dios para ellas.

La buena noticia es que, como hijas de Dios, contamos con su sabiduría y guía para tomar esta o cualquier decisión relevante que se nos presente, ya que él nos ha dicho claramente en su Palabra: “Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti.” Salmo 32:8

Así que amada hermana puedes estar confiada en que a Dios le interesa tu vida y tú futuro, y por tanto si se lo permites él te guiará.

A continuación, quiero compartir algunos puntos claves que aportan claridad a este procedimiento, los cuales he podido identificar con el paso de los años acompañando a jóvenes en el proceso de selección de carrera tanto a través de mi ejercicio profesional como también siendo parte del ministerio de consejería de la iglesia local:

• Ora con la Palabra.

Al presentar ante el Señor esta petición estás permitiendo que él tome el control y te vaya enseñando los pasos que debes dar. De paso esto te ayudará a mantener lejos la ansiedad que la incertidumbre puede provocar.

“Busca su voluntad en todo lo que hagas, y él te mostrará cuál camino tomar.” Proverbios 3:6

Ser intencional en recordarle a tu mente y corazón que Dios no solo te creó, sino que también tiene propósito para tu vida te ayudará a mantenerte firme en la certeza de que él te dará dirección para encontrar la respuesta.

“El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida, pues tu fiel amor, oh, Señor, permanece para siempre. No me abandones, porque tú me creaste.” Salmo 138:8

• Consulta a tus padres y personas importantes en tu vida.

Algo que resulta de gran ayuda en la búsqueda de la carrera que escogerás, es tomar en cuenta la opinión de personas claves, como padres, un tío cercano, una profesora que te conozca desde tiempo atrás, tu líder de grupo o el pastor de jóvenes. Pues en los consejos podemos encontrar gran sabiduría para poder discernir la mejor opción.

“Donde no hay buen consejo, el pueblo cae, pero en la abundancia de consejeros está la victoria.” Proverbios 11:14

• Auxíliate con pruebas de Aptitud y de Interés Profesional.

En estos tiempos la gran mayoría de las instituciones educativas facilitan este tipo de pruebas a los estudiantes en el último año de media. Si es tu caso, llénala con la mayor precisión posible y toma en cuenta los resultados al momento de elegir.

Pero si en tu colegio no te ofrecen este recurso, acércate a algún Orientador Vocacional que pueda ayudarte. Si por alguna razón esto no está a tu alcance, puedes conseguir online algunas pruebas de actitud profesional gratuitas.

• Toma en cuenta tus habilidades y gustos.

Debes tener presente que en la mayoría de los casos el área profesional ocupa una gran parte del día a día, por ende, necesitas escoger aquello que realmente disfrutes y no que sea una carga. Trata de recordar cuales eran tus juguetes o actividades recreativas favoritas en tu niñez (Armar rompecabezas, ser profesora o doctora, jugar a la tienda, etc.) pues muchas veces esas cosas que disfrutábamos están directamente relacionadas a nuestros talentos. También puedes hacerte la pregunta: ¿Cuál es esa actividad que disfruto tanto que incluso estaría dispuesta a realizarla sin paga si fuera necesario? Enseñar, vender, ayudar a resolver conflictos, aliviar el dolor, etc.

• No te dejes presionar por lo que está de moda.

Muchas personas piensan que por solo conocer el nombre de la carrera y tener una idea vaga de lo que abarca ya tienen la información suficiente y esto es completamente falso. Siempre es recomendable indagar más sobre lo que realmente implica la carrera que llama tu atención.

Las mejores formas de hacerlo son: revisar los pénsum de la carrera en diversas universidades, entrevista por los menos a 3 profesionales del área y de ser posible pasa un día junto a alguno de ellos en su lugar de trabajo, para que tengas una idea más concluyente de lo que implica dedicarse a esa profesión.

• Considera el tiempo de preparación y estudios que demandará la carrera.

Debes tener presente qué hay carreras cuyo período de formación académica es muy extenso (entre 8 y 10 años) pues luego de cursar la parte general se hace imprescindible especializarse en un área específica. Mientras que, por el contrario, hay otras carreras cuyo currículum es breve y de fácil inserción al ambiente laboral.

Tomar en cuenta el tiempo de preparación es importante al momento de sopesar los planes futuros que tengas en las diferentes áreas de tu vida y de este aspecto se devenga el siguiente punto.

• Analiza cómo encaja la carrera en tus planes futuros.

Como mujeres tenemos la hermosa bendición asignada por Dios de poder ser esposas y madres. Lo cual demanda un gran compromiso y responsabilidad; requiere entrega, dedicación y mucho de nuestro tiempo. Poder llevar a cabo estos roles es un llamado alto y extremadamente valioso, que pudiera interferir con las demandas de ciertas profesiones. Esto no quiere decir que no puedas escogerlas, pero de hacerlo necesitas tener claro que llegará el momento en que necesitara poner en una balanza y decidir en cuál de las áreas quieres “pagar el precio”, ¿En lo profesional, escogiendo ser menos exitosa y trabajando menos horas? o ¿En tu familia, viéndote en la obligación de llegar todos los días a casa tarde y agotada, dejando que tus hijos sean formados por alguien más?

El punto aquí es, que es muy posible que tengas habilidades que apliquen a varias carreras, pero si sientes que tu llamado incluirá en un futuro ser esposa y sobre todo madre, entonces deberás tomar muy en cuenta la opción que te permita ser dueña de tu tiempo y flexibilidad en los horarios.

En fin, no importa lo confuso que parezca esta decisión para ti, mi consejo es que te relajes y ¡No temas! pues Dios quiere ser parte de este proceso tan Importante de tu vida y está completamente dispuesto a mostrarte el camino.

Solo ten muy presente que cualquiera que sea la elección de carrera que hagas, esta jamás debe definirte como persona ni dará a tu vida más valor, que el que ya tienes por ser una hija de Dios. También recuerda que donde quiera que Dios te permita trabajar como profesional, tu compromiso primario siempre será reflejarlo a él en todo lo que hagas y apegarte a los principios de integridad y mayor excelencia posibles.

Mi recomendación final y no por esto menos importante, es que siempre estés dispuesta a usar tu profesión como un instrumento de bendición y ayuda al prójimo, sin importar la posición en la cual te toque estar. Pues esto traerá a tu vida gran gozo y satisfacción y sobre todo estarás glorificando a tu Señor.

“Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.”

Gálatas 6:10

 

 

Sandra J. Viau Majluta

Sierva escogida desde la eternidad y salva por su gracia desde mi infancia. Consejera y Psicóloga Familiar, cuyo deleite es ser instrumento en las manos de Dios para ayudar a sanar y restaurar mujeres heridas.  Miembro de la IBI desde hace 20 años. Madre de 2 valiosas jóvenes.

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