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22 de Agosto de 2019

Solo Jesús

“El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador; mi Dios, mi roca en quien me refugio; mi escudo y el cuerno de mi salvación, mi altura inexpugnable.”

(Salmo 18:2 LBLA)

“Solo en Jesús, confiado estoy, Él es mi luz, fuerza y canción”. Con peculiar seguridad inicia el himno “Solo en Jesús” o “In Christ Alone”1. El cual me encuentro cantando o tarareando múltiples veces por su dulce melodía, pero no sé si mi corazón permanece tan decidido en tiempos donde arrecia la tempestad.

Al leer los salmos vemos a los autores prontos a clamar a Dios en tiempos de dificultad, y luego los vemos alabarle por su protección y respuesta. David en particular, fue experto en hacer a Dios Señor de sus emociones, positivas o negativas. ¿Cómo pudiéramos tú y yo permanecer, estar firmes en Jesús en momentos de dificultad?

 

¡QUE DIOS SEA TU DIOS!

“El Señor es mi roca, mi baluarte y mi libertador;

mi Dios, mi roca en quien me refugio;

mi escudo y el cuerno de mi salvación,

mi altura inexpugnable.”

(Salmo 18:2 LBLA).

En 2 Samuel 22, y en algunos capítulos anteriores, encontramos el contexto en el cual fue escrito este salmo, y es evidente que las afirmaciones del cántico no surgen de forma metafórica o emocionales sino producto de la probada fidelidad de Dios para con el rey David, quien declara lo que Dios es para Él. Todo el salmo es una canción de exaltación y agradecimiento a Dios por haberlo libertado de la mano de sus enemigos y de la mano de Saúl. Es una experiencia real y viva para David.



MI ROCA, MI BALUARTE, MI LIBERTADOR, MI ESCUDO, MI SALVACIÓN, MI ALTURA.

Me encantan todos esos “mi” que hay en este solo versículo—8 para ser exactos—. Hacen que sea un pasaje personal y cercano. David pudo disfrutar de las bendiciones de hacer a Dios, Su Dios. Algo que el pueblo de Israel no siempre supo entender y vivir.

Nosotras hoy podemos vivir a plenitud estas palabras, en Cristo. Son múltiples las veces que el apóstol Pablo menciona en sus cartas todos los beneficios que tenemos EN CRISTO. Sólo en Él encontramos nuestra roca, la piedra angular. Él vino a librarnos del pecado una vez y para siempre, y nos ofreció Salvación, y el camino al Dios Altísimo.

Ahora nuestro lugar seguro es la presencia de Dios, pues por la gracia y el sacrificio de Jesús, Dios Padre nos ve como a Jesús. Debemos ser intencionales en profundizar nuestra relación con Dios a través del Hijo. Abrazarle a un nivel íntimo y personal, pero para eso hay que tener una idea clara de quién es ÉL.

¡TODO SIEMPRE INICIA CON CONOCERLE A ÉL!

Es probable que estés pensando: “volvemos otra vez…” Y, ¡sí! repetiremos lo mismo: Debemos conocer a Dios. No podemos confiar en algo/alguien que no conocemos, y además Él tampoco nos pide que lo hagamos. El Dios inescrutable se ha revelado a sí mismo en Su Palabra, por lo que podemos y debemos, conocerle según lo que Él ha dicho. Él es la fuente de toda verdad.

Recordemos un poco el Salmo 91, del cual estuvimos hablando en el último programa de Mujer Para La Gloria de Dios (Si no lo has escuchado te invitamos a hacerlo). Este salmo habla sobre los beneficios de confiar en Dios y habitar en su presencia. Allí encontramos algunos de los nombres que el autor utiliza para referirse a Dios, mostrando el amplio conocimiento que tenía de este Dios, la razón por la que el salmista podía confiar tan plenamente.

En tan solo los dos primeros versículos encontramos 4 nombres:
1. El-ELYON: “El Altísimo” (Génesis 14:18)
2. El-SHADDAI: “El Todopoderoso”. Nombre con el que pudieron conocerle los patriarcas (Éxodo 6:3)
3. YHWH: “Yo soy” nombre con el que Dios se reveló a Moisés. (Éxodo 6:2; 3:6, 14)
4. ELOHIM: "Dios”, él único Dios. Nombre con el cual Dios se revela en la creación (Génesis 1:1)

Jehová Dios es el más alto, el único Dios verdadero, el Todopoderoso y el que es, y siempre será.
Si el autor pudo tener una visión tan clara e integral de Dios al conocerle, nosotras tenemos el privilegio de conocerle con mayor plenitud. Pues “nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno delPadre, Él le ha dado a conocer.” (Juan 1:18). NOSOTRAS TENEMOS A JESÚS. Él y el Padre son uno (Juan 10:30), y “Él es la imagen del Dios invisible” (Colosenses 1:15). Es a través de Él que finalmente recibimos el privilegio de no sólo mirar, sino palpar la majestuosidad de Dios. Él es el Verbo que se hizo carne para que nuestra alma pudiera conocer a Su Salvador y Dios. Tenemos un acceso directo al Padre, tenemos al Espíritu Santo para guiarnos a toda verdad. Tenemos Su palabra revelada, y tenemos el ejemplo de la vida de Cristo para modelar nuestro andar. ESE ES UN DIOS ASOMBROSO, EL QUE NOS MUESTRA SU CARÁCTER Y NOS LLEVA DIRECTO A ÉL.

Lo importante de conocerle es, que cuando lleguen los momentos de dificultad podremos aplicar la lógica de los salmistas: si Él es “el Todopoderoso”, “el Altísimo”, el “Dios verdadero” y “YHVH”, entonces ÉL es capaz de cumplir todo lo prometido. Una contemplación de Dios tal cual es, nos permitirá confiar en sus promesas.

 

SUS PROMESAS SON CONFIABLES

El autor del Salmo 91 no solo tuvo una imagen clara de quién Dios es, sino que producto de ello pudo estar seguro de que Él le libraría (v.3,14,15), le cubriría (v.4), le guardaría (v.11), lo pondría en alto (v.14), le respondería (v.15), estaría con él (v.15), le glorificaría (v.15), le saciaría (v.16), le mostraría salvación (v.16).

“Sus fieles promesas son tu armadura y tu protección”

(Salmo 91:4b NTV)

Las promesas de Dios son la mejor protección para nuestra mente y corazón. 2 Corintios 1:20 nos dice que todas ellas son ciertas en Cristo, las de este salmo y todas las que podamos encontrar a través de las Escrituras, pues por Cristo, nuestra enemistad con Dios ha finalizado, y ahora somos hijas de Él, y hermanas de Jesús. ÉL promete estar con nosotras siempre (Mateo 28:20). Promete que nos dará paz y que cada circunstancia estará bajo el control soberano de Dios para nuestro bien (Romanos 8:28).

Jesús es nuestra fuente de plenitud. Él vino a darnos vida, vida abundante (Juan 10:10).

SÓLO ÉL es la fuente de seguridad, protección, y fortaleza. SÓLO ÉL PUDO VENCER AL MUNDO, EL PECADO Y TRAERNOS SALVACIÓN. Por eso ÉL ES DIGNO DE NUESTRO ENTERA CONFIANZA. (Juan 16:33).

Entonces, ¿qué más necesitamos? JESUCRISTO ES MÁS QUE SUFICIENTE. ÉL ES LA PLENITUD DEAQUEL QUE LO LLENA TODO EN TODO. Tenemos a un Dios que siempre va delante, que es capaz de hacer todo cuanto quiere, y que nos ama profundamente, al punto de darse a sí mismo (Romanos 8:32). Siempre tendremos más de lo que podamos necesitar o pedir. Él está dispuesto a ser nuestro escondedero, nuestro escudo y nuestra torre alta. Necesitamos meditar en Su Palabra, conocer su carácter, y abrazarle como nuestro mayor tesoro, para permanecer firmes confiadas en sus promesas.

Que nuestro corazón pueda cantarle a Él:

Mi dulce salvador, sí, mi hermoso amigo y Dios,
Que libra de tristezas y aleja amarga hiel:
Por fe yo iré al cielo, mansión del ser de amor,
La fuente inagotable de dicha y bien.

Es Cristo la Roca, el ancla de mi fe;
Los males, lamentos, y ayes de temor,
Terminarán por siempre, con mi supremo Rey;
ES JESUCRISTO MI REFUGIO.2

Karenny Gúilamo

1Traducción al español himno original: “In Christ Alone” por Stuart TownendKeith Getty.

2Himno 52, Himnos de Gloria y Triunfo.

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