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27 de Agosto de 2019

Vocación: ¿La voluntad de Dios o mi elección?

Por  Yanet Mesa de Carreño

Una de las preguntas que hacemos a los niños desde pequeños es: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Dependiendo de la edad, podemos obtener respuestas originales y graciosas, hasta algunas realmente interesantes. En una oportunidad a mi hijo de cinco años alguien le hizo esta misma pregunta, y él respondió: quiero ser bombero, astronauta y doctor. Realmente todos nos reímos y aunque tratamos de explicarle que no sería posible ser todo eso a la vez, en su mente de prescolar nada era imposible.

Sin embargo, en la adolescencia tardía… esta misma pregunta adquiere formalidad y seriedad, ya que en esta etapa el joven debe tomar decisiones que tendrán un impacto en su futuro y son de carácter más duradero.

Cuando hablamos de elección vocacional, tenemos tres inquietudes básicas que responder:

¿En que soy bueno? La respuesta a esta interrogante permite al joven conocer sus habilidades, los dones y talentos que Dios le ha otorgado en su diseño único. “…y lo he llenado del Espíritu de Dios en sabiduría, en inteligencia, en conocimiento y en toda clase de arte, para elaborar diseños…a fin de que trabaje en toda clase de labor.” Éxodo 31: 1-6

¿Cuáles son mis intereses? Aquí exploramos los gustos o preferencias en cuanto a actividades y profesiones. Descubrimos qué tareas de este mundo adulto y lleno de responsabilidades pueden permitirnos experimentar el gozo prometido por Dios al estar en medio de su voluntad ¿Qué trabajo haría con gusto aun cuando no me pagaran por ello? “Porque Dios es quién obra en vosotros, tanto el querer como el hacer, para su beneplácito”. Filipenses 2:13

¿Cómo soy? Al responder a esta pregunta buscamos conocer nuestra personalidad, cómo Dios ha tejido nuestro corazón con características psicológicas y emocionales particulares que nos construyen como ser humano especial. “Antes que yo te formara en el seno materno, te conocí, y antes que nacieras, te consagré, te puse por profeta a las naciones” Jeremías 1:5

La combinación de estas respuestas es información valiosa para tomar decisiones sabias con relación a la elección vocacional. Sin embargo, como creyentes tenemos una meta elevada y un propósito eterno, y esto debe permear todo lo que hacemos y ser la brújula que orienta nuestras decisiones.

Cuando pregunté a mi hija mayor si también ella quería ser youtubero (esta nueva alternativa está cada vez más de moda entre los jóvenes y aunque parezca algo increíble permite ganarse la vida), su respuesta me sorprendió. Ella dijo: “¿y cómo aporto a la sociedad así? Creo que sería mejor aprovechar el tiempo haciendo cosas más productivas, que las personas necesiten.” Esta respuesta me llevó a reflexionar sobre una cuarta pregunta que se agrega a las anteriores:

¿Cómo sirvo a Dios y a su pueblo mediante esta actividad o profesión?

Nuestra vocación, por tanto, está determinada por la voluntad de Dios, que nos ha diseñado con habilidades únicas y una personalidad propicia para la tarea que ha preparado de antemano para nosotros. Sin embargo, nos toca buscar la dirección de Dios, responder a estas preguntas y entonces hacer lo que nadie puede hacer por nosotros: elegir sabiamente.

¿En qué dirección voy a caminar? ¿Qué camino profesional o laboral elegir? “Dios te llama a la clase de trabajo que más necesitas hacer y que el mundo más necesita que se haga”1

Durante el proceso de reflexión y elección, como parte de la búsqueda de la voluntad de Dios en nuestras vidas, consideremos:

- ¿Cómo me ha diseñado Dios?

- ¿Qué aportes he recibido de mis circunstancias de vida durante mi historia, cómo me ha equipado Dios?

- ¿Qué consejeros sabios pueden acompañarme en este proceso?2

Aunque puede ser un proceso lleno de cargas, ansiedad e incertidumbre, también en esta área podemos confiar en el plan soberano de Dios y sus promesas, y esta es una muy buena noticia.

 

“Porque yo sé los planes que tengo para vosotros--declara el SEÑOR—planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.”

Jeremías 29:11

 

 

Yanet Mesa de Carreño

Hija de nuestro Dios desde hace 17 años. Esposa de Oliver Carreño y madre de dos pequeños de 11 y 7 años. Es Psicóloga Clínica de profesión. Miembro y diaconisa de la Iglesia Bautista Internacional (IBI) donde sirve junto a su esposo en el ministerio de Discipulado Matrimonial.

 

Frederick Buechner.

2 Adaptado de Trabajo y Rendición. Tom Nelson p. 168

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