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04 de Septiembre de 2019

Vestiduras reales

“Y en su manto y en su muslo tiene un nombre escrito: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:16).

 

Cuando vemos las noticias o anuncios de revistas sobre las bodas de la realeza, podemos ver que la mayoría de las personas están expectantes ante los acontecimientos y notamos, además, que hay diferentes tipos de protocolos para cada ceremonia o situaciones dentro de estas familias, y si rompen las reglas que están impuestas, obviamente, trae muchas consecuencias a los que están implicados.

¡Wao! ¡Qué sensación causa todo este espectáculo en lo que se refiere a las familias reales involucradas!

Pero lo que realmente como cristianas debe darnos un inmenso gozo, es ver en el Salmo 45, cómo se habla con exaltación y agradecimiento de las bodas de un rey, quizás el rey Salomón, pero que no es más que nuestro Rey, ¡nuestro SEÑOR JESUCRISTO!

En los versículos 1-2: Introduce la boda con cántico al Rey, lleno de gracia y hermosura, muy bendecido por siempre.

En los versículos 3-9: Alabanzas al Rey (Jesucristo): Victorioso, valiente, majestuoso, triunfante; “defensor de la verdad, la humildad y la justicia”; como Dios, su trono es eterno, cetro de equidad es su reino; Amador de la justicia y aborrecedor de la iniquidad. Es el ungido de Dios.

En los versículos 10-15: La Novia (Iglesia). Hermosa, radiante; esplendorosamente vestida y muy bien acompañada.

En los versículos 16-17: La descendencia y el significado Eterno.

Podemos ver claramente cómo este Salmo nos apunta a Jesucristo y Su novia, que somos nosotras, la iglesia. Así que nosotras somos hijas con vestiduras reales, representantes o como dice Su palabra embajadoras en la tierra.

“Por tanto, somos embajadores de Cristo, como si Dios rogara por medio de nosotros; en nombre de Cristo os rogamos: ¡Reconciliaos con Dios! (2 Corintios 5:20).

Ahora bien, como embajadoras de Cristo en la tierra, Su novia o Su iglesia está para proclamar el evangelio y que las personas se reconcilien con Dios. De manera que nuestra forma de vivir debe demostrar que somos genuinas y verdaderas representantes de la realeza más importante que existe, la de Cristo (Apocalipsis 1:6; 5:10).

Esta boda real del Salmo 45 que simboliza la unión de Cristo y Su Iglesia, también nos hace recordar las palabras de Pablo a los Corintios y cómo nosotras, Su iglesia, debemos presentarnos puras y sin enseñanzas falsas.

“Porque celoso estoy de vosotros con celo de Dios; pues os desposé a un esposo para presentaros como virgen pura a Cristo” (2 Corintios 11:2).

Mientras estamos aquí en la tierra, nosotras (novia/ iglesia), quienes estamos con vestiduras reales, pues nos hemos arrepentido de nuestros pecados y somos sus hijas, no estamos desamparadas; el Señor nos ha dado la armadura para fortalecernos en Él y debemos confiar que la batalla es de ÉL.

“Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza. Revestíos con toda la armadura de Dios para que podáis estar firmes contra las insidias del diablo” (Efesios 6:10-11).

“Por tanto, someteos a Dios. Resistid al diablo y huirá de vosotros” (Santiago 4:7).

“No temáis”, como dijo el Señor al rey Josafat y a Judá: “…porque la batalla no es vuestra, sino de Dios” (2 Crónicas 20:15b).

Vivamos en fe, en pureza y santidad; en amor y obediencia, esperando aquel día, cuando Jesús venga por su iglesia, y nosotras podamos celebrar con Él en Gloria las bodas del cordero. (Apocalipsis 19: 6-8).

Algunas preguntas para meditar:

1) ¿Estás meditando en la Palabra y orando para vivir una vida justa, lista para las bodas del Cordero?

2) ¿Si en este momento viniera Cristo por su novia (Iglesia) te encontraría espiritualmente reluciente?

3) ¿Estás usando tus dones y talentos en tu iglesia local, donde Cristo te ha puesto?

4) ¿Estás hablando de Cristo y discipulando a otros, modelando ser una embajadora de ÉL?

Esta es nuestra esperanza: Cuando Cristo venga por Su Iglesia veremos al Rey de Reyes, y viviremos con Él por la eternidad.

“Y en su manto y en su muslo tiene su nombre escrito: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:16).

 

 

Liliana Llambés

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