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10 de Septiembre de 2019

Dios mira como trabajas

Por  John C. Lennox

Una Decisión Pesada

Es nuestro Padre Celestial quien provee comida para los pajaritos y vestimenta para las flores. Nosotros, quienes somos más valiosos para Él, debemos confiar en Él para las necesidades de la vida.

La ansiedad y el miedo son reales. Muchos años atrás yo estuve en Hungría y conocí un hombre cuyo semblante me sorprendió mucho, un hombre humilde lleno de gracia y calor. Yo estaba emocionado por escuchar su historia. En la era comunista él era un profesor de matemáticas de un colegio en un pueblo, pero también era muy activo en las iglesias locales de esta área, con mucha demanda de sus enseñanzas como maestro de las Escrituras. Un día él fue llamado a la estación de policía quien le cuestionó acerca de su trabajo.

“Eres un profesor de matemáticas,” ellos dijeron, “pero eres también un profesor de Biblia, ¿no es así?”

“Así mismo,” él dijo, “yo hago esto en mi tiempo libre.”

“¿Y te pagan por esto? le preguntaron.

“No,” él dijo, “es mi contribución gratis.”

“Nosotros no te creemos,” ellos respondieron. “Así que debes elegir. O continúas como un profesor de la escuela o como un profesor de la Biblia, pero no ambos. Debes darnos tu decisión muy rápido.”

Él fue a casa esa noche con un corazón muy pesado. Él tenía una familia grande, y no era fácil el darles a todos de comer, pero aun así él decidió discutir el tema con ellos. Él los llamó a todos juntos y les dijo, “Yo nunca quiero que ustedes niños puedan decir que no fueron consultados con respecto a decisiones importantes que afectan la vida familiar.” Así que él les delimitó la decisión que él estaba enfrentando. ¿Qué debía él hacer?

El hijo más joven de la familia dijo, “Papá, no puedo imaginarte sin una Biblia en tus manos.”

La decisión fue tomada y él tuvo que dejar la escuela. Encontrar trabajo fue muy difícil, y al final tuvo que contentarse con el trabajo agotador de levantar y cargar tablas pesadas en una cantera. Las tablas eran afiladas, y su esposa me dijo las muchas noches que ella tenía que vendar sus manos para que la sangre de sus muchas cortadas no goteara en la Biblia que él estaba usando en el púlpito.

Un día él fue llamado a la oficina del gerente. “¿He escuchado que tu enseñabas matemáticas?”

“Es verdad.”

“Bueno,” dijo el gerente, “Yo estoy poco calificado para mi trabajo, y bajo las nuevas regulaciones todos necesitamos calificaciones básicas en matemáticas. ¿Qué te parece si me enseñas, en vez de trabajar en la cantera? Él saltó ante la posibilidad y descubrió para su gozo que su paga era aún mayor que la que recibía en la escuela.

Fue un ejemplo magnífico de lo que significa realmente servir al Señor en un trabajo diario, y no me sorprendió el escuchar que su influencia se sintió a lo largo de todo el país.

Motivación

Hay más que pensar acerca de las enseñanzas de Jesús en el sermón del monte que las que estamos considerando. Él habla de motivación, contrastando dos actitudes: “Los gentiles [paganos] buscan… [tu] buscas…” Esto parece un poco extraño al principio. Claramente todos debemos buscar la comida y el vestido mediante el trabajo, así como Dios nos ha ordenado. Esto es verdad, claro, lo que significa que éste no es el punto al que Jesús se está refiriendo. Jesús está añadiendo dos dimensiones más, la espiritual y la moral, a la búsqueda de comida y vestido, lo cual es usualmente obtenido mediante nuestro trabajo. Quizás lo entendemos mejor cuando lo pensamos en el contexto de nuestra motivación al hacer el trabajo.

Una motivación común es simplemente trabajar para tener dinero para vivir. Por otro lado, Jesús dice que el creyente debe “buscar primeramente el reino de Dios y Su justicia” en el proceso de ganar los medios para vivir. Las cosas necesarias para vivir serán añadidas también, y éste es el punto — ellas ya no son el principal motivo de trabajar. Para el creyente, el motivo principal es el experimentar el reino de Dios, lo que significa, Su gobierno en nuestro día a día. En términos prácticos esto significará buscar su justicia. Cada empleo, cada tipo de trabajo, ya sea con paga o no, ya sea en un hospital, una fábrica, o una iglesia, da lugar a problemas morales, cuestiones de pruebas personales y corporativas.

Piensa en esto de la siguiente forma: Hay dos aspectos del trabajo para un creyente, no solo uno. Primero, la meta del trabajo (como hemos mencionado): buscar el reino de Dios; y entonces el producto secundario del trabajo: comida, vestido, casa, etc. La triste tragedia es que muchas personas se confunden entre el gozo de trabajar con el producto secundario del trabajo. Para ellos el fin principal del trabajo es la comida, el vestido, la renta y todo el resto de una inalcanzable lista de posesiones privadas, hasta llegar a aviones privados, yates, palacios, e incluso estadios de fútbol. Su motivación primordial es el llegar a tener estas cosas. El peligro es que su deseo de poseerlas podrá acaparar el valor de las decisiones morales, y ellos podrían ceder a la tentación de adquirir estas cosas a través de la deshonestidad, la trampa, corrupción, robo, y miles de otras formas de manipular el sistema.

Desarrollo del Carácter

Lo que estas personas no se dan cuenta es que, incluso habiendo ganado sus recursos y propiedades, aun así, han perdido el principal objetivo para el cual el trabajo fue creado en primer lugar— el experimentar Su reino y Su justicia. Dios se interesa en el carácter mucho más que en posesiones. Su intención es que nuestro trabajo se transforme en parte integral del proceso de desarrollar nuestro carácter.

Mi amigo húngaro ejemplificó esto memorablemente. Otro ejemplo vívido que me encontré es de un hombre joven en sus veinte años quien entrenó para ser trabajador eléctrico. Luego de solo unas semanas en su primer trabajo haciendo cableado eléctrico en casas nuevas, él fue llamado para ver a su jefe, quien le acusó furiosamente de vagancia y que había trabajado menos casas que sus demás compañeros. El respondió que no podía trabajar más rápido, debido a que el cableado debajo de los pisos tenía que hacerse con especial cuidado para llenar las regulaciones contra incendios. El jefe muy airado respondió: “¿Quién ve debajo del piso?” “Mi Señor lo ve,” respondió el joven sin titubear. Él fue despedido ese mismo día, pero pudo obtener otro trabajo prontamente después de esto.

Este incidente captura exactamente lo que Jesús enseña. El joven eléctrico estaba buscando el reino de Dios y su justicia en su trabajo diario. Él no estaba preparado para cortar esquinas morales porque él creía que Dios estaba interesado en su carácter. Dios estaba mirando la forma en que él trabajaba.

 

 

John C. Lennox

Este artículo fue adaptado de “José: Una Historia de Amor, Odio, Esclavitud, Poder y Perdón” por John C. Lennox.

Traducido por el equipo de EZER con autorización de crossway.org

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