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20 de Noviembre de 2019

Una segunda venida

Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Cristo Jesús, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato, que guardes el mandamiento sin mancha ni reproche hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, la cual manifestará a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de reyes y Señor de señores;” 

(1 Timoteo 6:14-15)

En el programa radial “Mujer para la Gloria de Dios” estuvimos tocando el tema de la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, y me gozo en ver esta porción bíblica que estaremos estudiando hoy, ya que podemos observar cómo Pablo está dando instrucciones a Timoteo acerca de algunos puntos, y entre ellos vemos cómo él debe guardar celosamente el mandato que ya previamente le ha establecido. Se le manda a cuidarse de las falsas enseñanzas que no se conforman a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo; debe también huir de la codicia, del amor a las riquezas, al dinero, pues es la raíz de todos los males; la falsa piedad debe ser desechada y enfocarse en la verdadera piedad acompañada de contentamiento, satisfecho por ser suplido de ropa y comida. Por añadidura se le exhorta a seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la perseverancia y la amabilidad (1 Timoteo 6:3-11).

Me gustaría que juntas analicemos el pasaje, y veamos estos tres puntos que resaltan en el texto:

1. Guardemos la Palabra por amor a Jesús y por quién es Él.

Como mujeres cristianas temerosas de Dios debemos guardar celosamente la verdad expuesta en Su palabra; estamos afrontando momentos difíciles en donde el evangelio es distorsionado, y donde el enemigo quiere hacernos ver lo que es perverso ante los ojos de Dios, como bueno ante nuestros ojos.

“Te mando delante de Dios,” esto no nos da otra opción; es un mandato a pelear celosamente por levantar la verdad sin vacilar. Pablo nos recuerda el ejemplo que nos dejó Jesús para seguir adelante, cuando se presentó ante Poncio Pilato e hizo defensa de su Fe, y como dice MacArthur en su comentario, “Él no se abstuvo de confesar que en verdad era Rey y Mesías. Él rara vez evitó el peligro, sino que se encomendó con denuedo y confianza a Dios quien resucita de los muertos”. Es decir, mis hermanas, que los tiempos se arreciarán, vendrán cosas peores y Dios lo revela en Su Palabra. No debemos tener temor de perder nuestra vida ante el enemigo de la verdad, pero lo hermoso de esto es que Dios está con nosotras y peleará por nosotras.

“Te encargo solemnemente en la presencia de Dios y de Cristo Jesús y de sus ángeles escogidos, que conserves estos principios sin prejuicios, no haciendo nada con espíritu de parcialidad” (1 Timoteo 5:21)

2. Peleemos la buena batalla hasta morir o hasta que Él venga por su pueblo; atesoremos la vida eterna a la que fuimos llamadas.

“que guardes el mandamiento”, Pablo le recuerda a Timoteo que debe guardar y obedecer este mandamiento sin dudar. Peleemos pues por esto celosamente, no nos dobleguemos ante las distracciones que este mundo presenta, veamos por encima del sol lo que Él tiene preparado para nosotras Sus hijas, ¡lo que ha revelado en Su Palabra es grandioso! No podemos doblegarnos ante el pecado y arrodillarnos ante nuestros ídolos cediendo diariamente ante nuestros deseos. Recordemos que debemos guardar Su Palabra y ser un reflejo de Él ante los que nos rodean.

“sin mancha ni reproche”, si hacemos esto nadie podrá encontrar ninguna falta en nosotras desde ahora y hasta que nuestro Señor Jesucristo regrese por Su pueblo. Estamos en tiempos en los que defender nuestra Fe puede costarnos hasta la vida, y el guardarla en nuestro diario vivir, provocará ir en contra de la corriente en esta generación; debemos guardar Su Palabra sin mácula, sin reprensión. Pero, oh sí amadas, nuestro Dios vendrá y juzgará, para establecer Su Reino; pondrá en orden todas las cosas. Su regreso es inminente, y así como MacArthur nos señala en su comentario, eso debería ser una motivación suficiente para nosotras sus hijas a permanecer fieles a nuestro llamado hasta que muramos o hasta que Dios venga por nosotras.

“He aquí, yo vengo pronto, y mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra” (Apocalipsis 22:12). Por esta razón se nos exhorta: “que el justo siga practicando la justicia, y que el santo siga guardándose santo” (Apocalipsis 22:11b).

3. Dios ha establecido un tiempo para todo.

“la cual manifestará a su debido tiempo”, el tiempo de Su regreso nadie lo sabe, pero debemos estar alertas. Él lo prometió y cumplirá Su promesa. Dios tiene un momento perfecto y preciso en donde Cristo será revelado por nuestro bendito y único Dios todopoderoso, el Rey de todos los reyes y el Señor de todos los señores.

“El cielo y la tierra pasarán, mas mis palabras no pasarán. Pero de aquel día y hora nadie sabe, ni siquiera los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre”

“Por tanto, velad, porque no sabéis en qué día vuestro Señor viene”.

“Por eso, también vosotros estad preparados, porque a la hora que no pensáis vendrá el Hijo del Hombre” (Mateo 24:35-36, 42, 44).

Entonces, a manera de conclusión debemos preguntarnos: ¿Vivimos anhelando el retorno de nuestro Rey? Si no es así, estamos viviendo una vida vana y sin sentido. Debemos levantarnos cada día anhelando que Él regrese por Su pueblo y para estar con Él por la eternidad.

Cuánto anhelo que llegue aquel día en donde podamos ver a Dios en su Gran Gloria, y en el que sea una realidad lo que la Palabra dice en Apocalipsis 21:3-5: “Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y Él habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos. Él enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado. Y el que está sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y añadió*: Escribe, porque estas palabras son fieles y verdaderas”.

Gloria a ti Señor Jesús, ¡ven pronto!

Katerine Genao

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