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07 de Enero de 2020

¡La exaltación de un solo Dios!; ¿Cómo exaltas a tu Dios en tu diario vivir?

“Que los descendientes de Aarón, los sacerdotes, repitan: «Su fiel amor perdura para siempre»”

(Salmo 118:3)

Imagínate que estuvieras sola en tu habitación leyendo el salmo 118. No tengo duda de que al leerlo pueda que sientas que estás en una asamblea acompañada de otras personas, que juntas recitan este salmo con un espíritu de exaltación y adoración a Dios. Esa es la sensación que da, porque el salmo 118 fue compuesto con este fin, de adorar al único y sabio Dios de Israel. Este salmo es parte de un grupo de canciones o salmos llamados “hallel”, usadas por el pueblo de Israel en los momentos de reunión. Con alta probabilidad este salmo era cantado en las fiestas anuales que celebraba el pueblo judío, y en la liturgia de la Pascua. Los mismos fueron incorporados en las oraciones diarias de la sinagoga después de la destrucción del templo en el año 70 d.c.

A leer este salmo te vas a dar cuenta que está cargado no solo de palabras de agradecimiento hacia Dios por ser el salvador de su pueblo, sino también de oraciones que nos llevan a exaltarlo. También tiene un contenido profético mesiánico, por lo que, en numerosos pasajes del Nuevo Testamento, porciones del salmo 118 fueron citadas, sobre todo en los relatos finales de la vida de Jesús, como, por ejemplo, su entrada triunfal a Jerusalén. Días antes de la crucifixión de Jesús, se produjo un momento cargado de gozo, y porciones como “Hosanna al Hijo de David”, “Bendito el que viene en el nombre del Señor” (Mateo 21:8-9), sacadas del Salmo 118, fueron usadas como expresión de júbilo y exaltación a Jesús.

Podemos agregar, además, que el mismo Jesús apeló a este salmo cuando dijo: “La piedra que los constructores rechazaron ahora se ha convertido en la piedra principal” (v.22), para referirse a sí mismo (Lucas 20:17), y que también fue retomada en Hechos 4:11 y 1 Pedro 2:7-8.

Si buscamos en el diccionario el significado de la palabra “exaltación”, éste la define como el “elevar a alguien o algo a gran auge o dignidad.” También dice que es “realzar el mérito o circunstancias de alguien.” El diccionario de temas bíblicos coincide con la definición secular al decir que “el exaltar” es “levantar en alto a una persona en palabras o acciones.”

B. M. Fanning, hablando acerca de la exaltación dice lo siguiente: “La exaltación es uno de los temas importantes y penetrantes que la Biblia emplea para retratar la majestad y la grandeza de Dios y de Jesucristo.”[1]Es por eso que, una y otra vez vemos mayormente en los salmos palabras o expresiones que exaltan a Dios por encima de todas las cosas, expresiones que hablan de su gran poder, de su gran autoridad sobre Israel y sobre toda la tierra. La Biblia nos dice que Dios es el Rey sobre todo lo creado y que no hay otro Dios como Él, y que ningún otro es digno de ser adorado. La Biblia habla de su gobierno sobre su creación y sobre la humanidad. Al leer sobre su grandeza, al igual que Job, nos quedamos mudos y sin respuesta ante su majestuosa presencia y poder. Todos los atributos y la descripción que arroja la Biblia acerca de Dios deben llevar nuestros corazones a la adoración y exaltación de su Santo nombre.

Viendo todo esto, queda claro a través de las Escrituras, que ni para el pueblo de Israel y mucho menos para nosotros hoy que tenemos la revelación completa, no hay ni habrá ningún otro dios que merezca toda nuestra adoración y alabanza aparte del Dios de la Biblia.

El pueblo de Israel exaltaba al Dios verdadero. Los discípulos también lo hicieron. Ellos tuvieron la bendición y el privilegio de convivir con Dios hecho hombre, y el apóstol Pablo escribiendo a los filipenses, habla de como Dios Padre, exaltó a Dios Hijo, dándole un nombre que es sobre todo nombre (Filipenses 2:9). Nosotras, hoy, debemos exaltarlo como ellos lo hicieron. Hoy tenemos en nuestras manos la revelación completa de Su Palabra, y tenemos más información de Su Naturaleza que la que tuvieron nuestros antepasados, por lo que no tenemos excusa. Con todo esto, la pregunta que debemos hacernos es, si también nosotras estamos exaltando con nuestras vidas y en nuestro diario vivir al único y sabio Dios. ¿Es nuestra vida grata ante Él? ¿Sus ojos se recrean al mirar nuestro caminar?

2 Corintios 2:15 dice: “Nuestras vidas son la fragancia de Cristo que sube hasta Dios, pero esta fragancia se percibe de una manera diferente por los que se salvan y los que se pierden” (NTV)

¿Somos nosotras dignas representantes de Él aquí en la tierra?; ¿Estamos siendo dignas embajadoras de su reino? (2 Corintios 5:20)

Si entiendes que tu vida no exalta a nuestro Dios, solo hay un camino: ¡arrepentimiento! 1 Juan 1:9 nos recuerda que “si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad” (NTV)

Hermana, únete a la voz del Salmista cuando él dice: “¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza.” (Salmo 145:3 NTV)

Si aún no lo has entendido así, te exhorto muy especialmente a que leas, guiada por el Espíritu Santo, el libro de Hebreos, el cual se encarga de exaltar a Jesucristo en todo, y sobre todos. Él es mayor y superior a los profetas, a los ángeles, a Moisés. Su sacerdocio sobrepasa al de Aarón; fue constituido por Dios como nuestro gran Sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec; Él es quien intercede por nosotras ante el Padre celestial. Es el autor de eterna salvación, quien “con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”, y nos ha concedido el verdadero reposo. Es además el Mediador de un mejor pacto; el Autor y Consumador de la fe.

¡Hay razones más que suficientes para alabarle, para adorarle y exaltarle, no solo con nuestras voces, de corazón, sino con toda nuestra vida, y nuestro caminar digno, siendo testimonio vivo de su presencia en medio nuestro.    

“ya que estamos recibiendo un reino inconmovible, seamos agradecidos y agrademos a Dios adorándolo con santo temor y reverencia, porque nuestro Dios es un fuego que todo lo consume” (Hebreos 12:28- 29 NTV)

Charbela Elhage de Salcedo

[1] Fanning, B. M. “Exaltation.” New Dictionary of Biblical Theology. Ed. T. Desmond Alexander and Brian S. Rosner. electronic ed. Downers Grove, IL: InterVarsity Press, 2000. 467–469. Print.

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