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23 de Enero de 2020

¿Está realmente Jesús por encima de toda criatura en tu vida?

“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).

 

Al leer estos versículos del libro de Filipenses, viene a mi mente la canción titulada “Nombre Sobre Todo” (letra y música de Jonathan y Sarah Jerez), la cual es bellamente interpretada por nuestro equipo de adoración IBI, y que dice así:

Alfa, Omega, Él que era, es y quien vendrá,

Quien vive y reina y el cielo adora sin cesar,

Tu Nombre y Gloria es la canción
que rodea el trono hoy
se escucha...

Santo, Santo, Todopoderoso
Digno es Él de adoración
Al Cordero que crucificado fue
sea la gloria, su Nombre
// sobre todo es //

Y es que al pensar en quién es Jesús, creo que esta canción nos habla hermosamente sobre Él. Él es el inicio y el final de todo lo creado, todo fue creado por Él y para Él. Fue exaltado por su Padre con un honor que nadie más puede alcanzar. No hay nombre en esta tierra, ni rey, ni presidente, científico, artista, por más renombrado que haya sido, por grande que haya sido su descubrimiento, que se pueda comparar con la grandeza de Cristo. Los más importantes hallazgos de la humanidad, la cura contra las enfermedades más catastróficas, el inventor del internet, la electricidad, los más grandes libertadores de la humanidad, o las estrellas del cine y la televisión más famosas, los constructores de grandes ciudades o cualquier otra gran personalidad que se haya conocido en cualquiera de las eras de la historia humana, puede compararse con la grandeza de Cristo. ¡Él es exaltado por Dios mismo!

Y toda su grandeza radica en su gran humildad, en su obra sacrificial por nosotros en la cruz. Él, siendo Dio, vino a la tierra y se hizo hombre para liberarnos de la esclavitud del pecado, para librarnos de la muerte, la cual era el precio que debía pagarse por nuestra libertad. Jesús venció los poderes de las tinieblas al triunfar sobre ellos en la cruz y con esto cancelar el documento de deuda que había en nuestra contra, como lo dice Colosenses 2:15“habiendo despojado a los poderes y autoridades, hizo de ellos un espectáculo público, triunfando sobre ellos por medio de Él.”

Y junto con su sacrificio nos dio el maravilloso regalo de ser llamados hijos de Dios, y, por ende, esto nos hace sus hermanos. ¿Puedes pensar en esto por unos momentos? Si has puesto tu esperanza y fe en Cristo eres su hermana. Hebreos 2:11 nos dice: "Porque tanto el que santifica como los que son santificados, son todos de un Padre; por lo cual Él no se avergüenza de llamarlos hermanos”.

Por su sacrificio ya no debemos tener miedo a la muerte, o a ningún mal que pueda llegar a nuestra vida. No estoy diciendo que no vayamos a sufrir en nuestro paso por este mundo. Pero ahora tenemos la certeza de que aquel que tuvo el poder de vencer la muerte y los poderes de las tinieblas pelea por nosotras. Aunque Satanás quiera hacerte creer que no puedes vencer ese pecado con el que has luchado por tanto tiempo, o quiera hacerte perder tu sueño por las preocupaciones sobre tu trabajo, hijos, temores, enfermedades, carencias económicas y demás, recuerda que el Justo murió para que en todas esas situaciones podamos ser más que vencedoras por medio de aquel que nos amó y que ya venció al que nos acusa (Romanos 8:37)

Cristo fue también tentado en el sufrimiento, así como tú, quizás en este momento, puedes estar siendo tentada. En nuestro mundo caído no es muy difícil saber que todos pasamos por grandes sufrimientos. Pero quiero recordarte que por mas difícil que pueda ser la situación que estés atravesando, nuestro amoroso Señor conoce tu sufrimiento porque en su humanidad Él también lo vivió. Él ha visto tu dolor, Él ha visto tus lágrimas y las ha recogido. Él te entiende y está presto a ayudarte. Y así lo creemos, porque nos lo dejó dicho en su Palabra en Hebreos 2:17-18: “Por tanto, tenía que ser hecho semejante a sus hermanos en todo, a fin de que llegara a ser un misericordioso y fiel sumo sacerdote en las cosas que a Dios atañen, para hacer propiciación por los pecados del pueblo. Pues por cuanto El mismo fue tentado en todo en el sufrimiento, es poderoso para socorrer a los que son tentados”.

Toda su Palabra es evidencia de que Jesús está por encima de toda criatura; no hay nadie mayor que Él. ¡Él es el único poderoso para Salvar!

Gracias a su amor nos ha abierto los ojos para que podamos ver sus maravillas y entender su preciosa salvación por medio de la obra del Espíritu Santo en nosotras.

Nos encontramos en una época, donde recién acaba de terminar un año, y en la cual a muchas nos gusta evaluar como ha sido nuestro año en diferentes aspectos de nuestra vida. De acuerdo con el balance, agendamos también lo que nos proponemos enmendar o cambiar en el transcurso del nuevo año; nos fijamos nuevas metas. ¿Qué lugar ocupa Jesús en esta agenda? Te invito, pues, a reflexionar si Jesús ocupa el primer lugar en tu vida por encima de todas las demás personas o cosas que rodean tu día a día. ¡Él exige Su Señorío sobre nuestras vidas!

Y Si aún no conoces a Jesús como tu Señor y Salvador, te exhorto a leer más sobre Él, Su vida, Su ministerio en esta tierra, Su muerte sustitutoria en la cruz por tus pecados y los míos, y Su resurrección gloriosa, que nos asegura también la nuestra, si creemos en Él y su Espíritu mora en nosotras (Romanos 8:11). No dejes pasar un día más sin recibir el regalo más maravilloso que puedes recibir en este tiempo, ¡el perdón de tus pecados! Y te aseguro que Aquel, cuyo Nombre es sobre todo nombre, y ante quien se doblará toda rodilla en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra, está esperando por ti, con los brazos abiertos para acompañarte en los valles de la vida, una vez que invoques SU NOMBRE para perdón de tus pecados, salvación y vida eterna.

 

 

Aurita Gómez

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