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11 de Marzo de 2021

Caminando con Dios, aun en medio de las dificultades

"En cuanto a Dios, su camino es perfecto;
acrisolada es la Palabra del SEÑOR;
Él es escudo a todos los que a Él se acogen"
(Salmos 18:30)

David escribió este salmo como respuesta y agradecimiento por la fidelidad de Dios en el pasado, dada la fortaleza del presente y su confianza por el futuro. El mismo Dios que lo había llevado al trono y le había dado la victoria, es el mismo Dios que le guía a través de las dificultades y la oposición y quien le daría sabiduría para gobernar y hacer su voluntad.

La fortaleza y confianza de David proviene al considerar la perfección de Su camino. Dios no cambia, no se cansa, no comete errores, El sigue siendo el mismo DIOS TODOPODEROSO Creador de los cielos y la tierra. Dios permanece inalterable, aunque las cosas cambien o las situaciones en que nos encontremos sean adversas.

También consideró el carácter acrisolado de Su palabra, “aquella que literalmente es probada en el fuego", que permanece fiel en toda prueba y jamás ha fallado a "aquellos que le han clamado delante de su autor.” Su palabra es pura, no esta adulterada ni necesita alguna cosa adicional. Nos lleva a vivir vidas santas y limpias de pecado.

El es escudo a todos los que en Él esperan. David confiaba en Dios, no solo en su protección física contra ataques o daño, sino también espiritualmente, cuando abrazaba su palabra y su consejo y le seguía en obediencia y sumisión.

Dios es toda perfección, toda pureza, toda protección.

David era un hombre que caminaba con Dios. Él buscaba de Dios en todo tiempo, sobre todo y aún en medio de las tinieblas, por medio de las cuales su fe fue probada y purificada una y otra vez. Y nosotras, ¿Estamos dispuestas a caminar con Dios en medio de nuestras dificultades?

Es justo en las dificultades y pruebas donde Dios hace su mejor trabajo en nosotras. Donde Él nos muestra nuestros pecados, debilidades y pone a prueba nuestra Fe y obediencia. Es la forma más efectiva que Dios usa para forjar su hermosa imagen y perfecto carácter en nosotras.

Recordemos en la vida de Moisés, "Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos." (Deuteronomio 8:2)

El Señor llevó a Moisés al desierto por 40 años antes de convertirse en el Líder del Pueblo Judío. Dios quería formar en Él un carácter piadoso, manso y humilde, reemplazar todo lo que había aprendido como egipcio, lleno de poder, fama y fortuna. Le mostró su orgullo, sus Ídolos y su falta de sabiduría. En el desierto, a través de las dificultades, el Señor le mostró a Moisés lo que necesitaba aprender para poder liderar a un pueblo difícil. Le enseñó a vivir una vida desinteresada, sin elogios ni exaltación, una vida sumisa y dependiente de la voz de Dios. Moisés obedeció, esperó y confió. Al pasar los 40 años, caminando en humildad y respaldado por Dios, Moisés pudo levantarse y liderar a Su pueblo hacia la libertad.

A la luz de la vida de Moisés, podemos decir que, para ser usadas por Dios, necesitamos desaprender mucho de lo que hemos asimilado del mundo y aprender sobre los caminos de Dios. A través de nuestros desiertos podemos ver lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, podemos escuchar y discernir más claramente Su voz y conocer por donde Él quiere que caminemos. Es a través de las pruebas y dificultades que nuestro corazón pecador puede ser santificado y redimido, doblegando nuestro carácter y haciéndonos crecer en fe y dependencia de Él.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” (Hebreos 4:16)

Cuando buscamos y creemos en su Palabra se nos hace más fácil enfrentar las dificultades que se nos presentan. En su Palabra hallamos gracia y oportuno socorro. Encontramos sabiduría, verdad, llenura y fortaleza. Solo su Palabra puede abrirnos los ojos y fortalecernos para enfrentar lo que la vida nos trae.

OREMOS:

Señor ayúdanos a depender de Tu Palabra. Que nuestros pensamientos, decisiones y acciones sean movidos por ella, de forma tal, que cada paso que demos sea siempre por el camino perfecto que has trazado para aquellos que te obedecen y te sirven con verdadera fidelidad.

Tú conoces nuestros corazones y sabes todo lo que necesitamos. Por eso confiamos en ti en medio de las tinieblas, seguimos tu voz a través de la oscuridad. Sabemos que tus promesas y tus bondades, que tus deseos y tu voluntad siempre trazarán un bien para nuestras vidas. ¡En el Nombre de Jesús! ¡Amén!

Odrys Quélys

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