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Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90's para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos hijos: Elías y Daniel.

 

17 de Enero de 2018

La iglesia y yo (2da parte)

(Segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

Con estos sermones el pastor Héctor Salcedo persigue arrojar luz de Su Palabra para que hagamos las correcciones en nuestra manera de pensar sobre ser miembros del cuerpo de Cristo, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia deben ser importantes para nosotras como hijas de Dios.

En el sermón cuya reseña mediante una serie de preguntas se publicó ayer, el pastor nos trajo una definición de iglesia basada en las afirmaciones de Jesús sobre la misma; en virtud de esas afirmaciones que encontramos en Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 la que copiamos nuevamente para edificación de todas:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

En la segunda parte del sermón que puedes ver en este enlace https://youtu.be/Gnhk_qPOJh,  el pastor reflexiona que el concepto de Jesús de la iglesia junto con las metáforas con que la Biblia llama  a la iglesia, debería producir en nosotras un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar con respecto a la misma, veamos algunas de esas metáforas (no hablan de lo que la iglesia es en su totalidad pero en conjunto, sí):  

-       La Novia de Cristo: nos habla de la devoción de Cristo a Su iglesia (Efesios 5)

-       El Ejército de Dios (2ª Timoteo 2:3-4)

-       Pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa (1ª Pedro 2:9-10) 

-       Templo de Dios (1ª Corintios 3:16)

-       Viñedo donde somos las ramas, Cristo es la Vid y el Padre, el Viñador (Juan 15) 

-       Ovejas del Buen Pastor (1ª Pedro 2:25)

-       Reino de Dios (Colosenses 1:13)

-       La familia de Dios (Efesios 2:19)

-       El Cuerpo de Cristo (1ª Corintios 12)

Saber que soy parte de Su Novia a Quien Él ama, que he sido llamada a luchar por Su causa, y todo lo demás que implica cada una de esas metáforas ¿me anima a hacer vida de iglesia? ¿infunde en mí el deseo de colaborar, de contribuir a Su causa, a la extensión de Su Reino del cual ya soy parte por Su gracia?

No es lo mismo una iglesia grande (edificio grande, grandes actividades) que una gran iglesia (los que llegan se comprometen, se aman unos a otros, contribuir al caminar de santidad de los demás).

¿Cómo me dedico a hacer de mi iglesia una gran iglesia? ¿Me conformo con que sea una iglesia grande? ¿Cuál trae gloria a Dios? 

¿Cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo?

1) Involucrada en la vida de la iglesia:

  1. a. Es intencional en involucrarse en la vida de la iglesia porque sabe que Cristo la ha hecho parte de esa familia. 
  2. b. Estudia y vive Hechos 2:41-42 donde se narra la vida de la iglesia en sus inicios. 
  3. c. Desde su conversión, sabe que el bautismo es obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en su vida.  No lo pospone, no busca excusas, no tiene temor de testificar que ha entregado su vida a Cristo y ha decidido seguirlo a Él.
  4. d. Pone en práctica esos versículos haciendo lo que hacían los cristianos en las reuniones, tiene koinonía, es decir, asiste a las reuniones de Santa Cena, a compartir el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para Su recordación y edificación. 
  5. e. Es relacional porque sabe que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. 
  6. f. Se involucra en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conoce sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. 
  7. g. Ora a Dios para amar a los hermanos como Dios la ama a ella a pesar de ser pecadora. Procura oportunidades de ministrarles Su amor. 
  8. h. Por esa razón asiste a grupos pequeños (niños, jóvenes, matrimonios, etcétera), con los cuales pueda involucrarse.

Testimonio e invitación de Mayra Beltrán de Ortiz (sobre las reuniones de oración comunitaria)

  1. a. No sabemos orar y necesitamos al cuerpo de Cristo para todo, incluyendo la oración.
  2. b. La Palabra nos exhorta a orar con y por los hermanos:
  3.     Santiago 4:2-3: "No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres."
  4.     Santiago 5:16: "Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho."
  5.     Efesios 6:18: “Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
  1. c. La oración comunitaria nos edifica y nos unifica.
  2. d. En medio de pruebas y situaciones difíciles escucho a otros levantarme al Trono de la gracia.
  3. e. Al interceder por otros, me acerco a ese hermano, a su situación y soy edificada en el amor por el otro.
  4. f. Promuevo que más personas se unan a la oración comunitaria.
  5. g. Nos acercamos más a Dios y a nuestros hermanos.
  6. h. Nos permite practicar el amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotras mismas.
  7. i. Lloramos y gozamos con el otro, al elevar acciones de gracias cuando Dios ha respondido. 
  8. j. Me siento más unida al cuerpo de Cristo, siento más amor por mis hermanos.

¿Y tú, qué esperas para involucrarte en tu iglesia local? ¡Recuerda que Cristo no murió para que corras la carrera cristiana sola!

16 de Enero de 2018

La iglesia y yo

(Sermón del pastor Héctor Salcedo)

El propósito de esta serie “Vida de iglesia” es ayudarnos a entender que, si bien la salvación es personal, el plan de Dios cuando nos rescató no es que vivamos de manera individualista, aisladas ni en la periferia pues una y otra vez en el Nuevo Testamento encontramos a los apóstoles, sus discípulos, a los nuevos creyentes, a los miembros de las diferentes iglesias viviendo “los unos a los otros” con un claro entendimiento de que somos “miembros los unos de los otros” en un cuerpo donde Cristo es la Cabeza y, por lo tanto, ni los miembros ni el cuerpo funciona bien si no nos unimos al mismo.

En este enlace https://youtu.be/q8HcbkM-98A puedes ver el sermón “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo donde encontrarás respuesta a las preguntas que muchas nos hemos hecho o todavía nos hacemos respecto a la vida de iglesia y que nos ayudarán a derribar las excusas que nos han impedido avanzar en esta área.

Partiendo de los dos pasajes donde Cristo hace referencia a la iglesia (Mateo 16:13-20 y Mateo 18:15-20 te recomendamos leerlos) el pastor nos ayuda a entender qué es la iglesia:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo. con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Y de allí nos ayuda a reflexionar:

 1. Si le perteneces a Cristo, si confías que Su sacrificio en la cruz fue por tus pecados, entonces eres parte de la iglesia universal, todos aquellos por quienes Jesús murió.

 2. La iglesia somos tú y yo.

 3. Tú eres la iglesia.

 4. No voy a la iglesia (edificio o lugar) sino a reunirme con la iglesia (grupo de personas).

 5. La manifestación de tu pertenencia tiene que hacerse en una iglesia local.

 6. ¿Cómo manifiestas en la práctica que eres parte de la iglesia universal? Cuando te colocas bajo el liderazgo de tu iglesia local.

 7. Te comprometes con las personas de esa iglesia, vida en comunidad, visión conjunta, vida compartida.

 8. Cristianos sin iglesia o con iglesia, pero sin compromiso era algo desconocido en la iglesia primitiva, es un fenómeno reciente producto de nuestra cultura egocéntrica, que no quiere rendir cuentas.

 9. Esta actitud tiene un impacto negativo en mi caminar como cristiana.

Con esto en mente, veamos algunas preguntas tomadas de las enseñanzas del sermón, que pueden ayudarnos a identificar dónde estamos hoy y cómo reenfocarnos para llegar a la meta que Dios quiere para cada una de nosotras:

 1. La motivación correcta:

  1. a. ¿Cuál es la necesidad de comprometerme con una iglesia si llevo varios años visitando y así estoy bien?
  2. b. ¿Involucrarme más en la iglesia hará que quieran meterse en mi vida?
  3. c. ¿Qué querrán que yo deje de hacer?
  4. d. Quiero crecer espiritualmente ¿por qué no puedo hacerlo sola leyendo mi Biblia si tengo a Jesús? ¿No es Él suficiente para mí?
  5. e. La iglesia marcha muy bien ¿para qué me necesitan a mí?
  6. f.  ¿Cuáles ídolos no quieres dejar de forma que puedas asumir el compromiso que Dios demanda de ti hacia su iglesia?

La santificación es un proyecto comunitario, caminando junto a las demás ovejas y siguiendo al Buen Pastor en una misma dirección y hacia la misma meta.

 2. Mi relación con la iglesia dependerá de lo que pienso que la iglesia es. ¿Cuál es tu pensamiento más recurrente con relación a la iglesia?

  1.  a. ¿Que no te da u ofrece más? ¿Más entretenimiento?
  2.  b. ¿Más ayuda para tus problemas? O,
  3.  c. ¿Cómo puedes ser usada por Dios para edificar y servir a Su pueblo?
  4.  d. ¿Cómo apoyar a otras con sus necesidades?
  5.  e. ¿Cómo aprender más de la Palabra para estar lista para servir a otras?

 3. Mi relación personal con Cristo no elimina la necesidad de mi alma a exponerme ante otros:

En la Biblia encontramos más de 16 afirmaciones sobre lo que debemos hacer “los unos por los otros” (exhortarnos unos a otros, orar unos por otros, amarnos unos a otros):

  1. ¿Cómo podemos hacerlo si no somos parte activa de la iglesia?
  2. ¿Me engaña el orgullo haciéndome huir de someterme al escrutinio de otros?
  3. ¿Tengo miedo de hacerme vulnerable?
  4. ¿Cómo vivir “los unos a los otros” si no me acerco a otras para acompañarnos en nuestro caminar espiritual?

Tenemos una responsabilidad mutua de velar por los demás. Abstenerme de hacerlo es pecado, es rebelarme a los mandatos de Dios en Su Palabra sobre “los unos a los otros”.

 4. ¿Qué se requiere de mi para unirme a la iglesia? Podrías estar pensando que todavía no estás lista pues hay asuntos que debes organizar.

  1. a. ¿Cuáles cosas debo dejar para estar lista a unirme a la iglesia?
  2. b. ¿Cuán ordenada debe estar mi vida?

Es en la iglesia donde Cristo nos prepara, nos capacita. No esperes ordenar tu vida para venir, se acabará sin haber venido. Nunca estarás lo “suficientemente lista”.

Recuerda que la iglesia está compuesta por pecadores, caminando juntos, siendo moldeados por Dios a la imagen de Cristo y siendo ayudados por otros a ser moldeados a la imagen de Cristo. 

 5. ¿Cómo relacionarme con los miembros de la iglesia?  

En Hechos 20:28 que narra la despedida de Pablo a pastores y líderes les encomienda “cuidar” a los miembros de la congregación aquellos que “Él compró con Su propia sangre”.

  1. ¿Cómo debo cuidarlos?
  2. ¿Cómo debo tratarlos si me irritan?
  3. ¿Qué debo tener en mente en nuestras relaciones?

El cuidado con el trato que le doy a la oveja dependerá de cuánto entienda que tiene la imagen de Dios (como toda criatura) ha sido comprada a precio de sangre por nuestro Señor (es Su hija), a pesar de sus imperfecciones. Todas tenemos actitudes que irritan a otros.

¿Qué cosas hago o no hago que pueden irritar a otros? Todos tenemos causa de irritación para los demás.

En Mateo 18:15 en adelante Jesús nos habla de cómo abordar a un hermano en pecado y así nos enseña la responsabilidad mutua de caminar en santidad, con los hermanos, si somos testigos de desvío, confrontarles a solas, sino con varios testigos y si no, decirlo a la iglesia, y última instancia, sacarlo. 

Es un rol de vigilancia mutua, si lo veo desviarse debo llamarle atención con amor y gracia para que regrese. Soy llamada a velar por salud espiritual de mis hermanos en Cristo.

¿Soy parte de la generación que se resiste la vida en comunidad?  La que dice ¡No se metan en mi vida!

Proverbios 27:17 “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo”.

 6. Compromiso con la iglesia.

  1. a. ¿Cómo sería esta iglesia local si todos los que estamos aquí tuviéramos el mismo compromiso y entrega que yo tengo?
  2. b. Si todos hiciéramos (lo mucho, lo poco o nada) que yo hago ¿dónde estaría mi iglesia?
  3. c. Revisa en tu Biblia los pasajes que se refieren a la relación de Cristo con Su iglesia (Su Novia), a quién es la iglesia en Cristo (familia de Dios, miembros de Su cuerpo), lo que somos para Él (Su pueblo adquirido, objeto de Su amor, de Su obra, Sus instrumentos) y reflexiona cuánto tu actitud, manera de pensar honra lo que Dios piensa de la iglesia.
  4. d. Si ese es el valor que Dios le da ¿cómo considerarla como entidad no digna de mi mayor devoción?
  5. e. La iglesia es la novia y esposa de Cristo, ¿cómo se siente Él cuando la desprecio?
  6. f. Evalúa tu compromiso y entrega a la iglesia a la luz del compromiso y entrega de Cristo según Filipenses 2.

Invitación testimonio:

Lee las 3 razones que comparte esta hermana para animarte a hacer vida de iglesia:

 1. Es un mandato de Dios: "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos10:25

 2. En los grupos pequeños podemos tener una relación más íntima como hermanos, conocer nuestras luchas, debilidades y recibir discipulado o consejería bíblica. Nos permite integrarnos como una familia, hacer vida de iglesia fuera del templo porque la iglesia eres tú, soy yo, somos todos.

 3. Es importante que hagas vida de iglesia con tus hermanas en la FE:

“Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” Eclesiastés4:10


Debemos procurar andar con mujeres que tengan nuestro mismo sentir, mismo caminar, estar en grupos pequeños de estudios bíblicos para mujeres te ayudará a tener a mano amigas verdaderas, disponibles para ayudarte en momentos difíciles, mujeres increíbles que Dios ha puesto a tu disposición para recibir la ayuda en cualquier situación de tu vida.

Chandys Pérez 

 

 

Pastor Héctor Salcedo

10 de Diciembre de 2017

Cuidando de mi hermano

Todos nosotros estamos en un proceso de crecimiento y moldeo a la imagen de Cristo. Todo el que es discípulo de Jesús está en este proceso el cual no podemos hacer solos. Necesitamos la participación de las personas que nos rodean para acelerarlo y hacerlo efectivamente.

El texto de hoy, Mateo 18:15-20, habla sobre cómo lidiar con la confrontación de pecado en otros. Lo primero que dice este pasaje es que el pecado es inevitable ya que no somos perfectos. Aun así, también dice que el pecado no debe ser pasado por alto; debe ser tratado. En la iglesia, en una comunidad que cree en Cristo, debemos velar los unos por los otros.

Es sencillo lo que Jesús está diciendo en este pasaje, pero no es fácil de hacer. Uno tiende a eximirse de la responsabilidad de tener conversaciones de confrontación por miedo de ofender. Al igual, evitamos admitir nuestros errores cuando somos confrontados por orgullo; evadimos al hermano y nos justificamos. Es una virtud cuando el que está errado pone atención y corrige. Escuchar que estoy mal me hace crecer.

Podemos definir la disciplina como es un proceso mandatorio e interventor, mediante cual una iglesia guía amorosamente a uno de los suyos que ha caído en pecado por ignorancia o desobediencia al arrepentimiento y a la restauración de su caminar cono Dios.

Para poder confrontar al otro correctamente, debemos crear una serie de criterios para saber en qué condiciones y casos debemos confrontar:

  • Temas de errores doctrinales deben ser corregidos si estas llevan a una persona a vivir en pecado
  • Todo aquello que afecte la unidad de la iglesia debe ser confrontado
  • Temas que tienen que ver con la pureza deben ser confrontados.

Debemos tener un manto de gracia para no volvernos en personas críticas. Antes de confrontar a alguien, es necesario discernir si un pecado es recurrente o si es algo de gravedad. No es fácil saber cuándo practicar esto o saber cómo confrontar efectivamente:

1. El pecado tiene un “virtud” o vicio de enraizarse en el corazón (Romanos 7:9)

Es por esto que es bueno confrontar: porque saca a vergüenza del pecado que se ha atado al corazón.

2. El pecado se esconde (Génesis 3)

Cuando alguien está en pecado, no sale por sí mismo; estas personas tienen que ser buscadas.

3. Cuando la disciplina es aplicada correctamente, otros son persuadidos a no pecar (1 Corintios 5)

Si algo se deja sin tratar en la iglesia, hay otros que serán incentivado a pecar porque ven que el pecado se trata con ligereza (1 Timoteo 5:20)

 

La confrontación es necesaria para el caminar de un creyente y es un proceso lleno de amor y gracia. El pecado trae consecuencias dolorosas; entonces, debemos ser agradecidos de los que nos ayudan y no dejan que el pecado cobre fuerzas en nuestras vidas. 

20 de Noviembre de 2017

Deuda de gratitud

La gratitud se muestra en el ser que valora lo recibido, nos indica el pastor Héctor Salcedo en este sermón. El constante agradecimiento debería caracterizar a cada creyente en Jesucristo. El salmo 100 nos presenta básicamente dos llamados: 

1) Alabar alegremente al Señor 

2) Rendirle acciones de gracias. 

Alabanza sin gozo es obligación; la verdadera alabanza conlleva gozo (por el gran regalo que tenemos en Cristo). La razón para servir al Salvador con alegría es que “pueblo suyo somos y ovejas de su prado”. Las acciones de gracias implican expresiones audibles de la alabanza de nuestros corazones. Dios es digno de gratitud porque Él “…es bueno; para siempre es su misericordia, y su fidelidad por todas las generaciones”. El evangelio es más que suficiente para generar en nosotros alabanzas y acciones de gracias, en todo tiempo, en toda circunstancia.

29 de Octubre de 2017

Viviendo para la gloria de Dios

Este domingo, el pastor Héctor Salcedo expuso el sermón “Viviendo para la gloria de Dios” basado en 1 Corintios 10:23-11:1.

Sabemos que la gloria de Dios ha de ser el motivo principal para vivir en nuestras vidas ya que fuimos creados para glorificar a Dios. La pregunta principal que surge de esta verdad es, ¿cómo se aplica esto en el día a día? La Palabra de Dios nos da instrucciones específicas para muchas cosas, pero hay muchas otras cosas sobre nuestro diario vivir que no se mencionan en la Biblia. Es por esto que a veces debemos tomar decisiones que caen en áreas grises: cosas que no tenemos por certero si son pecaminosas o no.

Lo primero que nos debemos preguntar es: ¿Cuál es el principio que guía mis decisiones?

Si vamos a vivir para la gloria de Dios, nuestros criterios de vida tienen que ir más profundo que discernir que es pecado y que no es pecado. Muchos toman posiciones legalistas mientras que otros viven libremente y esperan que otras personas acepten su forma de vivir.

Cuando Pablo escribió su carta a Corintos, estaban debatiendo este tema. El problema en corintos era la carne para comer. Ellos se preguntaban si estaba bien o si era pecado comer carne que fue sacrificada a dioses paganos. Muchos opinaban que no era un problema ya que era tradición hacerlo mientras que otros decían que era pecado comerla.

1 Corintios 10:23-11:1 dice:

Todo es lícito, pero no todo es de provecho. Todo es lícito, pero no todo edifica.Nadie busque su propiobien, sino el de su prójimo.Comed de todo lo que se vende en la carnicería sin preguntar nada por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Si algún incréduloos invita y queréis ir, comed de todo lo que se os ponga delantesin preguntar nada por motivos de conciencia.Pero si alguien os dice: Esto ha sido sacrificado a los ídolos, nolocomáis, por causa del queoslo dijo, y por motivos de conciencia;porque del Señor es la tierra y todo lo que en ella hay.Quiero decir, no vuestra conciencia, sino la del otro; pues ¿por qué ha de ser juzgada mi libertad por la conciencia ajena? Si participo con agradecimiento, ¿por qué he de ser censuradoa causa de aquello por lo cual doy gracias? Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.No seáis motivo de tropiezoni a judíos, ni a griegos, ni a la iglesia de Dios;así como también yoprocuroagradar a todos en todo, no buscando mi propio beneficio, sino el de muchos, para que sean salvos. Sed imitadores de mí, como también yolo soy de Cristo.

Pablo les da principios para navegar las áreas grises de la vida. El primer principio es: si nosotros hemos de glorificar a Dios en nuestras vidas, debemos estar abiertos a buscar consejo en aquellos aspectos donde la Biblia nos da libertad. Es una virtud muy grande dejarse guiar.  

Es común que resistamos a buscar consejos por varias razones:

  1. Muchas personas se creen sabias en su propia opinión
  2. El curso de acción que yo deseo no es el que me va a decir. No quiero oír lo que me van a decir (Proverbios 3:5).
  3. Las personas son muy impacientes. No quiero esperar ir por el proceso de pedir consejo. Esto nos puede llevar a tomar decisiones incorrectas.
  4. Pura negligencia.
  5. No tenemos a quien preguntarles.

Si vas a glorificar a Dios en todos aspectos de tu vida, te tienes que abrir al consejo de otros

Segundo principio: Si vamos a glorificar a Dios en nuestras vidas, no es preguntarme si algo es pecado o no, es preguntarme si hay gloria en ello. Hay que determinar si hay beneficio espiritual para mí y para otros en mis decisiones. Pablo nos dice que usemos nuestra libertad para nuestro beneficio espiritual y el beneficio espiritual de otros.

Todo es licito, somos libres en Cristo porque estamos bajo la gracia, pero no todo es de provecho y no todo edifica. Si es licito no es pecado, pero esa no debe ser mi único criterio; debemos ir más profundos. Después de Génesis 3, nada es tan simple como parece. Hay cosas que son claramente pecaminosas, estas son áreas negras. Pero las áreas grises no están especificadas en la Palabra. Con estas cosas, debemos tomar decisiones en base de la edificación de nuestro prójimo y de nosotros mismos. Pablo le da gran importancia al efecto de nuestras vidas en las de nuestros hermanos.

Tercer principio: Disfrutar de nuestra libertad siempre y cuando esta no sea de tropiezo.  Dios quiere que seamos sensibles hacia otros, pero no legalistas. El legalista vive con medio de ser condenado si peca y define las áreas grises con reglas; no disfruta del gozo de la libertad en Cristo. El que piensa con una mente legalista tiene crecer en su conocimiento de la libertad que todo cristiano tiene en Cristo.

El creyente que sabe que algo en un área gris es licito, pero tiene un hermano que no está de acuerdo, por amor, debe ser sensible para no ser piedra de tropiezo. Debemos considerar que vamos a hacer a la luz de nuestros contextos y de las personas que nos rodean.

“Entonces, ya sea que comáis, que bebáis, o que hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.” (v. 10:31)

09 de Julio de 2017

Creciendo como cristianos

“Creciendo como cristianos” es el título con que ha predicado el pastor Héctor Salcedo acerca del pasaje descrito en Filipenses 3:12-16, los cuales hacen una exhortación a la iglesia a proseguir en su crecimiento espiritual, a continuar viviendo según la misma norma que hemos alcanzado en Cristo Jesús. El pastor mencionó en su introducción que en cada ámbito de nuestra vida todos queremos crecer, avanzar, tanto en el aspecto profesional, como sentimental y espiritual, por lo que en la vida cristiana el deseo de crecer es algo continuo mientras vida tengamos.

Esta carta o epístola del apóstol Pablo a las iglesias de Filipo tiene la intención de confirmarlos en la fe y animarlos a andar como corresponde al evangelio de Cristo. Es una carta llena de confianza y felicitaciones, sin censuras como en la mayoría de las cartas del apóstol. Se observa que los filipenses son tratados con un afecto peculiar, y utiliza la figura, la comparación o ilustración de una carrera la vida cristiana.

En los versículos que vemos hoy el apóstol dice a los filipenses que él mismo se siente que no ha alcanzado el premio, que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por las labores pasadas o las actuales medidas de gracia. Se extiende adelante, prosigue hacia la meta; son expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo. Lo asemeja al que corre una carrera, que nunca debe detenerse antes de la meta final; debe seguir adelante tan rápido como pueda; de esta manera, los que tienen el cielo como meta deben seguir adelante en santo deseo, esperanza y esfuerzo constante hasta recibir la dádiva de Dios que es la vida eterna a través de Jesús. De esta buena insatisfacción que sentía el apóstol Pablo, de no haber alcanzado la meta todavía, es que proviene el título de este mensaje.

Vemos tres ilustraciones o tres aspectos en estos versículos que nos muestran nuestras imperfecciones que debemos reconocer, las cuales son:

1.- Para yo crecer debo estar consciente de que necesito ayuda y soporte, y también necesito cierto grado de inconformidad. Necesito reconocer que en mi vida cristiana no he llegado a la perfección, que me faltan áreas que deben ser trabajadas y mejoradas. 

Pablo reconoce que él mismo no ha alcanzado esta perfección, que todavía no ha llegado a donde Dios lo ha llamado, que es a ser como Cristo. La auto-insatisfacción es la base de nuestros mayores logros. Pablo no se entretenía con sus logros, siempre estaba pendiente de hacer correcciones en su carácter para mejorar. La satisfacción es la tumba del progreso. No te compares con los demás, ni siquiera con el pastor, compárate con Cristo.   La palabra nos llama hacer una revisión diaria de nuestra vida, ver objetivamente nuestros problemas para su corrección. Estos versículos son un llamado a reconocer que no hemos llegado.

2.- Hacer el mejor esfuerzo.  Además de reconocer que no he llegado a la meta, debo hacer el esfuerzo necesario diariamente para mejorar el carácter. Crear una disciplina para seguir la verdad de Cristo. Porque el crecimiento espiritual necesita un esfuerzo, no se da de manera silvestre, hay que cultivarlo. Pablo nos exhorta a correr con ganas, a completar la carrera cristiana, hacer este esfuerzo de querer ganar. Por eso Pablo les dice a los filipenses que se ocupen de su salvación con temor y temblor. 

3.- Necesito el enfoque correcto. Todo el esfuerzo y dedicación no vale de nada sin el enfoque correcto, sin un objetivo claro y definido. Pablo está claro que todos sus esfuerzos están dedicados a crear la imagen de Cristo en él. La imagen de Cristo es nuestra meta, ese es nuestro enfoque.   La comunión con Dios, aprender de su carácter y la meditación sobre Cristo, es la manera de alcanzar esta meta.  Es la forma de ir conformando la imagen de Cristo en mí. 

La dispersión y la infiltración del mundo, hacen que perdamos nuestro enfoque y que nos perdamos en las banalidades de esta vida, que nos desenfoquemos mirando las cosas materiales antes que las espirituales.

Pablo declara al final de estos versículos que la actitud correcta del cristiano maduro es reconocer que necesita de mayor crecimiento, y mientras eso ocurre debemos continuar cumpliendo con los preceptos que Cristo nos ha enseñado.

Padre celestial, fortalece y aumenta nuestra fe. En el nombre de Cristo Jesús pedimos que mantengas en nuestro corazón la fortaleza de la esperanza de alcanzar un poco la semejanza a Cristo. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a reconocer nuestras necesidades para continuar creciendo, y continuar este camino junto a Ti. Bendiciones.

09 de Abril de 2017

Amando como Cristo amó

Debido a que el pastor Miguel Núñez está cumpliendo compromisos ministeriales fuera del país, la serie Hasta Los Confines De La Tierra sobre el libro de Los Hechos  fue suspendida, y en su lugar ha predicado hoy el pastor Héctor Salcedo, quien trajo  el mensaje titulado Amando Como Cristo Amó, basado en Juan 13:34-35.

En estos versículos que se producen en medio de una conversación con sus discípulos en el Aposento Alto, y donde Él identifica a quien luego lo traiciona, el Señor Jesús nos da un nuevo mandamiento: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. Nos dice que en esto conocerán todos que son mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.

Antes que Cristo dejara a los discípulos, les dejó este nuevo mandamiento. Ellos tenían que amarse unos a otros por amor a Cristo y, conforme a su ejemplo, buscar lo que beneficie al prójimo, y fomente la causa del evangelio, como un solo cuerpo animado por una sola alma. Este mandamiento aún parece nuevo para muchos profesantes. En general, los hombres notan cualquier otra palabra de Cristo antes que estas. Por esto se revela, si los seguidores de Cristo no se demuestran amor unos a otros, dan causa para sospechar de su sinceridad.

Este mensaje es una continuación de los mensajes que el pastor Salcedo ha traído semanas atrás en los que se ha referido a nuestras relaciones, tanto con los hermanos de la congregación como con la propia iglesia, de manera institucional.

El tema del amor es tan importante que en los capítulos del 13 al 17 la palabra amor o el verbo amar se menciona una 35 veces. Jesús está comunicando la fuerza del amor. 

Tenemos tres temas importantes en estos versículos: el mandato a amar, el nuevo modelo de amor que debemos seguir y es un emblema para el cristiano.

Es un mandato que nos amemos los unos a los otros. Debemos cumplir con este mandamiento nuevo de amarnos unos a otros. Debemos hacer este esfuerzo diariamente para cumplir con dicho mandato. Este esfuerzo lo debemos hacer porque nuestra naturaleza caída no es propensa a demostrar amor por los demás. Debemos desafiar nuestra alma para que muestre amor por los hermanos, y por todos. 

El nuevo modelo de amor que Cristo nos dejó es el que debemos imitar, porque Él pide que amemos como Él amó. En términos prácticos Él mostró su amor por los discípulos lavando sus píes, como demostración de amor,  humildad, y ejemplo para que ellos lo imitaran. Fue una demostración de que el amor sirve sin importar el rango o la tarea. A la vez que modeló el amor que debemos mostrar, también los confrontó con su actitud, ya que Juan y Pedro debieron prever esta tarea al organizar esta última cena, como se hacía en esos tiempos.   Es una demostración extraordinaria de amor y humildad, ya que Jesús sabía que su hora había llegado, y en pocas horas seria martirizado hasta la muerte en la cruz. No le importó su situación personal, pensó primero en ellos. Esto representó la humillación de Cristo que preparaba el lavamiento de nuestros pecados en la cruz. El amor se trata de complicarme la vida yo para simplificar  la vida  de otro, tal como hizo Cristo, que entregó su vida para el perdón de nuestros pecados.

Este amor es un emblema para el cristiano, es el sello que muestra el amor como Cristo nos amó. En esto conocerán que son mis discípulos. Si no amamos sacrificialmente debemos revisar nuestro corazón porque posiblemente no seamos creyente, o no conocemos a Dios profundamente, por lo que no nos sentimos estimulados a mostrar este amor. Este modelo de amor  apunta a Cristo, que nos amó primero sacrificialmente.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pon en nuestro corazón ese amor que Cristo nos enseñó y nos mandó. Que podamos eliminar nuestro yo para ayudar al prójimo. Que nuestra congregación crezca en amor. Bendiciones.

26 de Febrero de 2017

La iglesia y yo // 2da parte

El pastor Héctor Salcedo Llibre presenta hoy la segunda parte de su sermón acerca de las relaciones personales entre los miembros de la congregación  y la iglesia, el cual ha sido titulado: La Iglesia y yo.
 
Con relación a este de tema de poca exposición en las iglesias a través del púlpito, la semana pasada, en la primera parte, se dijo que la intención de este sermón era el arrojar luz en la IBI y hacer correcciones en la manera de pensar de los miembros, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia, para los hijos de Dios deben ser importantes. Es tanto así que la Biblia nos da instrucciones en  Mateo 18 sobre cómo debemos abordar al hermano que este en pecado para su restauración o finalmente  su separación si no hay arrepentimiento, a fin de que con sus actuaciones no cause daños a otras ovejas, es decir, nos autoriza a inmiscuirnos en la vida personal de los miembros de la congregación para cuidarlos y a la vez cuidar a los demás.
 
Después de reflexionar sobre las diversas maneras que la Biblia llama a la iglesia, tales como la novia de Cristo, ovejas de su prado, la columna, el sostén, metáforas para nombrar la relación de las personas con Cristo y con Dios, también lo hace para nombrar las relaciones intrapersonales, nos llama un cuerpo, una familia. Por lo que el pastor cierra llamando a la reflexión y cambio de conducta con la siguiente pregunta, al conocer que Cristo compró a cada uno de nosotros con su propia sangre: ¿Qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento? Tomando en cuenta unas estadísticas norteamericanas que estableció que el 58% de los miembros de una iglesia no tiene una relación profunda con la iglesia donde asiste, y el otro 42% tiene un compromiso superficial.
La definición de iglesia, junto con las metáforas que la Biblia nos llama, debería producir en nosotros un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar.
 
Por lo tanto, podemos decir que tenemos tres niveles de compromiso que debemos observar los hijos de Dios en la iglesia: 1) Involucramiento en la vida de la iglesia, 2)  Pertenecer formalmente a la iglesia, y 3) Entregarme al servicio de la iglesia. Los cuales desarrollamos a continuación:
 
1.- Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia. En Hechos 2:41-42 se narra la vida de la iglesia en sus inicios. Desde el inicio de la conversión, el bautismo se hace obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en mi vida. En esos versículos se narra lo que hacían los cristianos en las reuniones, había koinonía, es decir, compartían el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para su recordación y edificación.  Los cristianos somos relacionales porque hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios. Debemos involucrarnos en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conocer sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. Debemos amar a los hermanos como Dios nos ama a nosotros a pesar de ser pecadores. Esa es una de las razones por la que la IBI tiene los grupos pequeños ( niños, jóvenes, matrimonios, etc ), con los cuales podemos involucrarnos.
 
2.-  Pertenecer. Nos referimos a formalizar la membresía en la iglesia, tener sentido de pertenencia, formalizar mi participación en la vida de la iglesia. La iglesia necesita saber informaciones de cada miembro, de manera que los pastores puedan ministrar correctamente. 
 
3.- Entregarme al servicio. Luego de involucrarme y pertenecer a la iglesia, debo entregarme al servicio. Los dones y talentos que me han sido dados debo ponerlos al servicio de la iglesia y de los hermanos de la congregación. Siempre hay un propósito en la vida de cada creyente, Dios tiene un propósito con cada uno. Para contribuir no debo esperar ser nombrado, lo puedo hacer sin que nadie me lo pida. Puedo involucrarme en el servicio sin que nadie lo indique, como es el orar los unos por los otros que es un mandato de Cristo también, servir en cualquier área. Recordar que somos un cuerpo y por lo tanto debemos ayudarnos unos a los otros. Es un privilegio pertenecer a una iglesia que sirva la palabra de Dios pura, y en la IBI tratamos de hacer la voluntad de Dios.
 
Al cerrar, el pastor vuelve hacer la pregunta de reflexión: ¿ Que sería de la IBI si todos tuviéramos la misma actitud?. Además explicó que se entregó un formulario de encuesta y motivación para el servicio, el cual pide que sea llenado y entregado, a fin de que la mayoría de la congregación participe en alguna área de servicio.
 
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por el poco involucramiento en la iglesia, por mi actitud. Ayúdame a cambiar de actitud y poner mis dones y talentos al servicio de la iglesia para hacer Tu voluntad.
19 de Febrero de 2017

La Iglesia y yo // 1ra parte

El tema de las relaciones entre la iglesia y las personas a título personal,  ha sido muy controversial desde la misma formación de la iglesia hace 2,000 anos, por lo que se habla muy poco en las iglesias. Por tanto, y con la intención de arrojar un poco de luz en la IBI sobre el tema, así como tomando en cuenta estas controversias, el pastor Héctor Salcedo Llibre trae hoy el sermón titulado La Iglesia y yo.
Lo que sucede o acontece en las iglesias es importante para los hijos de Dios, y debe ser importante para cada uno. Y con la intención de hacer correcciones en la manera de pensar de los cristianos sobre este tema se trae este mensaje.
La idea de la membresía, de ser miembro de una iglesia, es poco conocida. En la actualidad hay una tendencia o movimiento que promueve no ser miembro de una iglesia, y que la iglesia se acomode a los temas que más interesa a los visitantes. En vez del pecado y el arrepentimiento se predica más de la comodidad y bienestar. 
Sin embargo, la fortaleza de una iglesia no depende de las instalaciones físicas, ni de la preparación académica de los pastores y líderes, la fortaleza de una iglesia se basa en el compromiso de sus miembros.
Jesús muy mencionó poco la palabra iglesia. En Mateo 16:18 lo hace respondiendo a Pedro y donde le dice que edificará sobre la Roca de su declaración, Cristo. Se observa que Jesús dice que edificará, en futuro Su iglesia. Es Cristo que llama y forma una iglesia.
Durante la primera parte de la persecución de la iglesia, Cristo le sale al encuentro a Pablo y le dice: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?. El entiende que la iglesia es de Él. En Mateo 18:15, Cristo menciona nuevamente la palabra iglesia en el contexto de las confrontaciones a los hermanos. Los hermanos son responsables del caminar de sus miembros. Tenemos la responsabilidad de llamar la atención del hermano que peca. El cristiano no crece aislado, la santidad es un proyecto de comunidad. Es una responsabilidad mutua de vigilar el caminar de los hermanos. La iglesia es una institución de pecadores en proceso de santidad, redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, comprados por Su sangre.
Manifestar la pertenencia a una iglesia, el ser miembro de la familia de Cristo, se hace a través de la iglesia local.
La Biblia usa algunas metáforas para mencionar lo que es la iglesia. Se menciona como la novia de Cristo, somos ovejas de su prado, la columna y el sostén de la verdad, el reino de Dios, un cuerpo, etc. Todas ellas hablan de lo que es la iglesia. De la relación de la iglesia con Cristo. Así como hablan de la relación entre Dios y yo, también hablan de la relación entre los hermanos. Nos llama un cuerpo, una familia, etc. También como Dios se manifiesta: Dios es amor.
El pastor termina con una nota de reflexión. Cristo compró a cada creyente con Su sangre, por lo que debemos tener un cuidado especial por cada uno. Y finalmente hace una pregunta de reflexión: ¿qué sería de la iglesia si todos tuvieran mi nivel de compromiso y mi comportamiento?
Padre celestial, fortalece nuestra fe. Y damos gracias a Dios por los miembros de esta iglesia, la IBI. Pedimos ayuda para que mantenga en el corazón de todos el mismo nivel de compromiso que tienen, su deseo de colaborar y apoyar con la iglesia y con cada uno de los hermanos en necesidad.
16 de Octubre de 2016

Honrando mi justificación

Debido a que el pastor Miguel Núñez está de viaje invitado a predicar en Brasil, fue suspendida su serie Poder En La Debilidad. En su lugar el mensaje de hoy fue predicado por el pastor Héctor Salcedo, el cual lo tituló: Honrando Mi Justificación, y está basado en la carta del apóstol Pablo a los Romanos, capítulo 12, versículos 1 y 2.

Estos mensajes del pastor Salcedo sobre la justificación de parte de Dios se han convertido en una serie. Semanas anteriores estos mensajes fueron: El Peligro De La Autojusticia basado en Lucas 18, y Celebrando Mi Justificación, basado en el Salmos 32, versos del 1 al 5. Estos mensajes nos han hablado de la justificación, que es el perdón de todo lo malo que he hecho y el regalo de la rectitud de Cristo por lo que no he hecho.

Hoy el mensaje es en base a una exhortación que hace Pablo a los Romanos acerca de la actitud consecuente del creyente. Esta carta del apóstol Pablo tiene la intención de fortalecer la fe de los creyentes y a la vez nos da una serie de principios prácticos para llevar una vida santa que glorifique a Dios, dándole gracias en todo tiempo por habernos aceptado ante sus ojos, que es solo por Su gracia y por medio de la fe en la justicia de Cristo.

De acuerdo a este pasaje, la respuesta esperada por la biblia a nuestra justificacion, es la presentación de nuestros cuerpos como sacrificio vivo a Dios. En el nuevo pacto no necesitamos un ritual de sacrificio, ya Cristo lo hizo por nosotros, pero es necesario que entreguemos a Dios nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma, que seamos entero de Dios. En la practica este sacrificio vivo es que tengamos una vida santa, que honremos a Dios día a día.

El pastor Salcedo hace una reflexión acerca de cómo vivimos en sentido general, cómo manejamos nuestros recursos. Si nuestras vidas es un reflejo del sacrificio vivo, de vivir para Dios una vida santa. Si honramos a Dios con nuestra vida. Porque este sacrificio no es para que Dios nos acepte, sino porque ya Él nos ha aceptado, es por Sus misericordias, que tiene el propósito de formar la imagen de Cristo en nosotros, esta formando pequeños Jesús con cada uno de nosotros. Por esta razón estamos en deuda con Dios, agradecidos de Su misericordia, no endeudados con Él, y es lo que debe llevarnos a presentar diariamente nuestra vida a Dios como sacrificio vivo, es nuestro culto racional.

En la practica, la aplicacion que Pablo nos exhorta es a no conformarnos a este mundo, al contrario, que transformemos nuestra mente, nuestra manera de pensar, para que no caigamos en sus tentaciones, en la filosofía de la moda, de la época. Porque el ser humano piensa que puede lograr su felicidad y sus propósitos fuera de Dios. Sin embargo sabemos que es imposible.

Otra reflexión es acerca del manejo del dinero, de nuestras costumbres de consumo, como hacemos negocios. También como respondemos a las dificultades, los sufrimientos. Si respondemos como lo hace el mundo. Igualmente como respondemos a las comparaciones con nuestros amigos, si tenemos vehículos igualmente de costosos, del lugar donde vivimos. Muchas veces respondemos como el mundo nos manda.

Estas reflexiones del pastor Salcedo se convirtieron en una verdadera confrontación de nuestros estilos de vida, de lo poco que reflexionamos en la obra de Dios, que resulta muchas veces en nuestras caídas.

La exhortación de Pablo es que hagamos el esfuerzo de transformar nuestra mente, permitir que Dios moldee nuestro corazón, que transforme nuestra manera de pensar, para no dejarnos llevar por las influencias del mundo.

La manera como debemos hacer estos cambios es, primeramente, entender que a partir de que aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador somos propiedad de Dios, por lo tanto Dios esta en absoluto control, tiene que ver con todo en nuestras vidas, hasta las cosas mas sencillas y triviales, absolutamente todo. Entonces debemos hacer de la transformación de nuestra vida una meta, a través de la palabra de Dios, y la iglesia que es un instrumento necesario para esta transformación.

Por ultimo, exhorta a la contemplación de Cristo, su vida, sus sermones y mensajes, que nos manda a estas transformaciones. Podemos desarrollar la mente de Cristo en nosotros, porque Su palabra lo dice.

En esta carta a los Romanos tenemos los primeros 11 capítulos informando lo que Dios hizo por ellos a través de Cristo, y en este capitulo 12 nos da de manera imperativa que debemos transformar nuestra mente para ir formando la imagen de Cristo en nosotros.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Que podamos entregar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma sin reproches a Ti. Que Tu nos guíes a transformar nuestras mentes, a cambiar nuestra manera de pensar para no caer en tentaciones y ser más parecidos a Cristo.

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