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Luis Méndez

Luis Méndez

Este domingo, el pastor Luis Méndez predicó el sermón “Un entendimiento bíblico de la ira” basado en Santiago 1:19-20.

Si somos honestos con nosotros mismos,todos sabemos que las verdaderas batallas de la vida están dentro de nosotros, no fuera. Lo que somos en el interior es más importante que lo que ocurre en el exterior. Ahí es donde el libro de Santiago se vuelve increíblemente relevante. Este libro quiere que descubramos la libertad que viene a nuestros corazonescuando respondemos de manera correcta a las presiones de la vida.

1. Explicando el texto

Hay tres exhortaciones que podemos encontrar en el texto.

Primero, una atención especial para escuchar (v 1:19a). La sabiduría comienza cuando escuchamos más y hablamos menos. En el contexto, este tipo de escuchar está principalmente relacionado con prestar atención a lo que Dios ha dicho en Su Palabra (v.18). En el primer siglo, los creyentes no tenían todas las ventajas que tenemos hoy: no tenían copias impresas del Nuevo Testamento. De hecho, se cree que Santiago fue el primer libro escrito del NT; entonces, al momento que ellos recibían esta carta, ellos no podían leer Romanos, los cuatro evangelios, el libro de Hechos, el resto de las cartas, y el libro de Apocalipsis, ya que no se habían escritotodavía.En su mayor parte, el oír la Palabra significaba reunirse con otros creyentes lo cual implicaba escuchar, memorizar y luego meditar sobre lo que había oído. La advertencia especifica es esta:que en un mundo que avanza tan rápido con tantas presiones, seamos prontos para escuchar más a Dios.

La segunda exhortación es una advertencia especial para hablar (v. 1:19b). Hay tiempo para hablar y hay tiempo para estar en silencio (Proverbios 29:20). Cuando Santiago dice "tardo para hablar,"se está enfocando en nuestra tendencia a hablar,particularmente cuando estamos enojados y frustrados.

La última exhortación es una advertencia para enojarse (v. 19c-20). Santiago no está diciendo no se enojen; ¡Eso es poco realista! Todos vamos a enojarnos de vez en cuando. La palabra traducida “ira” se refiere a un enojo profundo no a un momento de desagrado que se olvida rápidamente.De lo que hablamos aquí, es una emoción muy particular, que somos advertidos a manejar sabiamente.

Si somos rápidos para escuchar, vamos a ser lentos para hablar. Pero si somos lentos para oír, sin duda seremos rápidos para hablar. Hablar rápido conduce a la ira rápida. Mientras más enojados estemos, más rápido hablaremos y habrá menos disposición para escuchar. Nuestro gozo en la vida está directamente relacionado a hacer aquello que más agrada a Dios. Aquí el gran problema es,que la ira es un serio impedimento a esa meta. Cuando somos gobernados por la ira, nos volvemos incompetentes para hacer lo que a Dios le agrada (Proverbios 16:32).

2. Explicando la ira

La ira pecaminosa es una fuerte emoción de enojo que surge cuando no se cumple una expectativa. La ira es pecaminosa cuando se centra más en mí que en Dios, nace de un corazón con motivación egoísta y crece y permanece en vez de ser sanada.

¡Pero no toda ira es pecado (Efesios 4:26; Hechos 17:16)! Dios está airado cada día (Salmo 7:11) y Jesús estuvo airado en numerosas ocasiones (Marcos 3:5). En estos casos,la ira está relacionada a la Gloria de Dios y Su reino; es una santa indignación. En un mundo con tantas injusticias, no es incorrecto que sintamos ira.

Entonces, la advertencia hacia nosotros es esta: debemos combatir la ira pecaminosa; es un mal que no debe ser excusado ya que es algo que nos afecta seriamente en nuestra relación con Dios y con aquellos más cercanos. Debemos buscar la ayuda de Dios y otros para esto.

3. Direcciones prácticas para combatir la ira

Primeramente, reconoce, acepta u confiesa tu pecado de ira (Efesios 4:26) ya que tenemos la tendencia a excusar o negar este mal. Pregúntate: ¿Te aíras acerca de las cosas correctas? ¿Expresas ira del modo correcto? ¿Cuánto dura tu ira y cuán controlada es? ¿Qué la motiva? ¿Está tu ira “preparada y lista” para responder a los pecados habituales de otra persona? ¿Cuál es el efecto de tu ira?

No des oportunidad al diablo y decídete a buscar reconciliación (Efesios 4:26). Considera la oportunidad que tienes para perdonar (Efesios 4). Examina tu corazón para conocer motivaciones (Santiago 1:14-15). ¿Que es eso que amas tanto que cuando no lo consigues, te enojas con otros? ¿Estás dispuesto a pecar para conseguirlo? ¡Eso es un ídolo! (Salmos 37). Finalmente, aprende a confiar en la soberanía de Dios (Salmos 37; Salmos 90).

04 de Marzo de 2018

Lo que Dios demanda de ti

Este domingo, el pastor Luis Méndez predicó el sermón “Lo que Dios demanda de ti” basado en Miqueas 6:6-8.

Miqueas era un profeta menor que vivió durante un periodo de intensa injusticia social y corrupción en Judá (Miqueas 2:1-2). Inicialmente, lo que encontramos en su libro son preguntas con el propósito de despertar el alma (Ver. 6 & 8) ya que está confrontando un mal muy común: creer que podemos vivir en una vida de pecado y aun así agradar a Dios cumpliendo algunos actos religiosos externos. Miqueas conocía el mal que hacían las personas, y sabía que no sentían un genuino amor por Dios.Las palabras de Miqueas de ese entonces sirven para recordarnos que la religión sin un amor genuino de Dios no nos sirve para nada. El legalismo nos ciega a la realidad de la frialdad espiritual y nos envuelve en justificaciones propias que nunca serán aceptadas por Dios. En Su infinita gracia y misericordia, el Señor ha permitido que el evangelio llegue a nosotros y que Su Palabra esté a nuestra disposición para que aprendamos lo que tenemos que hacer para llegar ante Su presencia. Entonces, ¿qué realmente demanda Dios de nosotros?

Miqueas 6:6-7 inicia con una pregunta para movernos a la reflexión “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo?”. En otras palabras, ¿qué es lo que tengo que hacer para agradar a Dios, estar cerca de Él y adorarle?El profeta reflexiona sobre estas posibilidades levantando otras preguntas como, “¿me presentaré delante de El con holocaustos, con becerros de un año? (Vers.6b)”, “¿Se agrada el Señor de millares de carneros, de miríadas de ríos de aceite? (Vers.7a)” y “¿Ofreceré mi primogénito por mi rebeldía, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi alma? (Vers.7b)”. Cada pregunta de reflexión es un ejemplo de un acto de adoración. Pero, al final de esta reflexión, la conclusión es que ninguna de estas es la manera correcta de agradar a Dios. Él está más interesado en lo que somos por dentro que en lo que hacemos por fuera.

Entonces, ¿cómo podremos agradar correctamente a Dios? El versículo 8 presenta una pregunta para movernos a la obediencia. Él nos ha declarado lo que es bueno y sólo nos demanda que practiquemos la justicia, amemos la misericordia, y andemos humildemente con Él. Si la misión es saber cómo agradarle, ¡entonces Él ya lo ha declarado! Debemos vivir actuando hacia Dios y hacia los hombres de acuerdo a los estándares que Él ha revelado en Su palabra. Al igual, debemos amar misericordia, lo cual es amar al prójimo (Miqueas 7:18-19). La misericordia tiene el poder de sanar, restaurar y fortalecer a los abatidos, enfermos o simplemente cristianos caídos. Esta fortalece la comunión y la confianza entre el que la da y el que la recibe. Finalmente, es nuestro deber andar humildemente en Su presencia. Este es el nivel más elevado del carácter; es el efecto de practicar la justicia y amar misericordia. En términos generales la humillación conlleva auto negación por dentro; pero humillarse ante Dios es aún más profundo—implica vivir para obedecerle (Isaías 57:15; Isaías 66:1-2).

Estas demandas de Dios solamente pueden ser suplidas, si te presentas a través de Cristo Jesús. Es imposible hacer esto en nuestras propias fuerzas; necesitamos que Jesús perdone nuestros pecados antes que puedas disfrutar de la paz que viene de Él. Este texto nos desafía a revisar nuestra vida de fe. Dios no se agrada con una vida de sacrificios; tenemos que presentarnos ante El Señor reconociendo que la religión y el legalismo no agrada a Dios. Dios se complace cuando le imitamos en trato de justicia; cuando demostramos el mismo amor y misericordia que Él nos demostró a nosotros a todos aquellos que nos rodean; y cuando vivimos completamente humillados a Su voluntad reconociendo y arrepintiéndonos de nuestras faltas y errores.

Este domingo, el pastor Luis Méndez predicó el sermón “Afirmando nuestra confianza y esperanza en Dios” basado en 1 Corintios 15:58.

Dios nos llama a vivir por fe y no por vista y buscar las cosas que son eternas. Ese es un llamado que solo puede alcanzarse por la fe. La fe nos ayuda a confiar, aunque las circunstancias no sean muy prometedoras y a esperar, aunque el camino parezca interminable. Hay un cansancio natural que amenaza en nuestro deseo de hacer el bien. La FE nos ayudará a tener una esperanza genuina. Necesitamos una esperanza genuina, no sólo optimismo.

La iglesia en Corinto era una iglesia cargada de problemas y divisiones; el pecado estaba siendo tolerado; abundaba la doctrina falsa, y algunas prácticas extrañas y carnales dominaban su adoración. Pablo escribió 1 Corintios para tratar de traer otra vez a los creyentes de Corinto al orden y patrón bíblico. Pablo concluye su exposición con el verso 58, el cual hemos tomado como nuestro texto de estudio hoy. Este verso se enfoca en la esperanza que gozamos como hijos de Dios y en lo que esa esperanza representa en nuestras vidas. Es una esperanza que está basada en lo que Dios ha hecho en Jesús y lo que nos promete a través de Él.

  1. EL PUEBLO DE ESTA ESPERANZA

Pablo los llama “hermanos míos amados”. Él se refiere no sólo los creyentes en Corintio, sino a los todos cristianos. Los que hemos nacido otra vez somos hermanos de la familia de Dios y somos el pueblo de esperanza. Si has creído en Jesús como Salvador y Señor, tienes esta esperanza. Los cristianos han experimentado la realidad del amor de Dios y exhiben en sus vidas el efecto de ese amor (Colosenses 3:14).

Cuando uno lee este capítulo, uno llega a entender que Dios tiene algunas cosas grandes reservadas para Su Pueblo. Ya sea que veamos la muerte, o que recibamos en vida al Señor en Su venida, somos un pueblo que posee una poderosa esperanza de un futuro brillante (1 Corintios 15:49-57).

  1. EL PODER DE ESTA ESPERANZA

La frase “por tanto” nos conecta con todo lo que Pablo ha estado diciendo en estos versos anteriores. Él nos dice que la esperanza que nosotros poseemos es un motivador a la acción espiritual para la gloria de Dios. La seguridad de nuestra salvación no significa que debemos sentarnos y descansar hasta esperar nuestra reunión con Cristo. Ya que hemos sido salvados por gracia, debemos trabajar para la gloria de Dios.

La palabra “firmes” en este versículo significa “estar asentados; y firmemente ubicado”. Nos recuerda que debemos estar arraigados y apoyados en la verdad de Dios y nuestras convicciones. Si esta vida no importa y no hay consecuencias eternas para nuestras acciones, entonces llega a ser más fácil la posibilidad de desviarnos lejos. Si no tenemos esperanza, no estaremos firmes.

La palabra “constantes” significa “no movido de un lugar; firmemente persistente; inmóvil.” No debemos permitir que nada nos mueva de nuestra determinación para servir al Señor.

La palabra “abundando” encierra la idea de “excediendo una cantidad fija; derramándose; excediendo”. Cuando consideramos lo que tenemos y quienes somos por gracia, seremos motivados para entregarlo todo por el Señor (Efesios 1:7-8).

Es imposible ir demasiado lejos con Jesús, pero lo menos que podemos hacer es dar todo lo que tenemos para Su gloria (Romanos 12:1-2). Nuestras oraciones, nuestras alabanzas y nuestras acciones de gracias deben ser depositadas con todo lo que tenemos y somos a los pies de nuestro Redentor. La frase “Estad firmes y constantes” está en el modo imperativo; señala una orden. Si queremos ser el pueblo que Dios nos redimió para ser, debemos andar en la esperanza (Mateo 5:16).

  1. LA PROMESA DE ESTA ESPERANZA

Si esta vida es todo lo que hay y no hay esperanza para la eternidad o posibilidad de una resurrección, entonces tendríamos razón verdadera para desesperar. Esto es exactamente qué Pablo dice en versos 13-19. Pablo proclama la bendita verdad de que hay una resurrección. No hay sacrificio, lucha, auto negación, ninguna prueba que resulte pasar desapercibido delante de Dios y no reciba la recompensa de beneficios eternos (Mateo 5:23). Esto nos debe dar la confianza para continuar sirviendo, orando y viviendo para Cristo a pesar de las adversidades que podamos encontrar en nuestros caminos (Proverbios 15:3).

  1. APLICACIÓN

¿Cómo vamos a responder ante los desafíos que enfrentamos? Estamos vísperas de un nuevo año con nuevos retos y nuevas oportunidades. ¿En qué consiste tu esperanza? Solo en Jesús podrás vivir confiado. Necesitas rendir tu vida a los pies de Jesús porque El promete darte una esperanza eterna. Hoy es el día aceptable; hoy es el día de salvación.

08 de Octubre de 2017

Una maravillosa invitación

El mensaje de hoy de parte de Dios para cada uno de nosotros en la IBI ha estado bajo la responsabilidad del pastor Luis Méndez, quien lo tituló: Una Maravillosa Invitación,  y está basado en Mateo 11:25-30.

Como dijéramos la semana pasada, el apóstol Mateo es de origen Judío, específicamente de Capernaum, donde servía al imperio Romano como publicano o recaudador de impuestos hasta el llamamiento del Señor. Se reconoce que fue el primero en escribir su evangelio antes que los demás evangelistas.  Aquí se reseña parte de la historia y de los sermones de Jesús, particularmente seleccionados por adaptarse mejor para despertar a la nación a tener conciencia de sus pecados.

En los versículos que vemos hoy del capítulo 11, del 28 al 30, viene del contexto que Jesús reflexiona sobre los ciudadanos de las ciudades donde había predicado y había hecho milagros, especialmente en Capernaum, a quienes el día del juicio les irá peor que a los de Tiro y Sidón por tener un corazón endurecido. Por lo que Jesús nos invita a descansar en Él.

Antes de la invitación que Jesús hace, y como corresponde a los hijos,  se muestra agradecido del Padre, y reconoce Su grandeza y poderío.  Expresa que el Padre había puesto en Sus manos todo poder, autoridad, juicio  y revelaciones,  por lo que estamos endeudados con Cristo por toda la revelación que tenemos de la voluntad y el amor de Dios a través de Su Palabra.

Entonces Jesús hace una invitación a todos, a todos los que trabajan fuerte y están cargados para que vayamos a Él. Ya sea a los mundanos que se recargan con preocupaciones estériles por la riqueza material, por los placeres y lujurias, por su propia justicia, y el creyente tentado y afligido. Cristo los invita a todos a que vayamos a Él en pos de reposo para nuestras almas.

Este es el llamado del evangelio: quienquiera que quiera, venga. Y todos los que así llegan a Cristo recibirán el regalo de la paz, reposo y consuelo en su corazón. Pero existe una condición, que todo el que va a Él debe tomar Su yugo y someterse a Su autoridad.  Aprender todas las cosas acerca de su consuelo y obediencia. Requiere negarse a sí mismo, lo que trae dificultades, pero esto es abundantemente recompensado. Es un yugo forrado con amor.

Las verdades que enseña Cristo son tales que podemos hacer aventurar nuestra alma por ellas, ya que el camino del deber es el camino del reposo.

Vamos diariamente a Él en busca de la liberación de la ira y de la culpa, del pecado y de Satanás, de todas nuestras preocupaciones, temores y dolores. Y en vano nos acercamos a Jesús con nuestros labios mientras el corazón esté lejos de Él, porque Él conoce las intenciones de nuestro corazón. Entonces, podemos venir a Jesús para hallar reposo para nuestras almas. Esta es una maravillosa invitación.

Nuestra vida en este mundo está  llena de temor y aflicciones, por lo que siempre estamos cansados, pero Jesús asegura una salida espiritual. La pregunta sería: ¿cómo respondemos a este cansancio?

La relación entre el Padre y el Hijo es de suma importancia como contexto para la invitación que Jesús nos hace. Él es el único que puede hacer esta invitación porque es el único que conoce a profundidad al Padre y éste a Él. Tiene el poder y la autoridad delegada por el Padre. Él nos hace una maravillosa invitación, una invitación de parte del Rey de reyes.

Esta invitación el pastor la divide en tres grandes grupos: la invitación como tal, la expectación y la motivación.

1.- La invitación. Tiene a alguien a quien se dirige. Esta invitación se dirige a todos los cansados y agobiados. A todos los que están cansados y cargados. A todos los están cansados de cumplir con reglas y leyes y aun así continúan cargados, sin experimentar gozo en sus corazones. La invitación es para aquellos que están cansados de luchar con sus propios pecados y problemas familiares, para todos los que están cansados y cargados. Esta invitación ofrece descanso para el alma, descanso espiritual. Cristo es la verdad, la luz y el camino, por lo que nadie puede ir al Padre si no es a través del Hijo. Es el único que puede dar descanso, mas nadie lo puede dar.  ¿Quién si no Cristo puede soportarnos en medio de nuestra tribulación?

2.- La expectación. Jesús demanda que vayamos a Él. Es imperativo, Él dice venid a mí. Por eso debemos dejar cosas atrás. Si nos movemos hacia Él, debemos dejar atrás las cosas que nos cansan o agobian. Es tener una relación personal con Él. Si nos quedamos atrás, en nuestras frustraciones, no tendremos el descanso que Él ofrece. Esta oferta conlleva aceptar Su yugo, someterse a Su voluntad, a Su regla y autoridad. Estar bajo Su yugo es someter mi voluntad a Su voluntad. Otra orden que nos da Jesús es aprender de Él. Este mandato también es imperativo, aprended de mí dice Él. Como Jesús conoce todas las revelaciones del Padre, nos invita y ordena a aprender de Él esas revelaciones a través de una relación íntima con Él.

3.- La motivación. La oferta de descanso de Jesús es para nuestra alma, porque bajo la esclavitud del pecado nuestra alma no encontrará descanso. Nuestra carga, que ahora es Su yugo, es ligera, porque Él la soporta por nosotros. Es una gran motivación para aceptar Su invitación, que de ahora en adelante Él será quien lleve nuestra carga espiritual.

La pregunta final es, ¿cómo vamos a responder a esta invitación?  La vida no tiene sentido hasta que Dios sea el centro de nuestra vida. Dios tiene un propósito en la vida de cada uno de nosotros, y hasta que no estemos con Dios ese propósito no será cumplido.

Esta invitación Jesús la hace constantemente. Es para que estemos junto Él siempre, para que caminemos junto a Él. 

El llamado a crecer y caminar en una más íntima comunión con Dios es una realidad que concierne a todo creyente. Dios nos manda a cuidar no solamente de las verdades que creemos sino también de la manera en que vivimos. En 1 Timoteo 4:16 el apóstol Pablo declara: “Ten cuidado de ti mismo y de la enseñanza; persevera en estas cosas, porque haciéndolo asegurarás la salvación tanto para ti mismo como para los que te escuchan”.

Ese llamado a cuidarnos es una tarea que no podemos cumplir por nosotros mismos. Necesitamos la ayuda de otros que puedan velar por nuestras vidas.

En el matrimonio, este llamado se facilita grandemente porque nuestro cónyuge representa una maravillosa provisión de Dios para cumplir con este propósito.

El reto como pareja es aprender a establecer y desarrollar una especial relación donde podamos, con la ayuda de Dios, brindar y recibir mutuamente ese necesario cuidado.

¿Cómo a aprender a cuidar de mi cónyuge? ¿Qué cosas envuelve este proceso?

En esta conferencia estaremos examinando la Palabra de Dios con el propósito de aprender a brindarnos un mejor cuidado como cónyuges.

Viernes 25 de agosto de 7:00 - 10:00 PM | Sábado 26 de agosto de 3:00 - 6:00 PM | Iglesia Bautista Internacional | RD$ 500 por pareja

Puebes comprar tu boleta en nuestra librería los miércoles y domingos, en las oficinas de Ministerios Integridad y Sabiduría los días de semana o en línea más abajo.

  

 

Hoy predicó el pastor Luis Méndez sobre 2 de Crónicas, capítulo 7, versículo  14, titulando su mensaje: Procurando la Bendición de Dios.

El segundo libro de las Crónicas narra el desarrollo y final del reino de Judá; también comenta el regreso de los judíos del cautiverio en Babilonia. Aunque se desconoce su autor la tradición judía lo atribuye al escriba Esdras, por lo que se observa que estos libros están muy enfocados en los aspectos del sacerdocio de ese periodo. En este segundo libro se hace una evaluación de la historia religiosa de la nación y narra hechos históricos que permiten enlazar muchos de los versículos.

El pastor Méndez introdujo el versículo base leyendo desde el versículo 11 del capítulo 7, pero el versículo base de este mensaje nos dice textualmente: " Y se humilla mi pueblo sobre el cual es invocado mi nombre, y oran, buscan mi rostro y se vuelven de sus malos caminos, entonces yo oiré desde los cielos, perdonaré su pecado y sanare su tierra ". LBLA.

Estas palabras están dirigidas al pueblo de Israel de ese tiempo, y al pueblo del Israel espiritual, a los cristianos de hoy día, ese es Su pueblo. Dios dio una respuesta de gracia a la oración de Salomón  que  hizo en la consagración y dedicación al terminar la construcción del templo, fue un servicio extraordinario donde el Señor mostró Su gloria. Las misericordias de Dios para con los pecadores se dan a conocer en una manera buena para impresionar con su majestad y santidad a todos las que las reciben. Y quien contemple con fe verdadera al Salvador que agoniza y muere por el pecado del hombre, por esa visión, halla agrandada su piadosa tristeza, aumentado su odio por el pecado, su alma se hace mas vigilante y su vida más santa. Este versículo nos llama a la reflexión diaria sobre qué estamos haciendo mal, qué conductas pecaminosas debemos abandonar para expresar un verdadero arrepentimiento. Debemos pedir perdón a Dios y esforzarnos por cambiar nuestra manera de vivir, a fin de parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Todos queremos ser bendecidos y en cada bendición que recibimos Dios debe ser parte de ella, la cual no tiene que ser necesariamente material.  Cuando Dios bendice no se mide por lo que disfrutamos externamente, sino por la bendición interior. Por lo que Su bendición nos hace acercarnos más a Él.

En este evento, la consagración y dedicación del templo a Dios, es la segunda vez que la biblia recoge una visita de Dios a Salomón,  cuando se le aparece en la noche y le dice  las condiciones, el trato, para bendecir, perdonar los pecados del pueblo y sanar la tierra, como lo establece este versículo 14. 

En tal sentido, el mensaje ha sido dividido en tres partes, el llamado de Dios, la promesa de Dios y la aplicación práctica.

1.- El llamado de Dios. 

El pueblo que experimenta la bendición de Dios es porque tiene un llamado especial de parte de Dios, por lo que Él espera que el pueblo se humille, que sea consciente de la grandeza de Dios. El pueblo que Dios bendice espiritualmente es aquel que se inclina ante Su perfecta voluntad y proclama constantemente Su grandeza.

Un llamado a la oración. Un pueblo que ora constantemente es porque ya se ha humillado y Jesús nos manda a orar en todo tiempo. El pueblo bendecido por Dios se mantiene en comunión con Dios a través de la oración.

Un llamado a buscar el rostro de Dios. Significa mostrar deseo por Dios, de depender totalmente de Dios. Él se convierte en lo más importante de nuestra vida. El verdadero tesoro de un hombre se mide por lo que busca con insistencia.  Si buscas a Dios insistentemente tendrás un gran tesoro en el corazón.  El pueblo a quien Dios bendice espiritualmente es un pueblo que encuentra su mayor deleite y pasión en Dios.

Un llamado a la santidad. Es un llamado muy claro. Dios quiere que reflexionemos sobre nuestras vidas y paremos y eliminemos las actitudes pecaminosas, eliminar el pecado de nuestras vidas. Un pueblo que se ha humillado, ora constantemente, busca su rostro con insistencia, entonces,  en arrepentimiento,  debe desechar el pecado.  Es un pueblo que aborrece el pecado, y elige una vida santa.  

Es un llamado a la humildad, a orar, buscar Su rostro y lograr una vida santa.

2.- La bendición que Dios promete.  

En la primera parte del versículo el Señor establece sus condiciones. Ahora Él establece lo que hará. Escuchará las oraciones del pueblo y responderá. Perdonará nuestros pecados. Que Dios escuche nuestras oraciones y perdone nuestros pecados, eso sólo es una gran bendición.  Adicionalmente, también sanará nuestra tierra. 

El sanado de nuestra tierra significa el cuidado de Dios para Su pueblo. Será nuestro escudo de protección.  Además de escuchar nuestras oraciones y súplicas, perdonará nuestros pecados y sanará nuestra tierra. Seremos bendecidos con el perdón de los pecados y la sanidad de nuestra tierra.

3.- Aplicación práctica.  Es la reflexión diaria sobre los siguientes aspectos:

Cómo vamos a responder como pueblo?,  

Cómo vamos a eliminar el pecado de nuestras vidas?, 

Cómo vamos a depender de Dios para cultivar vidas que Lo glorifique? 

El versículo nos llama a que diariamente  reflexionemos  sobre qué pecados estamos cometiendo y que debemos abandonar,  para expresar un verdadero arrepentimiento. Nos llama a pedir perdón a Dios y esforzarnos por cambiar nuestra manera de vivir, a fin de parecernos más a nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Padre celestial, fortalece y agranda nuestra fe. Ayúdanos a ver Tu gracia inmerecida, reconocer y confesar nuestros pecados y no volverlos a cometer, a fin de andar siempre en Tus mandamientos y cada día parecernos más a Cristo. Ayúdanos a glorificar Tu nombre con nuestra vida. Bendiciones.

05 de Marzo de 2017

El Dios que responde

Ha predicado en la IBI el pastor Luis Méndez el mensaje: El Dios Que Responde, basado en los versículos 23, 24 y 25 del capítulo 2 del libro de Éxodo.

El libro del Éxodo narra la formación de los hijos de Israel en iglesia y nación. Narra los efectos de la religión en los asuntos de reinos y naciones. Éxodo significa La Salida, siendo el hecho principal narrado la salida del pueblo judío de Egipto y el abandono de su esclavitud, guiados por Moisés. Señala claramente el cumplimiento de diversas promesas y profecías hechas a Abraham respecto de su simiente y establece proféticamente la situación de la iglesia en el desierto de este mundo hasta su llegada a la Canaan celestial, el reposo eterno.

A manera de introducción, dice el pastor Méndez que lo que creemos acerca de Dios definirá nuestra visión de la vida. Si creo firmemente en el Dios creador, entonces mi vida gira en torno a Dios. Por tanto, necesitamos la fe que nos ayuda a conocer y creer a Dios.

En los versículos escogidos para el mensaje de hoy se narra uno de los momentos más importante del pueblo de Israel, vemos que el Señor, a veces, tolera que la vara de los males caiga larga y pesada sobre la suerte del justo, y el pueblo judío pasó 400 años de esclavitud en Egipto. Al final, sometidos a sus tribulaciones, el pueblo empezó a pensar en Dios. Esta es una señal que el Señor viene a nosotros con liberación cuando se inclina y hace que clamemos a Él. Dios oyó sus gemidos; dejó en claro que había tomado nota de sus gemidos. Él recordó su pacto, del cual nunca se olvida. Esto estuvo en consideración y no algún mérito de ellos. Moisés los miró y los compadeció pero, ahora, Dios los miró y los ayudó. Él tuvo respeto hacia ellos. Sus ojos estaban ahora fijos sobre Israel para mostrarse en favor de ellos. Dios siempre es así, una muy pronta ayuda en las tribulaciones. Esto nos anima a nosotros, en este tiempo, que conscientes de culpa y servidumbre, esperamos en Él para ser liberados. Dios en Cristo Jesús también nos mira y una llamada de amor se une a una promesa del Redentor expresada en Mateo 11:28: Venid a mi todos los que estáis trabajados y cargados, y yo los haré descansar.

La intención del pastor Méndez con este mensaje es examinar los hechos que estaban sucediendo, qué hizo el pueblo de Israel, qué hizo Dios, y la aplicación para nosotros:

1.- Lo que sucedía. Contexto histórico. Con el nuevo rey de Egipto crecía una corriente de pensamiento que comenzó a torturar y poner en esclavitud al pueblo de Israel. Tanto así que hasta ordenaron la matanza de los niños varones que nacían. Ya tenían unos 400 años como esclavos de Egipto.

2.- Lo que hizo el pueblo de Israel. El texto dice que el pueblo gemía, se quejaba por la servidumbre siendo esclavos mal tratados. Además de gemir, clamaban. Unidos como pueblo, buscaban respuesta a su situación, clamaban, unían fuerzas. Clamaron pidiendo ayuda a Dios.
Clamar por ayuda a Dios es en acto intencional. Su fe los llevó a clamar a Dios por esa ayuda que era necesaria y que ellos sabían que Dios los podía ayudar.

3.- Qué hizo Dios. La respuesta de Dios fueron cuatro acciones: Dios escuchó su gemido, Dios se acordó de su pacto con Abraham, Dios miró su pueblo y Dios los tuvo en cuenta.
Dios había hecho esas promesas en el capítulo 15 de Génesis, por lo que para Él no era nada nuevo. Recordó su pacto y liberó su pueblo. Dios siempre recuerda sus promesas, es siempre fiel.
También Dios miró a los hijos de Israel. Porque el que formó el oído e hizo el ojo, siempre oirá y verá, Dios siempre estará presente en nuestras vidas.
Además de Dios haber oído a los hijos de Israel, Dios los tomó en cuenta. Dios los sacó de la esclavitud. Dios conoce las debilidades y limitaciones de su pueblo, sabe todo, hasta las más íntimas intenciones del corazón. Nuestras vidas están en Sus manos.

4.- Cómo todo esto puede ayudarnos? Dios escucha nuestro clamor y recuerda cada promesa hecha, que son siempre si y amen en Jesucristo. Él nos eligió como hijo y obrará para la gloria de Su nombre.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Ayúdanos a recordar tus promesas. Ayúdanos a vivir con la esperanza de verte frente a frente sabiendo que estás con cada uno de nosotros. Bendiciones.

Desafiados A Una Mejor Vida ( segunda parte ), el domingo 22 de enero, el pastor Luis Méndez continua con la segunda parte de este sermón en la IBI, el cual está basado en la carta a los Hebreos, capítulo 13, versículos 5 y 6.

La semana pasada, en la primera parte del mensaje, vimos la exhortación del autor de Hebreos al decirnos de manera imperativa: Sea vuestro carácter sin avaricia. Con relación a este mandato vimos tres ilustraciones bíblicas sobre la avaricia y codicia, las cuales fueron:  1.- En 2 Reyes 5 en la historia de Amaán , 2. En Mateo 26 y 27 vimos la historia de Judas , y 3. En Hechos 5 vimos la narración de lo sucedido con Ananías y Safira. 

Aprendimos que la dinámica de una vida excelente debe ser vivir bien ahora, disfrutando de lo que Dios nos ha dado,  y deseando aún más lo que Dios nos ha prometido.  Ese es el desafío.  De ahí es el título de este mensaje ( Desafiados A Una Mejor Vida ). Debemos aprender a estar satisfechos y confiados en Dios. Es la mayor exhortación. Sea nuestro carácter sin avaricia.

La avaricia nos hace miserables. Por eso el autor de Hebreos nos exhorta  a tener un carácter sin avaricia.

El efecto más dañino que tiene el mal de la avaricia es que apaga el temor de Dios. En vez de vivir deleitándonos en sus promesas, vivimos provocando sus juicios. Por eso debemos combatirla porque enfría nuestro deleite en Dios. El contentamiento es el antídoto contra la avaricia. Contentamiento con lo que Dios nos ha dado ahora. Tener a Jesús en el corazón es el verdadero gozo, es la fuente del contentamiento, es todo lo que necesitamos.

Después de aprender a vivir bien deleitándome en lo que Dios ya me ha dado, somos desafiados por Dios a una mejor vida. A tener una vida de contentamiento. Una de las demandas más extraordinarias de la vida cristiana es aprender a estar confiados en Dios. Cómo balancear la tranquilidad y gozo con lo que Dios nos ha dado, con mis deseos y aspiraciones.

Por confiados debemos entender que se refiere a depositar toda nuestra confianza en Dios. Esta confianza está sustentada en las promesas de Dios, las cuales están establecidas en Deuteronomio 31, versículo 6. Por tanto, no podremos vivir contentos si no confiamos en Sus promesas que nos dice que nunca nos abandonará.  La mayoría de nuestros problemas es porque no vemos a Dios en nuestras circunstancias. 

Debemos aprender a ver a Dios, y no vernos tanto a nosotros mismos. Aprender a deleitarnos en la Palabra.  La presencia de Dios la podemos verificar en la vida práctica a través de su regalo para nosotros en Jesucristo, en Número23:19 y en Romanos 8 podemos verificar esto, y en adición tenemos el Salmos 73:21.

El punto principal no es lo que pasa aquí, sino lo que pasa en la eternidad. Nuestra bendición en Dios. Dios es la fortaleza de mi corazón.  La clave no es vivir por lo que yo siento, sino por lo que Dios ha prometido. El efecto de la promesa de Dios es crear confianza. Aprender a escucharnos menos a nosotros mismos y escuchar más a Dios a través de lo revelado en Su palabra. Para esto tenemos múltiples pasajes en los Salmos que sustentan Sus promesas.

La paz es un fruto del Espíritu y vendrá a mi corazón porque he confiado en Dios, no porque posea bienes o por lo que piense de mí mismo.  Lo veo en cada día de mi vida porque Su palabra lo establece y que Él es grande y poderoso más que mis circunstancias. Porque el enemigo de nuestras almas siempre está trabajando para presentarnos la bondad de Dios como una crueldad. Muchas veces Dios permite un mal menor para librarnos de un mal mayor, porque Dios siempre es bueno y siempre está a mi favor.

La única manera de crecer y confiar en Dios es si aprendemos, meditamos y reflexionamos más en Dios y Su Palabra. Al abrazar sus promesas y confiar más en El, entonces Dios me libera del temor, y soy más ayudado por Él. Al finalizar,  el pastor Méndez leyó una porción del salmo 118  y reflexionó sobre esta confianza en Dios, reconociendo la bondad de Dios. Por lo que hizo la siguiente pregunta: ¿Cuál es la base de nuestra confianza en la vida?, e inmediatamente responde: nuestra confianza debe estar en Dios y sus promesas que están en Su palabra. Dios nos desafía hoy para que nos rindamos más a Él, rendir nuestros temores, que tengamos una mejor vida en Él.

Padre celestial, fortalece y aumenta nuestra fe. No queremos seguir iguales, cambia nuestra visión, para que Tú seas lo primero en nuestras vidas. Ayúdanos a ver tu desafío para nuestra vida, y poder cumplir el propósito para lo cual  Tu nos has creado. Bendiciones.

En la IBI  predicó hoy el pastor Luis Méndez  con el mensaje  titulado Desafiados A Una Mejor Vida ( Primera Parte ), basado en los versículos 5 y 6 del capítulo 13 de la carta a los Hebreos.

Hebreos está dirigida a creyentes judíos que conociendo las Escrituras, estaban sometidos a persecución y manifestaciones de intolerancia entre quienes les rodeaban.  El tema principal del libro es la superioridad de Cristo y del cristianismo sobre la religión judía. Se dirigió, como ya anotamos, a personas que tenían conocimiento de la Ley. Algunos estaban tentados a volver atrás, pero el autor sale al paso para alentarlos al resaltar la obra de Jesucristo que les salva, restablece la relación con el Padre y vela por Su pueblo.

El inicio de cada año es tiempo de establecer propósitos de vida, pero lo más importante es tener a Dios presente siempre, a fin de que si no se cumplen esos propósitos o deseos, no se origine una situación perjudicial, que sea dañina para nuestras vidas, y evitar que haya incertidumbre, amargura o frustración.  Por lo tanto, como cristianos debemos aprender a poner todas nuestras aspiraciones en completa alineación con las promesas de Dios.

Estos versículos muestran exhortaciones a diversos deberes cristianos y a estar contentos con lo que asigna la providencia.  Los cristianos tienen razón para estar contentos con su situación actual. Esta promesa contiene la suma y la sustancia de todas las promesas: No te desampararé ni te dejaré.  En el lenguaje original hay no menos de cinco negativas juntas para confirmar la promesa:  el creyente verdadero tendrá la presencia bondadosa de Dios consigo en la vida, en la muerte, y por siempre. Los hombres no pueden hacer nada contra Dios, y Dios puede hacer que resulte para bien todo lo que los hombres hacen contra su pueblo.

La dinámica de una vida excelente debe ser vivir bien ahora disfrutando de lo que Dios nos ha dado y deseando aún más lo que Dios nos ha prometido.  Ese es el desafío. De ahí es el título de este mensaje ( Desafiados A Una Mejor Vida ). Debemos aprender a estar satisfechos y confiados en Dios.  Es la mayor exhortación. Sea nuestro carácter sin avaricia.

Esta exhortación está dirigida a nuestro carácter, está dirigida a nuestra forma de vivir, a nuestra vida completa, a nuestro estilo de vida. Que no estemos controlados por un deseo fuerte de acumular cosas materiales que Dios no nos ha dado, deseando cosas de otras personas. La avaricia es un gran mal. Nos gobierna y afecta nuestra vida.

Para ver el gran mal que es la avaricia podemos traer tres (3) ilustraciones bíblicas:

1.- En 2 Reyes 5 encontramos la historia de Naamán, quien siendo un capitán del ejército muy querido y popular por las grandes batallas que había ganado, enfermó de lepra, por lo que le recomendaron ir al profeta Eliseo para que lo curara. Al llegar donde Eliseo, se sintió rechazado, ya que éste no lo había tratado con la importancia que pensaba de sí mismo y trató de marcharse, pero uno de sus ayudantes lo convenció de que hiciera lo que Eliseo le había dicho. Lo hizo y fue curado de la lepra. Inmediatamente fue donde Eliseo a entregarle regalos y ofrendas, pero el profeta lo rechazó. Para él no era tiempo de aceptar dinero. Pero Giezi, criado de Eliseo, pensaba diferente y cuando Naamán salió, inmediatamente Giezi le fue detrás para pedirle la ofrenda.  

Al regresar le mintió a Eliseo y éste lo maldijo diciéndole que la lepra de Naamán se le pegaría a él y su descendencia para siempre. 

La codicia de Giezi fue capaz de cambiar las bendiciones de Dios viviendo al lado de Eliseo, por el dinero que Eliseo había rechazado.

2.- En Mateo 26 y 27 vemos la narración de lo sucedido a Judas, quien llevaba las finanzas del  grupo de los discípulos  de Cristo, un discípulo muy querido. Su avaricia vendió a Jesús, luego su arrepentimiento lo llevó al suicidio ahorcándose.  

La codicia fue tan fuerte en el corazón de Judas que fue capaz de vender al hombre que más lo había bendecido.

3.- En Hechos 5 tenemos la narración de lo sucedido con Ananías y Safira, quienes ayudaban en la formación de la iglesia de Cristo, y mintieron al Espíritu Santo para no entregar el producto de la venta de una propiedad. 

La avaricia los llevó a quedarse con esa porción y cuando fueron confrontados murieron.

El efecto más dañino que tiene el mal de la avaricia es que apaga el temor de Dios. En vez de vivir deleitándonos en sus promesas, vivimos provocando sus juicios.  Por eso debemos combatirla, enfría nuestro deleite en Dios.

La avaricia nos hace miserables. Por eso el autor de Hebreos nos exhorta a tener un carácter sin avaricia.   Es importante señalar que el tener dinero no es pecado, el pecado es amar el dinero sobre todas las cosas. Lo importante es hallar un balance en nuestra vida entre la satisfacción y agradecimiento con lo que Dios nos ha dado, y nuestros deseos y aspiraciones.

El contentamiento es el antídoto contra la avaricia. Contentamiento con lo que Dios nos ha dado ahora. Tener a Jesús en el corazón es el verdadero gozo, es la fuente del contentamiento, es todo lo que necesitamos. 

De estos pasajes podemos aprender a llevar nuestras aspiraciones y deseos a la palabra de Dios. Estar seguros que nuestros deseos y aspiraciones traerán satisfacciones espirituales más que materiales.   Aprendamos a confiar más en 

Dios. Él nos llama a una vida diferente.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Ayúdanos con Tu gracia a poder responder cuando nos llames a otra vida.  Queremos crecer  con el gozo de Tu presencia, y no con las cosas materiales de este mundo. Bendiciones.

18 de Diciembre de 2016

¿Cómo terminar el año bien?

El predicador en la IBI hoy fue el pastor Luis Méndez, quien nos trajo un mensaje basado en la carta del apóstol Pablo a los Filipenses. Desarrolló los versículos 12 al 14 del capítulo 3, titulando el mensaje: ¿Cómo Terminar El Año Bien?.

Esta carta del apóstol Pablo tiene la intención de afirmar en la fe de Jesucristo a los Filipenses y animarlos a andar como corresponde al evangelio de Cristo. Esta es la única epístola de las escritas por Pablo en que no hay censuras, en toda la carta se observa la confianza y la felicitación plena, y los Filipenses son tratados con un afecto peculiar.

En estos versículos el apóstol expresa el ferviente deseo de ser hallado en Cristo; además sigue adelante en búsqueda de la perfección y recomienda su propio ejemplo a otros creyentes.

Esta sencilla dependencia y fervor del alma de Pablo no se mencionan como si hubiera alcanzado el premio, o ya fuera perfecto a semejanza del Salvador. Menciona que olvida lo que queda detrás para no darse por satisfecho por las labores pasadas o las actuales medidas de gracia. Se extiende hacia adelante, prosigue hacia la meta; expresiones que demuestran gran interés por llegar a ser más y más como Cristo.

El pastor Méndez inicia su reflexión acorde con la época que estamos viviendo, ya que estamos muy cerca de ver terminar el año, y casi todos hacemos reflexiones. Unos con tristezas por pérdidas y aflicciones pasadas, y otros con alegrías por situaciones que han vivido que marcaron sus vidas para mejorar o tienen promesas para mejorar el próximo año. Entonces la pregunta sería: Cómo nosotros, como cristianos, debemos responder al final del año 2016?, cuál debe ser la actitud que debemos presentar ante estas situaciones de fin de año?.

Estos tres versos de Filipenses nos presentan la actitud que debemos tener al final de este año. Para esto debemos ver dos temas importantes: Evaluación y Resolución.

Para una buena evaluación debemos ver dos aspectos también: humildad e identidad.

El apóstol Pablo tuvo la oportunidad de recibir grandes bendiciones, sin embargo siempre mantuvo una gran humildad al referirse que él mismo no ha llegado a su meta final.

Para cada uno de nosotros es difícil admitir que no hemos llegado a la meta. En lo económico, en el aspecto laboral, en nuestro matrimonio, etc. Es difícil admitir que todavía tenemos ira, celo y envidias.

Cómo podemos llegar ahí?. Además de la humildad, también debemos tener identidad. Debemos reconocer las virtudes de Jesús y saber que Él nos hizo suyo, nos adoptó. Y esta adopción costó la sangre de Jesús. Esa es nuestra identidad en Cristo. Pablo reconoce que no ha llegado, pero quiere conocer más a Jesús.

También debemos tener una buena resolución, y para esto debemos tener en cuenta tres aspectos: 1.- un buen enfoque. Pablo no se diluía en muchas cosas a la vez, tenia un solo enfoque, y era cumplir con el propósito de Dios para su vida. 2.- Una buena meta. Pablo reconoce no haber llegado a la meta y por eso la persigue. Su meta es parecerse cada vez más a Jesús. Y, 3.- Una buena dinámica. Si tenemos un enfoque y una meta, debemos tener un plan de acción. Para esto debemos olvidar cosas viejas, nuestros fracasos, nuestros temores, nuestras derrotas temporales, los ataques del enemigo, las ofensas de amigos. Aprender de Dios a perdonar. Nosotros perdonamos porque Dios lo ordena, no porque la otra persona se lo merece. El perdón es una parte importante de esa dinámica. Es imposible crecer en Dios si vivimos en el pasado, si vivimos en luchas y amarguras.

El apóstol prosigue, sigue avanzando en su crecimiento espiritual, olvidando lo que queda atrás. Deja atrás las cosas dolorosas de su vida.

Para terminar el año bien, debemos hacer una buena evaluación de lo sucedido en el año, reconocer las circunstancias con humildad e identidad en Cristo, y tener una resolución adoptando una buena actitud

Finalmente, el pastor Méndez nos exhorta a que copiemos del apóstol Pablo, que aprendamos que debemos ser humildes, agradecidos y depender más de Dios. El día final de este año acordémonos de Dios, agradeciendo las muchas cosas que nos ha dado, y en humildad reconocer nuestra dependencia de Él.

Padre celestial, Padre eterno, fortalece nuestra fe. Te pedimos que en estos días de fin de año pongas en nuestro corazón el deseo de reflexionar sobre nuestra carrera en el cristianismo, los frutos que hemos dado y lo mucho que nos falta por alcanzar la meta deseada. Que también pongas la humildad necesaria para reconocer nuestras fallas y pecados cometidos, así como la fortaleza para pedir perdón y perdonar a otros y no volverlos a cometer. En el nombre de Cristo Jesús pedimos estas cosas. Bendiciones.

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