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16 de Enero de 2018

La iglesia y yo

Por 

(Sermón del pastor Héctor Salcedo)

El propósito de esta serie “Vida de iglesia” es ayudarnos a entender que, si bien la salvación es personal, el plan de Dios cuando nos rescató no es que vivamos de manera individualista, aisladas ni en la periferia pues una y otra vez en el Nuevo Testamento encontramos a los apóstoles, sus discípulos, a los nuevos creyentes, a los miembros de las diferentes iglesias viviendo “los unos a los otros” con un claro entendimiento de que somos “miembros los unos de los otros” en un cuerpo donde Cristo es la Cabeza y, por lo tanto, ni los miembros ni el cuerpo funciona bien si no nos unimos al mismo.

En este enlace https://youtu.be/q8HcbkM-98A puedes ver el sermón “La iglesia y yo” del pastor Héctor Salcedo donde encontrarás respuesta a las preguntas que muchas nos hemos hecho o todavía nos hacemos respecto a la vida de iglesia y que nos ayudarán a derribar las excusas que nos han impedido avanzar en esta área.

Partiendo de los dos pasajes donde Cristo hace referencia a la iglesia (Mateo 16:13-20 y Mateo 18:15-20 te recomendamos leerlos) el pastor nos ayuda a entender qué es la iglesia:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo. con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

Y de allí nos ayuda a reflexionar:

 1. Si le perteneces a Cristo, si confías que Su sacrificio en la cruz fue por tus pecados, entonces eres parte de la iglesia universal, todos aquellos por quienes Jesús murió.

 2. La iglesia somos tú y yo.

 3. Tú eres la iglesia.

 4. No voy a la iglesia (edificio o lugar) sino a reunirme con la iglesia (grupo de personas).

 5. La manifestación de tu pertenencia tiene que hacerse en una iglesia local.

 6. ¿Cómo manifiestas en la práctica que eres parte de la iglesia universal? Cuando te colocas bajo el liderazgo de tu iglesia local.

 7. Te comprometes con las personas de esa iglesia, vida en comunidad, visión conjunta, vida compartida.

 8. Cristianos sin iglesia o con iglesia, pero sin compromiso era algo desconocido en la iglesia primitiva, es un fenómeno reciente producto de nuestra cultura egocéntrica, que no quiere rendir cuentas.

 9. Esta actitud tiene un impacto negativo en mi caminar como cristiana.

Con esto en mente, veamos algunas preguntas tomadas de las enseñanzas del sermón, que pueden ayudarnos a identificar dónde estamos hoy y cómo reenfocarnos para llegar a la meta que Dios quiere para cada una de nosotras:

 1. La motivación correcta:

  1. a. ¿Cuál es la necesidad de comprometerme con una iglesia si llevo varios años visitando y así estoy bien?
  2. b. ¿Involucrarme más en la iglesia hará que quieran meterse en mi vida?
  3. c. ¿Qué querrán que yo deje de hacer?
  4. d. Quiero crecer espiritualmente ¿por qué no puedo hacerlo sola leyendo mi Biblia si tengo a Jesús? ¿No es Él suficiente para mí?
  5. e. La iglesia marcha muy bien ¿para qué me necesitan a mí?
  6. f.  ¿Cuáles ídolos no quieres dejar de forma que puedas asumir el compromiso que Dios demanda de ti hacia su iglesia?

La santificación es un proyecto comunitario, caminando junto a las demás ovejas y siguiendo al Buen Pastor en una misma dirección y hacia la misma meta.

 2. Mi relación con la iglesia dependerá de lo que pienso que la iglesia es. ¿Cuál es tu pensamiento más recurrente con relación a la iglesia?

  1.  a. ¿Que no te da u ofrece más? ¿Más entretenimiento?
  2.  b. ¿Más ayuda para tus problemas? O,
  3.  c. ¿Cómo puedes ser usada por Dios para edificar y servir a Su pueblo?
  4.  d. ¿Cómo apoyar a otras con sus necesidades?
  5.  e. ¿Cómo aprender más de la Palabra para estar lista para servir a otras?

 3. Mi relación personal con Cristo no elimina la necesidad de mi alma a exponerme ante otros:

En la Biblia encontramos más de 16 afirmaciones sobre lo que debemos hacer “los unos por los otros” (exhortarnos unos a otros, orar unos por otros, amarnos unos a otros):

  1. ¿Cómo podemos hacerlo si no somos parte activa de la iglesia?
  2. ¿Me engaña el orgullo haciéndome huir de someterme al escrutinio de otros?
  3. ¿Tengo miedo de hacerme vulnerable?
  4. ¿Cómo vivir “los unos a los otros” si no me acerco a otras para acompañarnos en nuestro caminar espiritual?

Tenemos una responsabilidad mutua de velar por los demás. Abstenerme de hacerlo es pecado, es rebelarme a los mandatos de Dios en Su Palabra sobre “los unos a los otros”.

 4. ¿Qué se requiere de mi para unirme a la iglesia? Podrías estar pensando que todavía no estás lista pues hay asuntos que debes organizar.

  1. a. ¿Cuáles cosas debo dejar para estar lista a unirme a la iglesia?
  2. b. ¿Cuán ordenada debe estar mi vida?

Es en la iglesia donde Cristo nos prepara, nos capacita. No esperes ordenar tu vida para venir, se acabará sin haber venido. Nunca estarás lo “suficientemente lista”.

Recuerda que la iglesia está compuesta por pecadores, caminando juntos, siendo moldeados por Dios a la imagen de Cristo y siendo ayudados por otros a ser moldeados a la imagen de Cristo. 

 5. ¿Cómo relacionarme con los miembros de la iglesia?  

En Hechos 20:28 que narra la despedida de Pablo a pastores y líderes les encomienda “cuidar” a los miembros de la congregación aquellos que “Él compró con Su propia sangre”.

  1. ¿Cómo debo cuidarlos?
  2. ¿Cómo debo tratarlos si me irritan?
  3. ¿Qué debo tener en mente en nuestras relaciones?

El cuidado con el trato que le doy a la oveja dependerá de cuánto entienda que tiene la imagen de Dios (como toda criatura) ha sido comprada a precio de sangre por nuestro Señor (es Su hija), a pesar de sus imperfecciones. Todas tenemos actitudes que irritan a otros.

¿Qué cosas hago o no hago que pueden irritar a otros? Todos tenemos causa de irritación para los demás.

En Mateo 18:15 en adelante Jesús nos habla de cómo abordar a un hermano en pecado y así nos enseña la responsabilidad mutua de caminar en santidad, con los hermanos, si somos testigos de desvío, confrontarles a solas, sino con varios testigos y si no, decirlo a la iglesia, y última instancia, sacarlo. 

Es un rol de vigilancia mutua, si lo veo desviarse debo llamarle atención con amor y gracia para que regrese. Soy llamada a velar por salud espiritual de mis hermanos en Cristo.

¿Soy parte de la generación que se resiste la vida en comunidad?  La que dice ¡No se metan en mi vida!

Proverbios 27:17 “Como el hierro se afila con hierro, así un amigo se afila con su amigo”.

 6. Compromiso con la iglesia.

  1. a. ¿Cómo sería esta iglesia local si todos los que estamos aquí tuviéramos el mismo compromiso y entrega que yo tengo?
  2. b. Si todos hiciéramos (lo mucho, lo poco o nada) que yo hago ¿dónde estaría mi iglesia?
  3. c. Revisa en tu Biblia los pasajes que se refieren a la relación de Cristo con Su iglesia (Su Novia), a quién es la iglesia en Cristo (familia de Dios, miembros de Su cuerpo), lo que somos para Él (Su pueblo adquirido, objeto de Su amor, de Su obra, Sus instrumentos) y reflexiona cuánto tu actitud, manera de pensar honra lo que Dios piensa de la iglesia.
  4. d. Si ese es el valor que Dios le da ¿cómo considerarla como entidad no digna de mi mayor devoción?
  5. e. La iglesia es la novia y esposa de Cristo, ¿cómo se siente Él cuando la desprecio?
  6. f. Evalúa tu compromiso y entrega a la iglesia a la luz del compromiso y entrega de Cristo según Filipenses 2.

Invitación testimonio:

Lee las 3 razones que comparte esta hermana para animarte a hacer vida de iglesia:

 1. Es un mandato de Dios: "no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca.” Hebreos10:25

 2. En los grupos pequeños podemos tener una relación más íntima como hermanos, conocer nuestras luchas, debilidades y recibir discipulado o consejería bíblica. Nos permite integrarnos como una familia, hacer vida de iglesia fuera del templo porque la iglesia eres tú, soy yo, somos todos.

 3. Es importante que hagas vida de iglesia con tus hermanas en la FE:

“Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero; pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” Eclesiastés4:10


Debemos procurar andar con mujeres que tengan nuestro mismo sentir, mismo caminar, estar en grupos pequeños de estudios bíblicos para mujeres te ayudará a tener a mano amigas verdaderas, disponibles para ayudarte en momentos difíciles, mujeres increíbles que Dios ha puesto a tu disposición para recibir la ayuda en cualquier situación de tu vida.

Chandys Pérez 

 

 

Pastor Héctor Salcedo

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