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14 de Diciembre de 2018

LA IBI 20 años después: Una mirada al pasado, con la mira en el futuro

Veinte años han transcurrido desde que Dios inició esta obra de gracia, denominada la Iglesia Bautista Internacional o simplemente la IBI. Nunca imaginamos que en apenas dos décadas el impacto de esta obra sería tan profundo a lo largo y ancho del continente Latinoamericano. Lo que sí podemos decir es que desde un inicio soñamos con una iglesia que fuera un ente de impacto y de transformación en esta generación. Por eso nuestra visión habla de “desarrollar una iglesia sin muros compuesta de discípulos comprometidos con la verdad de Dios para transformar su esfera de influencia”.

Quizás una de las realidades que más me llena de gozo y satisfacción es ver la mano de Dios sobre nosotros, y haber palpado el impacto producido por el ministerio de una iglesia local y no simplemente el fruto de un solo hombre. Esto es cierto del púlpito de la iglesia; del ministerio de adoración, de los eventos Por Su Causa, del Instituto Integridad y Sabiduría que esta noche celebra su 10ª graduación y más recientemente, hemos comenzado a verlo en la influencia del ministerio de Ezer que empieza a impactar a las mujeres del continente con la verdad de Dios. Esto no es simplemente una impresión, sino la evidencia de lo que hemos visto cada vez que viajamos a las naciones de la región: A Dios le ha placido usarnos como instrumentos.

Veinte años después me sigue sorprendiendo hasta donde el ministerio ha producido huellas en nuestra región. No decimos esto con sentido de orgullo, sino con sentido de asombro, gratitud y con un gran peso sobre nuestros hombros. Reconocemos nuestra necesidad de permanecer fieles al evangelio si deseamos continuar siendo de algún uso para nuestro Dios.

Hoy más que nunca estoy convencido de que la motivación de toda buena obra es la gracia de Dios. Esa misma gracia es el motor de todo cuanto ocurre en y a través de nosotros. Dicha gracia no es simplemente el favor inmerecido de Dios, aunque lo es; su gracia es también la causante de todo impacto o transformación que nuestros ojos pueden ver. Esta es una de las muchas lecciones aprendidas en el terreno de la práctica y no solo a nivel teológico.

Dos décadas después del inicio, mis ojos pueden ver a un Dios más grande, no porque Él haya crecido, sino porque nuestra visión espiritual hoy, es más clara. Y 20 años más tarde yo puedo ver Su mano de gracia sobre el ministerio de manera abrumadora.

En todo este tiempo, no ha faltado el recurso humano; ni el recurso económico; no han faltado los ministerios externos con quienes hemos hecho alianzas que han permanecido en el tiempo. Tampoco han faltado los pastores amigos que nos han animado y apoyado en gran manera. Dios aún ha suplido amigos que sin pertenecer a la comunidad cristiana han reconocido el valor de lo que Dios está haciendo, y nos han extendido la mano. Definitivamente que su gracia es suficiente.

Todo lo anterior solo nos lleva a sentirnos cada vez más pequeños ante la majestad y grandeza de nuestro Dios y sus planes y nos lleva a abrazar un mayor compromiso con la causa de Cristo.

Como dice J. Stephen Yuille en su libro, A Labor of Love, (Una labor de amor):

“Si Dios considera a Su pueblo digno de sangre, nosotros debiéramos considerarlo digno de nuestro sudor,”.

A quien mucho se le da, mucho se le demandará. Así habló nuestro Señor Jesucristo. Cada uno de los pastores de nuestra iglesia dará cuenta a Dios por las almas de aquellos que Él ha puesto en nuestras manos, pero también dará cuenta por el uso hecho de los recursos puestos a nuestra disposición de parte de Dios. Estos recursos han sido muchos.

No podemos estar continuamente saciados mientras otros mueren de hambre espiritual esperando comer migajas. Eso no sería justo, ni sería pasado por alto en los cielos. La hambruna espiritual en nuestras naciones es otra de las realidades vividas y de las lecciones aprendidas. Por esta razón te lanzo un reto hoy: Que puedas comprometerte aún más con alcanzar nuestra región. La comodidad es conveniente, pero no es bíblica. Como dijera el pastor Hershael York en una de sus visitas a nuestra iglesia: Cristo no dijo, toma tu almohada y sígueme, sino, toma tu cruz y sígueme.

Viendo hacia atrás, tengo que decir que, si tuviera que iniciar de nuevo, comenzaría de la misma manera: un estudio bíblico en una casa, exclusivamente dedicado al estudio de las escrituras. Así iniciamos y a partir de un grupo de 10 o 12 personas, Dios fue añadiendo aquellos que iban siendo salvos para constituirse en una comunidad de unas 2,500 personas en el día de hoy.

El énfasis hecho en la proclamación de la verdad de nuestro Dios para dar a conocer Su carácter, revelado en Su Hijo y en Su evangelio, respaldado por un testimonio de integridad, no lo cambiaríamos en lo más mínimo.

Hoy en día el Señor no solamente ha abierto mis ojos para ver más claramente, sino que ha ensanchado mi corazón pastoral y por tanto veo multitudes más grandes como ovejas sin pastor en muchas de las naciones latinoamericanas por las cuales mi corazón llora y se carga.

Otro aprendizaje de estos 20 años: lo que muchos damos por sentado en nuestra iglesia o en nuestro país, otros muchos aún lo añoran.

Muchos me han hablado del trabajo arduo y tenaz que debió haber implicado el desarrollo de esta obra de Dios, pero con sinceridad de corazón hoy testifico que debido a la abundancia de la gracia de Dios para con nosotros, no hemos sentido que el trabajo haya sido arduo ni tenaz, sino más bien un recorrido montados en la mano del Dios que va delante de nosotros abriendo las puertas de obras que Él preparó de antemano y en las cuales nosotros no solamente hemos caminado, sino que también nos hemos deleitado.

Ha habido algunas aflicciones de cierta magnitud, pero al igual que el apóstol Pablo, tenemos que decir que estas no son más que leves y pasajeras, que no valen la pena ser comparadas con la gloria que ha de venir.

Mientras trato de contemplar los próximos 20 años del ministerio:

- Me imagino nuestra iglesia apoyando grandemente un ministerio hacia fuera encargado de preparar pastores para toda Latinoamérica que estén dispuestos a pagar el precio necesario para desplegar la gloria de la revelación de Dios para la redención de toda la región.

- Sueño con ver personas de nuestra iglesia que hoy están en la periferia, pero que deberían estar en el núcleo de lo que está ocurriendo aquí en IBI y fuera de IBI.

- Sueño no solamente con hacer más de lo mismo que hemos hecho: predicar fielmente la palabra, sino con hacer mucho más de lo que hasta ahora se ha podido hacer. Pero queremos seguir la cronología del plan soberano de nuestro Creador. Él dirige la orquesta, nosotros seguimos Sus instrucciones.

- Sueño con ver un ministerio de adoración que siga sirviendo de ejemplo en la región de lo que implica adorar a nuestro Dios de una manera reverente y de una forma contextualizada que permita la honra de Su nombre y la intimidad con Él. Queremos que la influencia que hemos alcanzado hasta ahora, llegue mucho más lejos.

- Sueño con iglesias locales plantadas o apoyadas por nuestro ministerio que sean agentes regionales de transformación de la comunidad.

- Sueño no solamente con la evangelización de los perdidos, sino con la transformación de las comunidades donde los antes perdidos, pero ahora convertidos, puedan crear un impacto más allá de los cuatros muros de sus iglesias. Damos gracias a Dios por los alcanzados, pero los no alcanzados son muchos más.

- Sueño con un ministerio que ayude en el futuro a otros ministerios a plantar sus propios institutos de formación académica. Queremos ver multiplicados y fortalecidos los acuerdos hechos con iglesias de diferentes regiones.

- Sueño con una iglesia capaz de enviar misioneros a diferentes regiones del planeta y que sirva de inspiración para que otras iglesias puedan hacer lo mismo. Los primeros ya han salido, pero queremos ver necesitamos miles más en los continentes porque la mies es mucha y los obreros son pocos.

- Sueño con ver un número creciente de profesionales cristianos que abrazan la causa de Cristo como Su causa, que prestan sus “maletines” y lugares de trabajo como púlpito desde donde pueda resonar la voz de Cristo. Algunos lo han hecho, muchos más necesitan hacer lo mismo.

En los próximos veinte años no te conformes con ser un observador de lo que pasa… conviértete en uno de los responsables de que las cosas pasen.

Recuerda que el único esfuerzo y dinero que vuelves a ver es el que inviertes en el reino de los cielos; todo lo demás se queda de este lado de la gloria.

Sé sabio… vive para la eternidad.

Sé bíblico… comprométete con la Gran Comisión

¡Sé un hombre y una mujer de Su causa y no de la tuya!

 

Reflexión del pastor Miguel Núñez
en ocasión de la Noche de Celebración y Acción de Gracias
por los 20 años de la IBI
Miércoles 12 de diciembre del 2018

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