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Estos pasajes (Filipenses 1:21-24) relatan un párrafo de la carta del apóstol Pablo a los filipenses, en la cual les refiere que no tiene otra razón de vivir que no sea glorificar a Cristo, por eso les dice que para él vivir es Cristo y morir es ganancia. 

Mientras para el hombre natural la muerte es dolorosa porque pierde las bendiciones terrenales y esperanzas, para el creyente verdadero es ganancia, porque es el final de sus debilidades y miserias, le libra de todos los males terrenales y lo lleva a poseer el bien principal, que es la vida eterna al lado del Señor.  Para Pablo, la disyuntiva no era el vivir en este mundo y servir a Cristo o morir físicamente y pasar a disfrutar de Su presencia eterna, porque no hay comparación. La disyuntiva era cómo vivir sirviendo a Cristo o estar con El. Pero en lo que pasa lo segundo debemos continuar viviendo para Cristo, y todo lo que hacemos hagámoslo para El, para Su gloria.

Para el apóstol el propósito de vida es Cristo. Si vive, vive para Cristo, y si muere, pasa a Su presencia, lo que para él era mejor. Tenía una vida basada en Cristo.

El primer interés de Pablo era el conocer profundamente a Cristo. En medio de las dificultades es cuando se conoce mas a Cristo y su carácter por la dependencia de El que tenemos.

También, quería experimentar el poder de Cristo. En sus debilidades sabia que Cristo manifestaba su poder.

Otro interés era proclamar Su evangelio. Siempre expresaba que se gloriaba en presentar el evangelio de Cristo, presentar Su palabra para que todos creyeran las buenas nuevas para salvación.

De igual manera el obedecer a Cristo. Todo lo que hacía era para la gloria de Cristo y vivir de acuerdo a Su voluntad.

Mi nivel de angustia en medio de la aflicción será menor mientras menos me enfoque en mí mismo. Debo enfocarme en Dios porque El ha prometido que todo obra para bien para los que aman al Señor.

Para Pablo tanto la vida como la muerte le eran atractivas. La vida le atraía porque quería ser útil para el Señor, ser Su servidor, deseaba cumplir  los propósitos de Dios en este mundo. Su vida es Cristo. Y la muerte le era atractiva porque sabía que vería el rostro de Cristo, y para él eso sería lo mejor, era ganancia. Cuando parta de este mundo, llegará al lugar donde esta Cristo y donde él quiere estar.

Como ves el momento de la muerte? Tienes miedo o estas ansioso a lo que te enfrentas? 

Si estas escapando o tienes temor, tienes la opción de venir a Cristo en arrepentimiento, porque El dijo que era el camino, la verdad y la vida, y nadie va al Padre si no es a través de El. Y estando en El no tendrás esos temores, por el contrario esperaras la muerte cantando.

Pertenece a la serie Ocasiones Especiales
14 de Diciembre de 2014

Cristo es suficiente

El pastor Héctor Salcedo nos explica que Cristo es suficiente para estar contentos. Define el contentamiento como un estado del corazón que produce vidas agradecidas y una alabanza constante a nuestro Dios. Además, nos muestra cómo la Palabra indica que ya Dios ha provisto todo lo necesario para nuestro gozo presente. El contentamiento es una virtud y un mandato; la razón del mismo es que tenemos al Señor. La vida de Pablo revela que el contentamiento se desarrolla, se aprende. El corazón contento no es el que no desea nada, sino aquel para el que su mayor anhelo es Jesucristo. El pastor Héctor nos exhorta a no buscar cosas para estar contentos, sino a Cristo, quien nos llena y fortalece. Finalmente, nos deja una de tres lecciones que Pablo aprendió en cuanto a la suficiencia de Jesús: Cristo habilita al creyente para confiar plenamente en la providencia de Dios. Las dos lecciones restantes, las veremos en el sermón próximo.

Pertenece a la serie Ocasiones Especiales