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Esta primera carta a la iglesia de Tesalónica está llena de afecto, confianza e instrucciones. Es más consoladora que práctica, y al final muestra el corazón de Pablo lleno del Espíritu. En estos versículos finales el Apóstol Pablo le dice a la iglesia de Tesalónica, y a nosotros también, que se mantiene orando para que cuando venga nuestro Señor Jesucristo la santidad del cristiano haya alcanzado su plenitud, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible.

Adicionalmente nos pide que oremos intensamente por nuestra santificación y por la de los hermanos, porque así demostramos nuestro amor fraternal, orando los unos por los otros. Porque no se necesita más que conocer la gracia de nuestro Señor Jesucristo para hacernos dichosos. Él es una fuente de gracia que siempre fluye y rebasa para suplir todas nuestras carencias. La santificación solicitada por Pablo expresa el deseo del corazón de Dios. Esta petición también es una bendición, porque la santificación es la voluntad  y deseo de Dios para nuestras vidas. El desea una santificación completa, en espíritu, alma y cuerpo, de todo nuestro ser.

También desea que seamos irreprensibles. Esta característica es parte de la santificación, van de la mano, y es parte del esfuerzo personal que debemos hacer. Tanto la santificación  como lo irreprensible de nuestro ser, el Apóstol Pablo lo une, lo ata, a la venida del Señor. Expresa que su deseo es que Jesucristo nos encuentre santos e irreprensibles cuando venga, y en el trayecto Dios nos preserva, porque El inició la obra en nosotros y la terminará.

La oración que pide Pablo por él mismo es necesaria  porque todos somos propensos a tentaciones y caídas.  La oración es una actitud que nos acerca íntimamente al corazón de Dios y por eso El nos ayuda, nos preserva de caídas y nos concede Su gracia. Mientras más intensamente oramos menos propensos somos a las tentaciones y caídas. El saludo con un beso santo es un saludo de despedida de Pablo a los hermanos de Tesalónica. Nos recuerda que hasta nuestros saludos y despedidas deben ser en un lenguaje santificado.

La despedida de la carta,  cuando dice que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ellos, y con nosotros también, expresa el deseo de Pablo para que la gracia de Dios opere en nuestras vidas, ya que se requiere de esta gracia de Dios para vivir.

15 de Febrero de 2015

Cómo caminar y agradar a Dios

Cómo Caminar y Agradar a Dios", es el título del mensaje de Miguel Núñez en el día de hoy, en continuación de la serie sobre la iglesia de Tesalónica.( Cap. 4:1-8 ) En estos versículos el Apóstol Pablo les recuerda a los hermanos de Tesalónica la manera como deben conducirse con los demás. La manera como le agrada a Dios, pués la voluntad de Dios es su  santificación. Les recuerda que no anden en fornicación, que cada uno tenga su esposa en santidad y honor, que no se entreguen a pasiones, que no agravien ni engañen a los hermanos, porque el Señor no nos ha llamado a inmundicia, sino a santificación. En estos pasajes Pablo envía a los hermanos de esta iglesia una serie de instrucciones, advertencia y finalmente les dice que es la voluntad de Dios, y estas instrucciones ya se las había dado cuando estuvo con ellos. Pablo los exhorta a vivir en santidad, eliminando la inmoralidad sexual y el engaño y perjuicio a los demás. Estos pasajes, o mandatos, tienen una gran aplicación para nuestras vidas, principalmente en estos tiempos en que se han perdido los frenos sociales. La santificación se produce primero por la gracia de  Dios que pone ese deseo en nosotros y luego por el esfuerzo que yo haga para cumplir con ese deseo, y se hace a través del dominio propio.  Porque hemos recibido un llamado de parte de Dios para santificación y porque Dios nos ha dado Su espíritu, que es Santo. De la manera en que podemos glorificar a Dios es a través de un caminar santo, porque es Su voluntad

20 de Abril de 2014

Resurrección e incredulidad

Aprovechando la ocasión de la celebración de la resurrección de nuestro Señor Jesús, el pastor Miguel Núñez nos trae una reflexión basada en este hecho histórico usando el texto del evangelio de Marcos. En este sermón, él explica cómo la resurrección de Cristo no implica que nuestras luchas contra el pecado (incredulidad, temor) han terminado. Y cómo nosotros, al igual que los discípulos, nos negamos a creer lo que no nos conviene, lo que no entendemos y lo que no controlamos. Finalmente, el pastor Miguel nos recuerda que Jesús comprende nuestras debilidades humanas en su misericordia, pero las reprende en su santidad. Jesús “celebró” su resurrección con sus discípulos, pero no sin antes confrontar su pecado de incredulidad y dureza de corazón.

Pertenece a la serie El Evangelio de Marcos

Continuando con la serie de Marcos, el Pastor Miguel Núñez nos comparte acerca del episodio donde Jesús purificó el templo. Este sermón abarca fundamentalmente dos puntos: 1- La reacción airada de Cristo ante la corrupción completa de las actividades del templo (su comercialización),  la indiferencia de los judíos frente a esa práctica y la violación de la santidad de Dios. 2- Jesús revela que la ira es un aspecto que forma parte del carácter Dios, al igual que el amor y la misericordia. Con la limpieza del templo, Cristo nos enseña que la ira de Dios es la expresión de su santidad dirigida contra el pecado y contra el pecador que no se arrepiente.

Pertenece a la serie El Evangelio de Marcos