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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó “Para vivir plenamente tienes que morir completamente” basado en Lucas 14:25-27 como parte de la serie “El espíritu de la apostasía”.

29 de Diciembre de 2019

Como esperar Su segunda venida

El domingo 29 de diciembre, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón "Como esperar Su segunda venida" basado en 2 Pedro 3:10-18.

20 de Diciembre de 2019

Un niño nos ha nacido

El profeta Isaías vivió y ejerció su ministerio durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Exequias, cerca de 750 años antes de Cristo. Se le llamó el profeta evangelista por las innumerables veces que profetizó acerca de la venida, el carácter, el ministerio y la predicación, los sufrimientos y la muerte del Mesías, así como de la extensión y la continuación de su[1] reinado.

En estos versículos, Isaías anuncia el nacimiento del Mesías como algo que ya había sucedido, el Hijo ha nacido. Este hijo nació para provecho de nosotros los hombres, nosotros los pecadores, de todos los creyentes, desde el inicio hasta el final del mundo.

A este hijo se le llama Admirable, porque Él es Dios y hombre. Su amor es la admiración de los ángeles y los santos glorificados. Es admirable en su entrega Y su servicio, dejó su gloria para venir a este mundo. Sirvió sin prejuicios, sin títulos y sin cobrar. Él es el consejero, porque conoce los consejos de Dios desde la eternidad; y El da consejos a los hombres, consejos en que consulta nuestro bienestar.

Nos aconseja en medio de nuestras pruebas y angustias y luego nos consuela. Como Príncipe de Paz nos reconcilia a Dios, es el Dador de paz en el corazón y la conciencia. Cuando su reino este plenamente establecido, los hombres no aprenderán más a guerrear.

La armonía completa de estas profecías con la doctrina del Nuevo Testamento demuestra que los profetas judíos y los maestros cristianos tenían el mismo punto de vista de la persona y la salvación del Mesías.

Antes de la celebración de la navidad es propicio este mensaje, ya que podemos celebrar su venida a este mundo, la llegada del Mesías para salvación de todos nosotros, para nuestra liberación de la esclavitud del pecado.

En reflexión podemos notar que este niño fue dado por Dios, El dio a Su hijo, el unigénito, porque amó tanto el mundo que envió a su hijo para reconciliar el mundo con El, ya que por nuestros pecados nos habíamos alejado de Dios, nos habíamos hecho enemigos de Dios. Pero este niño, al crecer, viviría sin pecados y seria sacrificado para la expiación y perdón de nuestros pecados, y darnos vida eterna en Su presencia. En medio de su sacrificio, en el momento de mayor debilidad humana, derrotó a Satanás, derrotó al mundo de las tinieblas, por eso se le llama Dios Poderoso.

Este niño nació en un pueblo lejano, Nazaret, bajo condiciones difíciles, en un pesebre rodeado de animales. Expresamente Dios Padre dispuso que el Rey de reyes, el mismo Dios, viniera en condiciones de pobreza física, para que desde el inicio de su vida conociera los sufrimientos y tentaciones humanas. ¿Quién pensaría que el gobernador del cielo y la tierra naciera en esas condiciones? Los que esperaban al Mesías esperaban un guerrero, un rey, que naciera por lo menos en Jerusalén, pero Dios dispuso otra cosa¿Por qué tuvo que ser El quien murió en la cruz y no yo, ¿si el que pecó fui yo?

Porque el celo del Señor hará que Su imperio sea dilatado, y la paz no tendrá límites, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.

Señor, date a conocer a tu pueblo por todo nombre de amor y en todo carácter glorioso. Incrementa Tu gracia en todo corazón de tus redimidos en la tierra. Bendiciones.

 

Miguel Núñez

*Extracto del mensaje dado por el Pastor Miguel Núñez, pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional el 20 de diciembre del 2015.

15 de Diciembre de 2019

El día del Señor

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó la serie “El espíritu de la apostasía” predicando el sermón “El día del Señor” basado en 2 Pedro 3:1-10.

Cristo y los apóstoles que vinieron después anunciaron la segunda venida de Cristo con palabras de certidumbre, pero la iglesia de hoy se ha entretenido tanto con este mundo que muchos no están pensando en Su retorno y otros quisieran que retrasara para poder vivir sus vidas. Queremos que el Señor altere Sus planes hasta que podamos ver los nuestros realizados. Si el Señor prestara atención a los deseos de nuestros corazones, nunca vendría porque en cada generación hay personas deseando el retraso de su regreso por diferentes razones.

Sin embargo, a la luz del Nuevo Testamento, debiéramos levantarnos todos los días expectantes, pensando que hoy pudiera ser el día de Su regreso; que hoy pudiera ser el día cuando lleguemos a ver a nuestro Señor cara a cara tal como Él es. No puede ser que Dios se moleste en revelarnos porciones de Su plan futuro y que nuestra respuesta sea: “gracias, pero realmente no me interesa.” Este es un tema importante para Dios. ¡Uno de cada 30 versos en el Nuevo Testamento hace referencia a la segunda venida! Más de un cuarto de la Biblia es profecía predictiva y aproximadamente un tercio de esa profecía predictiva aún no se ha cumplido.

Necesitamos escudriñar aquellas cosas que Dios ha revelado del futuro, pero también debemos escudriñar las Escrituras para saber que hacer en la espera. Creo que ahora, al final de un año, hace bien reflexionar acerca del retorno de nuestro Señor y reflexionar acerca de cómo debemos vivir en el 2020 en vista de la cercanía de Su venida, sea cuando sea.

En 2 Pedro 1 y 2, Pedro batalló en contra de los falsos maestros que habían surgido en el mismo seno de la iglesia. En el capítulo 2, Pedro atacó tanto la conducta como el carácter de dichos maestros. Ese capítulo contiene algunas de las palabras y advertencias más severas en contra de aquellos que enseñan herejías, aquellos que han apostatado de la fe y aquellos que tratan de desviar las ovejas del Señor.

Ahora, en el capítulo 3, más que atacar el carácter y la conducta de aquellos que enseñaban falsamente, Pedro se enfocó en contradecir algunas de sus enseñanzas más amenazantes para la iglesia de sus días—aún para la iglesia de nuestros días. Pedro muestra como los falsos maestros estaban tratando de negar la posibilidad del retorno de Cristo para así convencerlos de que podían vivir libertinamente disfrutando de sus deseos carnales. Después de haber tenido un número de años en la fe, la mayoría de los creyentes raramente pecan por ignorancia, sino que pecan simplemente por haber deliberadamente ignorado lo que anteriormente habían aprendido. Para ellos, la verdad de Dios aprendida en el pasado perdió su brillo y su peso, y paso a un segundo plano. En 2 Pedro 3:1-10, Pedro vuelve a referirse a la necesidad de poder recordar lo que ya se nos ha enseñado.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Los falsos maestros y la justicia de Dios (2da parte)” basado en 2 Pedro 2:10-22.

Hay muy pocos libros de la Biblia que no tratan el tema de los falsos maestros o de la falsa enseñanza de una manera u otra. En Génesis conocimos al primero de los falsos maestros, el mismo Satanás, y su aula de clase fue todo el Jardín del Edén con apenas dos estudiantes, cuya decisión ha sido responsable de todo el desastre de la historia humana. Saltando al Nuevo Testamento, en Mateo 7:15-20 vimos al mismo Señor

Jesucristo advertirnos claramente acerca de esta realidad en el sermón del monte. De acuerdo con nuestro Señor Jesucristo, los falsos maestros no pueden ser distinguidos solamente por sus enseñanzas porque estas pudieran estar muy disfrazadas. Tampoco pueden ser distinguidos por su oratoria porque algunos de ellos son muy capaces. Finalmente, no pueden ser distinguidos por su apariencia ya que algunos de ellos son muy carismáticos con personalidades muy magnéticas. La mejor prueba de un falso maestro son sus frutos y estos se ven en tiempo.

La estrategia de nuestro enemigo es tratar de imitar a nuestro Dios porque esa es la forma más fácil de engañarnos y de desviar nuestra atención. No olvidemos que todo comenzó en el jardín del Edén cuando Satanás logró cambiar la verdad de Dios por la mentira y así ha seguido hasta nuestros días. De hecho, el apóstol Pablo menciona en Romanos 1:25 que el origen de la idolatría es el cambio de la verdad de nuestro Dios por la mentira y que de esa forma nosotros terminamos adorando a la criatura en vez del Creador que es bendito por los siglos de los siglos.

Si lees 2 Pedro 2:10-22 con detenimiento y lo entiendes bien, terminas con los pelos erizados acerca de lo que se dice de estos individuos. Satanás tiene un evangelio falso, falsos maestros (en 2 Corintios 11:13-15), falsos seguidores (2 Corintios 11:26), y eventualmente nos presentará un falso Cristo o falsos Cristos (Mateo 24:24).

Lo primero que Pedro hace en el texto de hoy es exponer la arrogancia de los falsos maestros a los cuales él se está refiriendo. Luego, Pedro pasa a describirnos las consecuencias de dicha arrogancia. En otras palabras, el estilo de vida producido por su orgullo y prepotencia como seguimos viendo hoy.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Los falsos maestros y la justicia de Dios” basado en 2 Pedro 2:1-13. Este sermón forma parte de la serie “El espíritu de la apostasía”.

La segunda carta de Pedro y especialmente el segundo capítulo de esta carta, contienen algunas de las enseñanzas mas severas en contra de los falsos maestros.

De tiempo en tiempo, he mencionado algunos de los falsos maestros de nuestros días con nombre y apellido lo cual ha llevado a que algunas personas se acerquen para cuestionar por qué hacerlo así. La respuesta siempre ha sido la misma: porque así lo hizo el apóstol Pablo. Si tales personas no son mencionadas y comienzan a enseñar el evangelio de manera distorsionada, pudiesen causar mucho daño. Esa es la realidad del ministerio cristiano. Muchos comienzan, mucho menos terminan y unos pocos terminan bien. En el camino, muchos se desvían porque se han dejado engañar por falsos maestros, falsas enseñanzas y aún por falsos pensamientos que Satanás es capaz de introducir en nuestras mentes. El problema es que nuestros corazones son engañosos y, como dice en Jeremías 17:9, no es solo es engañoso, sino que es engañador.

Como habíamos mencionado, la segunda carta de Pedro representa una defensa del Evangelio y de los creyentes en contra de falsos maestros y falsas enseñanzas. Lo primero que quiero que veamos es el origen de estos falsos maestros. En 2 Pedro 2:1 dice, “Pero se levantaron falsos profetas entre el pueblo, así como habrá también falos maestros entre vosotros…” Los falsos maestros pudieran venir de afuera de la iglesia, pero frecuentemente provienen de adentro, como fue el caso de aquellos contra quienes Pedro advertía y que habían comenzado a producir estragos en el pueblo de Dios. Estos son los falsos maestros más peligrosos porque siempre lucen como hermanos en la fe. Mientras mas piadoso luce el falso maestro mas peligroso es.

La característica número uno de estos maestros es la falsedad de sus enseñanzas, pero también la falsedad de sus estilos de vidas. Aparentan ser una cosa cuando en realidad en su interior son algo completamente diferente. El primer falso maestro de la historia bíblica fue Satanás mismo quien, cuando en el jardín del Edén, comenzó a cuestionar la Palabra de Dios (Génesis 3:1) para luego pasar a negar la palabra de Dios diciéndoles: “ciertamente no moriréis.” Finalmente, pasó a sustituir la Palabra de Dios, afirmando que en vez de morir ellos llegarían a ser como Dios mismo. En un comentario sobre este pasaje, Warren Wiersbe agrega que Satanás tiene falsos cristianos o seguidores, un falso evangelio e incluso una falsa piedad; eventualmente él le presentará al mundo un falso Cristo.

Si hay algo que caracteriza nuestro enemigo, además de su falsedad, es la habilidad que él tiene para disfrazarse (2 Corintios 11:13-15). Satanás se disfraza como ángel de luz, sus falsos apóstoles se disfrazan como apóstoles de Cristo y sus servidores se disfrazan como servidores de justicia. La meta del falso maestro es el desvío, el instrumento es la mentira o el engaño y la metodología es el disfraz. La segunda mitad de 2 Pedro 2:1 dice, “los cuales encubiertamente introducirán herejías destructoras, negando incluso al Señor que los compró”. O sea, se introducen de forma encubierta, comienzan estado de acuerdo con la verdad—la predican, enseñan, la afirman. Luego introducen sus falsas enseñanzas al lado de la verdad, a la par, de manera que la gente oye la verdad y el error al mismo tiempo. Con el paso del tiempo, solo enseñan su falsedad sin decir nada de la verdad, llevando a que las personas terminen olvidándose de Dios a favor de seguir a un dios de su propia imaginación.

Pedro continúa caracterizando a estos falsos maestros en lo versículos 2-3 diciendo, “Muchos seguirán su sensualidad, y Por Causa De Ellos, El camino de la verdad será blasfemado; y en su avaricia os explotarán con palabras falsas. El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.” Los falsos maestros no tienen el carácter piadoso del verdadero maestro. Estos falsos maestros promovían la sensualidad de la misma manera que los falsos discípulos viven en la sensualidad y la disfrutan. La manera como lo hacen es apelando todo el tiempo al amor y a la misericordia de Dios, olvidando en todo el tiempo Su justicia.

Además, estos falsos maestros eran (y frecuentemente son) avaros llevándolos a eventualmente explotar ante sus seguidores. El evangelio de la prosperidad solo llena el bolsillo de sus exponentes, mientras vacía el bolsillo de sus seguidores.

Aquellos que no entienden porqué denunciamos a los falsos maestros por nombre, no entienden las consecuencias que tienen las falsas enseñanzas sobre el Evangelio. 2 Pedro 2:2 nos dice que “por causa de ellos, el camino de la verdad será blasfemado.” Lamentablemente millones de personas alrededor del mundo hablan mal de la fe cristiana por el mal testimonio de los hijos de Dios. Esa es la consecuencia de permitir que las falsas enseñanzas se propaguen; da lugar a un estilo de vida lleno de mentiras.

Al final del versículo uno se nos dice que sobre ellos vendría destrucción repentina. Una de las características de las mentiras es que son destructoras por definición. A los falsos maestros, y aún a muchos de los falsos seguidores o falsos discípulos, parece irle bien y muchas veces por un largo tiempo; pero luego Dios ejecuta Su juicio y repentinamente y les llega la destrucción. Así ocurre con todo aquel que elige seguir el camino de la mentira.

La verdad no es negociable; si negocias la verdad, negocias tu alma. Si andas en la verdad, andas con Dios; pero si andas en la mentira, andas con Satanás. Y, ¿qué tienen en común Cristo con Belial? (2 Corintios 6:15) Nada… ¡sal corriendo! 2 Pedro 2:3 dice, “El juicio de ellos, desde hace mucho tiempo no está ocioso, ni su perdición dormida.” Dios es lento para la ira, pero no es un Dios sin ira. Dios está lleno de misericordia, pero no es lo único con lo cual Dios está lleno (1 Pedro 4:17).

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “La importancia de recordar lo aprendido” basado en 2 Pedro 1:12-21.

Lamentablemente esta generación de “cristianos” ha redefinido lo que es el pecado y, como dice, David Wells, en su libro, “God in the Wasteland” (Dios en la Tierra Abandonada), “La mundanalidad es cualquier cosa que hace lucir al pecado como normal y a la piedad como algo extraño.” Por otro lado, Susana Wesley, la mamá de John y Charles Wesley nos dejó la mejor definición práctica de lo que es pecado: “Pecado es cualquier cosa que debilite tu razonamiento, altere la sensibilidad de tu conciencia, oscurezca tu apreciación de Dios, o te quite la pasión por las cosas espirituales; en pocas palabras, cualquier cosa que aumente el poder o la autoridad de la carne sobre tu espíritu... eso para ti, se convierte en pecado, independientemente de cuan bueno sea en sí mismo.”

Menciono todo esto conectando el mensaje anterior acerca de cómo terminar bien la carrera es tan relevante hoy como lo fue hace 2000 años. El apóstol Pedro estaba preocupado por la suerte que correrían sus seguidores en el futuro, sobre todo después de su partida. Es por esto que, en 1 Pedro 1:12-21, vemos como Pedro pretendía ayudarlos para que pudieran terminar bien la carrera cristiana que habían iniciado honrosamente.

Lamentablemente en medio de una generación que no conoce lo que es el honor, la lealtad, la fidelidad y la veracidad, muchos están contentos con solo terminar, aunque en el camino hayan cosechado consecuencias enormes a nivel personal, familiar, eclesiástico y aún a nivel de la sociedad en general. Parte de la problemática del cristiano cuando se desvía del camino es que ha olvidado o ignorado muchas de las verdades que él mismo enseñó, predicó y práctico y hoy en día se encuentra en medio de prácticas pecaminosas que violan las mismas verdades que el antes creyó.

De acuerdo con las mismas palabras de Pedro en 2 Pedro 1:14, su muerte era inminente; el Señor le había revelado a Pedro que después de esta carta, el partiría a la presencia del Señor. Esta segunda carta de Pedro ha sido considerada por algunos como el testamento del apóstol Pedro ya que es obvio que Pedro escribió esto a sus seguidores en vista de su partida inminente.

En esta carta/testamento, el apóstol Pedro comienza ayudando a sus seguidores a ver la importancia que tiene el recordar lo que ellos ya habían aprendido. Pedro está consciente de que muchos de los tropiezos del cristiano se deben a que, pasado un tiempo en la fe cristiana, aquellas cosas que antes eran muy preciadas ahora han perdido su brillo. Por esta razón existe una necesidad de recordar lo que antes era de tanta prioridad.

17 de Noviembre de 2019

La clave para terminar bien

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “La clave para terminar bien” basado en 2 Pedro 1:1-11.

Con este sermón, le damos inicio oficial a una nueva serie que va a cubrir la segunda carta de Pedro y la carta de Judas. Después de estudiar ambas cartas en detalle y su temática, resultó de manera providencial que el mejor título para esta serie es también El espíritu de la apostasía. En ambas ocasiones las epístolas están lidiando con falsas enseñanzas y herejías que están siendo introducidas al corazón de la iglesia.

En el caso de la epístola de Judas, los falsos maestros habían estado llegando a la iglesia desde afuera y la herejía principal que estaban tratando de introducir eran falsas doctrinas.

En el caso de la iglesia o de los creyentes a quienes Pedro se está refiriendo en su segunda carta, los falsos maestros se levantaron desde adentro de la iglesia y las falsas enseñanzas no se limitaban al plano puramente doctrinal.

En el día de hoy estaremos dando inicio a la segunda epístola de Pedro. De inicio, quisiera mencionar cuales eran los errores que Pedro estaba tratando de corregir en sus seguidores o por lo menos de advertir. De acuerdo con lo que leemos en la segunda carta de Pedro en 2:2 una de las herejías a las que Pedro se dirige era tanto de origen teológico, sino de origen moral. Esa es la razón por la que Pedro inicia el capítulo uno de su carta ayudándonos a ver cómo terminar bien la carrera. Lo hace con cierto tono de urgencia e intensidad. Como en todos los casos de falsos maestros, estos estaban tratando de arrastrar verdaderos discípulos hacia sus enseñanzas erróneas.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó la segunda parte del sermón “El espíritu de la apostasía” basado en Gálatas 1:1-10 & 2:11-14.

La semana pasada hablamos sobre el espíritu de la apostasía e hicimos referencia a aquellos como Judas, Simón el mago y Demas quienes apostataban de la fe de manera individual. También vimos como esto no ha ocurrido solo con ovejas, sino con múltiples pastores a través de la historia. Hablamos, incluso, de las personas que, de acuerdo con Hebreos 6, no tienen la posibilidad de arrepentimiento después de haber abandonado la fe aún habiendo sido iluminados y de habiendo gustado de la Buena Palabra (1 Juan 2:19).

Hoy estaremos hablando de espíritu de la apostasía a nivel eclesiástico. ¿Cual es el peligro de una iglesia que comienza a alejarse de la verdad o del evangelio?

En el Nuevo Testamento, las iglesias de Gálatas tipificaron como una iglesia comienza a alejarse del evangelio. En Gálatas 1:6-10 podemos ver la reacción de Pablo al distanciamiento de los creyentes de la verdad del evangelio. Pablo está escandalizado, alarmado y asombrado porque veía que las iglesias de Gálatas estaban dejando a un lado al Dios que los llamó por la gracia de Cristo. Comenzaron por gracia y querían seguir por las obras de la ley—fueron de la gracia al legalismo.

En su carta, Pablo consciente que lo importante es el mensaje del evangelio; el mensajero, ya sea él o un ángel del cielo, deben ser malditos si cambian ese mensaje. Pervertir el evangelio no es una falta pequeña, es traicionar a Cristo como Judas lo hizo. Por eso es que Pablo habla de que “Si alguno os anuncia un evangelio contrario al que recibisteis, sea anatema.” Para Pablo, abandonar el evangelio era traicionar a Cristo mismo… ¡por eso le duele tanto!

El problema en las iglesias de Gálatas inició cuando unos Judíos salieron de la iglesia y comenzaron a convencer a los Gálatas de que la salvación no era solo por gracia, sino que incluía obras de la ley. Esto, como sabemos, es totalmente contrario a las enseñanzas del Nuevo Testamento. De hecho, esto es una herejía.

Ireno, una figura que vivió del 130-202 aC dice esto de cómo se prolifera la herejía: “De hecho, el error nunca se expone de forma desnuda, no sea que, una vez expuesto, pueda ser detectado de inmediato. Sino que está elegantemente adornado con su apariencia exterior, le haga parecer a los inexperto (por ridículo que parezca la expresión) más verdadero que la verdad misma.” Nadie está exento de esto; cualquiera puede ser arrastrado. La sana doctrina siempre ha estado bajo asedio. Sabemos esto por el número de veces a la que Pablo se refirió a la necesidad de tener una predicación doctrinal.

La doctrina importa porque el alejamiento de la Palabra…

  • produce inmadurez espiritual (Hebreos 5:11-14; 1 Corintios 3:3-5),
  • enfría mi amor por Dios (Apocalipsis 2:1-4),
  • permite que doctrinas falsas penetren el interior de la iglesia (Apocalipsis 2:13-16),
  • mata la iglesia (Apocalipsis 3:1-3), y
  • Nos hace confiar en nuestra suficiencia (Apocalipsis 3:4; Apocalipsis 4:14-19).

Entonces, ¿cómo mantengo una sana doctrina? 2 Timoteo 1:14 dice, “Guarda, mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros, el tesoro que te ha sido encomendado.” Necesitamos la llenura del Espíritu Santo para discernir la verdad del error, ver los peligros y piedras de tropiezos, mantener encendida la llama de mi fe, y tener el querer como el hacer. El Espíritu de Dios nos da las palabras para defender el Evangelio cuando sea necesario y la gracia en el momento oportuno para enfrentar las amenazas.

27 de Octubre de 2019

El espíritu de la apostasía

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “El espíritu de la apostasía basado en Hebreos 6:4-10.

La apostasía puede darse de parte de un individuo, de una iglesia y de toda una denominación y así ha ocurrido a lo largo de la historia de la iglesia. Es un concepto importante por más de una razón. Lo podemos ver desde el punto de vista escatológico (o de las últimas cosas): con relación al Anti-Cristo, Pablo dice en 2 Tesalonisenses 2:3, “Que nadie os engañe en ninguna manera, porque no vendrá sin que primero venga la apostasía y se ha revelado el hombre de pecado, el hijo de perdición.” En este contexto, Pablo hace una revelación monumental: el Anti Cristo no va a aparecer en la escena hasta que esta gran apostasía se de.

Desde el punto de vista práctico, la apostasía es un concepto también sumamente importante en vista de que aquellos que apostatarán de la fe no tendrán otra oportunidad de arrepentirse y regresar al camino. Esto no quiere decir que todo el que se enfría o se aleja de la fe es inmediatamente un apóstata. Básicamente, lo único que diferencia la apostasía y el enfriamiento espiritual es la prueba del tiempo.

En esencia un apóstata es alguien que se aleja y divorcia de la fe verdadera y que llega a abandonar aquellas creencias que el profesó creer en un momento dado. Apostasía pudiera definirse como un desafío a un sistema establecido o a una autoridad; una rebelión; un abandono de la fe.

El pasaje principal de hoy es Hebreos 6:4-6. Sin embargo, para poder entender todo el contexto y la preocupación del autor de esta carta con la posible apostasía de algunos, necesitamos leer más ampliamente, leyendo Hebreos 5:11-14 y Hebreos 6:1-12.

El autor del libro de Hebreos 5 está preocupado primeramente por un grupo de creyentes que, de acuerdo con su estimación, debían ya ser maestros de la palabra y, sin embargo, se habían estancado hasta el punto que volvieron a tener necesidad de que alguien volviera enseñarle las cosas elementales acerca de Dios. Luego, el autor continúa al inicio del capítulo 6 haciendo las mismas advertencias acerca de la necesidad de avanzar hacia la madurez, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas y de la fe hacia Dios. Ese estancamiento usualmente es una primera señal de que algo no anda bien en la vida de alguien que dice ser creyente. Menciono eso porque tan pronto él enfatiza de manera significativa la falta de madurez en el creyente, inmediatamente él pasa a la advertencia de la posibilidad de que algunos se convertirán en apóstatas de la fe.

En Hebreos 6:4-6, el autor primero habla de aquellos que fueron una vez iluminados. Para algunos, esta expresión “iluminados” implica convertidos pero, en realidad, ese no es el caso. Cualquier persona que oye el evangelio y lo entiende—e incluso pudiera memorizarlo y repetirlo —es una persona que ha recibido luz y puede ser considerada iluminada (Juan 1:9).

El segundo término con el que tenemos que lidiar es cuando el autor habla de aquellos que probaron el don celestial. Aunque no está claro lo que significa la palabra “probar”, si es muy posible que el autor se está refiriendo simplemente aquellos que han recibido bendición de parte de Dios porque en ese sentido probaron el don o dones celestiales (Salmo 34:8).

El tercer término que se hace difícil de interpretar es cuando el texto habla de aquellos que fueron partícipes del Espíritu Santo. Algunos han tomado esto de ser partícipes del Espíritu Santo como si estas personas fueran creyentes en quienes moraba el espíritu. Wayne Gruden, trabajando con el lenguaje original, muestra como realmente el ser partícipe del Espíritu Santo, en esencia, significa el estar asociado con la obra del espíritu de una manera cercana. Pudiéramos decir como aquellos que estuvieron alrededor de Jesús y que vieron la expulsión de demonios que Cristo hacía por medio del poder del espíritu ellos tuvieron una experiencia cercana con el poder del Espíritu de Dios y, sin embargo, en vez de creer dicho poder los rechazaron. Por eso es que, Cristo habla de que la blasfemia contra el Espíritu Santo no sería perdonada ni en esta vida ni en el siglo venidero. Si tú ves el Espíritu en acción, obrando milagros y tú rechazas lo que ves, pues en esencia has sido un participante de la obra del Espíritu, pero no has creído. De manera que esta gente no tiene que haber sido creyente, pero si debió haber estado expuesta a la obra del Espíritu.

Luego el autor habla de aquellos que gustaron la buena palabra. En la parábola del sembrador en Mateo 13:20, Jesús habla de un grupo de personas que recibieron la palabra con gozo, pero que esa semilla cayó en pedregales. Como no tenía raíz profunda, cuando llegó la aflicción y la persecución, enseguida tropezaron y cayeron. Esos gustaron de la buena palabra, pero el hecho de caer con la persecución puso de manifiesto que ellos no llegaron a creer la palabra que gustaron. Precisamente las personas a quienes el autor de Hebreos le escribe fueron personas bajo persecución.

Finalmente, el autor habla de que esta gente gustó de los poderes del siglo venidero. Esto suena a como que estas personas no eran creyentes, pero parecían serlo (Mateo 7:22-23). El día que el señor Jesús envió a los 70 de dos en dos y ellos regresaron diciendo “Señor hasta los espíritus se nos someten”, ese día, Judas formó parte de una de esas parejas de manera que él pudo “probar” los poderes del siglo venidero. El autor de Hebreos dice en Hebreos 6:6 que aquellos que disfrutaron de tan grandes bendiciones si después de esos privilegios ellos caen, “es imposible renovarlos otra vez para arrepentimiento puesto que de nuevo crucifican para sí mismos al hijo de Dios y le expone a la ignominia pública.”

El punto que el autor de hebreos está tratando de hacer no es que Cristo no tiene la suficiente misericordia para perdonar este tipo de pecadores, sino que estos hombres profesaron la fe, pudieron gustar de la buena palabra, fueron partícipes de la obra del Espíritu Santo y hasta llegaron a ser partícipes de los poderes del siglo venidero al ser testigos oculares de la obra del Espíritu. Si terminan rechazando lo que ellos una vez creyeron, lo están haciendo porque han endurecido sus corazones que no los permite regresar a Cristo a pedir perdón porque ya no les interesa. Han preferido elegir un estilo de vida que en el aquí y en el ahora le produce más placer o satisfacción, sin tomar en consideración el mundo venidero y entonces abandonan la fe completamente.

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