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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

Los límites de la participación del cristiano en las actividades de su mundo no siempre están claramente definidos; sobre todo a la hora de decidir si participamos o no en ciertas ocasiones donde la Biblia no nos provee claras directrices, y donde no todo cristiano está de acuerdo. A continuación, una serie de preguntas y principios de aplicación.

1. No tome una decisión sin preguntarse de qué manera puede eso glorificar a Dios. ¿Dónde está Dios o su diseño en esto?, sería una buena pregunta. Si Dios, su diseño, su verdad, su propósito no pueden ser visto con claridad, ¿por qué quiero participar?

2. Considere siempre quién saldrá edificado o fortalecido en lo que vaya a hacer: ¿Yo? ¿Mi hermano? ¿Mi iglesia? ¿Mi carne?

3. Al iniciar una nueva actividad, piense si esta nueva tarea tiene el potencial de esclavizarme. Este es el caso del cigarrillo, el alcohol en cualquier cantidad que propicie el perder la inhibición, juegos de azar, ciertos juegos de computadoras, apuestas, el uso de tranquilizantes más allá de la prescripción médica o cualquier otra cosa o actividad. El apóstol Pablo, decía “Todas las cosas me son lícitas, pero no todas son de provecho. Todas las cosas me son lícitas, pero yo no me dejaré dominar por ninguna” (1 Corintios 6:14).

4. ¿Hay algún elemento de inmoralidad involucrado en esto? Como muchas veces se suscitan discusiones en torno a lo que es moralmente aceptable, pregúntese si otros supieran en su iglesia que usted participa en este tipo de actividad, ¿Cuál sería su reacción? ¿Tendrían ellos confianza en usted como líder?

5. Si una gran cantidad de personas de su iglesia participara de esta actividad, ¿Cuál sería el testimonio de la iglesia frente al mundo o a otros hermanos? Esto puede ayudarle a decidir.

6. ¿Cuál es la asociación de este evento con la cultura de pecado de nuestros días? Muchos conciertos seculares de música popular en nuestros días tienen una alta asociación con la cultura de pecado, y por tanto deben ser evitados. Sin embargo, ese no es el caso con los conciertos de ópera, y una gran cantidad de las obras de teatro, por ejemplo.

7. ¿Cuál es el testimonio de vida del artista(s) o del grupo musical que me gustaría ir a ver? Si se identifica como cristiano, ¿Es su testimonio y sus creencias doctrinales consistentes con el estándar bíblico?

8. Películas de cine, series de televisión, obras de teatro, dibujos animados, videojuegos y demás, con contenido de violencia, de sensualidad, con vocabulario obsceno y que usted no vería en presencia de Cristo o de sus líderes cristianos, no deben ser parte de la vida del creyente. Efesios 5:3-4 habla acerca de esto, “Pero que la inmoralidad, y toda impureza o avaricia, ni siquiera se mencionen entre vosotros, como corresponde a los santos; ni obscenidades, ni necedades, ni groserías, que no son apropiadas, sino más bien acciones de gracias”.

9. ¿Pudiera mi participación en esta actividad ser de mal testimonio para otros, y ser yo de piedra de tropiezo para una o más personas?

Todo creyente, pero sobre todo el liderazgo de la iglesia, no debe tomar decisiones en las llamadas áreas grises, sin preguntarse, ¿Cuál es la posición de mi iglesia y del liderazgo de mi iglesia? A ellos les debo respeto, lealtad y consideración. Mi participación en eventos no debe violar las normas establecidas por mi iglesia, ya que mi pacto de compromiso me lleva a apoyar las normas de la iglesia a la que asisto. De estar en desacuerdo, el sentido común, el respeto, el amor y la consideración por mis líderes debe llevarme a conversar con ellos antes de participar en algo contrario a los lineamientos de la iglesia.

En los casos donde quizás la Biblia no dicta la conducta a seguir, y donde tampoco me puedo poner de acuerdo con mis líderes, la Biblia no nos deja en silencio. Hebreos 13:17, nos advierte: “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta. Permitidles que lo hagan con alegría y no quejándose, porque eso no sería provechoso para vosotros”. Como podemos ver, la Biblia no nos da todos los lineamientos necesarios para cada situación en particular, pero tampoco nos deja sin directrices para saber que hacer.

Esperamos haber contribuido a su discernimiento para vivir una vida que agrade a Dios.

 

 

Miguel Núñez

Este artículo fue publicado como parte de la serie ¿Como usar tu libertad cristiana sabiamente? por integridadysabudiria.org

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó la serie Hasta Los Confines de la Tierra predicando el sermón El Ministerio del Espíritu Santo basado en Hechos 19:1-10.

Hechos 19:1-10 sigue narrando el tercer viaje misionero de Pablo. En esta ocasión, nos encontramos con Pablo en la ciudad de Éfeso nuevamente. Al final de su segundo viaje misionero, Pablo pasó por Éfeso por algunos días pero dijo, “volveré a vosotros, si Dios quiere”. En la providencia de Dios, Pablo regresa a Éfeso y comienza un ministerio que tuvo una duración de mas de dos años en una ciudad difícil, parecida a la ciudad de Corinto. Éfeso era una ciudad grande, comercial y próspera en los tiempos de Pablo. Era una ciudad estratégica para la plantación de iglesias en la región de Asia menor, lo que hoy es Turquía.

En el texto que leímos se hace mención de 4 personajes distintos: Apolos, Pablo, Juan el Bautista y El Espíritu Santo. De los cuatro, es obvio que el ministerio del Espíritu Santo fue y es el mas prominente. Veamos primero el ministerio del Espíritu Santo en la conversión. De acuerdo con el relato, Pablo llega a la ciudad de Éfeso y se encuentra con algunos discípulos. Al conversar con ellos, Pablo se percata de que hay algo que no está bien en su entendimiento doctrinal. Lo que marca la diferencia entre un cristiano y un no cristiano no es su profesión de fe o el conocimiento de las Escrituras, sino la morada del Espíritu de Dios que produce un estilo de vida diferente. Entonces, Pablo les hace una pregunta, “¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le respondieron: No, ni siquiera hemos oído si hay un Espíritu Santo.” (Hechos 19:2) El texto de hoy llama a estos hombres, discípulos, pero no los califica como discípulos de Jesús porque el Espíritu Santo no moraba en ellos; ni siquiera habían oído hablar del Espíritu Santo.

Ante su respuesta, Pablo hace una segunda pregunta: “Entonces él dijo: ¿En qué bautismo, pues, fuisteis bautizados?” (Hechos 19:3) Pablo estaba tratando de percatarse de donde ellos había entendido su salvación. Ante esa pregunta, “Ellos contestaron: En el bautismo de Juan. Y Pablo dijo: Juan bautizó con el bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyeran en aquel que vendría después de él, es decir, en Jesús.” Con esto, Pablo comienza a establecer la diferencia entre el bautismo de Juan el Bautista y el bautismo que nosotros practicamos hoy. Lucas no nos da los detalles de la conversación pero es obvio que Pablo incurrió en evangelismo porque inmediatamente después, en el versículo 5 nos dice que “Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.”

El bautismo en el nombre del Señor Jesús, el que practicamos hoy, ocurre después que la persona ha creído. Para que esto ocurra, el Espíritu Santo tiene que estar completamente involucrado en lo que está ocurriendo. Primero el Espíritu necesita abrir el entendimiento para que la persona que está escuchando el evangelio pueda entender su condición de pecador. Hasta que la persona no se vea como pecador en peligro de ser juzgado por Dios, nunca sentirá la necesidad de arrepentirse. Necesita entender también que lo único que puede limpiar su pecado es la sangre que Cristo derramó en la cruz y que debe depositar su confianza en Él como Salvador. Entonces, el Espíritu Santo abre el entendimiento del incrédulo, regenera el alma de la persona y entonces esa persona es nacida de nuevo y está lista para ser bautizada.

Estos hombres, que en total eran 12 (Hechos 19:7), fueron bautizados por Pablo en nombre de Jesús, el Espíritu Santo vino sobre ellos y hablaban en lenguas y profetizaban (Hechos 19:6). Esto ha llevado a muchos a pensar que el bautismo del Espíritu Santo y el hablar en lenguas es la misma cosa. De hecho, algunos piensan que la persona primero nace de nuevo a través del ministerio del Espíritu y luego tiene el bautismo del Espíritu que se manifiesta con el don de hablar en lenguas. Pero eso es contrario a las enseñanzas del Nuevo Testamento. En la época del Nuevo Testamento había cuatro grupos de personas: los judíos que recibieron el Espíritu Santo, los samaritanos que recibieron el Espíritu (Hechos 9), los gentiles piadosos, y los griegos o gentiles que recibieron el Espíritu. Todos hablaron en lenguas. Cuando uno estudia el Nuevo Testamento en detalle se percata de que Dios quiso confirmar que la salvación estaba disponible para todos los grupos de igual manera: la manifestación del don de lenguas. Ésta fue la última vez en el libro de los Hechos que vemos la manifestación de hablar en lenguas. Todos los grupos diferentes quedaron confirmados con la manifestación externa de hablar en lenguas de que la salvación es para todos. Pero eso no significa que esa confirmación está vigente después de ese momento. 1 Corintios 12:13 dice claramente: “Pues por un mismo Espíritu todos fuimos bautizados en un solo cuerpo, ya judíos o griegos, ya esclavos o libres, y a todos se nos dio a beber del mismo Espíritu.” Entonces, si todos fuimos bautizados por un mismo Espíritu, no hay cristianos que han sido bautizado por el Espíritu Santo y otros que no lo han sido.

Ahora veamos el ministerio del Espíritu Santo en la predicación y presentación de la verdad (Hechos 19:8). La habilidad de hablar la verdad con denuedo es una función del Espíritu; es algo que Él hace por medio de Su llenura. El Espíritu de Dios nos permite hablar con valor (Hechos 4:31) en medio de la oposición, las amenazas, los riesgos y la opresión de las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestiales con las cuales batallamos sin verlas. El texto dice que Pablo estuvo en la sinagoga por tres meses, no solo hablando denodadamente, sino debatiendo. Para debatir o discutir en defensa de la Palabra, necesitamos el discernimiento de Espíritu para separar la verdad del error, para no dejarnos confundir y dejarnos engañar. Pablo también estuvo persuadiendo a aquellos que le escuchaban. No importa cuan efectivos puedan ser nuestros argumentos, cuando tiene que ver con la verdad de Dios, solo el Espíritu puede persuadir a otro. El apologista no puede convencer al otro de la existencia de Dios o del error en que se encuentra; solo el Espíritu de Dios puede hacer eso.

Después de tres meses hablando en la sinagoga, la oposición se levantó y los oyentes se endurecieron (Hechos 19:9). Al resistirse a las enseñanzas de Pablo, se resistían a la acción del Espíritu. Cuando alguien se ha endurecido contra el Espíritu, no solo rechaza el evangelio, sino que también habla en contra del movimiento cristiano. Donde quiera que Pablo fue, encontró oposición. Lo increíble es que Pablo perseveró en su ministerio a pesar de la constante oposición y la causa de Cristo triunfó a pesar de. La perseverancia en medio de la oposición es una función del Espíritu. Y así continuó Pablo por dos años en Éfeso, predicando la Palabra para que nadie pueda decir que no conocía las buenas nuevas (Hechos 19:10).

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón Tú necesitas crecer en conocimiento y entendimiento basado en Hechos 18:18-28. Este sermón es el número 50 de la serie Hasta los confines de la tierra. En esta parte de la narración, el énfasis de Lucas está en algunos eventos relacionados a la vida discipular que tiene mucho que decirnos a nosotros hoy en día.

Poniendo el pasaje en contexto, comenzamos al final del segundo viaje misionero de Pablo (Hechos 18:18-28) y el inicio del tercer viaje misionero (Hechos 18:23-28). Pablo sale de Corinto para regresar a la iglesia de Antioquía, desde donde salió en cada uno de sus tres viajes misioneros. Tenía 4 años evangelizando en el mundo romano, lo cual habla de la pasión de este hombre por los perdidos: cuatro años viajando por territorios desconocidos, siendo perseguido, burlado y maltratado, y aún así, Pablo no pone fin a su carrera como misionero.

La semana pasada, vimos que Pablo pasó 18 meses en Corinto y ahora el texto de hoy nos dice que se despidió de los hermanos y sale del puerto de Cencrea, llevándose como compañeros de viaje a Priscila y a Aquila. Tan pronto llegó Pablo llegó a Éfeso, entró en la sinagoga y una vez más debatía con los judíos, tratando de explicar que Cristo era el cumplimiento de las profecías del Antiguo Testamento y que el Mesías profetizado no era otro que Jesús mismo (Hechos 18:19).

En Éfeso, Pablo evidentemente encontró una buena acogida porque, según Hechos 18:20, le rogaron que se quedara más tiempo, pero no consintió. Pablo prefirió no quedarse muchos días en Éfeso y siguió su viaje de regreso a la iglesia de Antioquía. Entonces, al terminar el segundo viaje misionero, Pablo estaba listo para iniciar su tercer viaje (Hechos 18:23) con la intención de “fortalecer a todos los discípulos” a los cuales ya le había predicado. Esta acción nos deja ver el corazón pastoral de Pablo que plantó iglesias en Galacia y Frigia anteriormente y, sin embargo, seguía preocupado por la condición espiritual de los discípulos. Pablo entendía que, si bien es cierto que la salvación es el evento más importante en nuestras vidas, no es menos cierto que fuimos salvados para santificación—para hacernos conforme a la imagen de Cristo.

Todos somos discípulos y todos estamos involucrados en una batalla y en una carrera. Al final de sus días Pablo habló de que él había peleado la buena batalla y de que había terminado la carrera. Fruto de pelear y de correr, nosotros nos debilitamos en el camino y necesitamos ser fortalecidos. La vida nos distrae, las decepciones nos debilitan y muchas otras veces resultamos heridos en la batalla, lo cual aumenta nuestra debilidad. Si a eso le agregamos que muchos discípulos no consumen la palabra de Dios, entonces el hijo de Dios sufre de malnutrición espiritual lo cual lo debilita (1 Corintios 11:28-29).

Cuando Pablo salió de Corinto hacia Antioquía en su segundo viaje misionero, él paso por Éfeso. Ahí, él dejó a Priscila y Aquila y luego continuó su viaje. Esto es relevante porque mientras Pablo fortalecía a las iglesias en las regiones de Galacia y Frigia, en Éfeso ocurrió algo interesante (Hechos 18:24-26): se nos introduce a Apolos, un judío  elocuente, intelectual y apasionado. Apolos predicaba “con exactitud las cosas referentes a Jesús, aunque sólo conocía el bautismo de Juan.” Aquí volvemos a ver a Aquila y Priscila: ellos le escucharon y les llamó la atención lo dotado que este hombre había sido por Dios. Cuando Apolo hablaba su conocimiento y dominio de las Escrituras lo hacía oír como un hombre que hablaba con autoridad en la Palabra. A pesar de todo esto, Apolos también tenía que crecer en conocimiento y en entendimiento: “Pero cuando Priscila y Aquila lo oyeron, lo llevaron aparte y le explicaron con mayor exactitud el camino de Dios.” (Hechos 18:26) Apolos hablaba con denuedo, que podía convencer a las personas, pero tenía un conocimiento incompleto que podía terminar llevándolos por un camino equivocado.

Nota que Aquila y Priscila no corrigen a Apolos en público; sino que tuvieron la sensibilidad de hacerlo en privado. Eso habla de la madurez y sensibilidad de esa pareja. El problema de Apolos no era herejía o un conocimiento errado de las Escrituras; lo que Apolos conocía, lo conocía bien, pero le faltaba conocimiento porque solo conocía el bautismo de Juan. Juan llamaba a la gente a bautizarse luego de arrepentirse, pero solo representaba eso. Nuestro bautismo representa una identificación con la muerte y resurrección de Jesucristo después de haber recibido el Espíritu y haber nacido de nuevo.   

Evidentemente, Apolos recibió la corrección con humildad. Cuando tú lees las credenciales de Apolos, es fácil concluir que Aquila y Priscila estaban por debajo de su preparación y, sin embargo, es esta pareja que corrige a Apolos. Es fácil decir que eres enseñable; pero no es tan fácil cuando el otro quiere corregirte—ahí entra en acción nuestro ego y mecanismo de defensa. Apolos, aceptó la corrección (Hechos 18:27-28).

Apolos quiso visitar la región de Acaya, que comprendía toda Grecia. Atenas y Corinto pertenecían a esta provincia de Acaya. Cuando Apolos quiso pasar a esa región, los hermanos en Éfeso escribieron cartas de recomendación para él. Eso demuestra que Apolos siguió con una buena reputación lo cual lo llevó a ser uno de los nuevos maestros de la iglesia. Su nuevo entendimiento de la Palabra resultó en beneficio de la gracia porque así no enseñaba incompletamente.

La realidad es ésta: si tenemos un conocimiento errado acerca de la persona de Jesús, con toda probabilidad, el resto de lo que conozca también estará errado o incompleto. El Antiguo Testamento apuntaba a la persona de Cristo y, como hemos dicho otras veces, el Nuevo Testamento gira alrededor de su misma persona. El es la piedra angular y la piedra de tropiezo. Cristo es la plomada que mide cuan correcto está tu entendimiento de las escrituras.

Bueno, esa es la cita de Eclesiastés 1:18 y cuando uno lee el libro de Eclesiastés, uno se encuentra con un Salomón que está tratando de llenar un vacío en él de todas las formas posibles, entonces él mismo lo dice; él busco sabiduría, él busco conocimiento, tuvo mil mujeres, probó el vino, se edificó obras, plantó hortalizas, hizo todo lo que un hombre podía hacer y siguió vacío.

Entonces en parte, ¿Qué es lo Salomón está tratando de decir? Bueno, el concluye ese versículo en 1:18 diciendo: “Aun esto es vanidad” y cuando habla de la palabra vanidad, ahí el significado de la palabra vanidad, en el lenguaje hebreo, en el que se escribió este libro, es básicamente: vacío, todo eso está vacío, todo eso me deja vacío.  Y lo que él está diciendo es que él se propone aumentar su sabiduría, él se propone aumentar su conocimiento con la intención de que eso lo va a llenar y resulta que cuando el adquiere más sabiduría, la angustia continua; cuando adquiere más conocimiento, su angustia continua, su ansiedad permanece.

¿Por qué? ¡Porque el conocimiento no le resolvió su problema!  El siguió vacío, porque ese vacío que el experimenta solamente lo puede llenar DIOS; No los logros, no el que yo entienda un poco más que otro.  Imagínate que yo logre hacer cinco PhD, entonces con cada PhD lo que ando buscando es sentirme más pleno.  Entonces resulta que yo hago un PhD en medicina por ejemplo y cuando termino de hacerlo digo: “Oye yo se tanto de medicina, pero yo sigo vacío, yo estoy experimentando angustia con eso, déjame hacer un PhD en Derecho” Hago un PhD en Derecho y termino y digo: “Wao yo sé mucho de leyes ahora” Y resulta que yo sigo inquieto, sigo vacío, ¡sigo angustiado!

En la mucha sabiduría hay mucha angustia, porque me estoy dando cuenta que mientras más sabiduría adquiero no disminuye en nada mi angustia ¡No disminuye! y mientras más conocimiento adquiero, la misma cosa.  No tengo satisfacción a pesar del esfuerzo que he hecho, a pesar del conocimiento, porque al final es solamente una relación con Dios vía Cristo Jesús, que murió por mí, pagó mis pecados y en la gracia de Dios que yo puedo experimentar para el perdón de mis pecados, ahí es donde yo finalmente puedo encontrar la paz que necesito.  Y Salomón lo que está expresando, él pudo haber dicho lo mismo de esta manera (como el experimentó muchas mujeres, tuvo mil); Él puede decir: “En las muchas mujeres aumentan las angustias.” ¿Por qué? porque lo dejaron vacío!; Él pudo haber dicho: “En las muchas obras (que este construyó mucho) también experimenté mucha angustia, en las muchas hortalizas y árboles que planté, experimenté mucha angustia.”

En otras palabras, en lo mucho de todo que el hombre acumule, hay mucha angustia. ¿Por qué?, porque esa no es la solución, no es la sabiduría, no es el conocimiento la solución a la angustia del hombre.  Es DIOS, una relación con El, es el perdón de pecado, es el que se te levante la culpa que cae, que pesa sobre ti, el que tú no te sientas acusado, que tú te sientas ya libre, porque ha sido hecho libre en Cristo Jesús.  Y yo creo que eso fue lo que él andaba buscando y que no podía encontrar.  Y, por tanto, mientras más conocía, mientras más hacía más angustiado se sentía, porque él decía: “Pero es que esto tampoco lo hace, esto tampoco lo logró, esto tampoco me llena” Yo creo que ahí es donde aumenta la angustia.

 

*No es tan simple como parece, es una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría. Para más información visita nuestra página de internet integridadysabiduria.org 

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Una ciudad Intimidante y un Dios Omnipotente” basado en Hechos 18:1-17.

El texto inicia con Pablo iniciando su próxima parada misionera en la ciudad de Corinto, la cual terminó siendo un reto para el. En Atenas, Pablo experimentó un choque cultural pero en Corintos, experimentó un choque moral ya que la ciudad era conocida por su gran inmoralidad. Sin embargo, Dios hizo que el evangelio triunfara en medio de la peor decadencia moral posible.

Corinto era una ciudad intimidante al punto tal que el mismo apóstol Pablo llegó a decir a los corintios en su primera carta,“Y estuve entre vosotros con debilidad, y con temor y mucho temblor.” (1 Corintios 2:3) Quizás la experiencia de Atenas lo había dejado un tanto débil y decepcionado; esto pudo haber contribuido a esta experiencia de debilidad y de temor. Pero es mas probable aún que el ambiente y la sociedad corintia fueron las causas principales por las cuales Pablo se sintió así.

Corinto era conocida por su actividad comercial, sus juegos atléticos del istmo y por su gran inmoralidad. Otra de las atracciones de la ciudad de Corinto era el templo dedicado a la diosa Afrodita, la diosa del amor quien tenía unas mil prostitutas. Este templo estaba localizado en el acrópolis de Corinto, el “acrocorinto” y la gente venía de todas partes a gozarse en este templo donde día a día habían rituales involucrando a estas prostitutas. Tan inmoral era la ciudad que aun en el mundo pagano se llegó a conocer el término “Corintianizar” para referirse a alguien que se comportara inmoralmente, como un corintio. El templo era considerado una de las maravillas del mundo antiguo. La ciudad también contaba con muchos otros altares y templos dedicados a dioses paganos y el culto al dios Poseidón también era muy popular.  Entonces, Corintio era una ciudad comercial, cosmopolita, inmoral, pagana y orgullosa… en pocas palabras, una ciudad capaz de intimidar a cualquiera. Todas estas características de la ciudad influyeron negativamente en la iglesia de corinto; esa es la razón por la que Dios ha llamado a su iglesia a separarse del mundo, porque de lo contrario el mundo le da forma a la iglesia en vez de la iglesia darle forma al mundo.

Ya vimos la ciudad intimidante; ahora necesitamos ver al Dios omnipotente. Pablo llega a Corinto desde Atenas y providencialmente se encuentra con una pareja de esposos de nombre Aquila y Priscila. Esta pareja estaba recién llegada de Italia debido a que Claudio César había deportado a los judíos de Roma (Hechos 18:2). Pablo hacía tiendas para ganar su sustento porque no quería cargar a las iglesias con su manutención y porque no quería que el recibir apoyo de parte de alguna iglesia fuera ser piedra de tropiezo para que algunos hablaran mal del evangelio (Hechos 18:3). En 1 Tesalonisenses 2:9, Pablo escribió, “Porque recordáis, hermanos, nuestros trabajos y fatigas, cómo, trabajando de día y de noche para no ser carga a ninguno de vosotros, os proclamamos el evangelio de Dios.

Nota la orquestación de los eventos: Primero Claudio César expulsa a los judíos de Roma y entre esos hay una pareja de nombre Aquila y Priscila. Luego, esta pareja llega a Corinto justo antes de que Pablo llegara, dandole tiempo a adquirir su propia casa. La pareja se dedicaba al mismo negocio que Pablo, fabricar tiendas o trabajar con pieles. Dios sabía que Pablo necesitaba apoyo en Corinto y lo proveyó.

Además, Dios también trajo a Timoteo y Silas desde Macedonia y se unieron a Pablo también. Pablo estuvo solo en Atenas, pero en Corinto, necesitó de compañía. La soledad no es buena y mucho menos en momentos de necesidad emocional. Dios puede ser tu compañía pero Él también suple tu soledad enviando personas a tu vida que Él conoce que te pueden ministrar.

Ahora, Pablo estaba en Corinto acompañado de Aquilas, Priscila, Timoteo y Silas. Por lo que leemos en 2 Corintios 11:9 y Filipenses 4:14-15, parece ser que Timoteo y Silas trajeron ayuda económica de parte de las iglesias de Macedonia, lo cual permitió que Pablo se dedicara completamente a la predicación (Hechos 18:5). Pablo trataba de persuadir a los judíos, pero ellos se resistían; no se dejaban persuadir (Hechos 18:4) y en Hechos 18:5, podemos ver que tan dura fue su resistencia. Los judíos le habían hecho la vida imposible a Pablo en otras ciudades y ahora en Corinto, los judíos se le opusieron y blasfemaron. Ante esa constante oposición, Pablo reaccionó de esta manera: …él sacudió sus ropas y les dijo: Vuestra sangre sea sobre vuestras cabezas; yo soy limpio; desde ahora me iré a los gentiles. (Hechos 18:6)

Sacudir sus ropas no era simplemente una señal de desprecio, sino una señal de juicio y una forma de decir: la responsabilidad queda sobre vosotros y mi conciencia queda limpia. Esta fue una forma de Pablo simbolizar el juicio que su rechazo continuo estaba trayendo sobre ellos. De todos modos, Dios comenzó a bendecir su ministerio en Corinto, en contra de toda oposición (Hechos 18:7-8). Los judíos se opusieron, pero la omnipotencia de Dios no puede ser detenida. La persona encargada de la sinagoga, Crispo, creyó en el Señor con toda su casa (Hechos 18:8). Probablemente a través de esta conversión, otras personas vinieron a la fe, tal y como dice el resto del versículo, “y muchos de los corintios, al oír, creían y eran bautizados.”

Sin embargo, las energías emocionales de Pablo probablemente se venían gastando como fruto de las muchas vicisitudes (Hechos 18:9-10). El Señor comienza calmando los temores que quizás habían aflorado en Pablo y de ahí la frase: “No temas.” El temor es algo propio de la naturaleza humana; cada vez que Dios nos dice no temas, lo dice conociendo que Él es un Dios todopoderoso cuyos propósitos no pueden ser impedidos, alterados, ni derrotados.

La palabra afirma la omnipotencia de Dios de múltiples maneras en pasajes como Salmos 135:6 y Jeremías 49:19. Debido a todo esto es que Pablo dice que Dios es capaz de hacer mucho mas allá de lo que podemos pensar o imaginar. La existencia de un Dios como ese tiene implicaciones para la vida práctica, ya que la Palabra dice que si Dios está por nosotros, ¿quien contra nosotros? “Omnipotente” significa que Su poder es ilimitado y que por tanto no puede ser inhibido por nada. La palabra que Dios habló y formó el universo es la misma palabra que cuando es proclamada, convierte el alma. “No la calles, Pablo; sigue hablando.”

Dios estaba repitiendo lo mismo que dijo a los discípulos cuando les dio la gran comisión: “he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” El poder, fidelidad, soberanía y compañía de Dios hace que El añada las siguientes palabras a la conversación que el estaba teniendo con Pablo durante la visión: “y nadie te atacará para hacerte daño.” Pablo tuvo que enfrentar falsas acusaciones de falsos maestros en Corinto y aún de parte de creyentes; pero nadie le hizo daño. En año y medio que pasó allí nunca recibió los 39 latigazos que si recibió en otra ocasión. Nunca fue a la cárcel; nunca fue apedreado; nunca fue golpeado con varas como ocurrió en otras ciudades. Dios cumplió Su promesa a Su siervo.   

Cuando Cristo dijo que toda autoridad le ha sido dada en el cielo y en la tierra, el está hablando sobre una autoridad universal que está por encima de todo lo creado. Su autoridad está por encima de toda autoridad humana. Cuando Cristo habla, el resto del universo calla’ pero si Él te manda a hablar como a Pablo, no puedes callar.

Luego el Señor continúa hablando con Pablo: yo estoy contigo, y nadie te atacará para hacerte daño, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad. Hasta ahora, Pablo pasaba una semana aquí y unas semanas allí; pero dadas las garantías de Dios, el texto de hoy nos dice en el versículo 11, “Y [Pablo] se quedó allí un año y seis meses, enseñando la palabra de Dios entre ellos.” Tú puedes ver la mano de Dios sobre la vida de Pablo al final del texto. La omnipotencia de Dios asegura que El cumplirá Su palabra. Un Dios omnisciente puede predecir el futuro, pero solo un Dios omnipotente puede cumplir lo que El predice. Como Dios hace todo cuanto El desea, eso implica que el creyente puede estar seguro que todo cuanto Dios le ha prometido será cumplido porque no hay un solo deseo que Dios tenga que El no pueda hacer realidad.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Es bueno para mí ser afligido” basado en el Salmo 119:67, 71 & 75.

 

"Esta es una reflexión que estuve pensado hacer ya que, en los últimos meses, experimenté aflicción de diversas maneras. Pensé que sería bueno compartir porque, como dice el salmista, “es bueno para mi ser aflijido”. El salmista no dice “fue bueno para mi ser afligido” en el tiempo pasado; dice en el Salmo 119:71, “es bueno…” en el tiempo presente. Cada día, tu y yo podemos decir, “Es bueno para mi ser afligido” y si no lo crees, recuerda algo: la Palabra de Dios es más cierta de lo que tu y yo podemos pensar o sentir. Necesitamos descubir como es que es bueno para mi ser afligido como dice el salmista inspirado por Dios." - Pastor Miguel Núñez

03 de Febrero de 2019

La Necesidad del Evangelio

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “La Necesidad del Evangelio” el cual está basado en Hechos 17:22-34 y forma parte de la serie “Hasta los confines de la tierra”.

Una de las preguntas que me hacen más frecuentemente es acerca de la salvación de aquellas personas que nunca han escuchado del Evangelio de Jesucristo. Hacen esa pregunta con cierto grado de preocupación, pareciendo estar preocupados por las personas que viven en lugares remotos sin posibilidad de ser alcanzadas, pero no muestran preocupación hacia el prójimo que trabaja en su oficina o por su vecino. Mi respuesta siempre ha apuntado a la revelación general de Dios. La revelación general de Dios es la manifestación que Dios ha hecho de sí mismo a todos los hombres acerca de Su persona hecha en la creación y en la conciencia del hombre (Romanos 1:19-23). La creación habla de los atributos de Dios: Su sabiduría, poder, providencia, eternidad y más. Dios también se ha revelado al hombre en Su conciencia (Romanos 2). Por tanto, cada ser humano ha recibido revelación acera de que Dios existe. Entonces, el indio de la jungla no se condena porque no ha oído del Señor Jesucristo, sino que se condena porque no responde a la revelación general de Dios.

La revelación especial de Dios difiere de la revelación general en que la revelación especial es hacia un grupo más limitado. La aparición de Dios a Abraham, Moisés, Pablo y a otros fueron revelaciones especiales. De esa misma manera, la Biblia misma corresponde a la revelación especial de Dios porque no todo el mundo tiene una Biblia en su propio idioma. El evangelio, como lo conocemos en la Biblia, corresponde a la revelación especial de Dios. El hombre se condena por no responder a la revelación general de Dios pero para ser salvo, necesita escuchar las buenas nuevas del Señor Jesucristo porque nadie va al Padre sino es a través de Jesús. Una cosa es lo que condena y otra cosa es lo que salva.

Hechos 17:22-34 habla mucho de la revelación general de Dios y muy poco de la revelación especial. Pablo, había llegado a Atenas y fue a la plaza pública donde se encontró con los epicúreos y estoicos con los cuales comenzó a debatir. Llegó un punto cuando ellos tomaron a Pablo y lo llevaron hasta la Areópago, el lugar donde el concilio de la ciudad se reunía para escuchar casos relativos a religión, educación, y moralidad. Ahí Pablo compartió su mensaje. Fue un sermón muy distinto a los demás mensajes que habíamos visto en el libro de los Hechos; habíamos visto que los mensajes consistían en una presentación del evangelio desde el principio hasta el final. En el caso de las audiencias judías, Pablo trató de mostrar como Jesús representaba el cumplimiento de muchas de las profecías del Antiguo Testamento. El mensaje de Pablo siempre giraba en torno a la persona de Jesús desde el principio hasta que llegó al Areópago. Aquí, Pablo no comienza en el Antiguo Testamento ni con el evangelio; esta era una audiencia pagana que no tenía la menor idea de los patriarcas del libro del Génesis ni de los profetas. Quizás esto hizo que Pablo comenzara con un mensaje un tanto filosófico. Pablo comienza encontrando un punto de contacto y comienza reconociendo que ellos eran muy religiosos; temían a muchos dioses distintos. Conociendo esta realidad, Pablo aprovecha la ocasión y les dice: Pues lo que vosotros adoráis sin conocer, eso os anuncio yo.”Con esa introducción, Pablo comienza a presentar nuestro Dios a los atenienses, comenzando por la revelación general de nuestro Dios.

Ni los epicúreos, ni los estoicos creían en nuestro Dios; los epicúreos eran materialistas, por tanto, para ellos, Dios no existía mientras que, para los estoicos, lo que existía era una fuerza impersonal que organizó el universo, el cual existía desde la antigüedad, pero no un Dios. Pero Pablo presenta a Dios como Creador (Hechos 17:24), hablando como si hubiese comenzado por Génesis 1:1: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra.” De ese Dios Creador, Pablo dice dos cosas: que es Señor sobre lo creado y que es infinito. Pablo declara el Señorío de nuestro Dios sobre todo lo creado lo cual habla de su soberanía, control, y autoridad sobre toda vida humana. Eso nos dice que Él no habita en templos hechos por manos humanas, como los templos de los atenienses. Pablo dice que nuestro Dios no necesita de nada que podamos darle (Hechos 17:25); Dios depende de Él mismo a diferencia de la criatura que depende de Dios. Desde el momento en que comenzamos a pensar que Dios necesita algo, estamos pensando como paganos. Recuerda que Dios es autodependiente (Hechos 17:25). Pero nuestro Dios no es egoísta como algunos piensan; sino que nuestro Dios es dador. Él es el dador de vida a todo lo que está fuera de Él. Por eso Pablo les dice en el versículo 28: “Porque en él vivimos, y nos movemos, y existimos, así como algunos de vuestros mismos poetas han dicho: “Porque también nosotros somos linaje suyo.”

Entonces, Pablo ha presentado a nuestro Dios como creador, infinito, Señor del cielo y de la tierra, eterno, dador, y sustentador. Además de todo esto, Dios es soberano (Hechos 17: 26). Dios ha prefijado el orden de los tiempos; estamos viviendo los tiempos que Dios predeterminó que así ocurrieran. Si no crees eso, vivirás sin propósito de vida. Si Dios nos creó y soberanamente determinó donde viviríamos y cuando naceríamos es natural que el propósito de todo eso fuera que le conociéramos. En Hechos 17:27 (NTV) dice, “Su propósito era que las naciones buscaran a Dios y, quizá acercándose a tientas, lo encontraran; aunque él no está lejos de ninguno de nosotros.” Pero el hombre no ha querido buscar a Dios, sino que más bien se ha alejado de Dios.

Dios tuvo paciencia con los pueblos paganos y aún con el pueblo judío, durante la época de la ley, pero las cosas cambiaron a partir de cuando Cristo vino. Por eso, en Romanos 3, Pablo habla de que Dios “manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan” porque llegará el día cuando El juzgará el mundo por medio de un hombre quien Dios levantó a ese hombre de entre los muertos. Tan pronto Pablo pronunció estas palabras, algunas se burlaron y otros dijeron que lo oirían en otra occasion (Hechos 17:32). El texto continúa, “Y así Pablo salió de en medio de ellos. Mas algunos creyeron, juntándose con él; entre los cuales estaba Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris, y otros con ellos.” Pablo habló mucho del Dios Creador y de la revelación general de nuestro Dios, pero no habló de la revelación especial que está relacionada al evangelio y así vemos que apenas hay dos personas mencionadas al final de este capítulo que llegaron a creer.

El domingo pasado, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón El Evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros (Parte II) el cual forma parte de la serie Hasta los confines de la tierra basado en Hechos 17:1-15.

Uno de los grandes males que siempre ha afectado iglesia es la falta de hambre por la Palabra, un hambre que es cultivada por la misma Palabra. Dios había intentado causar hambre por la Palabra en el pueblo hebreo de múltiples maneras y finalmente lo hizo, haciéndolos pasar hambre para llamar su atención a lo que realmente es prioritario. Hoy en día, la situación no es diferente; existe una gran ignorancia entre personas que confiesan ser cristianos profesantes.

En el mensaje anterior vimos el alboroto que causó la predicación del Evangelio en la ciudad de Tesalónica. Allí, Pablo tuvo la oportunidad de predicar, lo cual causó celos de parte de algunos judíos quienes organizaron una turba, alborotando la ciudad. Es en este punto es donde estamos retomando el texto del libro de los Hechos para ver lo que el Evangelio produjo en la próxima ciudad, Berea (Hechos 17:10-15).

Una vez mas, Pablo comenzó su tarea de evangelización en una sinagoga. Esta era la estrategia de Pablo: predicar primero a los judíos en las sinagogas y luego a los gentiles en cualquier otro lugar que fuera posible. Los judíos de Berea tenían una actitud diferente a los demás judíos que Pablo había encontrado en su camino; recibieron la Palabra, escudriñaron las Escrituras y la (Hechos 17:11-12). Los bereanos tuvieron una disposición de espíritu extraordinaria. No eran fácil de engañar; tenían un deseo de escudriñar el Antiguo Testamento para ver si lo que Pablo enseñaba era congruente con lo que hoy nosotros conocemos como el Nuevo Testamento. Si los bereanos, no hubiesen creído en la autoridad del A.T., no lo hubiesen usado como medida de comparación para juzgar las enseñanzas de Pablo. Si no hubiesen creído en su infalibilidad, no hubiesen tenido confianza para afirmar o negar las nuevas enseñanzas. Si no hubiesen creído en la claridad de las Escrituras no se hubiesen atrevido a estudiarlas por sí solos sin la ayuda de un escriba o un fariseo.

Pablo les presentó a los bereanos una nueva forma de estudiar las Escrituras: verlas todas a través de Cristo. Pablo estaba presentando el cumplimiento de las Escrituras en la persona de Jesús como el Mesías judío. Por eso decimos que la Biblia entera es Cristo-céntrica: el A.T. apuntaba al Mesías que vendría y el N.T. gira en torno al Mesías que ya vino. En vez de ser apáticos, los bereanos tenían interés en conocer este nuevo ángulo; no eran fácil de engañar, pero tampoco estaban prejuiciados para no escuchar a Pablo. Gracias a esto, muchos judíos y griegos, y mujeres y hombres bereanos de distinción luego creyeron en el Evangelio. Otra vez, Lucas nos está dejando ver de que manera los estratos sociales de poder y de influencia: fueron poco a poco alcanzados y eso es lo que hace que la sociedad cambie. En el siglo I, el Evangelio llegó a alcanzar a la gente que creaba opinión en ese entonces.

Ahora detengámonos aquí para comparar la experiencia de Pablo en Tesalónica con lo ocurrido en Berea. Los de Berea fueron mas nobles que los de Tesalónica al recibir la Palabra de manera que, si hacemos un poco de especulación santa, se pudiese decir que el efecto en Berea fue aún mayor. Veamos algunas las cosas que Pablo dice de los tesalonicenses. En 1 Tesalonicenses 2 vemos que ellos recibieron la Palabra de Dios, no la recibieron como la Palabra de hombres, sino como lo que realmente es, la Palabra de Dios. Sin embargo, los bereanos fueron mas nobles que ellos (1 Tesalonicenses 4:1; 2 Tesalonicenses 1:3-4). Pablo sentía orgullo de los tesalonicenses, porque su fe aumentaba grandemente, su amor hacia los demás abundaba mas y mas y por su perseverancia en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportáis. Ese fue el efecto que el Evangelio tuvo en la iglesia de Tesalonicenses; y pensar que los de Berea fueron aún mas nobles que ellos por el hecho de que escudriñaron las Escrituras y se expusieron mas y mas a ellas.

Escudriñar la Palabra produce varios efectos. Las Escrituras y de manera particular, el Evangelio, producen y cultivan la fe. Además, revelan el carácter de Dios; revelan como Dios piensa y siente con relación a lo creado y hasta lo no creado. Las Escrituras revelan lo que a Él le agrada y desagrada; Su voluntad, Su plan de salvación y aún mas allá porque revelan como terminará la creación. La Palabra hacen sabio al sencillo (Salmos 19); a través de ellas, el hombre puede saber como evaluar la vida y como vivir la vida por encima del sol. Las Escrituras restauran el alma (Salmo 19:7), alegran el corazón (Salmo 19:7), alumbran los ojos (Salmo 19:8), proveen contentamiento, restauran al cansado, y fortalecen al entristecido. Las Escrituras proveen esperanza para el día de mañana y para el mañana en la eternidad.

Algo extraordinario estaba ocurriendo en Berea lo cual llevó a los judíos de Tesalónica a irritarse. No se sintieron satisfechos con haber provocado un alboroto en la ciudad de Tesalónica entonces bajaron a Berea para producir allí un alboroto similar. Una vez más podemos ver como el Evangelio avanzó en contra de la oposición.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó la serie Hasta los confines de la tierra con el sermón El evangelio alborota a unos y hace sediento a otrosbasado en Hechos 17:1-15.

¿Alguna vez te has preguntado porqué el evangelio convierte a unos y otros lo rechazan airadamente? El Evangelio es como el fuego, que derrite la cera, pero endurece el ladrillo; el mismo fuego causa reacciones diferentes en materiales distintos. De esa misma forma, el evangelio produce reacciones distintas en los oyentes. La pregunta es, ¿Qué causa estas reacciones tan distintas?

Hay un componente humano que causa la oposición y un componente divino que vence la oposición del hombre. Jesús ilustró el componente humano en la parábola del sembrador (Mateo 13:18-23). Claramente, Jesús explicó como la condición del corazón determina la respuesta quedamos a la predicación de la palabra, desde el punto de vista humano. En el texto que tenemos por delante, Hechos 17:1-15, la predicación de la Palabra en la ciudad de Tesalónica causó un tremendo alboroto y la misma Palabra predicada en la ciudad de Berea produjo sed por la palabra.

Pablo y Silas fueron liberados de la cárcel en Filipo y se propusieron ir a Tesalónica, la capital de toda la región. Luego fueron a Tesalónica que estaba cerca de Filipo; las dos ciudades estaban comunicadas por una carretera que iba directamente de una ciudad a la otra.

Pregunta #1: ¿Dónde inició Pablo la presentación del Evangelio?

Aparece al final de Hechos 17:1 que iniciaron en la sinagoga buscando a los judíos para predicar allí primeramente y luego a los gentiles. Era lógico pensar, que la sinagoga sería el mejor lugar donde presentar el Evangelio porque ahí acudía mucha gente cada día de reposo y aquellos que acudían estaban familiarizados con el Antiguo Testamento. En la sinagoga, Pablo les enseñó durante tres días de reposo—tres semanas.

Pregunta #2: ¿Cuál fue la metodología de su enseñanza?

Pablo enseñó de manera interactiva y discutió o razonó con ellos. La palabra en el original es “dialegomai” que tiene que ver con presentar argumentos. 1 Pedro 3:15 dice “que estemos siempre preparados para presentar defensa de la fe que hay en nosotros.” Por un lado, presentamos defensa porque Dios usa esa defensa en algunos casos para traer convencimiento en el otro y traerlos a sus pies. En otros casos, presentamos defensa porque si no lo hacemos, nuestra fe parecería un asunto de sentimientos solamente en vez de ser una fe racional. Finalmente, presentamos defensa para silenciar la boca de los necios que no tienen temor de Dios (Proverbios 26:5).

Pregunta #3: ¿Cuál fue la fuente de autoridad a la que Pablo apeló?

El Hechos 17:2 nos dice que Pablo se basó en las Escrituras. No usó argumentos filosóficos para convencer al incrédulo porque el poder no está en la sabiduría humana; sino en la palabra de Dios. La fe viene por el oír y el oír por la palabra de Cristo (Romanos 10:17). Dios ha investido Su palabra con poder; representa Su misma esencia y es una extensión de Su ser. Pablo siempre rechazó la sabiduría humana porque la sabiduría humana es deficiente.La sabiduría humana tiene que ver con una forma terrenal y temporal de ver la vida y de vivir la vida. Es egoísta y carnal; es una sabiduría que busca la exaltación del hombre y por tanto le roba la gloria a Dios. Es de esa sabiduría que Pablo estuvo lleno cuando era perseguidor de la iglesia. Por eso Pablo hizo su defensa; discutió con ellos (v.2) y luego explicó (Hechos 17:3), presentando las evidencias que existían en las escrituras.

Pregunta #4: ¿Cual fue el centro o columna vertebral de su enseñanza?

Pablo no solo habló de la muerte y resurrección de Jesús, sino que también enseñó que era necesario que estos dos eventos ocurrieran. La cruz y la resurrección de Cristo eran necesarias para que se cumplieran las escrituras; ambas habían sido profetizadas. Si Cristo no cumple dichas promesas, Dios hubiese quedado como alguien infiel y entonces, no sería Dios. La cruz también fue necesaria para propiciar la ira de Dios y demostrarnos Su amor por nosotros a la misma vez; demuestra justicia y misericordia.Por otro lado, la resurrección de Cristo era necesaria porque un redentor muerto no nos sirve de nada (1 Corintios 15); si Cristo no resucita, aún estaríamos en nuestros pecados.

Pregunta #5: ¿Cuál fue el resultado de la predicación? 

Hubo dos resultados: algunos fueron persuadidos y creyeron (Hechos 17:4) mientras que otros se llenaron de envidia (Hechos 17:5-9). El segundo grupo consiguió a algunos hombres malvados que estaban dispuestos a alborotar la ciudad por una suma de dinero. Estos “asaltaron la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo”, pero no encontraron a Pablo ni a Silas. Entonces “arrastraron a Jasón y a algunos de los hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Esos que han trastornado al mundo han venido acá también; y Jasón los ha recibido, y todos ellos actúan contra los decretos del César, diciendo que hay otro rey, Jesús”. Ante las autoridades, ellos hicieron lo mismo que hicieron con Jesús: cambiaron la acusación y en vez de presentar una acusación de índole religiosa, presentaron una acusación política y social.

El evangelio que Pablo proclamó produjo un gran alboroto en Tesalónica y sin embargo, cuando Pablo llega a la próxima ciudad, a Berea, allí el mismo evangelio produjo sed de la Palabra entre quienes el evangelio fue proclamado.

30 de Diciembre de 2018

¿Y Si Cristo viniera hoy?

Como celebración y para reflexión del año nuevo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón ¿Y Si Cristo viniera hoy? basado en 2 Pedro 3:1-13.

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