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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

Este domingo, el pastor Miguel Núñez concluyó la serie “El Espíritu de la apostasía” predicando el sermón “¡Gloria, majestad, dominio y autoridad, sean a nuestro Dios!” basado en Judas 24-25.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó la serie “El Espíritu de la Apostasía” predicando el sermón “Como sobrevivir al contender por la fe” basado en Judas 17-25.

El texto sobre el cual gira todo lo que Judas ha estado tratando de comunicar a sus seguidores se encuentra en Judas 3: “Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” De manera que cualquier cosa que vayamos a decir en el día de hoy está, de una manera u otra, vinculada al llamado que Judas nos ha hecho a contender por la fe que fue entregada a los santos de una vez y para siempre. Esa fe que nos fue entregada es el cuerpo de doctrinas o de enseñanzas que conforman la Palabra de Dios.

Al final de esta epístola, Judas todavía tiene en mente a los falsos maestros y está preocupado por la necesidad que tenemos de recordar las cosas que aprendimos en el pasado para que las falsas enseñanzas no nos engañen. Entonces, en esta última parte de su epístola, él termina instruyéndonos a cómo contender por la fe y como no sucumbir mientras contendemos por aquello que hemos creído.

Si los receptores de esta carta no tuvieron el discernimiento para identificar a estos falsos maestros por sus enseñanzas, debieron haberlo hecho por su estilo de vida inmoral. La falsa enseñanza y la inmoralidad van de la mano… eso ha sido así desde el Antiguo Testamento. El profeta del Antiguo Testamento, en cierto sentido, siempre fue un personaje incomprendido porque parecía tener dos personalidades: una severa y otra tierna.

De esa misma manera, podemos notar en esta epístola cuán severo Judas podía ser contra los falsos maestros a quienes compara con animales irracionales y, al mismo tiempo, vemos como él nos llama a tener misericordia con ciertas ovejas que han comenzado a comprometer la fe o que se han ido detrás de estos falsos maestros.

El profeta del Antiguo Testamento odiaba la tibieza de la misma manera que podemos leer algo así en las palabras de Judas al llamarnos a contender por la fe. De igual manera el enviado de Dios tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento tenía una alta sensibilidad hacia el pecado aún en su propia pecaminosidad. Este siempre estuvo dispuesto a exponer el pecado de la gente llamándolos a un estándar de vida más alto, como hace Judas aquí. Judas está cargado por algunas ovejas que han sido afectadas por la mala enseñanza y por la inmoralidad de sus líderes falsos.

En Judas 17-25, Judas tiene grandes lecciones para nosotros que debemos considerar mientras contendemos por la fe. En Judas 17-19, Judas vuelve a hablarnos de la necesidad de recordar las cosas que hemos aprendido debido a la inclinación humana de olvidar las cosas que nos mantienen en el camino de la verdad. Por eso él nos dice “acordaos de las palabras que antes fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo.” La razón por la cual él nos llama a recordar es porque, con el paso del tiempo, lo que aprendimos al principio de nuestro caminar se vuelve viejo y pierde vigencia en nuestras vidas. Eso hizo el pueblo de Israel cuando olvidó los mandamientos de Dios aún después de recibir el juicio de Dios. El libro de los Jueces describe un ciclo de pecados de parte del pueblo, consecuencias de parte de Dios, arrepentimiento y clamor de parte del pueblo, liberación de parte de Dios para que luego el pueblo olvidara otra vez los mandamientos y el juicio de Dios.

De los versículos 20-23, Judas nos sigue enseñando como contender por la fe:

Recomendación #1: “Pero vosotros, amados, edificándoos en vuestra santísima fe…” (v.20)

Este es un llamado a crecer en nuestra fe y dentro de la comunidad cristiana. De acuerdo con Efesios 4:11-13, Dios dio a Su iglesia pastores y maestros para capacitar a los santos para la obra del ministerio y para ayudar a cada creyente a crecer a la estatura de la plenitud de Cristo. No puedes madurar, y por tanto no puedes formar la imagen de Cristo en ti, si no conoces la palabra y dicha palabra ha sido diseñada para ser enseñada por personas a quienes Dios ha capacitado con el don de enseñanza. La falta de madurez espiritual en muchos de los hijos de Dios no es otra cosa que falta de conocimiento de Su Palabra y luego falta de aplicación de lo que han conocido en dicha palabra.

Recomendación #2: “…orando en el Espíritu Santo…” (v.20)

La palabra no nos da instrucciones claras de cómo orar en el Espíritu; pero orar en el espíritu por lo menos debe implicar la oración que es conforme a la palabra de Dios de manera que nuestras peticiones y deseos puedan alinearse con la voluntad de Dios. Al orar nosotros no estamos tratando de que nuestra voluntad se haga en los cielos porque eso no fue la instrucción del Señor Jesucristo. Sino que oramos para que la voluntad del cielo se haga en la tierra. A través de la oración en el Espíritu, el Espíritu de Dios nos da tanto el querer como el hacer. Por tanto, al orar en el Espíritu, Dios va poniendo en nosotros el deseo de hacer las cosas a las que nos está llamando y luego nos va a dar también la habilidad para poder hacerlas.

Recomendación #3: “conservaos en el amor de Dios…” (v.21)

Judas nos está diciendo que permanecer en el amor de Dios no es una opción sino algo que nosotros mismos debemos hacer. Dios nos amó desde antes de la fundación del mundo y nosotros podemos amarle porque Él nos amó primero. Sin embargo, el Señor Jesucristo enseñó claramente en Juan 15:10, “Si   guardáis   mis   mandamientos, permaneceréis en mi amor, así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.” Claramente la palabra enseña que la manera de permanecer en el amor de Dios es obedeciendo sus mandamientos.

Recomendación #4: “…esperando ansiosamente la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para vida eterna…” (v.21)

Judas nos llama a la perseverancia mientras aguardamos la segunda venida del Señor Jesucristo cuando él recompensará a cada uno de los suyos y por eso Judas llama a esperar la misericordia de nuestro Señor porque su encuentro con Él es un acto de misericordia de su parte.

12 de Febrero de 2020

Un voto que complazca a Dios

El pueblo de Dios necesita vivir el Señorío de Cristo en todas las áreas de la vida, en todas sus dimensiones y en todo tiempo. Nos encontramos en medio de tiempos difíciles y en tiempos como estos se hace más necesaria la voz profética de la Iglesia.

Si tomamos un tiempo y examinamos los contenidos y tendencias de las redes sociales, nos daremos cuenta de que cada vez son más los líderes de iglesias que levantan su voz sobre los temas políticos de sus respectivos países. Y es que estamos viviendo un momento histórico y trascendental. Los pastores y líderes de las iglesias necesitamos orientar al pueblo de Dios cuidándonos de nunca violentar los principios bíblicos.

Todo cristiano debe recordar a la hora de votar que el tiene un Señor que está por encima de la autoridad del César, un Señor que tiene valores, un Señor que tiene principios, que tiene una Iglesia y que viene a instaurar Su Reino. Eso quiere decir que la única motivación que debe tener el cristiano a la hora de votar es: Complacer a Su Dios.

No debe haber en la conciencia cristiana motivos partidistas, ni amiguismos, favoritismos ni familiaridad. Nuestra lealtad debe ser exclusivamente para Dios y por lo tanto es nuestra responsabilidad estudiar los valores de los candidatos que aspiran a las diferentes posiciones gubernamentales.

Preguntémonos: ¿Qué posiciones está apoyando este candidato? ¿Cuáles movimientos está endosando? ¿Está apoyando los valores cristianos? ¿Cuáles candidatos representan la revolución moral de nuestros días?

Y al respondernos estas preguntas, postrémonos en oración, pidamos dirección al Espíritu Santo y votemos de forma que nuestro voto haya honrado los valores de Cristo, nuestro Señor y el Señor de los Césares.

Que Dios bendiga e instruya a su pueblo.

 

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “La ira de un Dios misericordioso (Segunda parte)” basado en Judas 11-16 como continuación de la serie “El Espíritu de la Apostasía”.

Es paradójico pensar que un Dios infinitamente misericordioso tenga la capacidad de airarse más que cualquier otro ser en todo el universo. Como humanos, continuamente razonamos en categorías igualmente humanas y no nos podemos imaginar como Dios podría actuar misericordiosamente y al mismo tiempo ser capaz de airarse contra otro debido a su vida de pecado. Nosotros no somos capaces de hacer algo similar.

La mejor ilustración que he oído de cómo Dios puede experimentar emociones aparentemente opuestas al mismo tiempo, es pensando en lo que le ocurre al mar durante un huracán. En la superficie, el mar luce extremadamente embravecido con olas enormes; sin embargo apenas unos metros más abajo estár en completa paz. Eso nos da una idea de cómo nuestro Dios puede experimentar un amor incondicional hacia aquellos que le aman y airarse en extremo contra aquellos que corrompen su diseño y violan su ley al mismo tiempo.

Judas comienza el texto de hoy con la expresión, “¡Ay!” En el lenguaje hebreo hay dos tipos de oráculos: Oráculos de bendición que usualmente comienzan con la palabra bienaventurados o benditos y oráculos de maldición que usualmente comienzan con la palabra ¡Ay!, como aparece en el texto de hoy. Refiriéndose a los falsos maestros, Judas dice en Judas 11, “¡Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín, y por lucro se lanzaron al error de Balaam, y perecieron en la rebelión de Coré.”

En este versículo hay tres personajes, cuyas vidas son usadas por Dios como ejemplos del juicio que vino sobre ellos como advertencia contra los falsos maestros y como ilustración aún para nosotros mismos. Para referirse a la condenación o al juicio que dios traería sobre estos falsos maestros, Judas hace mención

1. del camino de Caín,

2. como por lucro estos hombres se lanzaron al error de Balaam, y

3. de la rebelión de Coré.

El camino de Caín

Como recordarán Caín mató a su hermano Abel. Sin embargo, no creemos que Judas está haciendo referencia a que los falsos maestros son homicidas. Sino más bien que de la misma manera que Caín se rebeló contra Dios, igualmente, estos falsos maestros se rebelaron contra el mismo Dios. El Señor rechazó la ofrenda de Caín porque su corazón no estaba bien con Dios y, al Dios no recibirla, en vez de arrepentirse, Caín se aíra contra su Hacedor. Así nos ocurre hoy que cuando las cosas no salen como nosotros esperábamos o entendíamos, nos enojamos y se nos olvida que nuestro enojo siemnpre será contra Dios que ha permitido esas circunstancias en nuestras vidas con un propósito.

El falso maestro predica en el nombre de Dios, pero su predicación no es endosada por Dios porque Él nunca aprobará la. La mentira es la antítesis de lo que Dios es y estos falsos maestros predicaban y vivían una mentira. Por tanto, ellos no escaparían el juicio de Dios.

El error de Balaam

El error de Balaam fue expuesto ampliamente cuando vimos la segunda epístola de Pedro. Balaam comenzó como un profeta de Dios que fue visitado por el rey de los moabitas, Balac, quien le propuso que maldijera el pueblo judío a cambio de dinero. Balaam coqueteó con la oferta y terminó rechazándola tres veces como leemos en Números 22-24. Sin embargo, más adelante, Balaam logró recibir dinero de parte del rey Balac a cambio de un consejo que terminara maldiciendo al pueblo judío. Este consejo fue que promoviera actos de inmoralidad sexual hasta llegar a las orgías entre mujeres moabitas y los varones hebreos (Números 25). En un solo día cayeron unas 23,000 personas como fruto del pecado cometido con esta tribu pagana de Moab.

Una vez más vemos como la inmoralidad sexual ha sido la causa de algunos de los juicios de Dios mas severos. Balaam mostró su avaricia al coquetear con la oferta de dinero de parte del rey Balac y, finalmente, recibiéndola. Balaam es culpable de haber incitado actos de orgías entre mujeres moabitas y varones hebreos como ya dijimos y de practicar la adivinación o hechizería (Josué 24:9-10). En este caso podemos ver qué tan bajo puede caer el ser humano cuando su conciencia se endurece hacia el pecado.

La rebelión de Corea

Esta narrativa aparece narrada en Números 16 cuando Corea, junto con otros 250 líderes del pueblo, se presentó ante Moisés y retó su autoridad señalándole que Dios no solamente hablaba a través de él, sino que también hablaba a través de todos estos líderes. En otras palabras, Corea no reconocía la autoridad que Dios había puesto sobre Moisés y sobre los líderes que se presentaron con él.

Dios ha establecido un orden de autoridad en la sociedad: los ciudadanos se someten a sus gobernantes; las esposas guardan sumisión frente a sus esposos; los hijos deben obediencia a sus padres; y las ovejas son llamadas a obedecer y a someterse a sus pastores. Cuando esas líneas de autoridad son violentadas, nuestra rebelión no es contra la persona en una posición de autoridad sino contra Dios mismo porque Él es quien ha diseñado y delegado dicha autoridad para ser ejercida bajo Su señorío.

Una de las cosas que Dios más odia es la actitud de rebelión. La rebelión es comparada con el pecado de hechicería. Dicha rebelión humana no es otra cosa que la expresión del orgullo humano y del grito de independencia de la criatura hacia su Creador. En nuestra rebelión le decimos a Dios, “Yo he determinado seguir el camino conforme a mi propia sabiduría y he desechado el camino que tú has dispuesto para mí.”

Dios hizo que la tierra se abriera y se tragó a Coré, Datán y Abirán con todas sus familias; fuego descendió del cielo y consumió a los 250 líderes que se habían levantado contra Moisés. Coré quiso crear una división en el pueblo de Dios levatándose contra el líder que Dios había escogido para llevarlos al desierto pero Dios no tolera la división de su pueblo ni el divisionismo. Por eso dice Pablo a Tito en Tito 9:10-11, “Al hombre que cause divisiones, después de la primera y segunda amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal es perverso y peca, habiéndose condenado a sí mismo.”

Esa es la exposición de los tres puntos del mensaje. Ya habló de cómo se comportaban los falsos maestros y luego pasó a describirlos a través de metáforas:

• Primero Juadas habla de “escollos ocultos” (Judas 12). La NTV les llama, “arrecifes peligrosos” que sería una traducción correcta y luego agrega: “que pueden hacerlos naufragar.” Esa es la idea: un barco pudiera repentinamente chocar contra arrecifes que están debajo del agua que no fueron visualizados y pudiera terminar naufragando. Muchos han naufragado dejándose llevar de las falsas enseñanzas de falsos maestros y, cuando ésto ha ocurrido, ha pasado por una sola razón: dichas personas no estaban revisando las enseñanzas recibidas con la verdad de Dios revelada en Su Palabra.

• Luego Judas habla de que estos falsos maestros se apcentaban a sí mismo. Dicho de otra manera, estos falsos maestros probablemente habían escalado posiciones de autoridad. Posiblemente estos falsos maestros hacían que las ovejas débiles participaran con ellos en actos de inmoralidad sexual ya que ellos se habían entregado al libertinaje, negando la posibilidad de un juicio futuro. Este hecho solo agravaba su juicio venidero.

• El tercer calificativo que Judas usa es el de “nubes sin agua llevadas por los vientos…” para referirse a estos falsos maestros. Palestina siempre ha sido un terreno árido. Imagínate viviendo en aquella región y viendo nubes que vienen hacia ti pero que al llegar no derraman agua sobre el terreno y siguen siendo llevadas por los vientos de manera que te pasan por encima y continúan su camino. Estos falsos maestros tienen un parecido con esas nubes porque quizás hablan mucho pero no tienen nada que entregar porque desconocen la Palabra de Dios y por tanto desconocen Su voluntad.

Luego Judas usa tres otras metáforas para referirse a como son o lucen estos falsos maestros:

• Él comienza hablando de que son como “árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados.”

• Luego “son olas furiosas del mar, que arrojan como espuma su propia vergüenza.”

• La última metáfora usada por Judas para referirse a estos falsos maestros es la de “estrellas errantes” o aquellas a las que nosotros llamamos estrellas fugaces que vemos en el cielo por uno segundo y luego desaparecen.

Judas termina diciendo que es lo que le espera a este grupo de de falsos creyentes y maestros y entonces dice: “para quienes la oscuridad de las tinieblas ha sido reservada para siempre.”

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “La ira de un Dios misericordioso” basado en Judas 5-10.

Si hay algo que la Biblia destaca desde el principio es que Dios es al mismo tiempo un Dios lento para la ira—pero no sin ira—y abundante en misericordia. Ambas verdades son ciertas.

Como recordarán la semana pasada iniciamos la exposición de la epístola de Judas donde él nos llama “a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos,” (Judas 3). La razón del llamado a contender de esta manera aparece en el Judas 4: “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” La presencia de falsos maestros que llamaban al cristiano a vivir en libertinaje y que negaban la autoridad de Dios hizo que Judas escribiera una carta llamándonos a defender la fe hasta el punto de agonizar si fuera necesario.

Hasta ahí llegamos y ahora comenzaremos a ver lo que Judas dice acerca de estos falsos maestros. En Judas 5-10 vemos tres ejemplos de juicio. Judas comienza esta parte de su carta diciendo que él quiere hablarles de algunas verdades que ya ellos conocen o saben, pero que él considera necesario recordar. Judas toma tres historias del Antiguo Testamento para recordar o enseñar que no hay forma de que estos falsos maestros escapen la ira de Dios. Sus grados de iniquidad han alcanzado niveles intolerables hasta el punto de que el Dios quien es infinitamente misericordioso se ve en la obligación de visitar su ira sobre ellos de la misma manera que lo hizo en el pasado con otros.

Las tres historias usadas como recordatorio son las siguientes:

• El pueblo en el desierto que recibió la justicia de Dios.

• Los ángeles caídos que hoy están en prisiones de oscuridad.

• El juicio contra las ciudades de Sodoma y Gomorra.

Comencemos por el primero ejemplo de juicio. “…el Señor, habiendo salvado al pueblo de la tierra de Egipto, destruyó después a los que no creyeron,” (Judas 5). Este versículo nos habla de que el Señor en Su misericordia sacó al pueblo de Egipto, pero, al mismo tiempo, nos dice que ese mismo Dios destruyó en el desierto a los que no creyeron. El Señor abrió el mar para que el pueblo pasara al otro lado en una noche y evitar la muerte a manos de los egipcios; durante los 40 años les proveyó maná todos los días para su alimentación; durante el día les cubrió con una nube para protegerlos del sol del desierto y durante la noche una columna de fuego les alumbraba. Nada de eso sirvió para producir fe en ellos y murieron y fueron enterrados en el desierto por su incredulidad. Esa misma incredulidad es la que llevará a estos falsos maestros a su destrucción como ocurrirá con muchos otros. En un solo versículo se puede ver la ira de un Dios misericordioso.

Nosotros hoy también tenemos incredulidad que frecuentemente se traduce en idolatría, inmoralidad sexual y un espíritu de queja o de ingratitud porque no hemos creído la Palabra de Dios cuando nos dice que Él está en control de todas las circunstancias y eventos de nuestras vidas y que, al mismo tiempo, Él garantiza que todas las situaciones por las cuales nosotros atravesamos, cooperarán para el bien nuestro porque Él es quien las ha orquestado ya sea activa o pasivamente.

El segundo ejemplo de juicio es mencionado en el versículo 6: “Y a los ángeles que no conservaron su señorío original, sino que abandonaron su morada legítima, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas para el juicio del gran día.”

Cuando expusimos la segunda carta de Pedro, mencionamos estos ángeles caídos que hoy son guardados en fosos de tinieblas (dice Pedro) y prisiones eternas bajo tinieblas (dice Judas). Explicamos en esa ocasión que Pedro hace referencia en 1 Pedro 1:19-20 que hubo un grupo de ángeles que pecaron en los días de Noé y que, a esos, Dios los ha guardado encarcelados.

La pregunta es, ¿Qué fue lo que hicieron estos ángeles en los días de Noé que hoy están en prisiones de oscuridad y a los que alude Pedro en su primera carta y ahora Judas? Si lees Génesis 6:2, allí se narra que hubo un momento cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres y que de esa unión salieron gigantes. Eso fue justo antes del diluvio. La tradición nació hace mucho tiempo atrás de que los hijos de Dios, es una referencia a ángeles caídos y que las hijas de los hombres eran mujeres comunes y corrientes, según describe el texto de Génesis 6.

El libro de Enoc, que pertenece a la literatura judía y que Judas cita en los versículo 14-15 de esta carta, habla de que ángeles de Dios vieron algunas mujeres muy hermosas en la tierra y abandonaron sus posiciones o su dignidad para venir y tener estas relaciones sexuales con mujeres y de ahí salieron los gigantes de que habla Génesis 6. Ese fue su gran pecado. Esos son los ángeles que Pedro y Judas dicen que están guardados en prisiones de oscuridad por su maldad.

El problema de estos ángeles que no guardaron su dignidad o su posición fue que no se sometieron a la autoridad de Dios y más específicamente a la autoridad de Cristo que es el capitán del ejército celestial. De esa misma manera, estos falsos maestros a los que Judas se refiere, tampoco se sometían a la autoridad de nuestro Señor Jesucristo pues el texto dice que negaban “a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” Por tanto, negaban Su autoridad.

Hermanos cuando nosotros pecamos en conocimiento de lo que estamos haciendo, y sobre todo cuando continuamos en la práctica del pecado, eso representa una rebelión en contra de la autoridad de nuestro Señor. En ese sentido, hoy tendríamos que volver a decir: aquel que se crea firme cuídese de que no caiga (Gálatas 6:7-8).

Nuestra incredulidad nos lleva a caer al dudar de las prohibiciones absolutas de la palabra y nuestra rebelión también nos lleva a tropezar y caer al no considerar la autoridad de Cristo. La gente quiere a un Dios sin ira, una gracia sin ley, privilegios sin rendición de cuentas, un redentor sin juicio y un cielo sin infierno. En fin, el mundo quiere un Dios hecho a su medida.

El tercer ejemplo de juicio es mencionado en el versículo 7: “Así también Sodoma y Gomorra y las ciudades circunvecinas, a semejanza de aquellos, puesto que ellas se corrompieron y siguieron carne extraña, son exhibidas como ejemplo al sufrir el castigo del fuego eterno.”

El juicio sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra es descrito en Génesis 18 y 19. Éstas fueron ciudades caracterizadas por la inmoralidad sexual llegando a la práctica de la homosexualidad. En el texto que acabo de leer hay una referencia a que sus habitantes se corrompieron y siguieron carne extraña. Dios considero esto tan perverso que terminó por quemar las ciudades de Sodoma y Gomorra y algunas de las ciudades a su alrededor.

Los tres ejemplos citados por Judas como ilustración del juicio o de la ira de Dios tenían que ver con:

• Incredulidad, en el caso del pueblo judío en el desierto,

• Rebelión o falta de sumisión a la autoridad de Cristo, en el caso de los ángeles que hoy están en fosa de oscuridad e

• Inmoralidad sexual, en el caso de Sodoma y Gomorra.

Luego Judas pasa a describir tres actividades de estos falsos maestros que se han infiltrado entre ellos. Aquí aparece otro triple: “No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, mancillan la carne, rechazan la autoridad y blasfeman de las majestades angélicas.” (v. 8) Estos falsos maestros basan su autoridad en sueños que ellos estaban teniendo y no en la palabra de Dios ya revelada. Lo mismo ocurre hoy en día que muchos maestros o pastores enseñan desde los púlpitos no lo que la palabra de Dios revela, sino lo que sus sueños e interpretaciones revelan. Basado en sus sueños, estos falsos maestros hacían tres cosas:

• Mancillaban la carne.

• Rechazaban la autoridad.

• Blasfemaban contra las autoridades angelicales.

Para algunos, estos falsos maestros estaban maldiciendo a ángeles de Dios. Para otros, estos ángeles a los que Judas hace referencia eran mas bien ángeles caídos y estos falsos maestros se atrevían a hablar en contra de ellos haciendo uso de su supuesto gran poder, como vemos hoy en día a algunos falsos maestros burlándose de los demonios y fanfarroneando a la hora de tratar de expulsar un demonio de alguien.

Todo esto nos deja ver que hay una guerra espiritual de la cual nosotros no conocemos prácticamente nada; que es real; que se da en los lugares celestiales y que involucra a seres angelicales poderosos.

19 de Enero de 2020

Contendiendo por la fe

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón “Contendiendo por la fe” basado en Judas 1-4.

En este sermón iniciamos la exposición de la carta de Judas cómo continuación de la serie El espíritu de la apostasía. Como dijimos anteriormente, las cartas de 2 Pedro y Judas tienen mucho en común hasta el punto tal que algunos piensan que Pedro consultó en el material de la epístola de Judas o viceversa. En fin, en ambos casos los autores estaban escribiendo en contra de los falsos maestros que se habían levantado y amenazaban la fe cristiana y, por tanto, la vivencia del cristiano.

Judas es una carta corta, intensa, desafiante, y con un llamado de alerta y con un gran sentido de urgencia. En el tiempo que fue escrita, había una corrupción doctrinal que algunos falsos maestros habían traído a la iglesia que negaba la autoridad y el señorío de nuestro Señor Jesucristo. Había una corrupción moral en estos maestros que convirtieron la gracia del Señor Jesucristo en una licencia para pecar.

En Judas 1-4, lo primero que podemos notar es la identificación del autor como se acostumbraba hacer en los tiempos antiguos. En este caso, el autor se identificó como Judas, un siervo de Jesucristo y el hermano de Jacobo. Entre los 12 apóstoles había un Jacobo pero la mayoría no cree que Judas se está identificando como hermano de la apóstol, sino como el hermano de parte de padre de Jesús que llegó a ser la cabeza de la iglesia en Jerusalén. Sabemos esto con claridad porque Marcos 3:21 nos dice que aún los hermanos de Jesús no creían en Él y nos dice que sus parientes, refiriéndose a sus hermanos que creían que Jesús estaba fuera de sí. Este tal Jacobo que no creyó en Jesús inicialmente, eventualmente le reconoció. Judas es hermano de este Jacobo, de manera que este Judas también fue hermano del padre de Jesús (Mateo 13:55; Marcos 6:3). Sin embargo, Judas no se identifica como hermano de Jesús sino más bien como siervo de Jesucristo, enfatizando la relación espiritual que él guarda con Cristo más que la relación biológica.

Inmediatamente después, Judas pasa a desear sobre ellos tres bendiciones de parte de Dios (v.2): “Misericordia, paz y amor os sean multiplicados.” Judas les desea misericordia que es otra manera de desearles que la bondad de Dios sea con ellos en medio de una sociedad carnal y antagonista a la fe cristiana. Además, es el deseo de Judas que, a pesar de la persecución, ellos pudieran tener paz. Judas estaba consciente de algo que los creyentes del nuevo testamento llegaron a creer: la paz que Cristo nos prometió no depende de las circunstancias a nuestro alrededor porque no es una paz conforme a como el mundo la da, si no conforme a como solamente Cristo puede darla.

Judas, además les desea amor. Estos hermanos bajo persecución tenían necesidad de experimentar el amor de Dios porque el mismo echa fuera todo temor y eso era importante en medio de la persecución. La Palabra establece que el amor viene de Dios, entonces era vital que ellos pudieran experimentar el amor del Padre de manera creciente para amarse los unos a los otros e, incluso a sus enemigos.

En cuanto a la audiencia a quien esta carta iba dirigida podemos decir sin temor a equivocarnos que esta era y es una carta con una audiencia universal a lo largo de los siglos. Sabemos esto por la manera como él identifica a quienes él le estaba enviando la carta (v.1): “Judas, siervo de Jesucristo y hermano de Jacobo, a los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo:” La carta va dirigida a un grupo caracterizados como: los llamados, amados en Dios Padre y guardados para Jesucristo. En ese grupo estamos nosotros y todos los que verdaderamente son discípulos de Cristo porque hemos sido llamados, somos amados en Dios el Padre y por Dios el Padre, y porque estamos siendo guardados por Jesucristo y para Jesucristo. Estamos siendo guardados para recibir una herencia que no puede perecer (1 Pedro 1:4).

El versículo 3 revela el tema de toda la carta: “Amados, por el gran empeño que tenía en escribiros acerca de nuestra común salvación, he sentido la necesidad de escribiros exhortándoos a contender ardientemente por la fe que de una vez para siempre fue entregada a los santos.” El deseo de Judas era enviarle una comunicación al pueblo de Dios en la cual él pudiera animarlos. Quizás Judas quería hablarles de cuán privilegiados son los que han sido elegidos para salvación. Sin embargo, Judas se vio en la necesidad o sintió la obligación de cambiar su tema y convertir el tema central de la carta en lo que es la defensa de la fe. Es por eso que él les habla de la necesidad que ellos y nosotros tenemos de contender por la fe que nos ha sido confiada o entregada de una vez y para siempre.

La frase, “entregada a los santos de una vez y para siempre” es vital porque con esta frase, Judas nos está diciendo que ya hoy no puede haber declaración doctrinal nueva; ya recibimos los principios de la fe cristiana por completo y para siempre. El lenguaje del Nuevo Testamento es que la fe cristiana es algo que hemos recibido y que, como ya lo hemos recibido, debemos mantenernos en pureza. Por eso Pablo dice en 1 Corintios 15, “Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí…” sugiriendo: “no lo he cambiado y no lo he alterado.”

Por otro lado, la palabra traducida como contender en nuestra versión, en el griego es, “epagonizomai” de donde deriva nuestra palabra agonizar. El prefijo “epa” intensifica el significado de la palabra sugiriendo una agonía que produce un dolor tan severo que es difícil de soportar. Así de intenso es el llamado que Judas nos hace en esta carta para defender la fe en contra de la corrupción teológica y moral de los falsos maestros.

El texto nos deja ver algunas de las características de los falsos maestros. Por ejemplo, ellos vienen anunciando la Palabra del Señor y por eso son llamados profetas o maestros. Muchas veces, la problemática está no en lo que dicen, sino en lo que no dicen. En la época de Jeremías, Dios se quejó acerca a de ellos a través de Su profeta y nos dejó ver que los falsos profetas no hablaron al pueblo lo que tenían que hablar; no comunicaban la revelación de Dios (Jeremías 23:22). El maestro falso puede predicar del Espíritu Santo, pero lo que predica son ideas nuevas acerca del Espíritu de Dios. Están tan inmersos que no los puede reconocer por la manera como lucen o hablan sino por sus frutos.

En el contexto de la carta de Judas, precisamente los falsos maestros a los que Judas se está refiriendo habían tomado la gracia de Dios y la habían convertido en libertinaje, llevando a los hermanos a no obedecer los pasajes que nos obliga a obedecer la ley de Dios. Estos falsos maestros eran antinomianos; estaban en contra a la obediencia de los mandatos de Dios pensando que toda la fe cristiana puede reducirse a simplemente la palabra “gracia”. Con esa idea, nosotros podríamos vivir como queramos, contando con que la gracia de Dios nos perdonará en el futuro.

En el último versículo del texto de hoy, Judas explica la razón por la que él se siente compelido a escribir acerca de este tema: los falsos maestros habían infiltrado la iglesia (Judas 4). Se habían infiltrado encubiertamente, de manera secreta como termitas. De alguna forma, estos falsos maestros malvados, incrédulos, e impíos estaban pasando desapercibidos hasta el punto de que estaban banqueteando entre ellos y participando de la santa cena. Estos eran hombres inmorales hasta el punto de que abusaron de la gracia de Dios y la usaron para vivir libertinamente y hacían pecar a los creyentes a quienes estaban desviando del camino.

Pero Dios conocía a estos hombres desde hace mucho tiempo y los había marcado para condenación. Mientras que nosotros fuimos elegidos para salvación, estos hombres fueron marcados para condenación desde hace mucho tiempo atrás.

Este domingo, el pastor Miguel Núñez predicó “Para vivir plenamente tienes que morir completamente” basado en Lucas 14:25-27 como parte de la serie “El espíritu de la apostasía”.

29 de Diciembre de 2019

Como esperar Su segunda venida

El domingo 29 de diciembre, el pastor Miguel Núñez predicó el sermón "Como esperar Su segunda venida" basado en 2 Pedro 3:10-18.

20 de Diciembre de 2019

Un niño nos ha nacido

El profeta Isaías vivió y ejerció su ministerio durante los reinados de Uzías, Jotam, Acaz y Exequias, cerca de 750 años antes de Cristo. Se le llamó el profeta evangelista por las innumerables veces que profetizó acerca de la venida, el carácter, el ministerio y la predicación, los sufrimientos y la muerte del Mesías, así como de la extensión y la continuación de su[1] reinado.

En estos versículos, Isaías anuncia el nacimiento del Mesías como algo que ya había sucedido, el Hijo ha nacido. Este hijo nació para provecho de nosotros los hombres, nosotros los pecadores, de todos los creyentes, desde el inicio hasta el final del mundo.

A este hijo se le llama Admirable, porque Él es Dios y hombre. Su amor es la admiración de los ángeles y los santos glorificados. Es admirable en su entrega Y su servicio, dejó su gloria para venir a este mundo. Sirvió sin prejuicios, sin títulos y sin cobrar. Él es el consejero, porque conoce los consejos de Dios desde la eternidad; y El da consejos a los hombres, consejos en que consulta nuestro bienestar.

Nos aconseja en medio de nuestras pruebas y angustias y luego nos consuela. Como Príncipe de Paz nos reconcilia a Dios, es el Dador de paz en el corazón y la conciencia. Cuando su reino este plenamente establecido, los hombres no aprenderán más a guerrear.

La armonía completa de estas profecías con la doctrina del Nuevo Testamento demuestra que los profetas judíos y los maestros cristianos tenían el mismo punto de vista de la persona y la salvación del Mesías.

Antes de la celebración de la navidad es propicio este mensaje, ya que podemos celebrar su venida a este mundo, la llegada del Mesías para salvación de todos nosotros, para nuestra liberación de la esclavitud del pecado.

En reflexión podemos notar que este niño fue dado por Dios, El dio a Su hijo, el unigénito, porque amó tanto el mundo que envió a su hijo para reconciliar el mundo con El, ya que por nuestros pecados nos habíamos alejado de Dios, nos habíamos hecho enemigos de Dios. Pero este niño, al crecer, viviría sin pecados y seria sacrificado para la expiación y perdón de nuestros pecados, y darnos vida eterna en Su presencia. En medio de su sacrificio, en el momento de mayor debilidad humana, derrotó a Satanás, derrotó al mundo de las tinieblas, por eso se le llama Dios Poderoso.

Este niño nació en un pueblo lejano, Nazaret, bajo condiciones difíciles, en un pesebre rodeado de animales. Expresamente Dios Padre dispuso que el Rey de reyes, el mismo Dios, viniera en condiciones de pobreza física, para que desde el inicio de su vida conociera los sufrimientos y tentaciones humanas. ¿Quién pensaría que el gobernador del cielo y la tierra naciera en esas condiciones? Los que esperaban al Mesías esperaban un guerrero, un rey, que naciera por lo menos en Jerusalén, pero Dios dispuso otra cosa¿Por qué tuvo que ser El quien murió en la cruz y no yo, ¿si el que pecó fui yo?

Porque el celo del Señor hará que Su imperio sea dilatado, y la paz no tendrá límites, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.

Señor, date a conocer a tu pueblo por todo nombre de amor y en todo carácter glorioso. Incrementa Tu gracia en todo corazón de tus redimidos en la tierra. Bendiciones.

 

Miguel Núñez

*Extracto del mensaje dado por el Pastor Miguel Núñez, pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional el 20 de diciembre del 2015.

15 de Diciembre de 2019

El día del Señor

Este domingo, el pastor Miguel Núñez continuó la serie “El espíritu de la apostasía” predicando el sermón “El día del Señor” basado en 2 Pedro 3:1-10.

Cristo y los apóstoles que vinieron después anunciaron la segunda venida de Cristo con palabras de certidumbre, pero la iglesia de hoy se ha entretenido tanto con este mundo que muchos no están pensando en Su retorno y otros quisieran que retrasara para poder vivir sus vidas. Queremos que el Señor altere Sus planes hasta que podamos ver los nuestros realizados. Si el Señor prestara atención a los deseos de nuestros corazones, nunca vendría porque en cada generación hay personas deseando el retraso de su regreso por diferentes razones.

Sin embargo, a la luz del Nuevo Testamento, debiéramos levantarnos todos los días expectantes, pensando que hoy pudiera ser el día de Su regreso; que hoy pudiera ser el día cuando lleguemos a ver a nuestro Señor cara a cara tal como Él es. No puede ser que Dios se moleste en revelarnos porciones de Su plan futuro y que nuestra respuesta sea: “gracias, pero realmente no me interesa.” Este es un tema importante para Dios. ¡Uno de cada 30 versos en el Nuevo Testamento hace referencia a la segunda venida! Más de un cuarto de la Biblia es profecía predictiva y aproximadamente un tercio de esa profecía predictiva aún no se ha cumplido.

Necesitamos escudriñar aquellas cosas que Dios ha revelado del futuro, pero también debemos escudriñar las Escrituras para saber que hacer en la espera. Creo que ahora, al final de un año, hace bien reflexionar acerca del retorno de nuestro Señor y reflexionar acerca de cómo debemos vivir en el 2020 en vista de la cercanía de Su venida, sea cuando sea.

En 2 Pedro 1 y 2, Pedro batalló en contra de los falsos maestros que habían surgido en el mismo seno de la iglesia. En el capítulo 2, Pedro atacó tanto la conducta como el carácter de dichos maestros. Ese capítulo contiene algunas de las palabras y advertencias más severas en contra de aquellos que enseñan herejías, aquellos que han apostatado de la fe y aquellos que tratan de desviar las ovejas del Señor.

Ahora, en el capítulo 3, más que atacar el carácter y la conducta de aquellos que enseñaban falsamente, Pedro se enfocó en contradecir algunas de sus enseñanzas más amenazantes para la iglesia de sus días—aún para la iglesia de nuestros días. Pedro muestra como los falsos maestros estaban tratando de negar la posibilidad del retorno de Cristo para así convencerlos de que podían vivir libertinamente disfrutando de sus deseos carnales. Después de haber tenido un número de años en la fe, la mayoría de los creyentes raramente pecan por ignorancia, sino que pecan simplemente por haber deliberadamente ignorado lo que anteriormente habían aprendido. Para ellos, la verdad de Dios aprendida en el pasado perdió su brillo y su peso, y paso a un segundo plano. En 2 Pedro 3:1-10, Pedro vuelve a referirse a la necesidad de poder recordar lo que ya se nos ha enseñado.

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