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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

Continuando con la serie Poder En La Debilidad, la cual está basada sobre la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, el pastor Miguel Núñez ha predicado hoy sobre los versículos del 9 al 15 del capítulo 8 de esta carta, titulando este mensaje: Cristo, Nuestro Ejemplo Para Dar. Sin embargo, en el día de hoy solo se expondrá el versículo 9 por ser de suma importancia para desmontar los argumentos del evangelio de la prosperidad basados en este versículo.

La semana pasada el mensaje se basó en los primeros 8 versículos del capítulo 8, el cual, junto con el capitulo 9, son los únicos de esta carta donde encontramos el tema de las donaciones, las ofrendas y la actitud de dar. En estos versículos el apóstol le agradece a las iglesias de Macedonia  su actitud al recoger ofrendas libremente para los hermanos que estaban en las iglesias perseguidas de Jerusalén en necesidad, y específicamente a los hermanos de Corintios que habían suspendido estas gestiones por cerca de un año y él les recodaba la necesidad de completar estas ofrendas. De igual manera les desea que, a todas sus cosas buenas, también agreguen la gracia de abundar en caridad para los pobres, considerando esta actitud de dar como una gracia de parte de Dios.

En el versículo que vemos hoy, observamos que los mejores argumentos de los deberes cristianos se extraen de la gracia y del amor de Cristo, quien aún siendo rico, siendo Dios, igual en poder y gloria con el padre, no solo se hizo hombre por nosotros, sino también se hizo pobre. Se despojo a sí mismo, como si se vaciara, para rescatar las almas de todos a través de su sacrificio en la cruz.

Por un lado, Pablo muestra la manera como Cristo dio de sí mismo, y por otro lado, muestra la motivación y amor de Cristo, la abundancia de su gracia. Nosotros no damos de esa misma manera porque simplemente no amamos de igual manera. Tenemos falta de amor y no damos de manera proporcional a como hemos recibido, porque hemos recibido Su gracia, Su amor, Su perdón y Sus bendiciones que se traducen en bienes materiales.

El apóstol también nos recuerda que el Dios Padre nos ha dado el universo para que lo administremos, luego por amor a nosotros y por nuestra rebeldía nos dio lo más preciado, nos dio a Su propio hijo,  para redimir nuestros pecados y reconciliarnos con Él mismo a través del sacrificio de Cristo en la cruz. Hizo un intercambio, Su hijo por nosotros.

Muchos piensan, principalmente los de la doctrina de la prosperidad, que con dar a Dios ganan puntos con Él, pero éstos reciben simplemente el aplauso de los hombres. Mientras que el que da con sinceridad para la obra de Dios, recibe la gracia de Dios. 

Cuando Pablo dice que Cristo siendo rico se hizo pobre para hacernos ricos, es estrictamente en términos espirituales, trata de explicar que Cristo dejó su gloria, dejó de ser Dios, dejó de ser adorado por ángeles,  arcángeles y querubines,  para ser hombre y en vez de ser adorado ser acusado, perseguido, azotado y crucificado. De ser bendito a ser maldito en la muerte de cruz. Fue rechazado para que yo fuera aceptado. Este fue un bendito intercambio, Él cambió Su gloria por nuestras vidas. Y por eso, los que pierden todo serán coherederos con Cristo.

La razón principal de tratar este tema es porque este texto nos ayuda a reflexionar sobre mí mismo, porque estamos en medio de la mayor apostasía de la historia, el hombre es extremadamente egoísta, centrado en sí mismo y en la obtención de bienes materiales, lo que nos hace rechazar el dar para la obra de Dios. Y los promotores del evangelio de la prosperidad han aprovechado este versículo sacándolo de contexto para decirles a sus feligreses  que  necesario ofrendar para que Dios los bendiga, siendo esto falso.  

Padre celestial, aumenta mi fe en Ti y Tus promesas, y hazme generoso de Tu gracia, que yo pueda ser géneros con los demás. Gracia por tu gran misericordia. Bendiciones.

Una Generosidad Ejemplar, es el título del mensaje de hoy del pastor Miguel Núñez, el cual está  basado en los versículos del  1 al 8, del capítulo 8 de la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, en la continuación de su serie Poder En La Debilidad, sobre esta segunda carta a los Corintios.

En los primeros 7 capítulos vimos el amor y consuelo de Dios.  En los capítulos 8 y 9 Pablo cambia completamente el tema de la carta, y en ella ahora encontramos suficientes instrucciones acerca de las ofrendas, del dar a la obra de Dios.  Pero veremos lo importante que es trabajar nuestro orgullo, ya que es uno de los mayores obstáculos para aceptar este tema. En estos primeros versículos del capítulo 8 el apóstol les recuerda a los Corintios la ofrenda para los hermanos pobres que estaban en Jerusalen, haciendo cumplir esto por sus donaciones, y por el amor y la gracia de Cristo, por lo que agradece esa gran generosidad. Reconociendo la gracia de Dios como la fuente de todo bien en nosotros, o hecho por nosotros, en todo momento. El apóstol elogia la caridad de los macedonios ( iglesias de Filipos, Acaya, Berea y Corintos ),  porque lejos de necesitar que Pablo los exhortara, le rogaron que recibiera la dádiva que le enviaron. Cualquier cosa que usemos o dispongamos para Dios, es tan solo darle lo que es suyo. Todo lo que demos con fines caritativos no será aceptado por Dios, ni será para ventaja nuestra, a menos que, primero, nos demos nosotros mismos al Señor. Esto lo hacemos por fe, que es la raíz; y sin fe es imposible agradar a Dios, de modo que los que abundan en fe, abundarán también en otras gracias y buenas obras.

Un autor desconocido dijo que después de muerto, el único dinero que volvemos a ver es el invertido en el reino de Dios. Pensando en algo parecido Pablo enfatiza no solo el carácter de los macedonios ( en la actualidad Grecía ), en lo referente a su misericordia, sino que enfatiza la gracia de Dios. Porque todo lo que pensamos y hacemos es porque Dios ha puesto esa gracia en nuestro corazón. Ellos recibieron abundancia de gracia que les permitió compartir los pocos recursos que habían recibido. Tuvieron un gozo abundante y generosidad en medio de una profunda pobreza, sin embargo la pobreza aumentó la liberalidad  de la ofrenda.

Es una paradoja que estos hermanos  hayan sentido un gran gozo en medio de la aflicción, y es debido a que las cosas materiales no representan ídolos para los corazones que creen en Dios. La gratitud y fe en el Señor son necesarios para ofrendar abundantemente en medio de la pobreza. 

La escasez no es un obstáculo para ofrendar. Las iglesias de macedonia que eran pobres dieron porque quisieron, libremente ofrendaron, porque tenían una visión correcta de la vida, valoraban más la vida venidera que la actual. Sentían que es un privilegio dar para Dios. Ellos suplicaron tener el privilegio de aportar para el sostenimiento de los santos. Pablo no les pidió, parece que les dijo que no aportaran por su precaria situación, pero ellos le suplicaron tener ese privilegio. Es una demostración de que la escasez no es un obstáculo para dar.

Para ser como los hermanos de macedonia, que ofrendaron aun siendo pobres, primero lograron entregarse al Señor antes que nada. Primero debo darme por entero a Dios, y luego podré dar libremente para Su obra, porque lo que hemos recibido por gracia, por gracia debemos dar. El ofrendar es una obra de gracia que Dios pone en nuestro corazón. No es una obligación, es voluntario, es motivado por el amor. 

El amor es el gran motivador de la vida cristiana. Por amor Dios da a su própio hijo. Por amor Cristo se sacrificó en la cruz. Dios dice que si lo amas debes cumplir sus mandamientos, amarlo es lo único que pide. El amor verdadero da sin medida.

Finalmente, ser rebelde al dar es un problema de fe. No creemos que Dios está con nosotros, que nos sostiene y que por Su gracia tenemos las cosas que tenemos, y que siempre nos da lo que necesitamos, no lo que queremos, pero si lo que necesitamos.

Padre celestial, aumenta nuestra fe. Que podamos verte en cada acto de nuestra vida. Que podamos tener misericordia para el prójimo como Tú la has tenido para con nosotros. Bendiciones.

Ayer domingo 26 el pastor Miguel Nuñez retomó su serie El Poder En La Debilidad, basada en la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, con el mensaje Un Pastor En Necesidad De Consuelo, exponiendo los vesiculos del 5 al 16 del capitulo 7 de esta carta.

Al final del mensaje anterior vimos que el apóstol exhortaba a los Corintios  a buscar la santidad, porque si esperamos en Dios como Padre nuestro, debemos procurar ser santos como El es santo. Les dice que era el afecto por ellos lo que le hizo hablar tan libremente, y gloriarse de ellos, en todas partes y en todas las ocasiones. Se refería a una carta enviada con su discípulo Tito en la que les confrontaba con términos muy fuertes.

En los versículos que se expondrán hoy, Pablo les dice que hubo dos situaciones que le llamaron mucho la atención y le preocupaban durante su viaje por Macedonia. Las muchas luchas externas con judíos y gentiles, y los temores internos por aquellos que habían abrazado la fe cristiana. Sin embargo, estaba tranquilo porque sabia que Dios consuela a los que están abatidos, y en su caso lo consoló con la visita que le hizo su discípulo Tito, para darle respuesta de aquella carta que había enviado, pues debemos mirar a Dios por encima de todos los medios, porque Él es el autor de todo consuelo y bien que disfrutamos. Además, sentía mucho gozo y  confianza en los frutos que ellos darían, por lo que les decía que los pastores deben alivianar los problemas del oficio pastoral, por medio del respeto y la obediencia. El pastor debe dar una respuesta adecuada por medio del cuidado hacia la congregación, sus ovejas, y con su preocupación y aprecio por ellos, y con testimonios de satisfacción, gozo y ternura. Pablo se sentía doblemente consolado, primero por la visita de Tito, y segundo por la respuesta que trajo de su carta, en la que los Corintios le hacían ver que lo amaban y se preocupaban por él.

 

En este mensaje veremos tres puntos esenciales, como son: La tristeza de Pablo, la consolación de Dios y la reconciliación de Pablo con los Corintios.

 

1.- La tristeza de Pablo. El apóstol esta muy atribulado por los conflictos que se le presentaban a su vida. Tanto las presiones externas con los judíos y gentiles, como por los temores por las almas de los convertidos. Estas situaciones lo tenían deprimido. Todos tenemos preocupaciones y temores, son reacciones típicas de un ser humano al sentir presiones en contra de lo que uno hace o piensa. Pablo sentía tristeza porque sus compatriotas no apoyaban lo que hacía y lo rechazaban. Y por otro lado, esos mismos compatriotas perseguían a los que se convertían al cristianismo.

2.- Consolación de Dios. Aún en medio de esas presiones  que le producían tristezas y temores, Pablo da gracias a Dios por Su consuelo, por el Dios de toda consolación. Fue consolado doblemente. Primero con la visita de Tito, y luego con el reporte que éste le trajo sobre la reacción de los Corintios de su carta. Ellos sentían agradecimiento de Pablo por hablerlos confrontado y ahora son mejores cristianos y mejores ciudadanos. Porque Dios utiliza las debilidades, el dolor y la desilución para consolarte, y para que tu utilices esa consolación para consolar a otras personas.

3.- La reconciliación. Pablo recordaba una carta anterior que había enviado con Tito y que había producido arrepentimiento, el arrepentimiento que conduce a la salvación, que es diferente a la que viene del mundo que produce muerte. Esta tristeza que produce arrepentimiento es buena, porque hace cambiar nuestra vida. El verdadero arrepentimiento no mira la humillación que se sufre, lo que busca es la reconciliación, y a la vez produce frutos evidentes, como les dice Pablo a los Corintios que muestran sus frutos de arrepentimiento. Ahora muestran celo o lealtad hacia él, indignacion por su comportamiento, etc, Esta separación momentánea que tenia Pablo con los Corintios lo cargaba mucho, y así lo hace saber en esta carta al decirles que la intención de la carta anterior era buena delante de Dios. 

 

A modo de aplicación, para cuando nos toque vivir circunstancias como las descritas por Pablo en estos versículos, debemos tener en cuenta que Dios esta con nosotros. Muchas veces la tristeza es la forma como Dios produce cambios en nosotros, la decepción es la forma de mostrarnos que no hemos sido agradecidos por lo que Él nos da, el dolor es Su forma de ablandar nuestro corazón. Pero con toda la atribulación, tristeza o decepción que sufrimos, Dios está con nosotros y Su gracia nos sostiene. Y estamos donde estamos porque el mismo Dios nos ha llevado ahí, y Su amor y misericordia es mejor que cualquier otra cosa, y por eso, si está con nosotros nadie estará contra nosotros, por lo que  somos mas que vencedores en Él.

 

Padre celestial, te rogamos que podamos ver en tus correcciones y tribulaciones  tu mensaje de amor hacia nosotros, y que con el consuelo que pones en nuestro corazón podamos consolar a otros que sufren, y a la vez que estos esfuerzos sirvan para reconcilar relaciones rotas. Bendiciones.

El pastor Miguel Núñez retoma su serie Poder En La Debilidad sobre la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios. Hoy el mensaje está basado en el capítulo 6, versículos del 14 al 18, y el versículo 1 del capítulo 7, titulando dicho mensaje La Santidad Implica Separación.


En estos versículos el apóstol Pablo hace la exhortación y advertencia a no unirse en yugo desigual. Los efectos fatales de rechazar los preceptos de las Escrituras acerca de los matrimonios, de amistad y de negocios, se notan claramente. Cuando los creyentes establecen estas relaciones contrarias a las expresas advertencias de la palabra de Dios, deben esperar mucha angustia.


La cautela se extiende también a la conversación corriente. Aunque no podemos evitar por completo ver y oír opiniones desagradables, debemos hacer el esfuerzo de evitar esas amistades. No debemos corrompernos juntándonos con quienes se contaminan a sí mismos con pecado.


Las promesas de Dios son razones fuertes para que nosotros busquemos la santidad alejándonos, separándonos de los hacedores de maldad. Debemos limpiarnos de toda inmundicia de carne y espíritu. Si esperamos en Dios como Padre nuestro, debemos procurar ser santos como Él es santo.
Tanto los mandatos negativos como los imperativos positivos, son claros llamados para que el creyente se separe de la forma de vida mundana, de sus pecados, y que vivamos en santidad.


El pueblo de Dios históricamente ha tenido una gran resistencia en escuchar la voz de Dios. Desde la creación el hombre ha hecho caso a voces extrañas a la de Dios, y por eso ha tenido grandes tristezas. En esta época tenemos innumerables ejemplos de creyentes que luchan con las tentaciones de convivir con incrédulos, tanto en matrimonios como en sociedades comerciales.


El texto no dice que no debemos tener ningún tipo de asociación con incrédulos del mundo, porque tendríamos que salir de este mundo, se refiere a personas que dicen ser creyentes pero viven de una manera desordenada y en pecado, con doble vida.


Debemos entender estos conceptos y aplicarlos a nuestras vidas, debemos tener cuidado, ser cautelosos en no entrar en relaciones formales con personas de este tipo. Los conceptos y comportamientos sobre los preceptos de Dios son muy diferentes, los no creyentes pudieran ser idólatras, infieles, evasores de impuestos, etc., y estos temas pecaminosos no son congruentes con nuestros principios. Nosotros somos el templo de Dios, el templo del Espíritu Santo, el pueblo escogido de Dios, Su pueblo santo, y por eso debemos tener un comportamiento diferente.


Por lo tanto, de este lado de la gloria no tendremos la santidad perfecta, pero debemos hacer todo el esfuerzo y el sacrificio necesarios para alcanzar esa santidad, incluyendo la separación de personas, negocios, trabajos o situaciones que son piedra de tropiezos o tentaciones para nuestras vidas, debemos separarnos de todo lo que no se parece al carácter de Cristo. Debemos ser ejemplos para esas personas.


A manera de aplicación, debemos hacernos la siguiente pregunta: ¿ mi manera de actuar, tanto en público como en privado, está reflejando el carácter de Cristo?
Padre celestial, Tú que pones el querer como el hacer, te pedimos que aumentes nuestra fe en Cristo y pongas la fortaleza necesaria para apartarnos de personas, lugares y situaciones que representen tentaciones. Que diariamente podamos reflejar el carácter de Cristo en nuestro comportamiento. Bendiciones.

Después de suspender la serie El Poder En La Debilidad sobre la segunda carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corintos debido a la conferencia Por Su Causa, hoy el pastor Miguel Núñez predicó sobre el libro de los Hechos, del capítulo 2, los versículos del 42 al 46 y del capítulo 4, los versículos del 31 al 37, titulando este sermón Celebrando El Evangelio. Este mensaje es para dar gracias a Dios por el servicio desinteresado de la congregación en la conferencia Por Su Causa de la semana pasada.

En estos versículos se narran episodios históricos del inicio de la formación de la iglesia. Situaciones que se presentaron después del primer sermón de Pedro donde hubo la conversión de muchas personas con el derramamiento del Espíritu Santo, y la forma cómo vivían que  los apóstoles se dieron cuenta que ya tenían que hacer las cosas de manera diferente, más organizadas.

Se observa la piedad y el afecto de los discípulos de Cristo, así como la caridad santa de los hermanos. Se evidencia que estos cristianos de la iglesia primitiva se mantuvieron cerca de las ordenanzas santas y abundaron en piedad y devoción; porque el cristianismo, una vez que se admite en su poder, dispone el alma a la comunión con Dios para que nos encontremos con Él. El Espíritu Santo los llenó de tal manera, y con ese gran amor de Dios, que hizo que cada uno fuera para otro como para sí mismo, tanto así que vendían sus propiedades y el fruto de la venta lo entregaban a los apóstoles para que a nadie le faltara nada, que no hubiera dificultades entre los hermanos, por lo que compartían el pan diariamente. La doctrina predicada era la resurrección de Cristo, un hecho que cuando se explica debidamente, es el resumen de los deberes, privilegios y consuelos de los cristianos. Eran de un solo corazón y un alma, tenían todo en común.

La vida cristiana es una vida de gozo y satisfacción, porque es el resultado del trabajo de Dios en cada uno. Es cuando el evangelio deja de ser un conocimiento, algo intelectual, y pasa a ser una vivencia, un estilo de vida.

En los hermanos de la iglesia primitiva se observa una transformación de su carácter que les permitían estar en gozo siempre, y esto solo lo hace Dios a través de Su evangelio. Los apóstoles se dedicaban a la enseñanza continuamente y todos se gozaban de la apertura del entendimiento y conocimiento del carácter de Dios. La ausencia de gozo en nosotros, muchas veces es obra de la carne, no del espíritu. 

También se observaba la koinonia entre estos hermanos. Además de compartir las enseñanzas y la oración, también compartían el pan diariamente. Durante el fin de semana de la conferencia por Su Causa, este espíritu de koinonia se observo en la congregación, por lo que estamos orando para este espíritu de unidad y armonía se mantenga.

Comían juntos con alegría y compartían el pan. Una de las maneras de expresar el amor por los demás es compartiendo los alimentos. Las comidas en unidad forman lazos, vínculos entre las personas, por lo que se recomienda pasar junto a los hermanos este tiempo.

Adicionalmente oraban juntos. Esta acción es reconfortante y restaurador de relaciones. Cuando se ora en unidad sucede una de dos cosas, o Dios deja de ser Dios, o las personas cambian y dejan atrás sus diferencias. Y Dios nunca dejará de ser Dios.  Al orar en comunidad usted tiene intimidad tanto con Dios como con los hermanos, y mejora la unidad.

Los hermanos de la iglesia primitiva compartían sus bienes y propiedades para que  los otros hermanos pobres no tuvieran necesidades, para suplir sus necesidades. El dar cosas materiales al necesitado produce gozo y alegría, porque imitamos a Dios al despojarnos de algo para dárselo a alguien. Debemos batallar contra los deseos egoístas de la carne de no querer ser dadivoso, de no querer dar al necesitado.  La abundancia muchas veces produce egoísmo y deseo de acumulación, mientras que la escasez hace todo lo contrario. El dar cosas materiales para suplir necesidades de otros produce unidad, y la gracia de Dios se hace abundante.

Después de la llenura del Espíritu Santo, los hermanos de la iglesia del primer siglo fueron unidos y agradecidos por el favor de Dios para con ellos, por el don de la salvación que habían recibido, y esa misma unidad y gozo de estos hermanos es que esperamos mantener en la IBI.

Padre celestial, alabamos tu santo nombre, y pedimos que mantengas en los hermanos de esta congregación ese espíritu de amor, compañerismo y servicio desinteresado que tuvimos en el fin de semana pasado. Bendiciones.

2 Cor es la carta mas personal e íntima de Pablo. El se hizo vulnerable ante la congregación, por su amor por ellos. Se toma un riesgo enorme hablando así porque podría ser acusado por sus lectores.

¿Está demandando amor? El entendió que su trayectoria le permitía hablar con tal franqueza, a la congregación que fue inmadura sobre las demás y más difícil fue para el apóstol ministrar. Pero nunca dejo de amarlos.

El amor verdadero está centrado en el otro y no en ti. Cuando es así, continua amando aun cuando recibe rechazo de otro. En ausencia absoluta de amor y aceptación, Jesús amó.

Notemos, v.11, su franqueza y vulnerabilidad. Aquí dejó de llamarles hermanos y les dice Corintios. Así como una vez que a los de Galacia o Filipos, les habló con el nombre de su identidad ciudadana para llamarles la atención.

Su franqueza también se nota en decir que su corazón estaba abierto de "par en par". Pablo amo primero. Se hizo vulnerable primero, y hablo con franqueza.

Problema del Corazón
¿Cuál era el problema del corazón de los de a Corinto? ¿Qué les pasa? El los amo pero sólo recibió de ellos un duro corazón, duras palabras y otras cosas mas en esa misma línea.

El les dice que están limitados en sus "sentimientos". No tenían buenos sentimientos hacia Pablo, y Pablo estaba sorprendido porque fue a ellos que mas amor y mas sacrifico entregó. Pero no había espacio en sus corazones.

Los falsos habían sembrado muchas acusaciones y chismes. El prejuicio crecía, y distanciaba la relación. En la historia los prejuicios han destruido naciones.

Los prejuicios son característica de los inmaduros. "Hablo como a niños", les dice. ¡Es que ustedes son niños! Inmaduros y débiles de fe. Asombroso que en 1 Cor también les dijo lo mismo, y que en 2 Cor nada haya cambiado. "Carnales...niños en Cristo", les dijo en 1 Cor., y parece que nada había cambiado.

Los celos y las contiendas son de los inmaduros, y aún así, nunca dejó de amarlos. Los amo con la misma intensidad aun en su frustración de que no era amado por ellos con corazón abierto y sincero. No había reciprocidad en el amor.

Les hablaba como "a niños", porque no había madurez para tener una relación espiritual normal. Su corazón estaba cerrado con una indisposición porque estaban prejuiciados.

Todos tenemos prejuicios contra otros, y al mismo tiempo no lo aceptamos. Pero la mente de Cristo nos permite, sacar el prejuicio o al menos id identificar la inclinación.

Prejuicio es juicio antes, lo que hago antes de. Por ejemplo Natanael dijo: "¿de Nazaret puede salir algo bueno?" El prejuicio y el favoritismo es común en todos, si, aun en todos los creyentes.

En el prejuicio somos paranoicos. Asumimos y juzgamos. Los Corintios estaban así hacia Pablo. El solo veía una pared en ellos, a pesar de haber sido abierto "de par en par", y vulnerable.

Les rogaba ser aceptado por ellos. Sufría por el rechazo de ellos. Como Padre que es rechazado por sus hijos. Rogaba: "no me rechaces." El dolor interno es evidente. La carga y el corazón partido. "¿Que tienes contra mi Corinto?"

Pablo le había dado mente al asunto y no encontraba razones. Hasta insistió no haber sido de carga, y aun por eso les pidió perdón. Hasta rehusó pedirles ofrenda para ayudar a los pobres en Jerusalén, pero los falsos seguían sembrando discordia en secreto.

Este tono de dolor se mantiene en toda la carta. En 2 Cor 12 pide perdón o explicaciones por si fue alguno de los colaboradores enviados. “A Tito le rogué que fuera, y con él envié al otro hermano. ¿Acaso obtuvo Tito ventaja de ustedes? ¿No nos hemos conducido nosotros en el mismo espíritu y seguido las mismas pisadas?” 2 Corintios‬ ‭12:18‬.

Como aquellos Padres que entregan todo por sus hijos y el resultado es que sus hijos se han revelado. El colmo de la ingratitud: "lo hicieron porque quisieron, yo no se los pedí." Como hijos ingratos, esta congregación cerraba su corazón a Pablo.

El corazón bondadoso
“No hablo para condenarlos, porque ya he dicho antes que ustedes están en nuestro corazón para morir juntos y para vivir juntos.”‭‭ 2 Corintios‬ ‭7:3‬.

Pablo se adelanta a una posible excusa de ellos. El quiere que sepan sus buenas intenciones hacia ellos y su entrega de amarles hasta el fin. El les habla de su disposición de corazón de "morir" por ellos.

Pablo emula el corazón de Dios de amar en medio del rechazo.

Un corazón sano
Pablo está triste por estas dificultades, pero nada lo detiene. Nada logró enfermar el corazón de Pablo. “Lleno estoy de consuelo y sobre abundo de gozo en toda nuestra aflicción.”‭‭ 2 Corintios‬ ‭7:4‬ ‭

Cuando un corazón endurece, lo primero que desvanece es la confianza. La confianza hacia Dios, y hacia aquellos que le rechazan. Pero el amor todo lo sufre, todo lo cree y todo lo espera.

Jesús es negado tres veces el viernes, y el domingo ya esta amándole. La mejor muestra de la calidad del amor es como ese amor responde cuando es mal tratado. Si solo ama cuando le tratan bien, eso es conveniencia.

Les dice que esta orgulloso de ustedes. Por que? Porque aun en medio de todo eso, sabia señalar la obra de Dios en ellos. Son inmaduros, pero son hijos de Dios. Valoró el dueño de ellos, mas que la inmadurez de ellos, porque en su insensibilidad e inmadurez no dejaban de ser de Dios. Y en eso veía la gracia de Dios, y fue consolado y sobreabundaba en él, el gozo de Dios, en medio de toda aflicción.

Afligido pero gozoso. ¿Cómo? Tenía la mente fijada en Dios, y no en el dolor terrenal. La aflicción es humana y el gozo divino, y el gozo es mayor porque viene paro medio de Jesús.

Continuando la serie Poder En La Debilidad, el pastor Miguel Núñez predicó hoy sobre 2 Corintios 6:3-10, cuyo mensaje fue titulado:  Paradojas Del Ministerio. Este texto está lleno de propósitos, y muestra la gran paradoja que representa la vida del apóstol Pablo.

La semana pasada el mensaje fue sobre los versículos 1 y 2 de este capítulo 6, terminando en que si somos embajadores de Cristo, colaboradores de Dios, no debemos recibir el don de la salvación en vano ni rechazarlo, y debemos llevar este mensaje del evangelio hasta los confines de la tierra.

En los versículos que analizamos hoy, que muestran las dificultades y privaciones de Pablo, el apóstol nos exhorta a vivir y actuar de manera conveniente al carácter de siervos de Dios. Pablo lo hizo así con mucha paciencia en las aflicciones, actuando sobre la base de buenos principios, y con el debido carácter y conducta. Los creyentes necesitan diariamente la gracia de Dios para armarse contra las tentaciones y para soportar la buena opinión de los hombres sin enorgullecerse; y para sufrir con paciencia sus reproches. La gran paradoja del ministerio es que los creyentes nada tienen en sí mismos, pero poseen todas las cosas en Cristo. La vida del cristiano está hecha de tales diferencias, y a través de tal variedad de condiciones va nuestro camino al cielo. Ahora el tiempo se emplea en propósitos útiles, no en cosas vanas, y son enriquecidos por el evangelio, tanto para este mundo como para el venidero.  Las paradojas finales de los versículos del 8 al 10 parecen describir la vida de Pablo, desde el punto de vista de sus críticos y desde el punto de vista de Dios.

El trabajar para Dios no es garantía de bendiciones materiales como el mundo lo ve, pero si tiene las garantías espirituales, que son las promesas de Dios en Su Palabra. El apóstol Pablo vivió esa paradoja, fue el apóstol más usado por Dios, pero fue el más vituperado y vejado.

Pablo se autodenomina embajador de Cristo, colaborador de Dios, lo que hacía que hablara de su evangelio como si fuera el autor, porque está completamente identificado con la causa de Cristo. Se recomienda a sí mismo como ministro del evangelio por las vicisitudes que había vivido, sus credenciales. Es una autodefensa de su ministerio. Porque un colaborador de Dios está dispuesto a darlo todo por Su causa.

Comienza con la perseverancia. El cristiano persevera en el trabajo aunque tenga todas las restricciones y resistencias que pudieran existir. El falso maestro sale corriendo con las adversidades, y busca nuevas ovejas.  Las aflicciones, privaciones y angustias de Pablo no fueron obstáculos para amedrentar su perseverancia. Esta es una gran paradoja.

Igualmente, cuando expresa que ha recibido azotes, prisiones, en tumultos, trabajos, desvelos y ayunos. También es una gran paradoja, el ser usado por Dios y ser azotado por la vida. Hay una relación directamente proporcional en estas condiciones, la historia lo demuestra, desde Moisés, Pablo, hasta Lutero.  Pablo reconoce que todas estas experiencias de dificultades, aflicciones, etc, han sido para Dios trabajar en él. Creció en paciencia, pureza, bondad y conocimiento de Dios,  frutos del espíritu, y es que Dios no te usa grandemente hasta que no te hiere profundamente. 

La vida de Pablo fue siempre una paradoja. Era vituperado y reconocido, azotado y no muerto, entristecido pero gozoso, pobre material pero enriquecía a los demás espiritualmente, no poseía nada material pero en Cristo lo poseía todo, y todas estas cosas provenían del Espíritu Santo. El que no conoce a Cristo no posee nada, mientras que el conoce y tiene a Cristo lo posee todo.

Nuestra confianza no está en las buenas circunstancias o en mi habilidad de ver las  circunstancias, nuestra confianza esta en Cristo, en Dios y las promesas de Su Palabra.

Padre celestial, pedimos que aumentes nuestra fe y nos llenes de Tu Santo Espiritu para poder una vida parecida a la del apóstol Pablo, que supo vivir en pobreza y en abundancia, y aún siendo encarcelado, azotado, vituperado, nunca perdió el gozo de tenerte y de servirte. Bendiciones.

El Valor De Nuestra Reconciliación es el título del sermón de hoy del pastor Miguel Núñez, basado en 2 Corintios 6:1-2, el cual forma parte de la serie Poder En La Debilidad, sobre la segunda carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto.

La pasada semana el sermón fue titulado Dios, El Gran Reconciliador, y estuvo basado en los versículos del 18 al 21 del capítulo 5 de esta segunda carta de Pablo a los Corintios. En dicho sermón se estableció que el texto revela 4 aspectos importantes, los cuales son:

1.- La procedencia de la reconciliación. Que todo esto procede de Dios y que el propio Dios nos reconcilio consigo mismo. El mismo Dios fue quien  tomo la iniciativa, no fue el hombre.

2.- El agente de la reconciliación, el autor de la reconciliación. Dios es el autor intelectual, pero lo hizo a través de Cristo. Cristo es el agente a través de quien se ejecutó la reconciliación. Cristo construyó un puente entre Dios y los hombres.

3.- La manera como Dios llevó a cabo la reconciliación. El texto dice que Dios no tomó en cuenta nuestras transgresiones, porque Cristo las asumió. Y,

4.-  La responsabilidad que tenemos los que hemos sido reconciliados por Dios. A los nacidos de nuevo, a los que creen en Cristo,  Dios nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación, llevar el mensaje del Evangelio, el poder de Dios. Debemos ir hasta los confines de la tierra para predicar el evangelio. Hemos sido nombrados embajadores de Cristo.

En el texto que vemos hoy el apóstol nos exhorta a que si somos embajadores de Cristo, si somos sus colaboradores, no debemos recibir esta reconciliación en vano, y nos muestra que el día del Evangelio es un día de salvación, el medio de gracia es el medio de salvación. El ofrecimiento del evangelio es la oferta de la salvación, y la época presente es el tiempo apropiado para aceptar tales ofrecimientos. Porque no sabemos del mañana, no nos pertenece, pero ahora disfrutamos de un día de gracia; entonces, debemos aprovecharlo y no rechazarlo.

De estos versículos podemos observar 3 aspectos importantes, los cuales son:

1.- El cristiano como colaborador de Cristo. Pablo se ve como un colaborador de Dios, porque aunque sea Dios el que hace la obra, después de la reconciliación  nos nombra embajadores, colaboradores de Él. Todas las cosas que Dios ha diseñado para este mundo, es para ser hecha a través de los hombres. Fuimos ordenados a sojuzgar la tierra, ponerle nombre a toda la naturaleza y administrarla. 

2.- La exhortación a no menospreciar la gracia de Dios recibida en la salvación.  Por ser sus colaboradores debemos expandir Su obra, contribuir al ensanchamiento de Su obra, y no recibir la gracia de la reconciliación en vano, que valoremos esta gracia dispensada. Debemos cuidar y proteger esta reconciliación y salvación con nuestro testimonio de vida, esforzarnos para que nuestra actuación diaria glorifique a Dios.

3.- El llamado de Dios al incrédulo a prestar atención a la voz de Dios mientras hay una ventana de oportunidad.  Pablo hace un llamado al incrédulo para que acepte ahora, hoy, la reconciliación con Dios que es el mensaje de salvación. Dice que con la llegada de Cristo, es ahora  el tiempo de la reconciliación y de salvación. Dios en su benevolencia retiene el juicio de los hombres, otorga un plazo, una oportunidad de reconciliación. Abre una ventana de oportunidad para aceptar este llamado y no desperdiciar el mensaje de la salvación. Eran cosas que los profetas habían anunciado y que los ángeles habían dicho que querían ver, y la llegada de Cristo marcó el tiempo de la reconciliación y trajo el mensaje de la salvación.

Padre, ayúdanos a reconocer y valorar la reconciliación contigo y el mensaje de la  salvación que nos has ofrecido a través del evangelio de Cristo. Perdónanos si no hemos valorado de la manera precisa esta reconciliación y el mensaje de salvación, cambia nuestro corazón para recibir esta gracia. Amen. Bendiciones.

El pastor Miguel Núñez, después de la serie de tres mensajes del pastor Héctor Salcedo Llibre sobre el libro de Eclesiastés, retoma su serie Poder En La Debilidad sobre la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, y hoy predica sobre los versículos del 18 al 21 del capítulo 5, el cual fue titulado: Dios, El Gran Reconciliador.

El mensaje anterior  terminó diciendo que si hemos nacido de nuevo creyendo que Jesucristo es nuestro Señor y Salvador, y estamos en Cristo, somos criaturas nuevas, por lo que las cosas viejas pasaron y aquí son hechas nuevas.

En los pasajes de hoy se dice que todo esto procede de Dios, y quien nos reconcilió con Él mismo a través de Cristo sin tomar en cuenta nuestros pecados, y a la vez nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación, por tanto, somos embajadores de Cristo. Y al final, Pablo hace un llamado de reconciliación con Dios en nombre de Cristo, quien no conoció pecado, Él lo hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hecho justicia de Dios por Él.

El corazón del que no está regenerado está lleno de enemistad contra Dios, y Dios está justamente ofendido con él, pero nuestro Dios nos ha reconciliado consigo mismo por medio de Jesucristo. Y por Su inspiración fueron escritas las Escrituras, que son las palabras de reconciliación, mostrando que había sido hecha la paz por la cruz, y por medio de ella, Dios ruega a los pecadores que echen a un lado su enemistad, y acepten la salvación que Él ofrece.

Pablo toca tangencialmente el problema espiritual de la humanidad. En la creación, Dios le dio al hombre la dirección y administración de toda la creación, y todo esto solo con una prohibición. Sin embargo el hombre no resistió las tentaciones de violar ese pacto y al caer también cayó la relación con Dios, y comenzó un estado de enemistad entre Dios y el hombre. Fue el propio Dios quien tomó la iniciativa de restaurar esa relación, y tuvo que ser a través de encarnarse  en Jesucristo para asumir el pecado y redimir nuestros pecados.

El texto de estos pasajes revela 4 aspectos importantes:

1.- La procedencia de la reconciliación. Al principio del texto menciona que todo esto procede de Dios y que el propio Dios nos reconcilió consigo mismo. El mismo Dios fue quien  tomo la iniciativa, no fue el hombre.  El hombre no buscó a Dios, fue Dios el que salió a buscar al hombre. Para reconciliarnos unos con otros se necesita disposición del corazón, y eso lo pone Dios. Es una gracia que otorga Dios, es un don.

2.- El agente de la reconciliación, el autor de la reconciliación. Dios es el autor intelectual, pero lo hizo a través de Cristo. Cristo es el agente a través de quien se ejecutó la reconciliación. La deuda del hombre con Dios era tan grande que no la podía pagar, y la Trinidad decide que Dios sea encarnado en Cristo para que Él mismo se pague la deuda y el hombre sea liberado. Por eso dice que el mismo Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo, la creación, consigo mismo en la cruz. Cristo construyó un puente entre Dios y los hombres.

3.- De la manera como Dios llevó a cabo la reconciliación. El texto dice que Dios no tomó en cuenta nuestras transgresiones. Dios no tomó en cuenta las transgresiones porque otro las asumió. Cristo las asumió. El mismo Dios las asumió. Dice el texto que Dios mismo estaba en Cristo reconciliando el mundo consigo mismo. Cristo asumió el pecado sin ser pecador, y por eso ese tratamiento que recibió, sin embargo esto fue así para que fuéramos justicia en El, que implica tener un carácter en Él, implica ser santo en Cristo, no culpable delante de Dios, pero en Cristo. 

4.- La responsabilidad que tenemos los que hemos sido reconciliados por Dios. A los nacidos de nuevo, a los que creen en Cristo,  Dios nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación, llevar el mensaje del Evangelio, el poder de Dios. Debemos ir hasta los confines de la tierra para predicar el evangelio. Hemos sido nombrados embajadores de Cristo.

Sabemos que Dios es el gran reconciliador, y lo hace a través de nosotros llevando Su palabra, el evangelio, a todos los hombres haciendo el trabajo de reconciliarlos con Dios. Es parte de nuestra responsabilidad y de las obras por las cuales seremos juzgados. Debemos entender este concepto, porque el mismo Dios pone ese deseo en nuestro corazón, es el mismo Dios que está en nosotros cuando asumimos el rol de embajador de Cristo reconciliando a los hombres con Dios.

Padre, ayúdanos a llevar a otros el evangelio de la reconciliación. Que podamos convencer a otros a aceptar a Cristo como su Señor y Salvador, para que su alma sea salva y tenga vida eterna. Bendiciones.

El pastor Miguel Núñez continuó hoy su serie sobre la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios llamada Poder En La Debilidad , con el mensaje titulado: Un Ministerio Con Ambiciones Correctas, segunda parte, ya que la pasada semana no pudo completar la exposición hasta el versículo 21,  por lo que hoy el mensaje está basado en 2 Corintios 5:11-21.

En los versículos del 9 al 17, que se expusieron hace un par de semanas, el apóstol nos habla que debemos estar preparados y aceptados, porque todos tendremos que presentarnos al tribunal de Cristo para ser juzgados por nuestros actos en este mundo. Seremos juzgados y/o recompensados por nuestras motivaciones, disponibilidad y uso de los dones espirituales.

De igual manera, Pablo nos motiva a vivir vidas piadosas y compartir el Evangelio a sabiendas de que cada quien tendrá que rendir cuentas a Dios. Nos muestra sus ambiciones y sus motivaciones, que son las de agradar a Dios, y  su  pasión y deseo era serle agradable sólo a Él, no a los hombres, para encontrarse aprobado cuando le corresponda presentarse frente a Dios a rendir cuentas. Este entendimiento, el cambio de estilo de vida y su pasión por Cristo, ha hecho que Pablo sea reconocido como el mayor de los misioneros.

En estos pasajes que vemos hoy, Pablo nos dice que al estar en Cristo somos nuevas criaturas, y toda nuestra vida anterior, nuestras reacciones y comportamiento, pasaron, y que de ahora en adelante las cosas son hechas nuevas. Y que todo esto proviene de Dios, al reconciliarnos con Él por medio de Cristo, porque el mismo Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo en el mismo momento de la crucifixión. Por tales motivos somos embajadores de Cristo, somos Sus representantes llevando la palabra y el mensaje de la reconciliación, porque al que no conoció pecado lo hizo pecado, no pecador, sólo pecado, un sacrificio por el pecado,  por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él, que fuéramos justificados gratuitamente por la gracia de Dios.

Este mensaje nos permite reflexionar sobre la muerte y resurrección de Cristo, lo que sucedió un fin de semana como éste hace 2,000 años, lo que significa para mi vida y cómo yo debo vivir.

La gracia de Dios persuadió a Pablo del poder del evangelio, tanto así que no le dejaba quieto, y debía salir a persuadir a los hombres de la verdad del Evangelio. Estaba persuadido de este poder que cambia la vida de las personas.

De igual manera reconocía el gran amor de Cristo. Ese amor lo apremia, lo constriñe, lo hace compartirlo con los demás. Se sentía obligado a compartir ese amor, para que todos experimenten ese amor a través del perdón de sus pecados y transformación de sus vidas. Debido a ese amor debemos valorar mejor lo que Cristo hizo por nosotros.

Esa transformación de nuestra vida es lo que llamamos ser una nueva criatura porque vivimos en Cristo, Cristo está en nosotros. Por eso las cosas que hacíamos antes, nuestras reacciones ya no son las mismas, todas las cosas son hechas nuevas.

El ser cristiano después de la resurrección, al nacer de nuevo, no es solamente tener una vida moralmente correcta, la nueva criatura hace todas las cosas de manera diferente, son hechas nuevas. Esa nueva criatura ha recibido gracia sobre gracia y perdón de sus pecados de parte de Dios.

Padre ayúdanos a experimentar tu amor más íntimamente, de manera que pueda vivir dedicado a ti, vivir para cumplir tus propósitos. Aumenta nuestra fe para que podamos servirte más y mejor.

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