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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

El pastor Miguel Núñez continuó hoy su serie Poder En La Debilidad, con el mensaje titulado: Un Ministerio Con Ambiciones Correctas, basado en 2 Corintios 5:9-17.

Hace dos semanas el mensaje fue sobre los versículos del 1 al 8, donde Pablo habla acerca de vivir por fe y no por vista, y que debemos prepararnos para el día que nos corresponda estar frente al Señor, y que para él era preferible dejar este cuerpo de carne pecaminoso y estar presente en el Señor, porque para él vivir es Cristo y morir es ganancia.

Ahora, en los versículos a exponer, del 9 al 17, el apóstol nos habla de que estemos preparados y aceptados, porque todos tendremos que presentarnos al tribunal de Cristo para ser juzgados por nuestros actos en este mundo. Seremos juzgados y/o recompensados por nuestras motivaciones, disponibilidad  y uso de los dones espirituales.

Así mismo, nos motiva a vivir vidas piadosas y compartir el Evangelio a sabiendas de que cada quien tendrá que rendir cuentas a Dios. Pablo nos muestra sus ambiciones y sus motivaciones. Agradar a Dios, y las razones para agradarlo. Su pasión y deseo era ser agradable a Dios, no a los hombres, para encontrarse aprobado cuando le corresponda presentarse frente a Dios a rendir cuentas.

El versículo 10 muestra la obligatoriedad de rendir cuentas frente a Dios de nuestras acciones y actitudes. Será obligatorio.  Los juzgados seremos todos, cada uno de nosotros, en un lugar específico, en el cielo, frente a frente a Cristo, en quien Dios ha delegado estas funciones.  Este juicio será para todos los creyentes, y Pablo quería que Dios lo encontrara aceptado, quería serle agradable, por el temor que tenía de Dios.

En nuestros casos, deberemos rendir cuentas sobre los dones y talentos que nos han sido confiados. Nos han sido entregados recursos físicos que deben ser utilizados para la expansión del reino de Dios, hijos para que los criemos en el temor de Dios, que sean para Su gloria, nuestras profesiones para que glorifiquemos y sirvamos a Dios a través de éstas, y así con cada una de las cosas que Dios nos ha entregado.

Este juicio es para creyentes, individualmente, aún hayamos recibido salvación, pero debemos rendir cuentas cuando Dios saque a la luz todas las cosas. En ese momento seremos recompensados de acuerdo a las motivaciones de nuestro corazón.

En esta carta, el apóstol también apelaba a las conciencias de los corintios, porque quería que quedara claro que su ministerio, ante esta iglesia de Corinto, había sido totalmente abierto y honesto, quería que entendieran sus motivos y acciones tan claro como Dios lo conocía. 

Nos muestra que Cristo murió por todos demostrando ese gran amor por la humanidad, asumiendo el pecado de todos sin haber sido Él pecador. Así como nos identificamos con Su muerte, debemos identificarnos con Su vida sacrificial para con todos. Una vida egoísta y egocéntrica es inapropiada para creyentes comprados con sangre.  Por eso, a partir del momento que  participamos de la muerte de Cristo y que hemos nacido de nuevo, somos una nueva criatura, y todas las cosas son hechas nuevas. Ya no actuamos ni reaccionamos con antes.

Que el Señor nos ayude a cumplir con las responsabilidades que nos ha dado y que al final de nuestras vidas podamos ser hallados agradables a Él. Bendiciones.

Ayer domingo, el pastor Miguel Núñez continuó con la serie Poder En La Debilidad. El mensaje fue titulado: Caminando Confiadamente Hacia La Eternidad, basado en la segunda carta del apóstol Pablo a los corintios, capítulo 5, versículos del 1 al 10, pero solo se expuso hasta el 8, y la próxima semana se expondrán el 9 y el 10.

En estos versículos el apóstol Pablo les habla a los corintios acerca de la seguridad que tiene que cuando muera y deje este mundo terrenal irá a una morada celestial, con un nuevo cuerpo, no hecho por manos humanas, sino un cuerpo eterno hecho por Dios mismo para cada uno de nosotros, y como garantía que esto sucederá nos ha dado su Espíritu Santo, por lo tanto vive confiado de que así será, porque vive por lo que cree y no por lo que ve, pero mientras llega ese momento, todo lo que hagamos sea para agradar a Dios.

Por fe el cristiano está seguro que hay otra vida dichosa después de ésta, tiene esperanza, por gracia, de obtener el cielo como morada eterna. El cuerpo carne es una carga pesada, las calamidades de la vida son una carga pesada, pero los creyentes gimen cargados con un cuerpo de pecado, y debido a las muchas corrupciones remanentes que rugen dentro de ellos. La muerte nos desvestirá del ropaje de carne y acabará todos nuestros problemas de aquí abajo. Pero las almas fieles será vestidas con ropajes de alabanza, con mantos de justicia y gloria.

Nuestro deber es, y será nuestra preocupación, andar por fe hasta que vivamos por vista junto a Él. Estamos unidos al cuerpo terrenal y al Señor, cada uno reclama una parte de nosotros, pero somos de las almas que Él ha amado y ha escogido. El apóstol se anima a sí mismo y a los demás a cumplir su deber.

Es una gran paradoja en la que vivimos. Por un lado amamos a Dios y deseamos Su presencia, pero por otro lado no queremos abandonar este mundo terrenal para entrar verdaderamente en gloria, nos entristecemos cada vez que pensamos que ese momento se acerca, aún sabiendo que esta vida no ofrece lo suficiente como para apegarnos tanto a ella.

Pablo nos ofrece una esperanza para el futuro. Aunque nuestro cuerpo terrenal, el que tenemos en la actualidad, se va desgastando, luego tendremos uno glorificado, hecho personalmente por Dios.

Mi envejecimiento no debe ser de preocupación, al contrario, debo anhelar el nuevo cuerpo glorificado. Debería estar contento de que me queda poco tiempo en este cuerpo caído y se acerca el tiempo de recibir el nuevo, en el que no tendremos más enfermedades, más dolor. Este tiempo de gemir de nuestro cuerpo terrenal, dará paso al tiempo del cuerpo glorificado, por lo tanto, debemos estar gozosos porque ese tiempo se acerque y porque estaremos en la presencia del Señor.

Que Dios nos ayude a tener más fe y esperanza de vivir una vida eterna junto a Él mucho mejor que esta vida terrenal. Bendiciones.

21 de Febrero de 2016

Una aflicción leve y pasajera

Dentro de la serie de prédicas del pastor Miguel Núñez, bajo el título Poder En La Debilidad, basada en la segunda carta del apóstol Pablo a los Corintios, el mensaje de hoy es sobre los versículos del 16 al 18 del capítulo 4, el cual ha sido titulado: Una Aflicción Leve Y Pasajera.

En estos versículos el apóstol nos muestra que las perspectivas de la gloria eterna impiden que los creyentes desfallezcan bajo las aflicciones.

La gracia de la fe es un remedio eficaz contra el desaliento en tiempos de prueba.  La perspectiva de la vida y la dicha eternas eran la fortaleza y consuelo del apóstol Pablo. Lo que el sentido humano estaba dispuesto a considerar pesado, largo, doloroso y tedioso, la fe lo percibe leve y corto, momentáneo.  Para Pablo, el peso de todas sus aflicciones temporales era leve en sí, mientras la gloria venidera era una sustancia de peso y duración más allá de toda descripción.  La fe capacita para efectuar el  juicio correcto de las cosas, ya que hay cosas invisibles y cosas que se ven, y entre ellas hay una gran diferencia: las cosas invisibles son eternas, y las cosas visibles son temporales o solo pasajeras.

En este mensaje de hoy el apóstol Pablo presenta tres paradojas, que se observan claramente:

 1.- El deterioro del cuerpo mortal del creyente va experimentando un deterioro, va muriendo, pero nuestro hombre interior, nuestro espíritu, va renovándose cada día. 

Pablo ve que su cuerpo físico ha ido envejeciendo y desgastándose, sin embargo su hombre interior se ha ido fortaleciendo, ha ido creciendo, se va renovando de día a día. No debemos permitir que las experiencias que vivimos drenen nuestro hombre interior, al contrario, cada experiencia debe servirnos para crecer y fortalecer nuestro hombre interior.

2.- Las aflicciones son leves y pasajeras, y producen algo pesado  con secuencias eternas, producen una gloria que durará para siempre, y que es de mucho mayor peso que las aflicciones.

Lo que realmente tiene valor en este mundo, está relacionado con nuestra otra vida. Las aflicciones son experiencias preparativas para la vida eterna. Necesitamos tener la perspectiva de Pablo, a fin de formar la imagen de Cristo en nosotros. La perspectiva correcta de los hechos,  en nosotros produce algo pesado de gloria eterna.  Pablo llama a sus experiencias pesadas leves debido a su perspectiva de la vida y la esperanza de vida eterna.

3.- Las cosas que vemos son pasajeras, por lo que Dios nos llama a ver las cosas invisibles porque permanecen para siempre.

El apóstol Pablo exhorta a  los Corintios a ver más allá de las cosas terrenales, físicas,  que pusieran su vista y su  perspectiva  en la vida eterna.  Las cosas que no se ven, las espirituales, son tan reales como las cosas que se ven.

Pablo sabía que sus aflicciones y dolores eran leves  y  pasajeras, comparadas con el dolor y sufrimiento de las personas que mueren sin conocer a Dios, sin haber oído el evangelio de Cristo.

Muchas veces no nos dolemos por la muerte de personas sabiendo que no van a la gloria de Dios, que pasan a una eternidad de dolor y sufrimientos, porque tenemos la visión equivocada de lo que significa el amor y misericordia de Dios.

Si el apóstol pudo llamar leves y momentáneas a sus pruebas pesadas, largas y continuas, las nuestras deben ser triviales.

Entonces, no miremos las cosas que se ven, dejemos de buscar las ventajas mundanales o de temer los trastornos presentes. Pongamos diligencia en hacer segura nuestra futura felicidad.

El pastor Miguel Núñez continúa su serie El Poder En La Debilidad.  Dentro de esta serie, hoy el mensaje está basado en el capítulo 4 de la segunda carta del apóstol Pablo  a la iglesia de Corintos,  versículos del 7 al 15, cuyo título es El Poder De Dios En Vasos De Barro.

En estos versículos Pablo nos dice que humanamente hablando resulta una paradoja el que Dios escogiera a Pablo, uno de los principales perseguidores de la iglesia en sus inicios, como el principal portador de Su Palabra, de Su Evangelio, y aún así permitió que pasara dificultades extraordinarias de peligro de su vida y maltrato físico, igual que todos los apóstoles, porque  Dios lo hizo, según explicaciones del propio Pablo en el versículo 6, para ser glorificado, y que nadie se jacte delante de Dios, porque el poder reside sólo en Dios, no en él.  

Este mensaje extraordinario, el evangelio, ha sido puesto en manos de vasos débiles, de barro, que somos nosotros, para ser expuesto. No utilizó grandes oradores, utilizó gente sencilla, pescadores de profesión, para que fueran pescadores de almas.

Pablo compara su debilidad con el poder de Dios al decir que ha sido afligido, pero no aplastado,

Pablo fue afligido por las frecuentes persecuciones, por las dificultades económicas de las iglesias que lo hacían tomar ofrendas para ellas, el rechazo que sufrió en las propias iglesias que ayudó a fundar. Se sintió afligido, pero no aplastado, porque Dios lo soportaba.

Muchas veces se sintió perplejo, pero no desesperado.  Muchas veces nosotros sentimos esa inseguridad, pero es por incredulidad, no creemos que Dios nos ayudará, la falta de fe es un pecado que nos persigue. Pablo nunca se sintió abandonado por Dios.

Ha sido derribado pero no destruido.  Ha sido perseguido pero nunca abandonado por Dios.  Ha sido derribado, pero no destruido. Pablo compara la debilidad humana con el poder de Dios que levanta al caído. Porque está claro que su poder proviene de Dios, no de nosotros mismos.

Compara la muerte con la vida. Lleva la muerte de Jesús a través de sus sufrimientos al expandir el evangelio.   Una vida cristiana cómoda es inconsistente con el mensaje de Dios, con la vida de Cristo.  Cristo sufrió por cada uno de nosotros, por lo tanto no podemos acomodarnos a una vida tranquila, debemos ser cristianos radicales. En la causa de Cristo no hay nada mediocre, todo es radical.

Dice Pablo que constantemente está siendo entregado a muerte.  Es incongruente que sirviéndole a Cristo sufra persecuciones de muerte.  Pero dice que la vida de Jesús obra en su cuerpo mortal, vive en el poder de la resurrección que a su vez el poder del Espíritu Santo. Ahora ese poder de Dios obra en cada uno de  nosotros, porque en nosotros mora el Espíritu Santo.

Aunque Pablo está expuesto al peligro de la muerte, cuando predica el evangelio pone a los oyentes en la posición de pasar de muerte a vida. El resultado de que viva en peligro de muerte por predicar la Palabra de Dios, es que sus oyentes tuvieron vida eterna.

Teniendo el espíritu de fe es que el apóstol expresaba todos sus conocimientos acerca del poder de Dios y el Evangelio. La incredulidad y falta de fe es lo que mantiene al cristiano en silencio, sin hablar de Cristo en sus círculos. Sin fe no se puede vivir ni expresar el cristianismo.

Y todas estas cosas que Pablo vive, es por amor a los hermanos. Su motivación a mantener esta vida de peligros, persecuciones, dificultades económicas, es por amor a Cristo y porque éste se lo ordenó,  y por amor a los hermanos.  El quería ver el resultado de ver la gloria y gracia de Dios en continua expansión, y que el resultado de la expansión de la gracia de Dios se exprese en salvación para muchos y más gloria para Dios.

Si no estás dispuesto a vivir como Pablo, no has valorado la causa de la redención, viviendo una vida orientada a ti mismo.  En cambio, sin estas dispuesto a vivir como Pablo, en constante peligro por predicar Su Evangelio, nunca te darás por vencido y no desmayarás, porque Dios será tu sustentador.

Señor, ayúdanos a vivir en el poder de Cristo, y aumentar nuestra fe para no desmayar en la labor de anunciar Tu Palabra.  Bendiciones.

Ministrando En La Luz.  Es el titulo del mensaje de hoy del pastor Miguel Núñez, el cual está basado en los versículos del 1 al 6 del capítulo 4 de la segunda carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto, y corresponde a la serie El Poder De Su Palabra.

En estos versículos, Pablo, haciendo defensa de su ministerio, nos muestra como los apóstoles trabajaron con mucha diligencia, sinceridad y fidelidad, para hacer llegar a todos la verdad de Dios, ya que Cristo, por su evangelio, hace una revelación gloriosa a la mente de los hombres, pero el designio del diablo es mantener a los hombres en la ignorancia, no se ahorra esfuerzos para mantener a los hombres fuera del evangelio o ponerlos en contra.  El rechazo del evangelio aquí se atribuye a la ceguera voluntaria y a la maldad del corazón humano. Explica que el yo no era el tema ni el fin de la predicación de los apóstoles, ellos predicaban a Cristo como Jesús el Salvador y Libertador, que salva a todos los que vayan a Dios por su intermedio.

Hace una excelente comparación entre la creación y el nuevo nacimiento, explicando que así como la luz fue el principio de la primera creación, así también, en la nueva creación, al nacer de nuevo, la luz del Espíritu es su primera obra en el alma.  El tesoro de luz y gracia del evangelio esta puesto en vasos de barro, que somos nosotros, a quienes Dios nos asignó la responsabilidad de predicar Su evangelio, para que su poder sea altamente glorificado al sostenernos, y en el bendito cambio obrado por el ministerio de estos hombres.

En esencia, Pablo defiende su ministerio y a la vez lo explica, porque en Corinto fue muy criticado. Por lo tanto veremos tres aspectos de esta defensa.

1.-  Como Pablo entendió su ministerio. Pablo tuvo dos llamados al mismo tiempo, la salvación y el ministerio. De una manera muy especial así lo entendió, ya que lo recibió por misericordia de Dios, y para él es un gran privilegio y por eso no desfallece y esa misericordia lo mantiene con fe y fortaleza en la predicación del evangelio de Cristo.

El trabajo ministerial requiere el esfuerzo de largas horas de estudio de la Palabra, escuchar problemas de ovejas, etc., por lo que es agotador mental, física e intelectualmente. Pero el Señor fortalece a sus ministros para que puedan llevar la Palabra a las ovejas y llevar sus cargas.

Pablo menciona que cuando recibió su llamado del ministerio, inmediatamente abandonó prácticas pecaminosas y cosas ocultas, ahora anda en la luz.

2.- Como Pablo entendió la verificación del ministerio. Ahora siendo ministro de la verdad, no modifica la Palabra, no la tergiversa, no la hiperboliza, la expone tal como es revelada por Dios. En su exposición se expone al escrutinio de la conciencia de cada cual.  Su predicación penetra la conciencia porque es pura verdad, y lo dice en la presencia de Dios.

3.- Como Pablo vio su ministerio y como opera el evangelio. Debido a las críticas sobre lo elevado de sus exposiciones, Pablo explica que para los que se pierden, el evangelio esta velado, no lo entienden. Sin embargo, para los creyentes es salvación.

Para los que se pierden el evangelio esta velado, porque el príncipe de este mundo, Satanás, ha cegado el entendimiento de los incrédulos, para que ellos no puedan ver la luz de la gloria de la Palabra de Dios. Y Satanás les distorsiona la verdad de Dios para que los hombres crean que son independientes, por lo que el pegado de autonomía, para esos hombres, es poder decir al final, yo hago lo que quiero.

Pero el evangelio refleja a Cristo, es una luz que refleja la verdad de Dios, la verdad de lo revelado por Dios a través de Su Palabra

También Pablo explica que no predica sobre él mismo, que solo predica a Jesús, su testimonio, su vida. Predica el evangelio, que es el testimonio de Cristo, porque Él es el evangelio personificado. Este es el centro del ministerio de Pablo, que recibió su llamado por misericordia, no se predica a él mismo y vive para servirle a los demás.

Para Pablo, el evangelio opera igual que la creación. Igual como Dios hizo la luz sobre las tinieblas de la tierra, así mismo Dios hace la luz sobre nuestras almas en tinieblas, hace brillar nuestro entendimiento y conocimiento de la verdad. A partir de ese momento, Dios va modificando mi vida gradualmente y lo hace por Su misericordia. Así como Dios sostiene el universo, por el poder de Su Palabra, así sostiene nuestra vida, por el poder de Su Palabra.

El universo refleja la gloria de Dios, pero no es la gloria de Dios. La gloria de Dios es Cristo, la imagen del Dios invisible, es el resplandor de la gloria de Dios, la representación exacta de Dios.

La gloria de este nuevo pacto que Pablo explica, es que nos lleva de la oscuridad de las tinieblas de nuestro corazón, a la luz brillante que refleja la Palabra de Dios.

Que el Señor tenga misericordia de todos y nos alcance, para que Su luz entre a mi alma y a través de mi vida pueda reflejar la imagen de Cristo al resto de la humanidad. Bendiciones.

Hace dos semanas el pastor Miguel Núñez predicó sobre 2 Corintios 3:6-11, habiendo leído hasta el versículo 18, pero por asuntos de tiempo no pudo concluir, solo predicó hasta el 11, como estaba previsto. Hoy el sermón abarca los versículos del 12 al 18, con énfasis en los versículos finales 17 y 18,  y el titulo del mensaje es: Transformados Por Dios.

Igual que hace dos semanas, recordamos que el principal interés del apóstol Pablo en este capítulo 3 de esta segunda carta a la iglesia de Corinto fue la defensa de su ministerio, que estaba siendo seriamente atacado por falsos maestros que habían llegado a Corinto y se habían introducido a la iglesia.

Pablo utilizo dos grandes argumentos en su defensa. Primero, que el ministerio del nuevo  pacto es más glorioso porque refleja la gloria de Cristo, y por naturaleza, la gloria le pertenece a él. Es una gloria permanente, que Cristo comparte con todos los que se vuelven hacia Él, quien tiene el poder para transformarlos. Este argumento se trató hace dos semanas. Y segundo, que se explica hoy, que el ministro del nuevo pacto no es la letra sino el Espíritu, y por medio de él los creyentes se unen a Cristo. El resultado de su ministerio no es muerte sino justificación. Libera al penitente de la Ley como instrumento de condenación y muerte.

En la comparación o contrastación que hace Pablo del antiguo pacto con el nuevo, dice que los creyentes del Antiguo Testamento tuvieron solo vistazos nebulosos y pasajeros del glorioso Salvador, como fue el caso de Job que menciona que su redentor vive, y los incrédulos no vieron más allá de la institución externa, aunque los grandes preceptos del evangelio: creer, amar y obedecer, se expresan claramente. Los que vivieron bajo la Ley tenían un velo sobre sus corazones, al igual como Moisés se colocaba un velo sobre su rostro cada vez que bajaba de la montaña donde había hablado con Dios, porque la gloria de Dios se reflejaba e iluminaba su rostro, era resplandeciente.

Este velo es quitado por las doctrinas de la biblia acerca de Cristo.  Cuando una persona se convierte a Dios, entonces es quitado el velo de la ignorancia. La condición de los que disfrutan y creen el evangelio es feliz, porque el corazón es puesto en libertad para correr en los caminos de los mandamientos de Dios. Ellos tienen luz, y con la cara descubierta contemplan la gloria del Señor, quien a través del Espíritu nos lleva de gloria en gloria.

El pacto de la gracia, el que vivimos en nuestra época y mediado por Jesucristo,  es mejor que el pacto de la ley mediado por Moisés. El pacto de la ley exigía el cumplimiento de la ley, que para los hombres es imposible, mientras que el nuevo pacto representa la gracia y la gloria de Dios.

Todavía  en esta época todos tenemos un velo en nuestro corazón, el cual es quitado inmediatamente nos convertimos a Cristo, inmediatamente llegamos a los pies de Cristo. Este velo no permite que tengamos un pleno entendimiento y conocimiento de la revelación de Dios dada a través de Su Palabra, nos mantiene el corazón endurecido y entenebrecido y por esa razón vivimos en esclavitud del pecado. Tan pronto aceptamos a Cristo como nuestro Señor y Salvador, ese velo es quitado y somos transformados para vivir en libertad.

Después de venir a Cristo tenemos la posibilidad de ser perdonados, redimidos, con un verdadero arrepentimiento, y en la medida que Dios nos santifica vamos liberándonos de la esclavitud del pecado. Por eso la meta del cristiano debe ser entregar completamente su vida a Dios para tener una vida plena y abundante, llena de Su Espíritu, porque donde está el Espíritu del Señor hay libertad.

Todos estamos en un proceso de santificación sin velo, porque ya no vivimos bajo el pacto de la ley escrita en tablas de piedras, vivimos bajo el pacto de la gracia, con la ley escrita en nuestros corazones. Vivimos frente al espejo que representa la Palabra de Dios, y es por eso que queremos imitar a la persona de Jesús.

En Cristo vemos la gloria de la gracia de Dios que es capaz de perdonar cualquier pecado, vemos la gloria del amor de Dios, vemos la gloria de la misericordia de Dios. En resumen, la gloria de Dios es la esencia del ser de Dios. La gloria de Dios es la irradiación del carácter de Dios, y todas esas virtudes son parte integral de la persona de Cristo, de la tercera persona de la trinidad, y es lo que nos transforma de gloria en gloria. La transformación de nuestro carácter, la santificación, requiere de exposición a la Palabra y de puesta en práctica, de ejecución por parte nuestra, ser hacedor de la Palabra, y somos bendecido, bienaventurado. Aunque sea en medio de tribulaciones, ya que a través de las tribulaciones se fomenta el fruto del Espíritu ( amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe mansedumbre, templanza ), contra los cuales  no hay ley,  y el fruto del Espíritu es parte de la santificación.

Después de ver y conocer el proceso de santificación y transformación de nuestro carácter, podemos dar gracias a Dios por escribir Su ley en nuestro corazón, poder decir bendita sea Tu ley.

Que Dios nos ayude en este proceso de transformación, que podamos ser mejores ciudadanos, mejores cristianos. Bendiciones.

                                                                                               

El pastor Miguel Núñez tituló su mensaje de hoy: El Nuevo Pacto, La Gloria Del Ministro De La Palabra, basado en 2 Corintios 3:6-11, el cual forma parte de su serie El Poder En La Debilidad sobre la segunda carta del  apóstol Pablo a la iglesia de Corinto. Hoy se leyó hasta el versículo 18 por ser parte integral del mensaje, pero por asunto del tiempo sólo se predicó hasta el versículo 11.

Debemos recordar que el interés primario de Pablo en este capítulo es defender su ministerio del nuevo pacto contra los ataques de los falsos maestros que habían entrado a la iglesia de Corinto.  En estos versículos Pablo utiliza el argumento que el ministerio del nuevo pacto es más glorioso porque refleja la gloria de Cristo y, por naturaleza, la gloria le pertenece a él. Es una gloria permanente, que Cristo comparte con todos los que se vuelven hacia Él, quien tiene el poder para transformarlos.

Pablo utiliza la figura de la comparación o contrastación de su ministerio del nuevo pacto con el del antiguo pacto, por lo que debemos interpretar lo dicho por Pablo acerca de la Ley o mandamientos dentro de ese contexto apologético y polémico del momento.

En estos versículos el apóstol les recuerda que la dispensación del Antiguo Testamento era ministración de muerte, pero la del Nuevo Testamento, de vida, ya que la ley dio a conocer el pecado y la ira de Dios, pero el evangelio da a conocer la gracia y a Emanuel, Dios con nosotros. En ello se revela la justicia de Dios por fe, y esto nos muestra que el justo vivirá por la fe; esto hace conocer la gracia y la misericordia de Dios por medio de Jesucristo para obtener el perdón de pecados y la vida eterna.

Igualmente, nos dice que el evangelio excede tanto la ley en gloria, que eclipsa la gloria de la dispensación legal. Pero que aún el Nuevo Testamento será una letra que mata si se muestra sólo como un sistema o forma, sin dependencia del Santo Espíritu de Dios para dar poder vivificador. Es un ministerio de justicia, un ministerio del Espíritu.

Finalmente hace una comparación con el Antiguo Testamento, diciendo que si el antiguo pacto, que perece, tuvo gloria, mucho más glorioso será el nuevo pacto que permanece, que procede de Cristo que resucitó de entre los muertos.

Por lo tanto, tenemos dos pactos, dos glorias, dos ministros y dos formas de vivir bajo estos  pactos.

Tenemos el pacto de la Ley y el pacto de la gracia. El pacto de la Ley fue dado por Dios a Moisés a través de los mandamientos, los cuales nunca han podido ser cumplidos a cabalidad, por eso se le dice el pacto de muerte, porque al no poder cumplir con toda la Ley todos fuimos condenados, porque la paga del pecado es la muerte. Mientras que el pacto de la gracia, basado en la misericordia de Dios, abolió este antiguo pacto, y fue dado por Dios a través de Cristo, y por el sacrificio de éste en la cruz, y que promete salvación a través de la obra y sacrificio de Cristo.  Es un pacto sellado con la sangre de Cristo.

Las dos glorias que menciona Pablo son: la gloria del pacto de la Ley, y la gloria del pacto de la gracia. La gloria del primer pacto está representado en que la ley representaba el carácter justo de Dios. Porque la Ley y los mandamientos son santos y justos. Su gloria se reflejaba en el rostro de Moisés. La gloria del nuevo pacto de Cristo es mayor porque representa el pacto de la gracia, justicia y misericordia. El primer pacto pereció, mientras que este segundo pacto es permanente porque fue firmado por Cristo, la segunda persona de la trinidad y por quien venció la muerte en la cruz y resucitó.

Moisés fue el ministro del primer pacto, seguido por Aarón. En estos versículos Pablo hace una diferenciación con Moisés, porque él no tiene velo sobre su rostro, y los pastores actuales y todos los creyentes que somos sacerdotes, ministros de la palabra.  La gloria del nuevo pacto ha sido transferida por Cristo a todos nosotros que fuimos declarados linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a la luz admirable.

La reacción a estos pactos es totalmente diferente. En el primer pacto la gente reaccionó con temor, temían al reflejo de la gloria de Dios en el rostro de Moisés; mientras que la reacción nuestra en el segundo pacto, el pacto de la gracia y misericordia, debería ser en plena confianza, ya que el Señor perdona nuestros pecados de una sola vez y no vuelve a recordarlos. Ahora nos acercamos a Dios a través del mediador, a través de Cristo.

Tenemos dos maneras de vivir bajo estos pactos. Una es con el velo puesto, y otra es sin el velo. Es posible vivir en el nuevo pacto, pero con el velo puesto. El velo representa la ceguera espiritual que acompaña un endurecimiento del corazón, el cual solo es quitado al volverse al Señor a través de Cristo, porque el espíritu de Dios abre los ojos espirituales,  ablanda el corazón y otorga libertad.

Ahora podemos ver la gracia y la misericordia de este nuevo pacto. Dios ha quitado el velo sobre nuestros ojos y podemos ver claramente que sólo a través de Cristo podemos encontrar salvación y vida eterna para nuestra alma.  Bendiciones. 

En la continuación de la serie Poder En La Debilidad sobre la segunda carta del apóstol Pablo a la iglesia de Corinto, el mensaje de hoy del pastor Miguel Núñez fue titulado: La Suficiencia Del Ministro De La Palabra, el cual se basó en 2 Corintios 3:1-6, esencialmente el versículo 5 donde Pablo dice que su competencia no viene de sus fuerzas, sino que proviene de parte de Dios.

En estos versículos Pablo hace defensa de su ministerio al comenzar diciendo en forma de preguntas retóricas que no necesita cartas de recomendaciones, aunque eran muy comunes en esta época por la cantidad de impostores que aparecieron, ya que su ministerio era ampliamente conocido por los corintios. Por lo que su defensa se basa en los siguientes elementos fundamentales:

1.- Presentación del ministro de la palabra. Las preguntas que hace Pablo tienen como respuesta un rotundo no. El no se está auto-recomendando, solo ponía delante de sus ojos las cosas que había hecho por ellos. Les llevó el evangelio de salvación. Y tampoco necesitaba cartas de presentación y/o recomendación porque la mayor evidencia de que lo conocían eran ellos mismos, sus vidas transformadas. Su obra de ministerio era la mejor carta de presentación.

2.- El autentificador del ministro de la palabra. Pablo les dice que Cristo, a través de Su evangelio de salvación, es la carta de presentación. Que ellos son su carta de presentación, la cual está escrita en sus corazones, no en tablas de piedras como la Ley de Moisés. Les dice que la ley de Cristo fue escrita en sus corazones, y el amor de Cristo fue derramado en ellos ampliamente. No fue escrita en tablas de piedras, como la Ley de Moisés, sino sobre las tablas de carne del corazón. Significa que había una confirmación en el corazón de Pablo en cuanto a la validez de su ministerio por las vidas cambiadas de los corintios. El estilo de vida que llevaron resaltó en gran contraste con la cultura secular, inmoral y malvada de Corinto. Sus vidas dieron gran evidencia de una divina transformación, tanto a Pablo como al mundo. Sus propias vidas autentificaban y eran testigos del ministerio de Pablo.

3.- La suficiencia del ministro de la palabra. La confianza de Pablo para predicar el evangelio y sustentar su ministerio proviene de su relación con Cristo, y hacia Dios. Su confianza y seguridad no procede de él, no es el fruto de las suficiencias de sus talentos y dones, proceden del Espíritu Santo. Pablo le atribuye toda la gloria a Dios, porque toda nuestra dependencia es del Señor, así toda la gloria le pertenece solo a Él. Solo el Espíritu de Dios pudo haber transformado la vida de los mundanos corintios, Pablo no se la acredita a él mismo. Dios siempre desea equiparnos con la habilidad de hacer cualquier cosa que Él requiera. Cuando reconocemos que Dios es la fuente de toda nuestra habilidad, Él recibe toda la alabanza y toda la gloria. Porque Él nos prepara para la obra y prepara la obra para nosotros.

4.- La diferencia entre un ministro de la gracia y un ministro de la ley. Pablo les dice a los corintios que Dios lo hizo suficiente para el ministerio del nuevo pacto. Dios lo hace suficiente a través de darle salvación y haber transformado su corazón. Pablo es un ministro del nuevo pacto, había dejado de ser ministro de la ley cuando Dios lo hizo abandonar las persecuciones a la iglesia y equiparlo para servirle a Cristo. Este nuevo pacto es el pacto de la gracia, por el derramamiento de la sangre de Cristo en la cruz para el perdón de los pecados.

Este compromiso no se apoya en la Ley, sino en el Espíritu de Dios. Porque la ley condena al pecador a muerte, porque no hay quien cumpla a cabalidad la ley, sólo Cristo, pero el Espíritu de Dios da nueva esperanza, da vida, vida eterna.

Cristo, El Aroma Del Ministro De La Palabra, es el título del sermón de hoy del pastor Miguel Núñez, basado en la segunda carta del apóstol Pablo a los corintios, versículos 12 al 17, en la continuación de la serie Poder En La Debilidad, sobre segunda de Corintios.

En estos versículos Pablo narra sus sentimientos de tristeza al llegar a Troas para predicar el Evangelio de Cristo y no encontrar a su hermano Tito, por quien sentía un gran afecto y de quien esperaba reportes de Corinto. Dice que aunque se abrieron puertas en el Señor, estos sentimientos le asaltaron, y así se despidió para ir a Macedonia.
Aún teniendo estos sentimientos, da gracias a Dios quien lo lleva siempre en triunfo en Cristo, quien por medio de él manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento, por lo que somos grato olor de Cristo para Dios. El conocimiento de Cristo es el aroma del apóstol. El predicador de la Palabra de Dios se convierte en fragancia o aroma que sube a Dios. Él se complace en ese aroma. Los triunfos del creyente son todos en Cristo, por eso a El sea la alabanza y la gloria. En los triunfos de la antigüedad se usaban muchos perfumes y olores gratos, de esta manera la salvación de Jesús simboliza un ungüento derramado, era un olor grato esparcido en todo lugar.

Para los que reciben el mensaje, este tiene olor a vida, y vida eterna; sin embargo, para los que lo rechazan tiene olor a muerte, están perdidos y muertos en sus delitos y pecados. Los triunfos del creyente son todos en Cristo, por eso a El sea la alabanza y la gloria.
El Evangelio de Cristo es un olor de vida. Nos lleva de estar muertos en nuestros delitos y pecados a tener vida eterna. Esta gran obra no es por nuestras fuerzas, sino que toda nuestra suficiencia viene de Dios.

Luego Pablo se encuentra con Tito y éste le cuenta sobre el remordimiento y arrepentimiento que han tenido los corintios por las cosas que habían dicho de Pablo, por lo que Pablo sintió tranquilidad por el avance espiritual que mostraban los corintios.

Al finalizar, Pablo defiende su predicación diciendo que no es como muchos que medran falsificando la Palabra de Dios, que comercian con ella, sino que con sinceridad, como de parte de Dios mismo, y delante de Dios, habla siempre en Cristo y de Cristo. Pablo predicaba a los hombres un mensaje con consecuencias cósmicas, para vida para algunos y para muerte para otros, pero delante de Dios.

Al finalizar, el pastor reflexiona sobre el mensaje y hace la pregunta: El Evangelio que escuchamos, qué aroma tiene para ti? Podemos dar gracias a Dios por el Evangelio de salvación?

Busquemos el testimonio de nuestra conciencia, sometidos a la enseñanza del Espíritu Santo, para que con sinceridad hablemos igual que Pablo para edificación, en Cristo y de Cristo. Bendiciones.

Por motivo de la navidad, el pastor Miguel Núñez predicó hoy sobre el capítulo 9 del libro de Isaías, versículos 6 y 7, titulando este mensaje: Un Niño Nos Ha Nacido.

El profeta Isaías vivió y ejerció su ministerio durante los reinados de Uzias, Jotam, Acaz y Exequias, cerca de 750 años antes de Cristo. Se le llamó el profeta evangelista por las innumerables veces que profetizó acerca de la venida, el carácter, el ministerio y la predicación, los sufrimientos y la muerte del Mesías, así como de la extensión y la continuación de su reinado.

En estos versículos, Isaías anuncia el nacimiento del Mesías como algo que ya había sucedido, el Hijo ha nacido. Este hijo nació para provecho de nosotros los hombres, nosotros los pecadores, de todos los creyentes, desde el inicio hasta el final del mundo.

A este hijo se le llama Admirable, porque El es Dios y hombre. Su amor es la admiración de los ángeles y los santos glorificados. Es admirable en su entrega Y su servicio, dejó su gloria para venir a este mundo. Sirvió sin prejuicios, sin títulos y sin cobrar. El es el Consejero, porque conoce los consejos de Dios desde la eternidad; y El da consejos a los hombres, consejos en que consulta nuestro bienestar.

Nos aconseja en medio de nuestras pruebas y angustias y luego nos consuela. Como Príncipe de Paz nos reconcilia a Dios, es el Dador de paz en el corazón y la conciencia. Cuando su reino este plenamente establecido, los hombres no aprenderán mas a guerrear.

La armonía completa de estas profecías con la doctrina del Nuevo Testamento, demuestra que los profetas judíos y los maestros cristianos tenían el mismo punto de vista de la persona y la salvación del Mesías.

Hoy domingo, antes de la celebración de la navidad es propicio para este mensaje, ya que podemos celebrar su venida a este mundo, la llegada del Mesías para salvación de todos nosotros, para nuestra liberación de la esclavitud del pecado.

En reflexión podemos notar que este niño fue dado por Dios, El dio a Su hijo, el unigénito, porque amó tanto el mundo que envió a su hijo para reconciliar el mundo con El, ya que por nuestros pecados nos habíamos alejado de Dios, nos habíamos hecho enemigos de Dios. Pero este niño, al crecer, viviría sin pecados y seria sacrificado para la expiación y perdón de nuestros pecados, y darnos vida eterna en Su presencia. En medio de su sacrificio, en el momento de mayor debilidad humana, derrotó a Satanás, derrotó al mundo de las tinieblas, por eso se le llama Dios Poderoso.

Este niño nació en un pueblo lejano, Nazaret, bajo condiciones difíciles, en un pesebre rodeado de animales. Expresamente Dios Padre dispuso que el Rey de reyes, el mismo Dios, viniera en condiciones de pobreza física, para que desde el inicio de su vida conociera los sufrimientos y tentaciones humanas. Quién pensaría que el gobernador del cielo y la tierra naciera en esas condiciones? Los que esperaban al Mesías esperaban un guerrero, un rey, que naciera por lo menos en Jerusalén, pero Dios dispuso otra cosa.
Por qué tuvo que ser El quien murió en la cruz y no yo, si el que pecó fui yo?

Porque el celo del Señor hará que Su imperio sea dilatado, y la paz no tendrá límites, sobre el trono de David y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia desde ahora y para siempre.
Señor, date a conocer a tu pueblo por todo nombre de amor y en todo carácter glorioso. Incrementa Tu gracia en todo corazón de tus redimidos en la tierra. Bendiciones.

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