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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

05 de Julio de 2015

Humillación y avivamiento

El Pastor Miguel Núñez interrumpió su serie sobre la iglesia de Tesalónica para predicar sobre Nehemías, capítulo 9 que habla sobre la humillación, y lo tituló Humillación y Avivamiento.

En su introducción dijo que debía confesar que sentía mucho temor y temblor por esta prédica, por la situación que vive el mundo luego de la decisión de la Suprema Corte de Justicia norteamericana que permite el matrimonio de personas del mismo sexo en los 50 estados de la unión ( Estados Unidos ).

Este libro de Nehemías nos permite conocer las memorias de este gran líder, un gran organizador. En el imperio Persa, aún siendo judío, llegó a ser copero de mucha confianza del Rey, lo que aprovechó para que le permitiera regresar a Jerusalen, y así liderear uno de los regresos del pueblo judío a Jerusalen. El propósito de su regreso fue la construcción de murallas alrededor de la ciudad porque era muy vulnerable y él tenía miedo de que su pueblo perdiera su identidad y costumbres por las constantes invasiones.

En este capítulo vemos un período de avivamiento que siguió a una lectura pública de la Palabra de Dios, ya que nunca se produce un avivamiento sin haber escuchado la Palabra de Dios, y en este caso los judíos que tuvieron 70 años en cautiverio nunca escucharon la Palabra de Dios. Dicha lectura causó un gran impacto en el pueblo, la gente lloró de alegría y de arrepentimiento de sus pecados.

El pueblo reconoció que se había apartado de las normas que Dios había establecido para ellos, y cuán lejos se encontraban del cumplimiento de sus mandamientos. Reconocieron sus pecados y los de sus padres, y se arrepintieron de ellos. Este sentimiento no fue pasajero, los impulsó hacer grandes cosas, una de ellas fue la construcción de las murallas, el propósito principal del regreso de Nehemías.

La historia del pueblo de Dios es la historia de la iglesia de Dios. Nehemías está tratando de llamar al pueblo de regreso a la ley.
Este mensaje es un llamado al arrepentimiento de los pecados de la iglesia y del pueblo de Dios.

En los avivamientos hay dos cosas. Una intensidad mayor en la búsqueda de Dios y una humillación frente a Dios.
Poca exposición a la palabra de Dios, resulta en poca santidad de parte del pueblo de Dios. No puede haber santificación sin estudio de la palabra de Dios, ya que no se conoce el carácter santo de Dios.
Dios pide arrepentimiento del pueblo, pero el pueblo lo ha desobedecido.

El pueblo judío fue llevado al exilio en Babilonia. Si el pueblo de Dios actual no se arrepiente, será llevado a Babilonia dentro de su propio terreno, con cambios de gobernantes y cambios de leyes.
Tanto en Europa como en Estados Unidos han sacado a Dios de sus centros de enseñanzas, ya no quieren al Dios que les dio su origen y desarrollo, están en la época postmoderna, postcristiana. Por lo tanto veremos consecuencias nefastas para estos pueblos.

En latinoamérica estamos en el sur global, donde tenemos nuestros propios pecados, pero los hermanos del norte están en medio del pecado. Si el sur no se arrepiente, le sucederá igual que al norte.
La institucionalidad del pecado es la mayor grieta que se ha producido en la sociedad desde la creación. El pecado ha existido desde la caída, pero su institucionalización es la más grande apostasía, y la iglesia no se ha pronunciado en contra.

Arrepintámonos de nuestros pecados y Dios es fie y justo para perdonarnos y sanarnos, y así volver a Sus mandatos.

El pastor Miguel Núñez continúa su serie sobre la carta de escrita a la iglesia en Tesalónica, esta vez nos predica sobre 2 Tesalonicenses 2, versículos del13 al 17.

El mensaje del Miguel Núñez fue basado en 2 Tesalonicenses 2:6-12, titulado La Venida Del Señor Y El Hombre De Pecado, es la continuación del mensaje de la semana pasada.
En el mensaje pasado se habló acerca de la confusión en esta iglesia sobre el tiempo de la venida del Señor, lo que obviamente era una herejía porque pensaban que era en su tiempo, por lo que Pablo les escribió aclarándoles sobre los eventos que deben suceder antes de la venida del Señor, que son la caída o apostasía y el surgimiento del hombre de pecado o anticristo.

Se mencionó que en la actualidad estamos viviendo dos de las mayores apostasía, como es el evangelio de la prosperidad y el movimiento LGBT, los cuales están contradiciendo la palabra de Dios y han sido introducidos al mundo entero, y muchas iglesias los han abrazado. Entonces debemos darle estrecho seguimiento para observar si estos movimientos realmente se convierten en la caída o gran apostasía, y luego el surgimiento del anticristo.

En los versículos de hoy el Apóstol Pablo describe como inicia la caída y el surgimiento del hombre de pecado. Se falsifican señales y prodigios, visiones y milagros, pero son señales falsas que sustentan doctrinas falsas, todo para engañar a la gente. Dice que serán notorias las obras diabólica que el estado anticristiano ha estado sustentando. Este hombre de pecado vendrá a cumplir la voluntad de Satanás

Los que se pierden serán los engañados, porque se niegan a aceptar la verdad que los salvaría, y esa verdad es el evangelio de Jesucristo. Por un lado tenemos la soberanía y voluntad de Dios, pero por otro lado también tenemos la responsabilidad humana o libre albedrío, y si en nuestra responsabilidad elegimos no aceptar la verdad, entonces estaremos perdidos.

Este sistema de maldad, el misterio de la iniquidad, ha estado en funcionamiento desde que Satanás fue destituido e hizo su primer engaño en el jardín del Eden.
El Apóstol se refiere a que el pecado es este: no amaron la verdad, y por tanto, no la creyeron, se agradaron con nociones falsas, por lo tanto Dios los deja entregados a sí mismos, y a los juicios espirituales en este mundo, y los castigos eternos en el más allá.
La caída del estado anticristiano está declarada. La pura palabra de Dios denunciará a este misterio de la iniquidad, y en su debido momento, será destruido por el resplandor de la venida de Cristo. Porque sabemos que la iglesia prevalecerá, porque las puertas del hades no prevalecerán contra ella. Es la garantía que ofrece la Palabra de Dios.

Pablo completa este tema diciendo que aún quedan por cumplirse estas y otras profecías antes de que llegue el final. Todavía tenemos un poco de tiempo para arreglar nuestros asuntos con Dios y ser parte de Su pueblo.

Solo hay una forma de no ser engañados. Nuestra responsabilidad, y es abrazar la revelación de Dios escrita y encarnada. La Palabra de Dios es la revelación escrita y Jesucristo es la revelación encarnada, y El es la verdad, la vida y el camino, y creyendo en El seremos salvos.

En la continuación de la serie sobre las cartas de Pablo a la iglesia de Tesalónica, Miguel Núñez predicó sobre 2 Tesalonicenses 2:1-5, bajo el titulo La venida Del Señor Y El Hombre De Pecado.

En estos versículos el Apóstol Pablo hablando de la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con El, les ruega a los hermanos de Tesalónica que no se dejen confundir en su modo de pensar, ni por espíritu, y ni por cartas como si fueran del propio Pablo, en el sentido de que el día del Señor esta cerca. Sólo lo sabe Dios, que nadie los engañe, porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición, el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios, y hasta se hace pasar por Dios. Y al final con una pregunta les recuerda que cuando él ( Pablo ) estaba con ellos les decía de estas cosas.

Los Tesalonicenses estaban confundidos, y ante el peligro de cuestionar la verdad por estar equivocados en cuanto al tiempo, pero hay eventos que deben suceder primero. Tendría que haber caída, la apostasía que ocasionará el levantamiento del anticristo, el hombre de pecado.

 Hoy en día también se habla de supuestas nuevas revelaciones. Constantemente se presentan personas con planteamientos herejes que tratan de confundir al pueblo creyente. Muchas veces la confusión viene por falta de conocimiento, por falta de estudio de la Palabra de Dios.

De acuerdo a Pablo, antes del día del Señor deben presentarse dos eventos, la apostasía y la llegada del anticristo. La apostasía podría ser un movimiento que trate el distanciamiento o rotura con la fe cristiana. Lo que diferencia las apostasías que se presentaron desde el siglo primero con esta que menciona Pablo, es la aparición de personas con lenguaje engañoso, hablan de piedad mientras en sus actuaciones niegan la fe cristiana.  En la actualidad tenemos la apostasía del movimiento del evangelio de la prosperidad y el movimiento de la redefinición de la sexualidad humana.

El hombre de pecado, o anticristo, que trae la anarquía y destrucción , que no se somete a ninguna autoridad y se exalta por encima de Dios,  sería la segunda señal que Pablo menciona como un evento previo a la venida del Señor.

Cualquiera sea la incertidumbre que tengamos, o los errores que surjan sobre el tiempo de la venida de Cristo, la venida misma es inminente. Esta ha sido la fe y la esperanza de todos los cristianos de todas las épocas. Junto a la resurrección, es la columna vertebral de la fe cristiana. Todos los creyentes serán reunidos en Cristo para estar con El y ser felices en Su presencia para siempre.

El sermón del pastor Miguel Núñez fue titulado Dios Es Paciente Pero No Injusto, basado en 2 Tesalonicenses 1:5-12, como parte de su serie sobre las cartas del Apóstol Pablo a la iglesia de Tesalónica.

En estos versículos, después del saludo y el agradecimiento por su fe creciente y el amor entre los hermanos, Pablo les dice que todas esas persecuciones y aflicciones que padecen es una demostración del justo juicio de Dios para que sean tenidos por dignos del reino de Dios, y que serán recompensados cuando Jesucristo se manifieste en el día del Señor dando gloria, mientras aquellos perseguidores y angustiadores sufrirán exclusión y perdición eterna.

Al final, Pablo los exhorta a seguir orando para que Dios nos tenga por dignos de su llamamiento, y cumpla todo propósito de bondad y toda obra de fe con su poder, para que Jesucristo sea glorificado.

Las aflicciones prueban y fortalecen nuestra fe, ponen de manifiesto nuestro carácter y a la vez lo moldean. Es una demostración de que Dios no es injusto, porque aunque suframos por las aflicciones, moldean nuestro carácter y fortalecen nuestra fe.

La retribución que Pablo habla se refiere a tiempos futuros, para cuando venga el Señor. Por eso nosotros no podemos vengarnos de aquellos que nos hacen mal, no podemos buscar retribución por nuestra cuenta, la venganza es del Señor y esos serán reprendidos y condenados a la exclusión de la presencia de Dios y de la gloria de Su poder, y tendrán perdición eterna.

Donde quiera que estés, si oyes la voz de Dios en tu corazón no la deseches. Estamos en el tiempo de la gracia, aprovechemos esta gracia para aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y  Salvador.

Oremos para que el Señor nos encuentre viviendo de una manera digna al llamado que Dios nos hizo. Que nuestra vida honre Su Palabra. 

En esta segunda carta, Pablo trata de corregir las expectativas de la venida del Señor, que creían sería en su tiempo, por expresiones del Apóstol en la primera carta,  como que dicha venida era inminente, por lo que muchos hermanos de Tesalónica abandonaron sus responsabilidades terrenales para esperar al Señor, por lo que esta carta se escribió poco tiempo después de la primera. 

Este tema de la segunda venida del Señor conduce a una notable predicción de algunos de los sucesos futuros que iban a tener lugar en las épocas posteriores de la iglesia, y que muestran el espíritu profético que tenia Pablo. En estos primeros versículos el Apóstol, junto a Silvano ( Silas ) y Timoteo, primero saluda en nombre del Padre y del Señor Jesucristo, y luego  bendice a Dios por el creciente amor, fe y paciencia de los hermanos de Tesalónica, de los cuales se siente orgulloso, y los exhorta a perseverar en medio de todos los sufrimientos y aflicciones por lo que pasan, debido a persecuciones y vejaciones por mantener firme su fe en Jesucristo.

Pablo trata a Dios como un padre, principalmente con los Tesalonicenses que eran gentiles y no conocían a Dios igual a un padre terrenal, lo veían muy lejano. Luego pide gracia para estos hermanos, algo de mucha costumbre en las cartas paulinas. Da gracias a Dios por esta iglesia que persevera en su fe y amor por los demás en medio de turbulencias, producto de persecuciones y aflicciones que sufrían estos hermanos. Estas gracias dadas por Pablo revelan el carácter maduro del Apóstol, y el crecimiento en la fe y el gran amor que estos hermanos muestran por los demás revelan igualmente el carácter maduro de los Tesalonicenses. Ambos muestran algo de su carácter, la madurez espiritual, que los ayuda a perseverar en medio de las aflicciones, y Pablo sabía perfectamente lo que era sufrir persecuciones y mantener la perseverancia en la fe en Jesucristo.   La madurez cristiana se refleja por el corazón agradecido y la ausencia de quejas.

Para crecer en fe necesariamente debo crecer en el conocimiento de Dios, lo que se traduce en confianza y tranquilidad. Igualmente, mi crecimiento en el conocimiento de Dios hace aumentar mi amor por los demás. El amor por Dios debe terminar en amor por el hermano, porque el que no ama al hermano que ve, no puede amar a Dios que no puede ver. La fe nos permite ver lo que el temor no nos permite ver.

 La fe  y el amor nos mueven a la acción.  Nos permiten buscar al hermano, caminar con él, restaurarlo, apoyarlo y ayudarlo.  La fe está íntimamente relacionada con la perseverancia. El que cree no perecerá, permanece. Esta iglesia fue un gran ejemplo para las demás iglesias de la época, y aún para las de hoy.  En medio de persecuciones y aflicciones se mantenía firme en el crecimiento de su fe y cada vez el amor por los demás era mayor.  El amor mutuo hizo que estos hermanos se unieran, se apoyaran y ayudaran.

Esta primera carta a la iglesia de Tesalónica está llena de afecto, confianza e instrucciones. Es más consoladora que práctica, y al final muestra el corazón de Pablo lleno del Espíritu. En estos versículos finales el Apóstol Pablo le dice a la iglesia de Tesalónica, y a nosotros también, que se mantiene orando para que cuando venga nuestro Señor Jesucristo la santidad del cristiano haya alcanzado su plenitud, y que todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea preservado irreprensible.

Adicionalmente nos pide que oremos intensamente por nuestra santificación y por la de los hermanos, porque así demostramos nuestro amor fraternal, orando los unos por los otros. Porque no se necesita más que conocer la gracia de nuestro Señor Jesucristo para hacernos dichosos. Él es una fuente de gracia que siempre fluye y rebasa para suplir todas nuestras carencias. La santificación solicitada por Pablo expresa el deseo del corazón de Dios. Esta petición también es una bendición, porque la santificación es la voluntad  y deseo de Dios para nuestras vidas. El desea una santificación completa, en espíritu, alma y cuerpo, de todo nuestro ser.

También desea que seamos irreprensibles. Esta característica es parte de la santificación, van de la mano, y es parte del esfuerzo personal que debemos hacer. Tanto la santificación  como lo irreprensible de nuestro ser, el Apóstol Pablo lo une, lo ata, a la venida del Señor. Expresa que su deseo es que Jesucristo nos encuentre santos e irreprensibles cuando venga, y en el trayecto Dios nos preserva, porque El inició la obra en nosotros y la terminará.

La oración que pide Pablo por él mismo es necesaria  porque todos somos propensos a tentaciones y caídas.  La oración es una actitud que nos acerca íntimamente al corazón de Dios y por eso El nos ayuda, nos preserva de caídas y nos concede Su gracia. Mientras más intensamente oramos menos propensos somos a las tentaciones y caídas. El saludo con un beso santo es un saludo de despedida de Pablo a los hermanos de Tesalónica. Nos recuerda que hasta nuestros saludos y despedidas deben ser en un lenguaje santificado.

La despedida de la carta,  cuando dice que la gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con ellos, y con nosotros también, expresa el deseo de Pablo para que la gracia de Dios opere en nuestras vidas, ya que se requiere de esta gracia de Dios para vivir.

10 de Mayo de 2015

No apaguéis el Espíritu

Recordamos que el Apóstol Pablo en esta carta reconoce a la iglesia de Tesalónica y la pone de ejemplo por su conducta.  La semana pasada Pablo nos recuerda nuestra relación con Dios y nos decía que siempre debemos estar gozosos, orar sin cesar y que demos gracias a Dios por todo y por todos, porque es la voluntad de Dios para nuestras vidas. Tomando en cuenta eso, y siguiendo con sus recomendaciones e imperativos, en los versículos de hoy Pablo nos dice que no apaguemos el Espíritu, que no menospreciemos las profecías, más bien debemos examinarlo todo cuidadosamente para retener lo bueno, y que nos abstengamos de toda forma de mal.

El combustible del Espíritu es la Palabra de Dios, por lo que Pablo dice que no apaguemos el Espíritu alejándonos de la lectura y estudio de la Palabra. Debemos mantenernos cerca de Dios a través del estudio de Su Palabra, para que ella nos aleje de los deseos de la carne, que nos hace preocuparnos solo por las cosas terrenales. El pecado y la desobediencia producen pérdida de gozo, se entristece el Espíritu, apagamos voluntariamente el Espíritu. Hay dos aspectos que debemos cuidar y por los que pagamos el Espíritu, que son la falta de fe y la ira. Entonces debemos cultivar la fe a través del estudio de las Escrituras y cuidarnos de la ira. En estos versículos, la palabra profecía se refiere a las prédicas, que son consideradas palabra o mensajes proféticos. Debemos poner atención a las prédicas por simple que nos parezcan, entender la interpretación y la aplicación de la Escrituras en nuestras vidas. Debemos escudriñar las Escrituras para conocer profundamente el carácter santo de Dios. Igualmente probarlo todo y retener solo lo bueno, para no pecar y hacer el esfuerzo de alejarnos de todo lo pecaminoso, porque el que no se refrena de las apariencias del pecado y no evita las tentaciones, no se mantendrá por mucho tiempo sin pecar. Para esto necesitamos discernimiento, que es un don dado por Dios que nos ayuda a separar lo bueno de lo malo. A medida que estudio la Palabra y medito sobre ella aumenta mi llenura del Espíritu y por ende mi sabiduría y/o discernimiento.

La falta de discernimiento produce esclavitud del pecado, me hace cautivo de mis propios patrones de conducta. Estas cosas debo aplicarlas en nuestras vidas a través de aumentar mi vida de oración, que produce gozo, aumentar el estudio de la Palabra, no tomar decisiones en base a un solo versículo, debemos revisar más profundamente las Escrituras para ver lo que dice Dios de ese tema. No llegar a conclusiones en momentos de ira, cultivar la humildad, vivir en la Palabra y por la Palabra, es decir en obediencia.

El pastor Miguel Núñez continua su serie sobre el libro de Tesalonicenses, esta vez predicando sobre los versículos 16 - 18 del capítulo 5. Su sermón se titula "Gozo al vivir, gratitud al orar".

26 de Abril de 2015

Velando el uno por el otro

Este mensaje del pastor Miguel Núñez fue titulado Velando El Uno Por El Otro, basado en los versículos 14 y 15 del capítulo 5. 

 

Estos pasajes son exhortaciones del apóstol Pablo a esta iglesia de la antigüedad, y las de hoy, para que amonesten a los indisciplinados, y a la vez animen a los desalentados, sostengan a los débiles y a ser pacientes con todos.  A la vez les pide que no devuelvan mal por mal, sino lo contrario, procurando hacer el bien los unos para con los otros,  a todos, y a la vez que sean pacientes con todos.

 

El apóstol Pablo exhorta sabiamente a esta congregación. Les pide que traten a cada cual dependiendo su situación, unos ser amonestados, otros ser consolados, porque no hay mayor injusticia que tratar igualitariamente a personas que son diferentes o que están pasando por situaciones diferentes. La Palabra de Dios nos manda a ser amorosos unos con otros, a servirnos, a amonestarnos, a llevar las cargas de los demás, a alentarnos, en fin a velar los unos por los otros. Haciendo todo esto en amor. 

 

Pablo nos recomienda seguir el ejemplo de Bernabé, que era un gran conciliador y alentador. Este siervo veía la gracia de Dios, daba gracias, y  hacía estas cosas porque era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo, lleno del fruto del Espíritu Igualmente debemos sostener a los débiles. En algunos momentos tenemos cerca personas con algún rechazo o debilidad espiritual o emocional, a los cuales debemos sostener con nuestras oraciones y consejos.

También debemos ser pacientes con todos. Es un fruto del Espíritu y un indicador de cómo va nuestro crecimiento y madurez espiritual. Dios es lento para la ira y abundante en misericordia y paciencia. Así debemos ser nosotros. Debemos procurar hacer lo bueno siempre. Hacer un esfuerzo por hacer el bien. En esta carta Pablo está tratando de desarrollar el carácter de Cristo en la congregación.

Debemos reflexionar y preguntarnos si tenemos el fruto del Espíritu en nuestra vida. ¿Tenemos amor, gozo, paz, paciencia, bondad, benignidad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio?

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